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Un sistema cleptocrático

[Microrrelato (397p.) de la Parte III de El viaje]
-De cómo funcionan algunas camarillas delincuenciales-

En toda nación de tiranos para decidir quién se encarga de los grandes negocios se usa un método muy simple basado en las mayores certezas que hay entre ellos: Todo el mundo quiere obtener riquezas de manera fácil y rápida; todo el mundo está dispuesto a engañar de cualquier forma para ello; y a nadie le importa en demasía esto último.

El primer paso es volverse miembro de una camarilla, de alguna asociación dispuesta a influir de manera subrepticia en los asuntos públicos, e ir escalando posiciones para obtener contratos más jugosos, más rentables. Para escalar posiciones hay que demostrar confianza, hay que pasar pruebas de confianza, retos con los que se quede a merced de la camarilla.
Conociendo a los habitantes de estas naciones supuse que eran operaciones ilegales, o al menos poco honorables, pero el asunto va un poco más allá, es algo más complejo: El objetivo no es ir contra el Estado o las leyes (que son timoratas o manipulables), sino contra personas poderosas, personas que sean realmente de temer, y traer además algún beneficio al conjunto. Al cumplir estos retos, se queda en manos del líder de la camarilla, y lo que ello implica para bien o para mal, abriéndose una caja de Pandora con toda clase de tramas y urgencias, enemigos y aliados.
Esas agrupaciones son las que se hacen cargo de construir y mantener las grandes infraestructuras, ofrecer bienes y servicios en masa o proveer materiales estratégicos. Por lo general el tirano gobernante lidera varias de ellas desde antes de obtener el poder absoluto, sacándoles provecho y, cuando es necesario, produciendo conflictos.

Los asuntos más fútiles, que no tienen atractivo económico, son atendidos con pura retórica:
Las bases, la misma gente de a pie, son las más indicadas para resolver sus propios problemas, sólo deben organizarse y cooperar. Esa es la forma como los jerarcas tiranos se liberan de toda responsabilidad: Si algún problema no se resuelve es porque quienes lo padecen no se han decidido a encargarse, suelen decir, o tal vez no es tan importante para ellos como para presionar al ente gubernamental indicado.
Pero si alguien se hace cargo y empieza a ganar poder entonces es atacado y encarcelado por asumir competencias ajenas o por algún cargo de corrupción, que de seguro será cierto.
Sólo podrá evitarlo si tiene un padrino dentro del sistema.

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