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Ángulo quinto: Resignado

UnaObstinación; UnRescate; UnaAclaratoria

Una obstinación

Camina por una gran avenida, va pensando en el qué dirán vigente, va criticando. Va lo más rápido que puede aún sin tener apuro alguno, va esquivando gente con fastidio por la lentitud que ostentan, con rabia cuando ve que alguien se para justo en la zona más estrecha de la acera sólo para maldecir quién sabe a quién. ¡Increíble!, dice para sus adentros mientras reduce la velocidad hasta poder pasar, ¿Qué mas se puede hacer?.

Se acerca a la intercepción y ve un resquicio entre la gente que se amontona a la espera del cambio de luz del semáforo, y da un suave trote. De repente siente la presencia de alguien que le sigue el paso, que parece seguir por juego el paso de cualquiera que le rebase, que parece caminar sin pensar. Al llegar al borde de la acera se detiene de golpe y ve cómo pasa a su lado en solitario, con extrañeza, como buscando a quién pegarse, como si no entendiera por qué todo el mundo se paraba si iban tan bien.

No pensó en detenerle, solo vio cómo un carro golpeó su cadera, haciendo que su cuerpo cayera sobre el capó para luego rodar por el pavimento.

«Lo que me faltaba»


Un rescate

Estaba a punto de irse, no tenía apuro pero estar entre tanta gente le obstinaba: Había habido un arrollamiento y solo curioseaban o increpaban sin saber, incentivando la ira de los presentes.
Al salir de entre la gente ve a alguien llorar. Iba a seguir de largo pero distingue quién es y de inmediato comprende qué le pasa.

Va en su auxilio. Oye con paciencia resignada cómo se lamenta y se dice culpable de lo sucedido, del accidente. Le sigue la corriente. Logra que se levante, espera poder hacer que llegue a un hospital pero no logra que avance, tampoco logra hacer que llame a alguien, supone que le han hurtado (no tiene ni teléfono ni llaves ni dinero).
Intenta hacer que reaccione, le dice que culpable es quien cruza calles sin ver, sin pensar, o en todo caso, quien maneja el carro, aunque no esta vez: ¿Cómo podía prever que alguien se iba a lanzar al tráfico?

De repente ve cómo parece entrar en razón, cómo su vista se aclara, cómo se enfoca hacia una turba; hacía el cual se dirige con decisión, con porte soberbio. Mientras se acerca comprueba que la gente rodea a alguien (asume que es quien iba manejando) y empieza a pedir que se alejen, que dejen en paz a ese pobre ser, que no tiene la culpa de nada.
Lo dice con tal aplomo, con tal autoridad, que todo el mundo retrocede y le presta atención. Intuyen que va a revelar algo, y así lo hace: La culpa no es suya, la culpa es toda mía:
Yo desee tres veces su muerte.


Una aclaratoria

No sabe qué hace allí todavía. Ya había visto suficiente espectáculo para un solo día,  tal vez para toda la semana o el mes.
Ya no quería saber más de personajes distraídos ni de curiosos ni de justicieros ni de arrepentidos

Sólo quería seguir con su vida y dejar tales espectáculos atrás, cuando de pronto sintió una mirada penetrante en su costado, una mirada que buscaba explicaciones, o al menos una aclaratoria que marcara el camino a seguir. No pudo evitar reír ante el vehemente sometiminto de quien hace unos minutos hacía reclamos airados.

Esa mirada vehemente amenazaba con insistir hasta lograr su objetivo. En un intento por dejar atrás el asunto decidió atajarlo de inmediato, cortarlo de raíz. ¿Qué más podía hacer?
Le explicó con rapidez lo sucedido y concluyó: La locura es algo común en nuestros días, y empeora con tanto egocentrismo. Creer que todo lo que pasa es tu culpa o tu gracia. Creer que un tonto error tuyo cambiará el curso del universo, cuando la vida de la gran mayoría es tan intrascendente como la labor de una hormiga… Mejor dejar que la policía y los paramédicos se encarguen. Puso especial énfasis en esa última frase para (intentar) cortar la conversación.

Vio con obstinación cómo ese ser, en lugar de retraerse, parecía querer una tertulia (quizá iniciar una amistad, ¿quizá algo más? ¡Absurdo!) Si sólo pudiera hacer que le dejara en paz.
Tendrá que ser más frontal, más tajante.
Dio media vuelta y se fue.

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