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A13-Votantes m01 Principios básicos Viaje

Implicaciones de un voto

[Escrito mínimo (457p.) de la Parte IV de El viaje]
-De todo lo que puede significar un simple voto-

La mayor preocupación entre votantes es que su opinión sea tomada en cuenta a plenitud. No hay lugar donde cada voto tenga tantas implicaciones puntuales, directas e inmediatas como éste.

Por ejemplo, cuando llegamos estaban por celebrarse elecciones en la mitad de las provincias, se elegiría a los gobernadores y directores de cada cual y se renovarían sus delegaciones ante el parlamento federal (nacional). Pero la escogencia de los funcionarios no era lo más importante en ese momento.
Esa votación, por sobre todo, podía terminar de definir si habría un cambio en la estructura política.

Allí hay múltiples competencias “bisagras” que se asignan a uno de los tres poderes públicos políticos (ejecutivo, directivo o legislativo) dependiendo del voto popular recurrente.
Competencias que marcan cuál de dichas ramas dicta la pauta, que influyen en los procedimientos y requisitos necesarios para toda clase de decisiones, desde declarar la guerra y firmar tratados internacionales hasta atender catástrofes naturales; pasando por la elección de poderes públicos técnicos (como el judicial) y la aprobación de presupuestos.
La designación de dichas competencias depende del número de candidatos que los votantes apoyen.

Cada ciudadano vota por sus líderes favoritos en la entidad (de la provincia en este caso), numerándolos según considere conveniente.
El candidato que obtenga la mayoría de votos con la primera o segunda preferencia se convierte en gobernador (como se explica aquí); los cinco candidatos con más votos de cualquier nivel de preferencia serán los diputados de la provincia; y para ser parte del directorio se debe tener más del 31% de los votos en todas las entidades federales. Así, mientras más candidatos reciban apoyo más se fortalecerán instancias colegiadas.
Si, en promedio, los votantes escogen sólo dos candidatos como preferidos se dice que están buscando establecer un poder ejecutivo fuerte. Si dicho promedio esta en torno a cuatro el sistema tenderá a ser más legislativo; y si es mayor a cinco será más directivo, con un comité central planificándolo todo.
Pero tales cambios se dan con lentitud, tiene que haber una tendencia estable en todos los niveles del Estado y por varios periodos de gobierno para que una competencia cambie de instancia.

Nuestra llegada a esa nación coincidió con un cambio de época: la sociedad había estado reafirmando su deseo de un sistema más presidencialista.
Recuerdo que conocí a alguien que admiraba la eficacia e inmediatez de un gobierno centralizado, unipersonal, bien conducido (ya fuese a nivel municipal, provincial o nacional). Me contó que más de una vez, al no encontrar una opción ajustada a sus expectativas, había numerado la candidatura “menos mala” con un tres (3) para así, sin apoyar su llegada al poder, respaldar que el sistema fuese presidencialista.
Así de metódicos son con el voto por esos lares.

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A12-Técnicos m01 Principios básicos Viaje

Clasificación por eficacia

[Microcuento (443p.) de la Parte IV de El viaje]
-De una nación de técnicos y de cómo forman gobierno-

Lo que mejor recuerdo de cuando llegamos a esa nación es que respondimos una encuesta sobre el sistema migratorio, una encuesta para evaluar (del cero al cinco) aspectos muy específicos del mismo.
Además nos consultaron sobre lo que nos gustaría que se mejorara en líneas generales.

Tuvimos que esperar un rato a que hubiese la concurrencia mínima necesaria para iniciar el trámite.
Para garantizar la libre expresión de las opiniones, las encuestas se depositan en una urna y sólo se procesan cuando hay suficientes para que no se pueda deducir quién emitió cuál opinión. Al ser un sondeo a extranjeros, también tuvimos que llenar, por aparte, una forma de participación, donde nos identificamos y aportamos datos de interés.
Al finalizar nos convocaron para después de un año en cualquiera de las oficinas dispuestas en las principales ciudades y, justo antes de partir al exterior, en la terminal de transporte o paso fronterizo.

Esas encuestas certificadas son la base de todo el sistema político de la nación. Se hacen en todos los contextos y acerca de cualquier asunto público, y algunos privados.
Allí gobierna el más eficiente, quien haya demostrado ser más capaz al hacerse cargo de aquello que la sociedad considere prioritario, quien haya estado gobernando cuando hubo mejoras en una situación dada (calificada por la población por medio de consultas especializadas constantes).
No tienen un gobierno representativo. No eligen líderes para representar a los ciudadanos: Es absurdo pensar que se puede seleccionar al indicado sólo por intuición, sólo por oírle hablar, suelen decir: E incluso es más absurdo pensar que ese supuesto representante puede sintetizar de forma coherente los pensamientos y deseos de miles de personas.

Lo importante para los técnicos es conformar el gobierno más capaz posible, el que sea más probable que alcance objetivos específicos. Para ello la ciudadanía evalúa constantemente el desempeño del gobierno en cada ámbito, en cada aspecto de dicho ámbito, con lo que se hace una clasificación de las agrupaciones, ponderada por el poder de decisión que haya tenido cada cual en dichos gobiernos.
Además, al participar o no en determinadas encuestas, la ciudadanía dictamina cuáles son los asuntos prioritarios. Si nosotros no hubiésemos participado, por ejemplo, hubiese sido como votar para que los programas y servicio migratorios fuesen tratados a un menor nivel.

La agrupación mejor clasificada en cada asunto se hace cargo del mismo. Teniendo un poder de voto dentro del gobierno proporcional a la prioridad de sus responsabilidades.
El principal escollo, después de determinar quién se encarga de cada cartera, es cómo coordinar al conjunto. Siendo necesario un cargo político especial para la gobernabilidad.
Cargo sin un gran presupuesto pero con poder de veto ocasional.

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A11-Militantes m01 Principios básicos Viaje

Llegada de las militancias

[Microcuento (467p.) de la Parte III de El viaje]
-De una nación cuya base social está en los partidos políticos-

Apenas llegamos a aquella nación me contaron la noticia del mes:
Uno de los principales partidos había perdido la mayoría de los votos en una ciudad que desde hace mucho se consideraba uno de sus bastiones. Ello trajo consigo muchos movimientos políticos no sólo dentro del partido, sino también en general, en la formación de gobiernos en otras zonas.

Nos comentaron el mismo caso en múltiples ocasiones, siempre con argumentos distintos tanto en postura como en intenciones. En algún momento, al querer hacer mención al tema, me di cuenta de lo único que había permanecido invariable: Nadie había mencionado el nombre del alcalde destituido, ni su nivel de culpa en lo sucedido.
Las conversaciones siempre habían girado en torno al partido saliente y, en ocasiones, al que lo sustituiría.

Allí no se vota por individuos específicos, allí se vota por los partidos políticos.
El partido con más votos en una jurisdicción dada tiene derecho a nombrar al mandatario por un tiempo preestablecido y prorrogable, pudiendo cambiarlo cuándo y cuántas veces lo considere necesario.
El proceso es simple (y el mismo en todos los partidos): Después que una organización adquiere el derecho de nombrar al funcionario, se reúne un buró político, con sus 23 dirigentes más prestigiosos que deseen intervenir, y eligen al mejor líder local, que debe ser alguien que vote y haya hecho carrera en dicha circunscripción.

Los dirigentes del partido ganan prestigio en la medida que asignan gobernantes que cumplen con sus cometidos, que reciben evaluaciones positivas por parte de la militancia de la agrupación partidista.
Y es que esas evaluaciones son fundamentales en el sistema de ascensos entre los políticos de carrera: Los alcaldes sólo pueden ser electos entre los siete mejores jefes de distrito de sus municipios; Los gobernadores, entre los siete mejores alcaldes; El presidente de entre los siete gobernadores mejor evaluados del partido más votado.
Para que un partido pueda nombrar un gobernante de entre sus filas debe tener al menos once funcionarios en el rango inferior, de lo contrario sólo podrá postular tres candidatos (de sus elegibles) para que un buró multipartidista haga la selección. Ese buró estará compuestos por tantos representantes de cada partido como puntos porcentuales tenga cada cual en el último corte electoral.

La evaluación de los gobernantes de un partido la hace la militancia local del mismo por medio de votaciones secretas ponderadas según la antigüedad: Cada miembro tiene tantos votos como años consecutivos tenga activo en el partido.
Es importante resaltar que son años consecutivos ya que es común que los militantes de base sean suspendidos como medida disciplinaria. Sólo cuando se alcanza un escalafón mínimo como dirigente se obtiene cierta inmunidad.
Ello hace que sean usuales los padrinazgos, la única forma de llegar lejos es con alguien que te proteja de dichas suspensiones.

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A10-Presidentes m01 Principios básicos Viaje

Elecciones de todo tipo

[Microrrelato (413p.) de la Parte III de El viaje]
-De cómo se le resta poder al presidente pero no a la presidencia-

Llegamos a aquella pequeña nación atraídos por las elecciones presidenciales.
Allí creen en el poder centralizado y electivo: El pueblo debe estar representado por una sola persona que haga prevalecer su voluntad, siendo el pueblo mismo el único con derecho para elegirla.

Cuentan que en la antigüedad se elegía al más ilustrado del lugar, aquel que sabía (o parecía saber) de todo. Pero poco a poco, al crecer la población y ocupar mayor territorio, se hizo obvio que tanta sabiduría concentrada era imposible, que siempre sería necesario recurrir a consejeros, a quienes llamaron ministros.
En algún momento se sinceró el sistema, tanto en periodo de mando como en su discrecionalidad: El mandato debía ser por un tiempo definido, dependiendo de la voluntad popular (seis años si es electo con más de la mitad de los votos y cuatro si sólo recibe el apoyo de la mayor minoría), y los ministros debían ser quienes administraran los recursos públicos según su área de competencia, por lo que también debían ser electos, si no por voto popular, al menos por el voto de sus pares.
A la par se fortalecieron los colegios profesionales, cada cual con presidentes electos, que tienen la opción de ser ministros si el mandamás de la nación considera su área de conocimiento prioritaria y su tendencia ideológica aceptable. Los candidatos en sus campañas dejan entrever la tendencia ideológica que tendría su gobierno, a cuáles colegios preferirían.

Hay tantos colegios profesionales en cada área del saber como variantes filosóficas. Por ejemplo los colegios de economistas más tradicionales son los liberales y los colectivistas.
Depende del presidente de la nación escoger cuál lineamiento seguir, designando como ministro al presidente del respectivo colegio profesional, pero es usual que haya desavenencias y que termine optando por colegios menores. En el caso de la rama económica, el que más ha llegado al poder después de los tradicionales es el colegio reformista, seguido del conservador y del restaurador.

Así, el rol del mandamás es decidir cuáles áreas son las prioritarias y qué ideología se ha de seguir. Dichas decisiones son fundamentales pues la única forma de que un área reciba recursos es asignando un ministro que se encargue. Los ministros tienen plena autonomía sobre sus carteras y sólo pueden ser vetados por una minoría calificada (de un tercio) del consejo.

El presidente es como un abuelo sabio pero inactivo que dirige la nación y coordina las políticas públicas pero no maneja recursos.

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A09-Dictadores m01 Principios básicos Viaje

Estadías con un límite (#061)

[Microficción (363p.) de la Parte II de El viaje]
-De cómo alcanzar objetivos específicos en un tiempo dado-

Todavía estaba en el recuerdo de la gente el último tiranicidio. La última vez que un dictador quiso seguir en el poder más tiempo del pactado. El asesino se hizo héroe de repente.
No fue un evento traumático, por fortuna era un dictador menor, de una provincia pequeña

La vida en aquellas tierras es dura, cruel se podría decir. Por eso entre sus habitantes aprecian a quienes pueden hacer lo necesario para resolver problemas, a quienes cumplen su palabra sin importar nada.
Están acostumbrados a la crueldad del medio y no tienen problemas con serlo entre sí cuando llega el momento.

El dictador asesinando fue el mejor gobernante que tuvo esa provincia en mucho tiempo. Se podría creer que la gente hubiese querido que mantuviera algo de influencia al concluir su mandato pero en esa nación es imposible, allí tienen la convicción de que lo más efectivo para realizar una tarea es darle todo el poder, absolutamente todo, a una sola persona pero únicamente por un tiempo determinado, fijo e invariable.
Para bien o para mal esa persona va a intentar terminar el trabajo encomendado en el tiempo exigido. Ello puede ser glorioso o catastrófico, no hay términos medios.
Tampoco hay excusa posible pues un dictador no tiene límites en su accionar, más allá de su consciencia. Sólo es recriminado quien no cumple los objetivos trazados cuando se le concedió el cargo, recibiendo la pena prestablecida al terminar su mandato y siendo la mayor falta haber intentado mantener el cargo más tiempo del asignado.

Cualquier trabajo, desde el más básico al más complejo, desde un emprendimiento privado hasta la jefatura de estado, está regido por dicho principio; siendo el jefe de estado uno de los pocos dictadores que se expone a la pena capital si intenta retener el poder, al haber cometido alta traición.
En los gobiernos locales no es tan común que se dé la pena capital. De haberse entregado a tiempo, la condena del último gobernante asesinado hubiese sido el exilio pero al intentar organizar una rebelión el delito también pasó a ser alta traición.
No es deseable que haya impunidad, ni siquiera se puede permitir el menor atisbo de duda.

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A08-Parleros m01 Principios básicos Viaje

Concurrencia deliberante (#053)

[Microficción (373p.) de la Parte II de El viaje]
-Del principal quehacer de quienes viven en un lugar apacible-

Llegamos a otra nación primaria, diferente a las demás visitadas.
Estaba en un lugar tranquilo, protegido por acantilados, apartado de todo, excepto de ellos mismos (diría algún lugareño), excepto de las malas lenguas de sus propios vecinos.

Desde el inicio de su historia ha sido una nación deliberante, acostumbrada a resolver sus conflictos con poder blando. A todos allí les gusta hablar, opinar, hacerse escuchar, y tienen el derecho a hacerlo en cada asamblea convocada. Para algunos es un deber, no importa si se sabe del tema o si éste es relevante, lo importante es hacer respetar el derecho a opinar.

Todas las decisiones se toman en parlamentos, hasta las más nimias.
Al primer lugar a donde nos convidaron fue al foro, una amplia plaza con gradería donde se debaten los asuntos públicos. En el centro de cada poblado hay uno, al aire libre, donde cualquiera puede participar (incluso los extranjeros).
Paseamos muchas veces por allí, es la zonas más concurrida de la ciudad pero, con todo y eso, no había demasiada actividad. La vida en esa nación es apacible, lenta. La gente habla más de lo que trabaja, y están orgullosos de ello.
Es la capital menos poblada de las que conozco (en proporción al resto de la nación). Me cuentan que hay quienes se mudan a zonas despobladas sólo para tener mayor oportunidad de hablar en las asambleas, que es el plan de retiro ideal para muchos.

El organismo más importante para los lugareños es el cabildo de su municipio, nada ocurre si una mayoría fuerte en su seno se opone. Nada, ni siquiera si es una decisión proveniente del parlamento nacional.
Para que el parlamento imponga una resolución debe estar respaldada por una mayoría un sexto más grande de la que se opone en el cabildo. Es decir si la mitad de los miembros de un cabildo se oponen a una decisión del parlamento, éste tendrá que aprobar una moción de imposición con dos tercios de su poder de voto.
Por demás, ninguna resolución aprobada con mayoría fuerte (de cinco sextos) en un cabildo puede ser anulada por el parlamento.
Pero las mayorías fuertes casi nunca se alcanzan, es más entretenida la polémica y el debate que el consenso.

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*Nota: Ésta fue la decimoséptima nación que visitamos. La concurrencia constante a sus asambleas me recuerda las convenciones partidas en las naciones de prolíficos, que duran más de lo usual por tener demasiados militantes.

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A07-Nativos m01 Principios básicos Viaje

Permanencia autóctona (#037)

[Relato (431 p.) de la Parte II de El viaje]
-De la importancia del linaje y la procedencia para definir un mando claro-

Al llegar lo primero que noté fue el gran orgullo que tienen por sus raíces, por sus tierras.
Los nativos son los dueños de todo, por derecho propio, así como los ancianos son los jefes de sus familias. En ocasiones lo justifican diciendo que es por la experiencia ganada, por todo lo que saben sobre cada generación del linaje, de la comunidad. Pero va más allá, más a lo interno. Es una creencia espiritual.

La séptima nación a la que llegamos es la más dispersa de todas, la más atomizada, es como un archipiélago sin mar. Cada comunidad es autónoma por obligación, no tiene otra opción, la naturaleza del territorio se impone.
Lo recuerdo bien porque los viajes entre las pocas comunidades, o feudos, que visitamos eran cada vez más difíciles a pesar de las buenas intenciones de las familias que nos acogieron.

En uno de los feudos nos recibió una joven de mirada fija y sonrisa confiada. Era obvio que ella no mandaba en su familia pero sí entre los adolescentes de la casa. Fue fácil deducir que en algún momento heredaría el título señorial.
La confirmación me llegó cuando tuvo que dejar de guiarnos por sus (futuras) tierras para reunirse con los mayores.
Es costumbre que el jefe de familia (el más anciano) busque asesoría en los siete ancianos que podrían sucederle, para que sus decisiones se mantengan en el tiempo, y que se le sumen los tres naturales mayores de la siguiente generación (que ya estén en la adultez madura) si es necesario ejecutar alguna tarea urgente. Además, si convocan al mayor de los adolescentes, es por qué se requiere de un peón con autoridad, o tal vez de quien organice a la muchachada.

Así mismo es común que el representante de la familia más antigua de una comunidad (su Señoría), se reúna con los jefes de las otras dos familias que le siguen y conformen una troika para tomar las decisiones trascendentales. Muchas veces no ha sido así, todas han terminado con baños de sangre, con la aniquilación de linajes enteros.
Entre los feudos, por otra parte, se hizo un gran pacto en la antigüedad que supuso la formación del imperio actual. Trece comunidades nativas (consideradas las primigenias) escogieron un emperador, no para que hiciera su voluntad sino para que resolviera los conflictos que surgieran entre dichos feudos.

En los primeros tiempos el emperador ejercía sin reparo, pero en la medida que se firmaron más tratados entre las señorías, menos espacio ha habido para su autoritarismo, pasando a ser una figura simbólica, reflejo de la unidad imperial.

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*Nota: Ésta es la decimotercera nación que visitamos, y ya que terminé escribiendo sobre autoridades máximas, en el próximo escrito volveré con los monarcas.

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A06-Mercaderes m01 Principios básicos Viaje

Afluencia por interés

[Relato (323 p.) parte de El viaje]
– De la manera más eficiente de demostrar el apreció con precisión –

Mi familia siempre ha tenido muchos amigos entre mercaderes, con ellos es fácil conservar las cuentas claras.
A nuestra llegada no hubo recibimiento oficial, su gobierno no es muy protocolario, pero ni siquiera lo notamos, nuestros amigos nos atendieron desde el primer momento de nuestra estancia. Tenían planes para varias semanas, cada cual según sus gustos particulares.

Desde el primer instante me quedó claro el concepto más extendido entre ellos:
El dinero es sólo una herramienta para medir la inclinación de ánimo, o interés, de la sociedad hacía un bien, entidad o servicio.
Así, al invertir más en algo, o en alguien, se demuestra un mayor apreció. Claro está, cada quien según sus posibilidades y sumando a la cuenta el tiempo invertido, pues el mismo vale oro, en algunos casos de manera literal.

Dicho principio también se aplica en la formación de los gobiernos de cada nivel de poder.
Cualquier interesado que esté dispuesto a invertir en los servicios y en la infraestructura pública puede ingresar al consejo ejecutivo que le convenga (a uno solo). Le bastará con el apoyo de un cuarto de los miembros del mismo y pagar una membresía, en la medida de su interés en participar.

Las presidencias de los consejos se definen por medio de subastas semi-secretas.
Cada miembro coloca una postura del total de lo que debería invertirse en la gestión pública en un periodo dado. La misma va en un sobre sellado y con el nombre del consejero.
Recogidos todos los sobres, se abren uno por uno en un acto público.
El presidente será quien se acerque más al «precio del estado» estimado por el conjunto de miembros, es decir, quien se acerque más al promedio moda, al promedio del 95,44% de las posturas que estén más cercanas entre sí.

Por definición no debería importar quién hace cada postura, más allá de escoger al presidente, pero resulta útil cuando hay quien(es) intenta(n) manipular el promedio. Se hace necesario como medio de disuasión.

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Ésta fue la onceava nación que visitamos.

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A05-Monarcas m01 Principios básicos Viaje

Arribo como monocéfalo

[Relato (315 p.) parte de El viaje]
– De un reino y sus monarquías –

El recibimiento en la nación de los monarcas sí que fue majestuoso. Generación tras generación han perfeccionado la forma cómo capturar la imaginación de propios y extraños, enorgulleciendo a unos e impresionando a otros.
Al llegar nos preguntaron quién estaba a cargo de la familia. Para ellos cada tarea, por banal que sea, debe tener un solo líder único y absoluto.

La capital tiene siete colinas, distinguibles con facilidad desde el centro la ciudad. Cada colina está coronada por un castillo, residencia de la respectiva casa real de cada uno de los siete ducados que conforman el reino.
Cada ducado se extiende desde la capital hasta la periferia de la nación, como el brazo de una espiral.

El centro de la ciudad es un gran espacio descubierto. Lo llaman plaza de la concordia pero en realidad es el lugar histórico de las grandes masacres. Por demás no pertenece a ninguno de los ducados, está bajo administración directa del reino.
Su alteza tiene poder absoluto para gobernar y legislar, o delegar funciones a los duques en sus territorios. Cuando llegamos la Madre Reina tenía más de 30 años en el trono con relativa paz y tranquilidad.

Los monarcas, a  la hora de tomar decisiones de estado, se consideran uno entre iguales, al menos simbólicamente. Se reúne en consejo, en una mesa redonda, junto a once caballeros o ministros. Los seis duques y cinco ministros más, de libre designación.
«¿Libre designación? Cada monarca ha de nombrar cinco vasallos fieles de su propio ducado» pensé en aquel momento. Nada más lejos de la realidad:
Cada monarca hace sus nombramientos según las áreas que considere prioritarias, pero los liderazgos en dichas áreas ya están definidos por siglos de tradición. 

Esas áreas no conocen de fronteras internas, son transversales a todo el reino, son monarquías paralelas a la monarquía gubernamental y, así como en ésta, varias familias conviven y compiten por la supremacía.

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*Ésta fue la séptima nación a la que llegamos.

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A04-Religiosos m01 Principios básicos Viaje

Advenimiento bendecido

[Microrrelato (271 p.) parte de El viaje]
De un gobierno (al parecer) omnipresente, omnipotente.

Aquí gobierna Dios, siempre lo ha hecho, siempre lo hará.
Esa es la respuesta cuando algún incauto intenta averiguar quién es la autoridad máxima en aquella nación.

La creencia general allí es que Dios provee todo lo que su pueblo necesita. Cada alma, cada persona tiene una guía, a la que llama sibila.
Una sibila gobierna sobre las almas que Dios ponga bajo su cargo, pudiendo ser incluso las de otras sibilas.
Estas almas habrán de obedecerle por la gracia de Dios. Pues su palabra, es palabra de Dios. No se requiere coerción.

Las sibilas están en todo.
Apenas pisamos aquel territorio una se puso a nuestra disposición. Con toda humildad nos ofreció transporte, comida, alojamiento, lo necesario ante nuestro advenimiento. Ofreció de todo pero no de más, no al azar: Nos ofreció justo lo que queríamos, justo lo que añorábamos, y bajo los términos precisos. Era imposible negarse.
A mí me pareció sorprendente, Dios tenía que estar con ella.

Yo agradecí, sobre todo, la invitación en sí misma. Esa invitación a visitar su nación nos llegó en el momento que más la necesitábamos, en el momento que peor la pasábamos entre déspotas.

Era increíble.
Todo lo preveía, todo lo coordinaba con tal perfección que parecía un mago en medio de su espectáculo. Si querías un conejo, lo sacaba de su sombrero. 
Hoy día me pregunto cuántos recursos habrá gastado para planificarlo todo, para cubrir cada contingencia.

Según ella, era Dios guiando nuestros pasos. Yo no podía evitar sonreír cada vez que oía su apostolado. Sonreía pero no recuerdo si con ironía o con esperanza, sólo recuerdo que sonreía.

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*Nota: Ésta fue la quinta nación a la que llegamos.