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A03-Tiranos m07 Sentido cívico Viaje

(Auto)engaño continuo #039

[Microrrelato (323 p.) de la Parte I de El viaje]
-De lo considerado admirable y cívico entre los tiranos-

El tirano-pontífice puede nombrar nuevos sacerdotes cuando lo desee, y también puede removerlos, pero no es usual. Aunque tiene la potestad, es muy mal visto, demuestra debilidad, demuestra un conflicto con Dios (dice la sentencia más reiterada).
Tal vez la costumbre de no remover a los sacerdotes nombrados por pontífices anteriores, más que el sistema sucesorio en sí mismo, fue lo que le dio estabilidad a la nación. Le añadió un nivel más de planificación, un espacio para engañar y manipular el entorno, para escalar sin tener que confrontar.

Es curioso cómo todos aparentan creer en dicha farsa, cómo aparentan actuar según la religión suprema, seguir sus preceptos aunque les cueste la vida. Parece inevitable para ellos, gustan de las tramas complejas, de los engaños sofisticados, gustan ser los más astutos del lugar, o al menos aparentarlo.

Es más admirable persistir o unirse a un engaño, por tonto que sea, que (parecer) admitir haber sido engañado. Más vale persistir, pues siempre cabe la duda de cuál será el movimiento final: Tal vez todo es parte de un plan mayor, oyen decir, y sólo aparentó ser engañado para distraer la atención.
El autoengaño también es inevitable.

Todo ello lo entendí mucho después, no sé cuándo con exactitud, sólo sé que lo he ido verificando con el tiempo (quizá lo logre dejar ordenado aquí). Cada nación tiránica vive su propia farsa, su civismo, cada cual cuenta con un relato artificial de fondo, con una moralidad falsa que todos siguen pero en la que nadie cree, desde restablecer la justicia social por medio de rebeliones populares hasta oír la voz del pueblo en consultas electorales, pasando por sucesiones basadas en la gracia divina, por supuesto.

Lo importante es siempre tener algo en lo cual (parecer) creer, algo en lo que basar la retórica y la faena. Lo importante es que sea firme y consistente, tanto como para poder asumirlo a plenitud, tal vez sin aparentar.

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*Nota: Este escrito es el tercer y último del Capítulo 08. Por momentos pienso en la similitudes entre tiranos y déspotas,  en la crueldad y crudeza de ambos, y se me hace imposible evitar volver a donde dejé la última nación de déspotas que estaba describiendo (Cap09).


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