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Historia de negociaciones

[Microcuento (479p.) de la Parte III de El viaje]
-De cómo surgieron los partidos políticos y su militancia.-

Cuentan que el territorio era demasiado extenso, que no había medios de comunicación.
Era usual que se mandara a un mensajero certificado de cada bando importante para que negociaran asuntos específicos con las poblaciones menos distantes. Esos mensajeros pronto empezaron a ser representantes, representantes plenipotenciarios capaces de firmar acuerdos sin necesidad de hacer el viaje de vuelta a consultar a sus pares.

Era una época más familiar, aunque no por eso más amable, todos conocían a todos y era normal que se formaran varios bandos en cada población, varios partidos.
No se hacían votaciones, la gente sólo sabía por intuición cuáles bandos eran mayores. Los partidos políticos no se habían formalizado así que no había conceptos como dirigencia o transfuguismo. Sólo había personas más interesadas en participar y gente que cambiaba de opinión (de bando) con más facilidad.

El sistema partidista se estructuró en la medida que se hizo costumbre hacer planes a mayor escala (más allá de la comunidad). Los enviados dejaron de ser una simple representación en negociaciones específicas y pasaron a ser un proponentes de ideas y proyectos, además de contralores de su puesta en marcha y correcto funcionamiento. Pero para ello se necesitaban más que individuos, se necesitaba una estructura, instituciones con mayor rango de acción, más perdurables. Instituciones que pudiesen, por ejemplo, coordinar las decisiones comunes en varios poblados con una misma forma de pensar.
Así los bandos se volvieron partidos políticos y el más grande de estos en una comunidad se volvió gobierno.

Los partidos de gobierno tendieron a polarizar la política (estás conmigo o en mi contra), surgió la militancia y casi de inmediato brotó el bipartidismo, que fue bueno en principio pues consolidó la nación al crear la asamblea nacional, por ejemplo, pero que tenía una tendencia demasiado centrista.
Todos los asuntos se resolvían desde el centro y para el centro. Los dos partidos más grandes, al ser nacionales, tenían los recursos para atraer suficientes militantes en cada comunidad sin brindar mayores beneficios a cambio.
No necesitaban ser mayoría, con ser la mayor minoría bastaba.

El sistema era insostenible pero los bipartidistas estaban demasiado cómodos para darse cuenta. Por doquier los partidos locales empezaron a hacer negociaciones entre sí para resolver sus propios problemas bajo la mirada indiferente del centro. De repente empezaron las secesiones, una tras otra (tal vez como parte de un pacto).
Fue la gran crisis del bipartidismo. Los centristas dejaron de tener militancia en la periferia hasta que cedieron poder a los partidos locales: Se creó el tribunal supremo, se empezaron a hacer votaciones, que abrieron paso al transfuguismo, y el segundo partido más votado en cada localidad comenzó a tener representación en la asamblea nacional.

Las regiones que se separaron formaron naciones más liberales aún, pero hubo un acuerdo general entre todas que permitió la libre circulación e incluso la administración conjunta de algunos territorios.
Los militantes siempre han sido asiduos negociadores.

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