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Invasiones benefactoras (#058)

[Microficción (353p.) de la Parte II de El viaje]
-De cómo se puede hacer el bien por maldad

El rumor era cierto:
Un inquisidor mayor abandonaría su tercer apostolado e invadiría, junto a sus hombres más cercanos, una región desatendida de una nación vecina (también de déspotas), una región semiárida, empobrecida por años de mala gestión.

Al principio (de nuestro viaje) no comprendía cómo los déspotas podrían progresar despreciando las labores productivas y, más aún, las académicas.
Hasta ese momento había sido un enigma para mí cómo hacían para solventar los asuntos cotidianos más simples: Nunca había oído mencionar organizaciones de algún tipo que tratara tales asuntos, y es que ni siquiera veía los motivos que podían tener para hacerlo. De seguro no sería para ayudar al prójimo ni al conjunto de la sociedad.

Los inquisidores, además de purificar territorios expulsando los malos espíritus, también se encargan de mejorar las condiciones de vida de los fieles para que el maligno no halle tierra fértil a la cual aferrarse.
Dicho inquisidor desertor había hecho carrera evangelizando zonas desérticas, tenía una especial habilidad para hallar y explotar acuíferos y, más importante aún, para someter a grandes poblaciones manipulando la distribución de agua.
Por eso decidió retirarse a donde pudiese usar el entorno a su favor. Un lugar que estaba a punto de perder grandes cosechas por falta de agua, cuya infraestructura había sido destruida por sucesivas guerras y que tendría que ser abandonado en masa si no se hacía nada al respecto.
Los lugareños no se opusieron a la invasión, aun conociendo la cruel fama del mandamás. Tal era la desesperación.

Ahora, ya pasados varios años de aquellos sucesos y sabiendo un poco más de déspotas, se me hace difícil estimar la cantidad de vidas que salvó, no sólo por la hambruna que evitó, sino por el ciclo de guerras qué tal situación extrema hubiese generado.
Vale la pena aclarar que no lo hizo por benevolencia, después de asumir el control se olvidó de todo precepto religioso, impuso su ley y gobernó sin compasión sobre quienes quisieron habitar la región.

Su llegada no significó el fin de las sequías: Es bien sabido que desde aquel momento todas las sequías allí han sido inducidas.

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*Nota: Éste es el decimosegundo escrito sobre las naciones de déspotas, mientras que el siguiente será el décimo sobre las de religiosos y versará sobre las principales facciones existentes en su seno.

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