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A13-Votantes m07 Sentido cívico Viaje

Abstenciones con utilidad

[Escrito mínimo (487p.) de la Parte IV de El viaje]
-De la influencia del voto en blanco en una nación de votantes.-

Todos los votos cuentan, en todas sus formas, con todas sus implicaciones. Incluso son importantes los votos en blanco, y la abstención general.

Aunque el mayor placer para los autóctonos está en ejercer el voto, en ocasiones ven necesario hacer un sacrificarlo por el bien común.
La mayoría de las votaciones tienen múltiples consultas, cuando alguien va a votar pero deja de lado alguna de las preguntas significa que considera que la misma no está bien planteada, ya sea porque le faltan opciones válidas o porque simplemente no debió existir (siendo una pérdida de recursos y de tiempo).
Ya que todos los votantes tienen derecho a proponer preguntas en las consultas públicas, se hace necesario incentivar que sean de calidad, que sean sobre asuntos de valor. Por ello se clasifica a los proponentes según la proporción de las preguntas que plantea que son dejadas en blanco por muchos votantes. Quienes suelen proponer consultas con pocos votos en blanco, es decir, quienes hacen preguntas de calidad, se ganan el derecho a participar con mayor frecuencia en el proceso.
Así, el voto en blanco es una herramienta útil para la mejora constante del sistema.

De hecho el voto en blanco, con el pasar de los siglos, le ha dado forma a las elecciones gubernamentales.
El sistema político empezó siendo directivo. Durante la primera crisis de gobernabilidad, al poco tiempo de consolidarse la federación, los electores empezaron a dejar cada vez más espacios en blanco en las votaciones cruzadas y apoyaban sobre todo a quienes proponían que se tomaran medidas más audaces e inmediatas ante los problemas cotidianos, apoyaban que hubiera más presencia del Estado nacional. El directorio propuso que los gobiernos locales cedieran parte de sus competencias al gobierno nacional pero estos sólo aceptaron después de una gran presión social y lo hicieron en favor del parlamento. Ya el directorio tenía demasiado poder.
Un proceso semejante dio como resultado a la presidencia como ente ejecutivo autónomo, pero en ese caso tuvo que estallar una guerra internacional para que se viera la importancia de la inmediatez en la toma de ciertas decisiones.

En ese entonces cada poder público se elegía en fechas distintas y la proporción de votos válidos con respecto a los votantes activos definía el grado de autonomía de cada cual.
Hoy en día, con la simplificación electoral, se entiende que el desinterés es con respecto a todos los cargos públicos elegibles en general y por tanto se deben adelantar todas las elecciones. Se suelen adelantar tantos meses como puntos porcentuales haya caído la participación (a partir de dos puntos) con respecto al promedio de los últimos 23 años.
El adelanto es de hasta un máximo de once meses, es decir, si la participación cae 13% o más, las próximas elecciones que estén pautadas se realizaran un mes después, pero ello nunca ha ocurrido. Los adelantos suelen ser de un mes o mes y medio en épocas de crisis.

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A12-Técnicos m07 Sentido cívico Viaje

Principiantes perpetuos

[Microcuento (373p.) de la Parte IV de El viaje]
-De cómo los técnicos mantienen sanas alma y mente-

Nunca es bueno aislarse en un arte u oficio.
Nunca es bueno quedarse en la burbuja de lo ya sabido, ni siquiera el experto por antonomasia de un área debe hacerlo, pues siempre será mucho más lo desconocido. Así explicaría cualquier técnico la ruta a seguir para tener una vida provechosa.

Es necesario ser parte de la sociedad, poder interaccionar, comunicarse, colaborar.
No sólo por mantener alma y mente sanas sino también para mejorar en la propia especialidad, para refinar las cualidades y actitudes ya desarrolladas.
No es algo intuitivo pero todas las evidencias indican que quienes aprenden continuamente habilidades nuevas en áreas diferentes a la propia logran mejoras en sus capacidades cognitivas generales e incluso alcanzan mayores grados de entendimiento en sus áreas de experticia.

La forma más eficaz, o al menos la más tradicional, para iniciarse en nuevas actividades que reten la voluntad propia y evitar aislarse en el día a día es hacer una peregrinación, ya sea a una ciudad universitaria o a un pequeño pueblo. Hacerlo cada pocos años es casi obligatorio, es como un deber ciudadano, o al menos eso parece.
La gran mayoría de la población se deja guiar por los expertos en el tema aunque sientan que es un sacrificio ciudadano, que están invirtiendo su tiempo y energía en mantener canales de comunicación entre diversas especialidades sólo por el bien común.
Es muy difícil percibir que con ello se logra un mejor desempeño en las actividades que se realizan en el área de experticia, es casi imposible percibirlo a menos que se participe como conejillo de indias en un experimento a largo plazo.

No es necesario hacer grandes sacrificios, sólo se deben buscar nuevos intereses de forma periódica sin desear convertirse en experto, sólo se debe ser un principiante perpetuo en una actividad a la vez. Con cada nuevo inicio ocurre una pequeña remodelación en mente y alma que permite avanzar un poco más, un poco mejor.

Como es de esperarse quienes viven en grandes ciudades, y tienen a mano cientos o miles de oportunidades, son quienes menos aprovechan su entorno y sólo desarrollan a medias su potencial.

La mayoría de las grandes obras e innovaciones que han sido hitos históricos han surgido de personas o grupos en pueblos pequeños.

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A11-Militantes m07 Sentido cívico Viaje

El gesto cívico primordial

[Microcuento (439p.) de la Parte III de El viaje]
-De cómo los militantes anteponen los intereses comunes a los propios-

Un gran acuerdo se estaba formando, convertiría a una pequeña ciudad en un polo productivo gracias a una gran inversión del gobierno central, pero el ánimo en la ciudad estaba por el suelo, había caras largas por doquier.

Las últimas votaciones mostraban una gran dispersión del apoyo popular, uno de los grandes partidos había perdido gran parte de sus votos en favor de otras organizaciones más pequeñas.
El partido se oponía a la firma del acuerdo, no porque estuviese en contra del modelo de desarrollo que se implementaría o por algún motivo doctrinario, sino porque le arrebataba parte del poder directo que había ostentado desde mucho tiempo atrás, se lo arrebataba de forma definitiva.

Algunos dirigentes abogaban por postergar la firma hasta que se hallara un mecanismo para conciliar a las partes pero no alcanzaba el tiempo. En cualquier momento podía haber un cambio en el gobierno nacional que eliminara la posibilidad.
La mayoría de la dirigencia evadía el tema o lo menospreciaba. Sólo unos pocos aprobaban que los militantes del partido votaran por otras organizaciones hasta que se firmara el acuerdo y se pusieran en marcha los proyectos: El progreso de la comunidad implica el progreso de la militancia del partido, decían, y con ello la organización misma saldrá fortalecida a largo plazo, aunque en lo inmediato haya una disminución en la capacidad de acción, en el poder de negociación.
El progreso de la comunidad era el principal objetivo del partido y un voto coyuntural no cambiaría la grandeza de su militancia, ni su fidelidad a las doctrinas compartidas

Ese episodio ilustra el principal gesto cívico de un militante: anteponer los intereses de la comunidad, o de la nación, a los del partido.
En otras naciones ese gesto es más cotidiano, es casi intrascendente porque está implícito en el sistema, en lo pactado antaño. En cada elección los ciudadanos pueden votar en blanco o dar su apoyo a líderes específicos de otros partidos, a la opción que consideran menos mala, lo hacen sin que ello traiga controversia pues votar es una obligación moral y el método usado conlleva a tales prácticas.
Si la dirigencia del partido aplica mal las doctrinas que dice defender, hay que elegir la opción que muestre la dirección que se debe seguir. Es la forma más efectiva de corrección.

Pero aquí aún hay remanentes de las más antiguas tradiciones, cuando no había votaciones y sólo se debía comparar el número de militantes de cada partido para determinar quién(es) debía(n) gobernar o pactar los grandes acuerdos.
Aquí la militancia suele sentir la necesidad de influir desde dentro del partido, no desde afuera de él.

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A08-Parleros m07 Sentido cívico Viaje

Estructuras no debatibles

[Microrrelato (373p.) de la Parte III de El viaje]
-Del mayor gesto cívico entre parleros y su aplicación masiva-

El éxito de la federación se dio gracias, en gran medida, a la disposición del conjunto social de dar la mayor concesión que se le puede pedir a un parlero, el mayor gesto cívico: Ceder el poder de decisión a un ente ejecutivo que no se presta para ningún debate más allá de rendir cuentas en fechas prestablecidas o bajo circunstancias dadas.
Esa es la opinión de una de las mentes más lúcidas de la nación cuando se le pide comparar a ésta con las demás de la armonía.

Cedieron el poder en la toma de decisiones general pero reforzaron su dominio sobre los asuntos locales, fue un intercambio implícito, una reacción casi instintiva.
Desde un inicio existió la amenaza latente de secesión si se sobrepasaban los límites “lógicos” (que más bien intuitivos) que debía tener el poder central. De hecho ha habido varias secesiones y seguro habrá algunas más, seguidas de sus reincorporaciones. Incluso hay leyes y reglamentos claros que detallan cómo debe ser el proceso para que sea lo menos traumático posible, pero ello no las hace menos inconvenientes.
Poco a poco la nación se volvió más federalista. En cada provincia hay varios cabildos, cada uno con la potestad de ajustar su representación en el parlamento nacional e incluso de hacer que se repita la elección en su provincia con sólo el acuerdo de una minoría base (de un tercio) de la población.

A mí me pareció notable cómo surge un gran debate en cada cabildo después de cada designación de un funcionario ejecutivo.
Va en contra de sus principios nombrar a un individuo, por muy brillante que pueda parecer, para que tome decisiones sin sus respectivos debates minuciosos y profundos. Todos sienten que va en contra de sus principios pero a la vez entienden que hay principios perniciosos contra los que se debe luchar con método y constancia.
Sólo es necesario calibrar qué tipo de decisiones se pueden dejar a discreción de un funcionario (o varios) y cuáles controles son los idóneos para detectar anomalías. Ello sólo se puede hacer con el tiempo: errando, evaluando y corrigiendo.

Así, cada cabildo a cada momento, se arroga la facultad de evaluar, hacer ver errores y proponer correcciones sobre las actuaciones de tan malqueridos funcionarios.

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A10-Presidentes m07 Sentido cívico Viaje

Un director de orquesta

[Microrrelato (497p.) de la Parte III de El viaje]
-De cómo inicio un tipo de gobierno muy particular-

Uno de los presidentes más recordados después de la gran confrontación llegó al poder por mera casualidad, por lo la apatía y desinterés de los políticos tradicionales.
Lanzó su campaña por la presidencia sólo por llamar la atención sobre los asuntos que le interesaban, para poner los reflectores en la deprimida vida cultural de la nación.

Ya era una persona afamada cuando lanzó su campaña, disfrutaba de gran prestigio y dinero no le faltaba. La política no le atraía, veía su incursión en ese mundo como un sacrificio necesario para mejorar la condición general de su gremio. Tenía varias ideas y proyectos específicos; planeaba retirarse cuando algún político de carrera los asumiera y se comprometiera en público a respaldarlos. Pero ninguno lo hizo.
No fue necesario que transcurriera mucho tiempo para que se diera cuenta del desinterés de la clase política, para que rehiciera sus planes, para que pasara de sólo proponer proyectos a exponer los problemas sistémicos que veía en la sociedad, en la política, y lo expresara en términos propios de su profesión:
“El presidente, como individuo, tiene demasiado poder discrecional, tiene demasiadas atribuciones, puede intervenir en cualquier asunto aún sin estar capacitado (…) Es como si un director de orquesta, en medio de una presentación, pudiera soltar su batuta y tomar cada instrumento para tocarlo por sí mismo pensando que así mejoraría la ejecución general de la pieza (…) Pero resulta al contrario, se pierde la coherencia, se pierde la visión general necesaria para marcar un rumbo y, además, se multiplican los errores en la ejecución de dicho instrumento (…) Nadie puede ser especialista en todo, hay que respetar a los especialistas”

Al avanzar la campaña propuso un plan de gobierno de unidad nacional donde los «especialistas» se encargarían de sus respectivas áreas, donde los colegios profesionales designarían a las personas idóneas.
Su trabajo, como el de todo director, sería el de estudiar a profundidad una visión de gobierno (compuesta por políticos de carrera) y diseñar la mejor forma de interpretarla con los instrumentos, y ejecutantes, a disposición. Además de tener, llegado el momento, el oído para indicar el instante de entrada de cada ministerio, llevar el tempo y marcar cuándo cambiar de dinámicas.
Cada ejecutante tiene un trabajo arduo, necesita mantener la mayor concentración posible en el mismo, no puede encargarse de nada más, no puede preocuparse de nada más. Debe confiar en el plan trazado y centrarse en su misión, se debe aislar del resto de sus compañeros, de todos menos de quien dirige pues en él tendrá la única referencia válida. Él tiene la mejor acústica, está en la mejor posición para entender lo que pasa y dar paso a cada movimiento.

A pesar de sus exitosos gobiernos pasaría mucho tiempo antes de que se hiciera norma un método de designación ministros parecido al suyo aunque ya desde esa época se volvió un deber cívico ceder la capacidad ejecutiva, tanto en entes públicos como privados.
Se pasó a un presidente-director, en lugar de uno ejecutante.

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A09-Dictadores m07 Sentido cívico Viaje

Pactar para trascender

[Microrrelato (463p.) de la Parte II de El viaje]
-Del mayor acto de sacrificio cívico de un dictador

Visitamos una apartada ciudad.
Nos alojamos en un gran hotel donde nos recibieron muy bien. Mi familia siempre ha sido muy cercana a muchos de los socios-propietarios.
A la segunda semana nos invitaron a una cena informal con varios de los socios. Si bien parecía una cena cualquiera, poco a poco me di cuenta que era una reunión dictatorial, una de esas reuniones estratégicas que acostumbran hacer los líderes en aquellas naciones para aglutinar esfuerzos y ajustar la mira.

El principal tema a tratar fue la ratificación del pacto principal en el que se basaba la dirección general. Desde la cabecera de la mesa central se oía la voz clara y serena de quien se sabe al mando, intocable. Pero sus palabras eran conciliadoras, deseaba dejar un legado trascendental, un plan de acción que fuese seguido durante una generación entera, que marcase una época.
Es la voz de quien entiende que no puede extender su periodo de mando pero también que está en su mano dirigir la acción y que con algo de presión puede crear los fundamentos de futuros proyectos. De quien entiende que puede crear, con sólo sacrificar su poder actual, una estructura tan sólida que sea difícil de dejar a un lado.

La dirección de la empresa se rota entre dichos socios siempre siguiendo el mismo procedimiento: Plantean objetivos, los priorizan, fijan plazos, los postulados hacen propuestas y son evaluados.
Quien queda electo tiene poder absoluto, según la tradición, pero por lo general hay acuerdos que limitan su accionar. Es necesario para cumplir los lapsos establecidos, para que haya prosperidad, para mantener un ambiente de civilidad y poder garantizar condiciones mínimas a futuro que alienten la inversión, la entrada de nuevos socios y clientes.
En las empresas que han perdurado, de casi toda rama o sector, suelen haber pactos profundos y estructurales. Mientras más fuertes sean los acuerdos alcanzados por un dictador antes de llegar al poder más duradero podría ser su mandato, los involucrados tendrían más confianza en conceder un periodo más largo de mando. Pero ello también puede ser visto como una señal de debilidad, tal vez de indecisión, por lo que no se debe tomar a la ligera.

A pesar del tono amable que impuso desde su sitial, durante toda la cena se sintió una suave tensión, casi maternal, casi sacra. Nadie interrumpía, ni con el más mínimo gesto. Recuerdo a la perfección el silencio general, más por respeto que por miedo, más por su visión de futuro que por su deseo de permanecer en él, ya no le quedaba demasiado tiempo.
En los últimos años este hotel había sido dirigido por una anciana enérgica y obstinada con los suyos pero paciente y tierna con todos los demás.
Nosotros estábamos en la tenue frontera entre ambos grupos.

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A07-Nativos m07 Sentido cívico Viaje

Bases del voto aplazable

[Microrrelato (373p.) de la Parte III de El viaje]
-De los tecnicismos por los que todos ejercen su soberanía, eventualmente-

Se avecinaba la reunión de la asamblea general extraordinaria que se encargaría de elegir un nuevo emperador

Recuerdo mi extrañeza cuando me enteré que el periodo del emperador sólo había durado un lustro, la mitad de lo marcado por la tradición.
Me explicaron que todos los nativos tienen el mismo derecho de estar representado por una autoridad en el tiempo, que cada feudo debe llegar a estar representado en algún momento por un emperador.
Los nativos están dispuestos a aceptar que no se cumpla su propia voluntad de inmediato por el bien común, ello se ve reflejado tanto en su obediencia ciega a quien esté a cargo como en la formación gobiernos conjuntos en algunas naciones.

Por ejemplo, en ésta…
Para escoger al emperador, cada señoría feudal tiene un voto (son más de 500). Si su voto «es ignorado» podrá ejercerlo como añadido en la siguiente elección. Los votos no se pierden sólo se postergan (un sacrificio mínimo por el bien común).
Así, en cada elección, siempre ha habido una mayoría de feudos con un voto, otros más con dos, algunos pocos con tres. En raras ocasiones un feudo ha llegado a tener cuatro votos y nunca cinco, es decir, nunca ningún feudo ha llegado a pasar cuatro periodos sin estar representados por el emperador

Si un emperador es electo por menos de la mitad de los votos (con la mayor minoría tal vez porque hubo varios candidatos importantes) se considera que su enfoque es débil, que no es símbolo de unidad nacional y no podrá postularse para la reelección.
Si, por otra parte, el candidato que recibe más votos no es el que recibe el apoyado de más feudos (al obtener muy pocos votos simples y ganar gracias a los votos dobles o triples) deberá constituir un gobierno de transición, sólo podrá mandar por cinco años, así las señorías podrán expresarse de nuevo después de haber estado representadas en el poder central.

El emperador en ejercicio consiguió más de la mitad de los votos pero no obtuvo el apoyo de la mayoría de los feudos por lo que pudo lanzarse a la reelección aunque tuvo que conformar un gobierno de transición. 
La emperatriz a quien sucedió había polarizado a la sociedad haciendo difícil concertar visiones.

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A06-Mercaderes m07 Sentido cívico Viaje

Una bolsa vacía de peso

[Microficción (431p.) de la Parte II de El viaje]
-De la utilidad de un sistema bursátil sin fines de lucro-

Las instituciones públicas más fuertes entre mercaderes son las encargadas de fomentar la competencia (y de luchar contra los monopolios).
La más popular, como es de esperarse, es una bolsa de valores. Pero no es una bolsa convencional, es una de capital representativo y negociaciones anónimas conocida como bolsa vacía, pues en ellas no se gana dinero. Sólo sirve de base para mejorar la competencia interempresarial.

En ella se transan fichas que representan a las empresas, o mejor dicho, que representan la contribución de las empresas al desarrollo sustentable de la economía, la reputación ligada a su responsabilidad social, ambiental y productiva.
La ficha base, o semilla, es la relacionada a la bolsa misma. Cada ciudadano recibe cada año tantas de estas fichas como años de edad tenga, empezando a los 23 años, y además se le rembolsan aquellas que haya gastado el año anterior, premiándose así la participación constante.
Con esas fichas, o fracciones de ellas, se pueden adquirir aquellas otras correspondientes a las empresas que consideren merecedoras de incentivos fiscales, con lo que se evalúa el aprecio que la sociedad tiene por cada cual.

Para evitar coacción los intercambios son secretos. Además se usa criptografía a doble cara y una gobernanza distribuida contra el fraude y la adulteración de los registros:
En los centros de consultas, un funcionario verifica la identidad del ciudadano y genera un código criptográfico, la primera cara. Luego el ciudadano da las bases para la otra cara del criptograma, con lo que surge una huella única e irrepetible.
Finalmente el corredor hace todas las operaciones que tenga a bien. Las puede realizar de inmediato y/o dejarlas programadas (incluso para que sea recurrente en años posteriores), con lo que evita que se pueda deducir quién hizo cuál transacción por el momento en que asistió a la sede de la bolsa.
Los registros son fijados por casas matrices al resolver problemas matemáticos que dependen del resultado del anterior problema y de los propios datos tratados, con lo que una vez asentados no se pueden variar sin corromper los registros posteriores. Cada solución debe ser verificada por las demás casas para que sea definitiva.

Las buenas o malas negociaciones de los participantes sólo modifican la influencia que tiene cada quien en el sistema, nada implica una ganancia económica. Es más bien un deber ciudadano, es la leve contribución que se da para que todo funcione cada vez mejor.
Además es una forma de restarle (aún más) poder al estado: Mientras más personas participen, con más frecuencia, será mayor la proporción de lo recaudado por el estado que se destina a dicho sistema.

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A05-Monarcas m07 Sentido cívico Viaje

Los símbolos de unidad (#048)

[Microrrelato (373p.) de la Parte II de El viaje]
-De lo que se espera de los jerarcas al ser designados-

Un buen monarca, ante todo, ha de ser símbolo de unidad. Ya sea de un reino o de un gremio o de su familia.
Para tal fin debe ser preparado desde la infancia o incluso desde antes, desde que sus padres planean su nacimiento (el lugar del mismo y la época del año), quiénes le apadrinarán y el nombre que ha de llevar.
Todo ello influye en la creación de ese símbolo de unidad.

Por ejemplo, durante nuestra estancia en la nación virreinal el principal asunto discutido entre los miembros de la monarquía estatal fue la realización de múltiples comicios pendientes, la mayoría de cargos menores, siendo el único destacable el de la cancillería.
Debían decidir cuál era el enfoque ideal para el momento y, con ello, quién sería el nuevo canciller, cuál de las familias correspondientes se desempeñaría mejor.

Hay casas monárquicas dedicadas a ofrecer los diferentes servicios del estado. Así como las gubernamentales y las estatales (o nobles), están las correspondientes a las relaciones exteriores, cuyo cargo principal representa de manera conjunta a los tres virreinatos por periodos de diez años, revisables.
El cargo se va turnando entre los virreinatos. Los nobles de aquel que le toque el turno nominan cinco candidatos y las tres cortes en conjunto eligen al canciller por mayoría consolidada, de dos tercios.
Si no hay acuerdo, el virreinato que hace la nominación puede retirar uno de los candidatos y las otras dos cortes vuelven a votar. Si ningún candidato recibe dos tercios de los votos, sale el candidato menos votado y todos los nobles, de nuevo, votan en conjunto pero en esta ocasión apoyando a dos de los tres candidatos restantes en cada voto.
Queda electo quien reciba más apoyos.

El monarca canciller, al igual que cualquier otro jerarca, debe representar los intereses del conjunto virreinal.
Por sobre todo se evalúa su capacidad de ser símbolo de unidad. Si pierde la confianza de uno solo de los virreinatos deberá dejar el cargo.
Más vale abdicar que (parecer) perder la confianza de las cortes, más vale admitir que no se comparte la visión del conjunto y hacerse a un lado por el bien general hasta que se alineen los intereses compartidos con las habilidades y experticia propia.

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*Nota: Éste escrito es la continuación de Dominio en la distancia, de la segunda nación de monarcas que visitamos. Es el siguiente continuaré con la Parte I, en específico con el sistema de justicia que se dieron las naciones de mercaderes.

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A03-Tiranos m07 Sentido cívico Viaje

(Auto)engaño continuo #039

[Microrrelato (323 p.) de la Parte I de El viaje]
-De lo considerado admirable y cívico entre los tiranos-

El tirano-pontífice puede nombrar nuevos sacerdotes cuando lo desee, y también puede removerlos, pero no es usual. Aunque tiene la potestad, es muy mal visto, demuestra debilidad, demuestra un conflicto con Dios (dice la sentencia más reiterada).
Tal vez la costumbre de no remover a los sacerdotes nombrados por pontífices anteriores, más que el sistema sucesorio en sí mismo, fue lo que le dio estabilidad a la nación. Le añadió un nivel más de planificación, un espacio para engañar y manipular el entorno, para escalar sin tener que confrontar.

Es curioso cómo todos aparentan creer en dicha farsa, cómo aparentan actuar según la religión suprema, seguir sus preceptos aunque les cueste la vida. Parece inevitable para ellos, gustan de las tramas complejas, de los engaños sofisticados, gustan ser los más astutos del lugar, o al menos aparentarlo.

Es más admirable persistir o unirse a un engaño, por tonto que sea, que (parecer) admitir haber sido engañado. Más vale persistir, pues siempre cabe la duda de cuál será el movimiento final: Tal vez todo es parte de un plan mayor, oyen decir, y sólo aparentó ser engañado para distraer la atención.
El autoengaño también es inevitable.

Todo ello lo entendí mucho después, no sé cuándo con exactitud, sólo sé que lo he ido verificando con el tiempo (quizá lo logre dejar ordenado aquí). Cada nación tiránica vive su propia farsa, su civismo, cada cual cuenta con un relato artificial de fondo, con una moralidad falsa que todos siguen pero en la que nadie cree, desde restablecer la justicia social por medio de rebeliones populares hasta oír la voz del pueblo en consultas electorales, pasando por sucesiones basadas en la gracia divina, por supuesto.

Lo importante es siempre tener algo en lo cual (parecer) creer, algo en lo que basar la retórica y la faena. Lo importante es que sea firme y consistente, tanto como para poder asumirlo a plenitud, tal vez sin aparentar.

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*Nota: Este escrito es el tercer y último del Capítulo 08. Por momentos pienso en la similitudes entre tiranos y déspotas,  en la crueldad y crudeza de ambos, y se me hace imposible evitar volver a donde dejé la última nación de déspotas que estaba describiendo (Cap09).