Categorías
A03-Tiranos m06 Leyenda o historia Viaje

Rebelión purificadora (#033)

[Relato (397 p.) de la Parte I de El viaje]
– De la vida y obra de un gran líder tirano y pontífice –

Si bien no son devotos practicantes, los tiranos religiosos tienen la convicción de que descienden de seres celestiales, que provienen de una raza superior, que los hace más astutos, más sagaces.

En esa convicción se fundamenta la religión profesada, la unión nacional que logró su más grande líder.
Cuenta la historia que antes de Él todo era pobreza y desesperanza, que había habido una gran guerra que dejó a la población viviendo en condiciones deplorables. Comiendo alimentos de animales y con dinero que valía la mitad tras unos pocos días de haberse ganado.

Se cuenta muy poco de la vida del gran líder en aquella época (tal vez no fue muy halagüeña), se cuenta poco hasta que intentó hacerse del poder a la fuerza para socorrer a su pueblo.
No lo logró, pero quedó en la conciencia colectiva que alguien estaba dispuesto a luchar por mejorar la condición de los suyos.

Estuvo encerrado por algún tiempo, pero entre tiranos la ambición no es delito.
Al salir de prisión entró de lleno en política, se volvió líder de un partido y dio grandes discursos, pero esos discursos tenían una fuerte connotación religiosa, mesiánica. No lo decía pero dejaba entrever que él era el único que podía realizar los cambios necesarios, que Dios mismo lo había enviado.
Culpó de todo mal pasado a los infieles, a los impuros que no eran parte de su pueblo, de su raza, que manipulaban la economía en beneficio propio, que hicieron perder la última gran guerra, que conspiraban sin descanso para debilitar a la nación.

Alcanzó el poder por medio de engaños, formó un gobierno fuerte, capaz de garantizar la felicidad de los suyos, e inició una guerra para expandir los territorios, y hacerse del espacio vital necesario para el desarrollo de su pueblo.
Mientras tanto crecía la religión basada en su palabra, en su visión. Muchos lo adoraban como a un dios, obedeciendo sus órdenes sin chistar. Acabó con las instituciones preexistentes, todo pasó a depender de sus designios.
Instauró un sistema eugenésico para volver a una raza pura y otro de expulsión y exterminio de los impuros, esa la consideraba su mayor legado.

Murió en batalla, sabía que moriría, que era un sacrificio necesario. Designó un sucesor. Expresó ante miles su deseo absoluto, pleno, de que la sucesión fuese limpia, sin trabas ni disputas.
Desde entonces así ha sido.

_
*Este microrrelato es la continuación de Con una fe conveniente (Cap.08)

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s