Categorías
A13-Votantes m06 Leyenda o historia Viaje

Simplificación del sistema

[Escrito mínimo (413p.) de la Parte IV de El viaje]
-De los cambios que los votantes hicieron a su sistema consultivo-

En los primeros tiempos las votaciones se hacían en asambleas públicas, en cada asentamiento.
No había debates ni tiempo de reflexión, sólo se presentaba una proposición tras otra, seguida cada cual de sus respectivas votaciones.

Pero dicho sistema no duró mucho en ningún lugar: Nada más hacía falta que la población creciera un poco para que no fuese viable, para que no hubiese dónde reunir a todos los interesados, para que las propuestas planteadas tuviesen que ser votadas días después, cuando ya fuesen de conocimiento público y notorio.
Las asambleas terminaban quedando sólo como el lugar para una presentación inicial, y nada más.

Con la creación de la federación y el surgimiento del directorio, primera institución a nivel nacional que perduró, empezaron a sincronizarse algunas votaciones.
Al inicio el directorio sólo tenía autoridad para actuar sobre sus propios estatutos, no era un poder ejecutivo fuerte capaz de someter a los gobiernos locales. Su medida inicial fue establecer plazos para la elección de sus propios miembros: Quienes quisieran influir en su conformación debían votar durante una ventana de tiempo determinada, cada cinco años.
Esa ventana sólo se convirtió en una única jornada de votación cuando se empezó a elegir a un presidente y se realizaba un solo proceso nacional.

Luego el directorio fue estableciendo prácticas uniformes para la sana convivencia política. Por ejemplo, las leyes electorales (o sus reformas) sólo podían entrar en vigencia luego de cinco años de promulgadas.
Tiempo después dictó una directriz donde marcaba que, por el derecho al voto omnímodo universal (el derecho de todo ciudadano de opinar sobre cualquier asunto público), era necesario crear centros de votación permanentes. Casi de inmediato la asamblea nacional emitió una ley que reguló su funcionamiento y la presidencia adecuó instalaciones provisionales para que estuvieran a disposición a la brevedad posible, además de certificar al personal técnico adecuado

La mayor simplificación se dio con una directriz que tomaba en consideración que eran los mismos requisitos para los distintos cargos de gobierno y que era muy común que los funcionarios cambiaran de un cargo a otro (de diputado a gobernador, por ejemplo). La directriz establecía que no se debía votar para elegir a quienes ejerzan cada cargo en específico sino que era suficiente votar por múltiples líderes políticos en cada nivel de gobierno y que dependiendo de los resultados se asignarían los cargos respectivos.
Se recalcó que debía quedar claro en la ley el orden en que se asumiría y la prelación en cada caso.

Categorías
A12-Técnicos m06 Leyenda o historia Viaje

La política automatizada

[Microcuento (433p.) de la Parte IV de El viaje]
-De dónde surgió el sistema político de unas naciones de técnicos.-

Al inicio de los tiempos un grupo de grandes estudiosos del arte de la política promovió la conformación de un comité de electores que se especializara en la selección de los mejores gobiernos posibles.

Cualquier ciudadano podría formar parte de dicho comité, sólo tendría que mostrar buen criterio y algo de tesón para especializarse en tal labor.
Lo formularon así: Para formarse gobierno primero se establecen las prioridades, según el análisis estadístico de encuestas certificadas, y luego las agrupaciones políticas formulan sus propuestas de gobierno. Los ciudadanos que deseen participar para ser, eventualmente, parte del comité hacen votaciones públicas y luego lo hace el comité de electores.
La efectividad de los electores, miembros del comité, y de todos los ciudadanos que participaron se determina con el tiempo, en la medida que el gobierno es evaluado en sus distintas facetas por medio de encuestas certificadas. Mientras mejor sea el desempeño del gobierno, más prestigio ganaran quienes lo eligieron.

El sistema se puso en práctica por varias décadas pero tendía a formar bandos pues a los electores que no votaron por el ganador le convenía que el gobierno fracasara, y trabajaban para ello.
Dicha actitud iba en contra del espíritu de las leyes, al menos así lo determinó el tribunal supremo, el poder público más cientificista, que mostró disposición a evitar malas prácticas y populismo. Dando pie a que un conjunto de jueces empezara a declarar ilegítimo cualquier intento de imponer una política pública nacional que no hubiese sido probada antes a nivel provincial (pues ello sería muestra de improvisación y populismo).
Poco a poco se fueron haciendo del apreció general hasta que el tribunal se convirtió en un suprapoder (durante el denominado septenio judicial) censurando decretos ejecutivos y acuerdos legislativos. Llegando incluso a reasignar cargos públicos, de manera cautelar, a quienes hubiesen demostrado estar capacitados.
Se basaron en parámetros meramente técnicos; establecieron clasificaciones en cada área de gobierno para que se supiera de antemano quiénes se encargarían cuando fuese necesario: Querían que fuese automático.

Se fue volviendo costumbre que se hicieran pruebas piloto en provincias específicas para probar quiénes estaban capacitados, para establecer la clasificación. Por supuesto se elegían las provincias más adecuadas por sus condiciones intrínsecas.
Finalmente se estableció un sistema automatizado donde el poder se acreditaba a la agrupación política que mejores resultados hubiese obtenido con anterioridad, haciéndose la nación cada vez más federal.

La formación de gobiernos por medio de un comité de electores sigue estando en práctica en las universidades, pero se implementan votaciones de apoyos múltiples para evitar controversias.
En especial destaca una universidad que es una nación en sí misma.

Categorías
A11-Militantes m06 Leyenda o historia Viaje

Historia de negociaciones

[Microcuento (479p.) de la Parte III de El viaje]
-De cómo surgieron los partidos políticos y su militancia.-

Cuentan que el territorio era demasiado extenso, que no había medios de comunicación.
Era usual que se mandara a un mensajero certificado de cada bando importante para que negociaran asuntos específicos con las poblaciones menos distantes. Esos mensajeros pronto empezaron a ser representantes, representantes plenipotenciarios capaces de firmar acuerdos sin necesidad de hacer el viaje de vuelta a consultar a sus pares.

Era una época más familiar, aunque no por eso más amable, todos conocían a todos y era normal que se formaran varios bandos en cada población, varios partidos.
No se hacían votaciones, la gente sólo sabía por intuición cuáles bandos eran mayores. Los partidos políticos no se habían formalizado así que no había conceptos como dirigencia o transfuguismo. Sólo había personas más interesadas en participar y gente que cambiaba de opinión (de bando) con más facilidad.

El sistema partidista se estructuró en la medida que se hizo costumbre hacer planes a mayor escala (más allá de la comunidad). Los enviados dejaron de ser una simple representación en negociaciones específicas y pasaron a ser un proponentes de ideas y proyectos, además de contralores de su puesta en marcha y correcto funcionamiento. Pero para ello se necesitaban más que individuos, se necesitaba una estructura, instituciones con mayor rango de acción, más perdurables. Instituciones que pudiesen, por ejemplo, coordinar las decisiones comunes en varios poblados con una misma forma de pensar.
Así los bandos se volvieron partidos políticos y el más grande de estos en una comunidad se volvió gobierno.

Los partidos de gobierno tendieron a polarizar la política (estás conmigo o en mi contra), surgió la militancia y casi de inmediato brotó el bipartidismo, que fue bueno en principio pues consolidó la nación al crear la asamblea nacional, por ejemplo, pero que tenía una tendencia demasiado centrista.
Todos los asuntos se resolvían desde el centro y para el centro. Los dos partidos más grandes, al ser nacionales, tenían los recursos para atraer suficientes militantes en cada comunidad sin brindar mayores beneficios a cambio.
No necesitaban ser mayoría, con ser la mayor minoría bastaba.

El sistema era insostenible pero los bipartidistas estaban demasiado cómodos para darse cuenta. Por doquier los partidos locales empezaron a hacer negociaciones entre sí para resolver sus propios problemas bajo la mirada indiferente del centro. De repente empezaron las secesiones, una tras otra (tal vez como parte de un pacto).
Fue la gran crisis del bipartidismo. Los centristas dejaron de tener militancia en la periferia hasta que cedieron poder a los partidos locales: Se creó el tribunal supremo, se empezaron a hacer votaciones, que abrieron paso al transfuguismo, y el segundo partido más votado en cada localidad comenzó a tener representación en la asamblea nacional.

Las regiones que se separaron formaron naciones más liberales aún, pero hubo un acuerdo general entre todas que permitió la libre circulación e incluso la administración conjunta de algunos territorios.
Los militantes siempre han sido asiduos negociadores.

Categorías
A08-Parleros m06 Leyenda o historia Viaje

Secesiones por pasividad

[Microrrelato (457p.) de la Parte III de El viaje]
-De los conceptos detrás de la formación de varias naciones-

La mayor confrontación entre parleros fue bastante pasiva: son personas más de palabras que de acción.
Todo empezó con un crecimiento abrupto de la población que llevó a sus antepasados a fundar asentamientos en lugares desprotegidos. Intentaron que tuviese instituciones análogas a la metrópolis madre pero eran demasiado vulnerables a ataques extranjeros.

Tuvieron que elegir autoridades más eficaces.
Poco a poco se adoptó el concepto de consenso en el tiempo: Se realizarían votaciones periódicas donde, en cada ocasión, cada cabildo debería apoyar candidatos distintos, con lo que los mejores acumularían apoyos desde cada vez más cabildos. (Por lo general los candidatos son los funcionarios de la instancia inmediatamente inferior al cargo a ser elegido.)

La primera aplicación constante de este método se dio con el nombramiento de comandantes de frontera, que se encargaban de resguardar distintas secciones de la misma. Se hacía por mayoría simple en múltiples rondas, descartándose en cada ronda al candidato con menos votos, y a todos los que tuvieran menos del 10% de apoyo.
Después de cada nombramiento, cada cabildo debía dar su respaldo a hasta tres de los comandantes (distintos por vez) para lo que se hicieron múltiples rondas descartándose en cada una a quien tuviese menos apoyos, quedando a cargo del comando general quien acumulase más apoyos a lo largo del tiempo (y saliendo de su cargo, después de tres años de gracia, quien acumulase menos).
Así surgió el ministerio de guerra y los viceministerios de frontera, replicándose dicho modelo en todos los demás ministerios creados.

La separación de los asentamientos de la nación madre fue promovida por un carismático ministro de guerra.
Ello fue ampliamente debatida al temerse una posible dictadura hasta que se accedió a seguir su plan con una sola condición: El ministro renunciaría a sus funciones y a la vida pública, no ejercería de nuevo ningún cargo público en ningún nivel, demostrando así que sus ideas de una nación independiente no eran un apetito de gloria personal. Para sorpresa de muchos, aceptó y cumplió.
Todo bajo la mirada pasiva de la nación madre, cada nuevo avance producía gran indignación y muchas misivas de inconformidad, pero ninguna acción. Ni siquiera la formación de una federación entre los asentamientos produjo una reacción fuerte, sus procesos eran demasiado lentos y pesados, no podían llegar a acuerdos siquiera para nombrar un enviado especial que tratara el asunto, ni mucho menos un ministro con poderes especiales.

Y sólo hubiese hecho falta una leve determinación, una simple amenaza creíble.
Al menos eso se puede deducir de la historia por dos asentamientos que, aun siendo diminutos, pudieron convertirse en naciones por fuera de la federación: Una en el centro neurálgico de la misma y la otra en una ancha zona fronteriza que quedó olvidada por mucho tiempo.

Categorías
A10-Presidentes m06 Leyenda o historia Viaje

Grandes batallas vacías

[Microrrelato (389p.) de la Parte III de El viaje]
-De lo que incentiva que una mayor minoría se lo pueda llevar todo-

En una época de crisis social y económica la estructura política se fragmentó.
En ese entonces el periodo presidencial duraba seis años, sin importar el tamaño del apoyo popular que se cosechara. Ello hacía que las campañas electorales no fueran sobre solucionar problemas y lograr acuerdos sino sobre desprestigiar lo más posible a todos los demás candidatos, sobre atacar sin compasión hasta ser la mayor minoría. Eran grandes batallas sin ningún ganador absoluto, sin ningún ejército suficientemente grande para apabullar a los demás.
Así fue hasta que se convirtió en una guerra continua de calumnias y manipulación que creció poco a poco a medida que nuevos fanáticos eran reclutados llegando a su clímax junto a una gran crisis socio-económica que hizo estallar la gran confrontación.

Todo empezó con unas elecciones increíblemente fragmentadas. Tres candidatos obtuvieron menos de un cuarto de los votos y muchos otros ganaron de forma aplastante en sus regiones pero no lograron figurar a nivel nacional. Ninguno reconoció la victoria de los otros pero cada cual defendió la propia no sólo con retórica, sino con grupos armados preparados desde mucho antes. Las batallas mediáticas se volvieron batallas armadas por territorios e infraestructura.
El ente electoral fue mediocre e irresponsable, así le había convenido siempre a cada gobierno de turno. Nunca llegó a recontar los votos y fue disuelto (por las tres partes en discordia) antes de que diera los resultados oficiales.
Aprovechando la confusión los líderes regionales se hicieron del poder local «para proteger a la población» y surgieron múltiples movimientos secesionistas. La mayoría triunfaron y, al calmarse las aguas, se unieron en una confederación con un sistema de votación que los tradicionalistas ven como impropio aún hoy por considerar que es de segundo grado.

La situación tardó generaciones en normalizarse en la capital. Hubo múltiples procesos de paz pero todas las partes querían mantener la elección popular directa y unipersonal: «El presidente debe representar a cada uno de sus votantes y trabajar por la nación entera».
Se intentó alcanzar una paz estable reduciendo los periodos de gobierno, condicionándolos, sobre todo en caso de reelección, pero sólo se logró cuando el presidente dejó de administrar los recursos, cuando los ministros adquirieron dicha potestad y el mandatario quedó como un director de orquesta: A cargo y mandando pero sin generar música por su propia mano.

Categorías
A09-Dictadores m06 Leyenda o historia Viaje

Acuerdos estabilizadores

[Microrrelato (441p.) de la Parte III de El viaje]
-De cómo los dictadores lograron perdurar y expandirse-

En la antigüedad habían constantes guerras y tiranicidios, no existía un proceso a seguir para hallar sucesores, la sociedad actuaba por instinto: Si un mandatario permanecía demasiado tiempo en el poder se iba diluyendo su liderazgo, iniciaban las protestas callejeras, se producían alzamientos militares, iba aumentando la tensión hasta que se daba un cambio de régimen.
En ocasiones el mandamás accedía a renunciar y nombraba un sucesor pero la paciencia solía ser aún menor con este último a menos que marcara una distancia notable con su predecesor. La mayor paz y estabilidad se daba cuando el dictador era escogido por algún tipo de asamblea, pero no era muy usual.

Cuenta la leyenda que todo cambió con la llegada al poder de una dictadora visionaria que convocó a los jefes de provincia con quienes acordó el sistema sucesorio que se fue convirtiendo en una estructura poderosa, que dio forma a la nación.
Además se acordó canalizar el poder blando que la sociedad solía ejercer por instinto, con protestas y disturbios, estableciendo un sistema judicial independiente pero débil.
Dichos acuerdos debían ser renovados por cada nuevo mandamás electo y por quienes estuvieran en la posibilidad de sucederle (forzados por el primero). Así, y aunque ello dependía en cada ocasión del capricho del gobernante de turno, la tradición se fue imponiendo poco a poco.

Lo que no contempló el acuerdo fue un mecanismo para resolver problemas estructurales, problemas que requirieran más de unos años de trabajo. Los dictadores al ser electos por un solo decenio no se preocupaban por atajar dichos problemas y menos aún si ello debilitaba su poder inmediato.
Por tal motivo, por ejemplo, ningún gobernante se ocupó de construir infraestructura de envergadura para atender a una población que crecía de manera exponencial. La única medida que tomaron algunos fue alentar la migración y disminuir la carga sobre la producción de bienes y servicios. Los más minuciosos incluso llegaron a ofrecer recursos a las universidades y otras instituciones académicas para que guiaran a buen puerto dicha migración, para que pudiera subsistir y prosperar, para que no generara conflictos con habitantes locales.

De allí surgieron asentamientos que fueron las semillas de las otras naciones que conforman la armonía actual, asentamientos que adaptaron sus costumbres a nuevos entornos. La mayoría de ellos se fueron confederando por protección mutua pero manteniendo cada cual su autonomía en la mayoría de las decisiones. Otros tantos, por el contrario, se lograron amalgamar por medio de sistemas de gobierno cuyo cargo máximo lo ejerce un líder de unidad nacional.

Todo ello siempre siguiendo el mismo principio fundamental, siempre con gobiernos con poder absoluto pero con fecha de caducidad.

Categorías
A07-Nativos m06 Leyenda o historia Viaje

Expulsiones renovadoras (#073)

[Microficción (389p.) de la Parte III de El viaje]
-De cómo surgieron nuevas naciones entre quienes tienen apego por sus tierras-

Fue un viaje más fácil de lo esperado.
Fuimos a la más grande de las naciones de nativos. También es la más compacta pero ello no impide que mantenga sus tradiciones: El amor por lo propio, por el barrio o la vecindad, lo es todo a pesar de que en ocasiones no hay límites claros entre territorios.
Se formó ante la mengua de la nación más tradicionalista, ante la incapacidad de las señorías para resolver los problemas conjuntos del imperio, ante la necesidad de un poder central que asumiese el liderazgo para atacar crisis cada vez más comunes (desde presupuestales hasta demográficas)

Un anciano sabio, miembro de la casa real, se ofreció a asumir el mando imperial de manera temporal y sólo con el fin de resolver los problemas que las señorías, en asamblea, considerasen más urgentes. En especial quería expandir el imperio a zonas productivas, empezar desde cero en ellas, algo revolucionario.
Por supuesto la mayoría no confió, la mayoría creyó que era un simple ardid para hacerse del poder. Fue expulsado.

Otros tantos sí que encontraron factible su visión y beneficio su liderazgo.
Se establecieron en lo que hoy es la capital y acordaron que el emperador sería electo cada diez años de entre los (siete) dirigentes que conformaran un comité imperial, o central. Sólo pueden ser miembros de dicho comité los jefes de aquellas familias que dieron inicio a la nueva nación.
Todo jefe de familia puede participar en la Asamblea General, ya sea en persona o por medio de un delegado. Es en ella donde se elige al emperador y renueva al comité central. Además, cada año, la asamblea ratifica o veta las leyes aplicadas por el comité central durante el año previo, señala los problemas a resolver y fija objetivos de desarrollo.

Cuentan que por décadas hubo paz, armonía y progreso pero que tuvieron que endurecer las normas cuando un emperador intentó permanecer en el poder más de lo debido y, peor aún, nombrar un sucesor. Ante su inminente expulsión se refugió en su provincia natal e incentivo la secesión, junto a otras tres provincias menores.
Es fácil salir de la federación, aunque no siempre es pacífico. Desde aquella época ha existido una pugna entre esas dos naciones que sólo se atenuó con el surgimiento de otra nación más, en la zona fronteriza.

_
*Nota: Es curioso cómo siguieron la usanza de dictadores de un modo más benigno. Ésta fue la segunda nación de nativos que visitamos.

Categorías
A06-Mercaderes m06 Leyenda o historia Viaje

Asentamientos comerciales (#067)

[Microficción (337p.) de la Parte II de El viaje]
-Del surgimiento y expansión territorial de los mercaderes-

Dicen que todo empezó por casualidad.
Era un pequeño paraje para descansar, un paraje donde confluían muchas rutas entre diversos pueblos
Los visitantes de esos pueblos traían consigo sus costumbres y enseres propios, bienes exóticos para todos los demás, y por ello apetecibles, muy apetecibles.
Mercancías a fin de cuentas.

Quienes llegaban con tales bienes no se daban cuenta de su singularidad pero los lugareños sí, y pronto empezaron a viajar de un pueblo a otro y a otro más distante cada vez. Al principio por curiosidad, luego para mercar.
Quienes estaban más interesados en ofrecer estabilidad conformaron un comité ejecutivo. Poco a poco aquel paraje se convirtió en referencia universal y sus gentes, los mercaderes, se volvieron adinerados.

Nunca dejaron de explorar, no sólo los territorios sino también sus propias mentes. Empezaron a innovar, a crear bienes cada vez más sofisticados que atraparan la imaginación de propios y extraños.
Hubo una época de estancamiento, los límites de su entorno los mantenían cautivos. Hasta que desarrollaron, hay quienes dicen que por azar, nuevos métodos de transporte y de comunicación, pudiendo así acceder a tantísimos territorios cercanos y ricos pero inexpugnables.
De repente se dio la gran expansión. Se conformaron grandes consorcios para explorar y explotar los nuevos territorios. Establecieron asentamientos comerciales, cada cual según las características del terreno, cada cual especializado en sus asunto.
La mayoría constituyeron una confederación, sólo dos quedaron por fuera: uno por necesidad y otro por azar.

El comité ejecutivo no dictó normas, como es su tradición, sólo hizo que se cumplieran y refinaran los contratos que fueron surgiendo.
Pero además, tal vez lo más importante, la metrópoli más antigua impuso condiciones para que las nuevas entidades comerciaran con ella. Condiciones que giraban en torno al respeto del derecho de las gentes, en especial de los migrantes de sus tierras.

Dicha actitud no sólo fue por buena voluntad, de hecho fue sobre todo por un cálculo político-económico: Evitar las costosas migraciones masivas que ocurren cuando los gobernantes maltratan a sus pueblos.

Categorías
A05-Monarcas m06 Leyenda o historia Viaje

Dominio en la distancia (#041)

[Microrrelato (293p.)  de la Parte II de El viaje]
-De cómo y por qué se formaron unos virreinatos en tiempos antiguos

El rey debía tomar una decisión, estaba perdiendo el control de los territorios ocupados por sus antepasados.

Eran unos territorios extensos, con abundantes recursos, pero estaban a un océano de distancia y no tenían medios para aprovechar su potencial a plenitud.
Con todo y eso, al ocuparlos, su reino se convirtió en el predominante de siete que convivían entrelazados. Fue tal su dominio que con el tiempo (y alianzas y guerras) su casa real se impuso a sus pares, degradando a los demás reinos en ducados y uniéndolos bajo un solo mando.

Mientras tanto, en la medida que fue creciendo la población de los territorios ocupados, aumentaron los conflictos básicos, la necesidad de tomar decisiones inmediatas, urgentes. Los nativos adquirieron poco a poco, de manera natural, la autonomía para solucionar sus problemas sin esperar (ni implorar) a que un poder lejano decidiera.
El consejero más apreciado por el rey insistía en la necesidad de que la monarquía en pleno se estableciera en esos territorios que, si bien lejanos, eran mucho más provechosos; o tal vez que dividiera el territorio en tres y designara gobernantes de la casa real.
El consejero, conociendo la soberbia de su amo, le decía que si nombraba como reyes a esos hipotéticos gobernantes, él sería emperador.

Pero el rey no se decidió a tanto, pasaron los años y lo más que hizo fue formar tres virreinatos, grandes como para defenderse de terceros pero timoratos como para no rebelarse. Nombró a los virreyes y creó títulos nobiliarios locales con la esperanza de que ello hiciera sentir a sus habitantes parte del reino.
Funcionó por momentos, mientras hubo prosperidad. Ante una subida en impuestos los virreinatos exigieron más poder: o más autonomía o una representación en el consejo, en la mesa redonda.
El rey, desde la distancia, tuvo que crear tres cortes de nobles, una para cada cual, con la potestad de legislar y controlar a los virreyes nombrados por él.

Nunca imaginó que décadas después la mayor parte de su casa real viviría en esos virreinatos y que en el seno de su reino se desataría una guerra sucesoria.

_
*Nota: Éste fue un resumen de la historia antigua de la decimocuarta nación que visitamos (segunda de monarcas). En sus programas educativos se enfatiza en ella de manera mucho más grandilocuente, no así en otras naciones como la de mercaderes (de quienes escribiré a continuación).

Categorías
A03-Tiranos m06 Leyenda o historia Viaje

Rebelión purificadora (#033)

[Relato (397 p.) de la Parte I de El viaje]
– De la vida y obra de un gran líder tirano y pontífice –

Si bien no son devotos practicantes, los tiranos religiosos tienen la convicción de que descienden de seres celestiales, que provienen de una raza superior, que los hace más astutos, más sagaces.

En esa convicción se fundamenta la religión profesada, la unión nacional que logró su más grande líder.
Cuenta la historia que antes de Él todo era pobreza y desesperanza, que había habido una gran guerra que dejó a la población viviendo en condiciones deplorables. Comiendo alimentos de animales y con dinero que valía la mitad tras unos pocos días de haberse ganado.

Se cuenta muy poco de la vida del gran líder en aquella época (tal vez no fue muy halagüeña), se cuenta poco hasta que intentó hacerse del poder a la fuerza para socorrer a su pueblo.
No lo logró, pero quedó en la conciencia colectiva que alguien estaba dispuesto a luchar por mejorar la condición de los suyos.

Estuvo encerrado por algún tiempo, pero entre tiranos la ambición no es delito.
Al salir de prisión entró de lleno en política, se volvió líder de un partido y dio grandes discursos, pero esos discursos tenían una fuerte connotación religiosa, mesiánica. No lo decía pero dejaba entrever que él era el único que podía realizar los cambios necesarios, que Dios mismo lo había enviado.
Culpó de todo mal pasado a los infieles, a los impuros que no eran parte de su pueblo, de su raza, que manipulaban la economía en beneficio propio, que hicieron perder la última gran guerra, que conspiraban sin descanso para debilitar a la nación.

Alcanzó el poder por medio de engaños, formó un gobierno fuerte, capaz de garantizar la felicidad de los suyos, e inició una guerra para expandir los territorios, y hacerse del espacio vital necesario para el desarrollo de su pueblo.
Mientras tanto crecía la religión basada en su palabra, en su visión. Muchos lo adoraban como a un dios, obedeciendo sus órdenes sin chistar. Acabó con las instituciones preexistentes, todo pasó a depender de sus designios.
Instauró un sistema eugenésico para volver a una raza pura y otro de expulsión y exterminio de los impuros, esa la consideraba su mayor legado.

Murió en batalla, sabía que moriría, que era un sacrificio necesario. Designó un sucesor. Expresó ante miles su deseo absoluto, pleno, de que la sucesión fuese limpia, sin trabas ni disputas.
Desde entonces así ha sido.

_
*Este microrrelato es la continuación de Con una fe conveniente (Cap.08)