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A08-Parleros m06 Leyenda o historia Viaje

Secesiones por pasividad

[Microrrelato (457p.) de la Parte III de El viaje]
-De los conceptos detrás de la formación de varias naciones-

La mayor confrontación entre parleros fue bastante pasiva: son personas más de palabras que de acción.
Todo empezó con un crecimiento abrupto de la población que llevó a sus antepasados a fundar asentamientos en lugares desprotegidos. Intentaron que tuviese instituciones análogas a la metrópolis madre pero eran demasiado vulnerables a ataques extranjeros.

Tuvieron que elegir autoridades más eficaces.
Poco a poco se adoptó el concepto de consenso en el tiempo: Se realizarían votaciones periódicas donde, en cada ocasión, cada cabildo debería apoyar candidatos distintos, con lo que los mejores acumularían apoyos desde cada vez más cabildos. (Por lo general los candidatos son los funcionarios de la instancia inmediatamente inferior al cargo a ser elegido.)

La primera aplicación constante de este método se dio con el nombramiento de comandantes de frontera, que se encargaban de resguardar distintas secciones de la misma. Se hacía por mayoría simple en múltiples rondas, descartándose en cada ronda al candidato con menos votos, y a todos los que tuvieran menos del 10% de apoyo.
Después de cada nombramiento, cada cabildo debía dar su respaldo a hasta tres de los comandantes (distintos por vez) para lo que se hicieron múltiples rondas descartándose en cada una a quien tuviese menos apoyos, quedando a cargo del comando general quien acumulase más apoyos a lo largo del tiempo (y saliendo de su cargo, después de tres años de gracia, quien acumulase menos).
Así surgió el ministerio de guerra y los viceministerios de frontera, replicándose dicho modelo en todos los demás ministerios creados.

La separación de los asentamientos de la nación madre fue promovida por un carismático ministro de guerra.
Ello fue ampliamente debatida al temerse una posible dictadura hasta que se accedió a seguir su plan con una sola condición: El ministro renunciaría a sus funciones y a la vida pública, no ejercería de nuevo ningún cargo público en ningún nivel, demostrando así que sus ideas de una nación independiente no eran un apetito de gloria personal. Para sorpresa de muchos, aceptó y cumplió.
Todo bajo la mirada pasiva de la nación madre, cada nuevo avance producía gran indignación y muchas misivas de inconformidad, pero ninguna acción. Ni siquiera la formación de una federación entre los asentamientos produjo una reacción fuerte, sus procesos eran demasiado lentos y pesados, no podían llegar a acuerdos siquiera para nombrar un enviado especial que tratara el asunto, ni mucho menos un ministro con poderes especiales.

Y sólo hubiese hecho falta una leve determinación, una simple amenaza creíble.
Al menos eso se puede deducir de la historia por dos asentamientos que, aun siendo diminutos, pudieron convertirse en naciones por fuera de la federación: Una en el centro neurálgico de la misma y la otra en una ancha zona fronteriza que quedó olvidada por mucho tiempo.

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