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A08-Parleros m11 Periodos de gobierno Viaje

En la mayor franja fronteriza

[Escrito mínimo (467p.) de la Parte V de El viaje]
-De una dinastía política nacida en un territorio en disputa-

Al llegar me vi en medio de una polémica relacionada a una de las familias más poderosas de esa nación de parleros.
Una familia que estaba en el centro de la vida política local y cuya influencia llegaba a las dos naciones vecinas, con múltiples funcionarios públicos.

Mi anfitrión, un cincuentón bonachón que entró tarde en los asuntos familiares por dedicarse al arte, me explicó que tal influencia es aceptable, e incluso admirable, debido a la tradición que se refleja en tratados firmados y en la legislación vigente.
Resulta que los nacidos allí tienen la ciudadanía en las dos naciones fronterizas que le rodean, tienen plenos derechos políticos ya que el territorio es considerado, por cada cual, como una provincia más.
Es como una amplia franja fronteriza con leyes propias y gobierno autónomo.

Me contó que el cargo que ostenta, de elector, surgió por el derecho ciudadano de participar en la elección de diversos funcionarios públicos, que en este caso son muchos, a saber:
La elección de representantes a los parlamentos nacionales de las dos naciones vecinas, y a su propio parlamento, al menos una vez cada cinco años. La elección de autoridades ejecutivas locales y nacionales de su vecino más grande, con votaciones anuales para alcanzar un consenso en el tiempo. Y además, como si fuera poco, eligen un ente directivo superior capaz de armonizar la vida pública (del cual hablaré en otro momento).
Todo ello susceptible a adelantos repentinos, a redistribución de votos o a revocatorias, con lo que son demasiadas elecciones para el gusto de los parleros.

Aquí no somos tan afines a votar por políticos, me dijo más de una vez mi simpático anfitrión: Aquí preferimos parlamentar en cabildo y decidir.
Por eso se limitan a votar sólo por un elector que traslade sus palabras, pensamientos e intuiciones en la elección de los demás cargos populares. Palabras, pensares y sentires que se recogen en asambleas semanales que tratan desde los asuntos cotidianos hasta aquellos de Estado y que acaban con una votación, la única votación electoralista que hacen.

Los electores siempre están en la cuerda floja. Las repercusiones de cualquier desliz son inmediatas, en dos o tres semanas pueden perder su estatus y prerrogativas.
De ahí la angustia casi palpable de mi anfitrión en nuestro encuentro, le costaba mantener el balance entre satisfacer a sus votantes y colaborar con su familia, parecía requerir alguien que le animara a tomar «la decisión correcta».

Tuvimos una conversación bastante informal. casi baladí. Al menos eso creí yo hasta que me enteré de unas reveladoras declaraciones que dio a los medios sobre sus dilemas, pasando desde un análisis político a sus asuntos familiares, algo totalmente innecesario e inesperado, algo incongruente con su personalidad.

Era de esperarse que su familia me culpara a mí de tal cambio de conducta.

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A10-Presidentes m11 Periodos de gobierno Viaje

El gran colegio electoral

[Escrito mínimo (431p.) de la Parte IV de El viaje]
-De la institución más subvalorada entre presidentes federados-

El trabajo del colegio electoral es permanente.
Su principal función es elegir al presidente de la nación, para un periodo de seis años, y a tres vicepresidentes que podrá sustituir o renovar cada dos años, pero su influencia no acaba allí.

En esta nación hay elecciones, en alguna provincia, cada pocos meses y los miembros del colegio electoral son libres de emitir sus opiniones como parte de la institución que sirve de guía del gobierno nacional.
Para un ciudadano de a pie es igual de importante el presidente de la nación que el de su provincia, los dos deben diseñar y ejecutar planes a largo plazo pero en distintos ámbitos, requiriendo para ello al menos seis años de gobierno, mientras que los electores son parte de un órgano secundario que sólo vela y opina sobre las actuaciones de los gobiernos: Para ejercer tal función no se requiere un periodo largo en el cargo, ni siquiera tiene que estar preestablecido cuánto durará. Cada provincia tiene normativas específicas al respecto siendo la limitante más importante que se debe renovar a los electores, al menos, una vez cada tres años.
El colegio electoral no tiene influencia directa sobre los gobiernos provinciales, en tanto sus presidentes son electos en votaciones populares directas y los ministros por los colegios profesionales respectivos, pero tiene cierto poder blando pues quien llega a la presidencia de una provincia también suele aspirar a hacerse del cargo nacional.

La elección dura dos semanas y media, según la ley nacional.
Cada voto electoral debe valer lo mismo en una provincia dada, cada elector debe representar el mismo número de ciudadanos de su entidad. Por eso salen de la lista de votación apenas alcanzan la representación preestablecida.
Al ser una consulta ciudadana secreta, sólo se cuentan los apoyos después de concluida la jornada por lo que es normal que haya un excedente una vez que un elector alcanza la cuota mínima. Antes de iniciar la votación, cada candidato a elector debe anunciar sus alianzas, debe anunciar a quién le cedería sus apoyos excedentes de resultar entre los ganadores.
Es una lista de tres preferidos (en orden sucesivo) de entre los candidatos que hayan obtenido más de la mitad de la cuota mínima en la votación anterior pero que no hayan alcanzado el cargo. Si uno de los tres preferidos sale de la lista de votación por cualquier motivo, el candidato deberá anunciar de inmediato un nuevo aliado, que quedará como tercer favorito.

Todas las provincias deben tener el mismo número de electores, Apenas se alcanza la cuota, se detiene la votación.

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A07-Nativos m11 Periodos de gobierno Viaje

Emperador constitucional

[Escrito mínimo (313p.) de la Parte IV de El viaje]
-De cómo y por qué se acordó un particular sistema de gobierno-

Entre nativos el cargo de gobierno más respetado es el señorial.
Aunque el emperador sea la figura más conocida en cada una de estas naciones, no tiene tanta autonomía como una señoría en su feudo ni tanto poder sobre el imperio como el conjunto de éstas. Por ejemplo, el periodo de gobierno de las señorías es vitalicio por derecho natural mientras que el del emperador varía según la nación, según el acuerdo que haya alcanzado una gran mayoría de las señorías.

La tercera nación de nativos que visitamos surgió de una guerra fratricida, de la huida del emperador que la generó y sus seguidores.
Ese emperador fracasó al intentar hacer que su cargo fuese hereditario a pesar de ser un gran estadista y de haber llevado gran prosperidad al imperio. Sólo en su provincia natal, donde siempre gozó de gran popularidad, aceptaron de inmediato esa aspiración pero con la condición de que cediera la mayoría de las prerrogativas que había tenido con anterioridad.
Desde entonces la mayor parte del poder lo ejerce una asamblea nacional que nombra cada cuatro años a un jefe de gobierno para que atienda los principales programas ejecutivos, quedando el emperador a cargo de los asuntos exteriores y de defensa, además de asumir el rol de mediador cuando hay conflictos internos.
El papel más usual del emperador en la política interna es nombrar un jefe de gobierno provisional, con un periodo de mando máximo de tres años, cuando en el parlamento no se logra un acuerdo en tal sentido.

El periodo de los diputados es de cinco años.
Cada año hay elecciones legislativas en una de las cinco entidades administrativas, con lo que las expectativas y estrategias se van ajustando en la medida que las demás representaciones cambian o se reafirman.
En cada feudo el método de elección depende de la señoría correspondiente y de las tradiciones y pactos suscritos.

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A06-Mercaderes m11 Periodos de gobierno Viaje

Periodo de mando variable

[Escrito mínimo (337p.) de la Parte IV de El viaje]
-De cómo los mercaderes acumulan poder y durante cuánto tiempo-

Las certezas son fundamentales para el desarrollo saludable y estable de los mercados.
El dinero huye de los eventos críticos y definitorios, por eso entre mercaderes no hay grandes jornadas electorales. Toda votación se hace de manera lenta y progresiva, dándole tiempo a los mercados a ajustarse, a contemplar nuevos escenarios y entrever oportunidades.

Tampoco hay una fecha límite que marque el final de un gobierno o la salida de un funcionario de su cargo. En su lugar dichos funcionarios van perdiendo o ganando influencia y poder de forma estable y predecible, o al menos de forma tan estable y predecible que no suele haber grandes sorpresas que provoquen corridas bursátiles.
La elección de la directiva de un consejo ejecutivo es un trámite administrativo intrascendente, en especial cuando los planes de desarrollo ya están aprobados por todos los grandes contribuyentes, quienes sólo pueden entrar al comité con una inversión inicial menor al promedio pagado por la sociedad y no pueden aumentar su contribución (su poder de voto) más de 20% cada año, teniendo la obligación de ceñirse a un plan anunciado con suficiente antelación. Mientras mayor sea la inversión, a más largo plazo ha de ser dicho plan y más durará el funcionario en el cargo.
Así mismo, las concesionarias son evaluadas poco a poco, ya sea por medio de votaciones o de bolsas vacías, con lo que se puede prever escenarios con gran exactitud estudiando las tendencias.

Ésta es la nación de mercaderes donde ocurren más eventos críticos. Es donde hay más votaciones pero no se hacen para elegir representantes poderosos sino para definir qué tanto poder de decisión tendrán quienes inviertan en cada proyecto en específico.
La puesta en marcha o no de un proyecto esencial puede introducir grandes cuotas de optimismo o pesimismo al sistema, produciéndose reacciones exageradas. Por ello las consultas se hacen, por ley, con mucha antelación y de manera parcial y progresiva.
Son comunes las encuestas para prever cuáles son las prioridades de la sociedad y estimar cuáles proyectos apoyará más.

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A09-Dictadores m11 Periodos de gobierno Viaje

Usual injerencia amistosa

[Microcuento (457p.) de la Parte III de El viaje]
-De cómo finalizar los gobiernos nocivos con votaciones cruzadas-

Los dictadores de cada provincia se eligen de forma análoga al mandamás de la nación más tradicionalista pero sólo por un periodo de siete años.

La mayor diferencia entre los sistemas de gobierno es la realización constante de votaciones populares libres e imparciales principalmente para la elección de los jefes de distrito (que seleccionan al dictador de entre los alcaldes) pero también para censurar la actuación de los gobernantes.
Un dictador puede ser destituidos pero no por sus pares ni por los ciudadanos de su provincia, sino por los ciudadanos de las demás entidades.

En los albores de la nación se había establecido que se realizarían votaciones especiales cuando fueran necesarias pero con el tiempo la federación se volvió más electoralista. Hoy en día cada año hay votaciones de censura en las que los ciudadanos dan su condena al  dictador menos capaz de las provincias hermanas.
Anualmente debe salir del poder al menos 3% de los mandatarios con más de tres años en ejercicio, saldrán quienes resulten con la mayoría de las condenas en más provincias hermanas. Algunos académicos le llaman injerencia amistosa o de buena voluntad entre pueblos (si la injerencia fuera de un gobierno sería de mala voluntad, más aún si es de un dictador). Por lo general la ciudadanía vota para que salga el dictador de alguna de las provincias fronterizas a la propia, condena a aquel que sea más molesto y perjudicial para sus intereses.
Así, un dictador tiene un llamado de atención cuando en cuatro o cinco de las provincias cercanas hay votaciones en su contra, pues lo más probable es que se repitan y se repliquen en otras tantas provincias (cuyos dirigentes promuevan un chivo expiatorio para que se cumpla la susodicha cuota sin verse afectados).

También se realizan comicios para seleccionar a los funcionarios nacionales.
La selección se hace en el tiempo por medio de evaluaciones: Cada año los alcaldes de toda la nación con más de un trienio ejerciendo se reúnen a discutir el desempeño de los dictadores que hayan terminado su mandato ese año. Se reúnen durante una semana (desde el primer lunes del penúltimo mes) y cada quien hace una evaluación secreta de cada mandamás.
La evaluación es del cero al cinco. Para poder ser seleccionado a un cargo nacional, el exdictador debe tener un puntaje mínimo o estar en un percentil dado. Por ejemplo, suele asumir como canciller quien tenga mayor evaluación para el momento de la vacante y como coordinador de los asuntos educativos alguien que esté en el percentil 90.

La duración en los cargos depende de la evaluación obtenida por cada quien: Se multica la puntuación del candidato elegido por 41(meses); pero siempre pueden ser destituidos por el comité federal o por la ciudadanía.

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A05-Monarcas m11 Periodos de gobierno Viaje

Una proyección vitalicia

[Microrrelato (433p.) de la Parte III de El viaje]
-De las carreras políticas en una monarquía electiva-

Fuimos a conocer a la personalidad de moda.
No sólo era la cara visible de una de las familias más poderosas de la nación sino que además era la figura política más influyente y respetada entre la población en general, aun siendo relativamente joven.

Una muestra de su influencia estuvo en una elección parlamentaria al otro lado del reino, en un marquesado donde pudo imponer un candidato desconocido a pesar de nunca haber visitado la localidad.
En esa nación hay un parlamento bicameral. Con una cámara alta cuyos miembros son nombrados por el rey entre los duques, marqueses y condes; y con una cámara baja electa por los padres de familia (con al menos un descendiente de más de siete años) de entre los miembros de las casas gubernamentales con esa misma condición.
Allí las votaciones son esporádicas pues los cargos son vitalicios, pudiendo pasar décadas entre dos eventos a menos que haya una destitución por el parlamento o una renuncia, necesaria para competir por otro cargo. Por eso mismo se eligen dos parlamentarios por circunscripción electoral y además es usual, sobre todo en las grandes urbes, que se tiende a elegir entre los candidatos de mayor edad, no para que mantengan la tradición sino para que aumente la frecuencia de las votaciones.

Su carrera política formal comenzó cuando ganó, con facilidad, los primeros comicios en que participó, que se convocaron ante el fallecimiento del conde local. No fue necesario hacer alianzas ni siquiera una gran campaña.
De hecho, ganó en la primera ronda, algo muy inusual. Por lo general, para las elecciones populares tanto de gobernantes como de parlamentarios (de la cámara baja), se realizan varias rondas que suelen demorar meses y en ocasiones años ya que el candidato ganador debe recibir el apoyo de más de la mitad de los votantes registrados.
La circunscripción se puede quedar sin representación en el parlamento o sin un gobierno efectivo hasta que un candidato no alcance el apoyo necesario, repitiéndose una y otra vez las votaciones y saliendo de la lista los candidatos con menos del 5% de los votos totales.
Por lo general surgen alianzas pero el voto no es obligatorio así que deben ser creíbles para motivar a los electores.

Por eso fue tan significativa dicha votación parlamentaria, no sólo porque terminó mucho más rápido de lo esperado y sin grandes pactos, sino porque quien promovía al candidato ganador estaba en el escalafón más bajo de la carrera gubernamental al otro lado del reino.
Se podía prever con facilidad que apenas llegara la oportunidad se convertiría en Duquesa y luego en Reina.

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A03-Tiranos m11 Periodos de gobierno Viaje

Autoengaño en el tiempo

[Microrrelato (377p.) de la Parte III de El viaje]
-De lo que es necesario mantener un poco de estabilidad-

Esta es la nación de tiranos con periodos de gobierno oficiales más prolongados.
Hay toda una estructura que sostiene al mandamás, en especial una gran asamblea nacional que le da sustento político pero que también le quita parte del poder y le restringe muchos de sus movimientos. Además existe el (auto)engaño masivo de que cada gobierno ha de durar un solo periodo de diez años (al propio estilo de las naciones de dictadores).

En tiempos no muy lejanos algún gobernante promovió, e impuso, la idea de prohibir la reelección presidencial bajo pena de muerte para atenuar el instinto de luchar por mantener el poder sólo por mantenerlo y así hacer más efectivos a los gobiernos al forzar la consecución de otros objetivos. Para que dicha idea fuese más aceptable le pareció «necesario» conceder que el periodo de gobierno fuera de un decenio (lo cual aplicó a su propio mandato, por supuesto), creando además una asamblea donde repartir cargos.
Desde entonces todo ello se ha mantenido pero no de manera demasiado rigurosa. Por ejemplo, en la época de nuestra visita, la gran asamblea nacional al elegir al presidente en ejercicio, una persona timorata e irresoluta, también sugirió que se nombrara como general en jefe de la fuerza armada al anterior presidente, cuyo carisma era difícil de igualar, marcándose desde el inicio del mandato quién estaría a cargo.
«Aquí vive el presidente, el que manda vive enfrente», era una burla común.

Controlar dicha asamblea es la clave para controlar el ritmo del gobierno. Los distintos factores de poder se disputan de manera constante los espacios de acción.
Es una asamblea colectivista integrada por los diversos grupos que componen la sociedad, en proporciones dispuestas por el tirano, para que luchen por las condiciones necesarias para su desarrollo o por sus derechos civiles: trabajadores y empresarios, estudiantes, militares, clérigos, cultores y deportistas, jubilados y pensionados, entre tantos otros existentes o que se podrían crear, con sus respectivos subgrupos.

Así, un sindicalista o un dirigente militar o estudiantil podría ir adquiriendo cada vez más poder en la asamblea, ensanchando su esfera de influencia hasta hacerse del poder absoluto y gobernar hasta la vejez nombrando presidentes títeres.
La esperanza de quienes mantienen el sistema operando es poder beneficiarse en algún momento de él.

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A02-Prolíficos m11 Periodos de gobierno Viaje

Autoridades temporales (#071)

[Microficción (357p.) parte de El viaje]
-De un sistema con periodos de gobierno limitados y sucesiones predecibles-

En todas las naciones de prolíficos los mandatos son vitalicios menos en ésta.
Surgió de la primera ciudad, de las 23 firmantes, que se retiró de la Unión (luego harían lo propio tres más). Nunca aceptaron el cambio en la distribución de poder, decían que como pueblo habían perdido autonomía, quedando en manos indolentes, que los cargos vitalicios siempre habían sido un problema, que sólo funcionaban cuando había gran arraigo de los funcionarios (cuando estos tenían muchos nietos, mucho que perder).
Y en la federación es peor aún, dicen: Los cargos son más que vitalicios pues cualquiera puede llegar a establecer quién será su sucesor, extendiendo sus ideas políticas incluso más allá de la muerte.

Cuentan que quienes estaban más inconformes eran las élites (las abuelas), y que cada vez lo estuvieron más ante el aumento constante del número de miembros de la unión, ante la pérdida acelerada de influencia en un sistema federado que daba igual poder a cada uno de sus miembros.
La entrada a la unión de once nuevos miembros (para un total de 48 en aquel momento), los impulsó a realizar una gran consulta autonomista. Fue una consulta aviacrática, donde votaron quienes tenían tres nietos o más, y que sirvió para redefinir el sistema de gobierno, haciéndolo mucho más predecible y estable, con periodos de mando bien estructurados, inmutables al corto plazo.

Hoy en día cada tres años los abuelos (de tres o más) eligen una autoridad contralora, eligen un representante de los intereses del pueblo, encargado de controlar las actuaciones de la autoridad rectora, cuyo mando dura un máximo de tres años.
Cuando acaba el periodo de la (autoridad) rectora, la contralora pasa a sucederle, haciendo necesario que los abuelos elijan una nueva contralora. Así, cada autoridad tiene un mandato de seis años, tres años en cada cargo, al quedar electa o reelecta.
Ello garantiza que nunca haya vacío de poder, que nunca haya duda de quién está al mando y de quién le sucederá.

Esos dos cargos son la base de un robusto sistema de contrapesos que se hizo necesario al no poder elegirse familias con suficiente arraigo en la nación, familias capaces garantizar la justeza de las decisiones.

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A04-Religiosos m11 Periodos de gobierno Viaje

Perfecto tiempo divino (#066)

[Microficción (377p.) de la Parte II de El viaje]
-De los periodos de gobierno provinciales determinados por las creencias-

Había una gran expectativa: La guía suprema convocaría un semi-cónclave, era seguro, pero nadie sabía en cuál provincia. No había dado ninguna señal.

Era notoria la tensión entre las regentes con más de cinco años en el cargo.
Había una lucha silente, una guerra fría para demostrar quién debía permanecer en su puesto.
Escenario previsible: Cuando el pontificado queda vacante se elige a la sucesora de entre las once regentes provinciales en ejercicio. Si se considera la avanzada edad de la guía máxima de ese momento, se puede entender el deseo vehemente por permanecer en el puesto, así sea un poco más: A un solo paso del mando absoluto o a un paso de caer en el olvido.

Las regencias se renuevan por medio de semi-cónclaves en donde las 31 sibilas con más años ejerciendo en una provincia dada se reúnen y seleccionan tres candidatas de entre ellas mismas para que la guía suprema haga la elección final.
El cargo de regente provincial dura, al menos, cinco años y es usual que se hagan renovaciones apenas sea posible, al menos en esta nación, pues consideran obligatorio hacer cumplir la voluntad de Dios cuanto antes: Hay que buscar la perfección divina.
Lo único que evita que siempre se haga tal elección de inmediato es que según la tradición sólo puede haber 17 semi-cónclaves por década, al menos que un imprevisto provoque una convocatoria extraordinaria. (Al ser once regentes siempre surge cierta asincronía.)
En aquel momento había cuatro regentes con más de cinco años en sus cargos pero sólo en unas semanas la pontífice tendría libertad de convocar un nuevo semi-cónclave. Tendría que elegir una provincia, una regente. El día se acercaba, la tensión aumentaba.

En otras naciones de religiosos no existe tal tensión.
Por ejemplo en la más federalista dichos periodos se cumplen con menos rigidez, las renovaciones sólo se hacen «cuando Dios quiere», es decir cuando el cargo queda vacante de manera natural o cuando ocurre algún inciden grave imposible de ignorar.
Por demás, allí no son once regentes sino doce: Se acepta la de la capital, que se asocia con la traición que produjo el gran cisma.
Allí dicen: No tememos a la traición, Dios nos protege del mal.
No es necesario actuar, sólo lo es confiar.

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A01-Déspotas m11 Periodos de gobierno Viaje

Revolución espiritual (#047)

[Microrrelato (359p.) de la Parte II de El viaje]
-De la mejor motivación para agredir manteniendo la unidad interna-

Al inicio, en una provincia, el déspota dejaba que cada quien hiciera lo que quisiera en su reducto, así como lo dejaban a él hacer lo propio.
Creía en una fuerza superior brutal, en un dios castigador, vengativo. Por eso cuando algún súbdito parecía disentir esgrimía razones religiosas para atacar, para motivar a los suyos a atacar.
Con cada arremetida se sorprendía más del entusiasmo que inspiraba, cada vez aumentaba más su confianza en el apoyo recibido.

Un día decidió atacar y conquistar (purificar y evangelizar) zonas aledañas.
Desde entonces el mandamás de esa nación ordena inquisidores que actúan en nombre de Dios, que purifican territorios corrompidos.
Cada inquisidor tiene control total sobre la zona que se le asigna pero deben retirarse después de cumplirse un tiempo preestablecido: Su alma debe descansar del contacto directo y continuado con el maligno, dice el dogma.

Los inquisidores en su primera misión sólo duran siete meses, en la segunda 17, en la siguiente tres años y luego siete. La quinta misión está estipula de 17 años pero, por lo general, nunca terminan la cuarta, nunca finalizan su decimotercer año de apostolado.
Dichos periodos son inalterables, son parte del mandato divino que define su religión, son lo que mantiene a raya al maligno, lo que da algo de coherencia al caos.
Incluso el mandamás debe someterse a ellos, debe hacer retiros espirituales, pedir a Dios que le ilumine, verificar lealtades. Debe hacerlo o los inquisidores de mayor rango irán a por él, desatándose una guerra santa donde él será el único perdedor garantizado.

Los inquisidores que demuestran lealtad son asignados a los territorios más importantes pero si alguno intenta aferrarse al poder es porque fue poseído por el demonio y debe recibir un castigo acorde.
(En esta nación es donde la justicia despótica es más formal, y más cruel, con todo tipo de torturas y tormentos.)

La revolución espiritual es continua, cíclica, una vez purificada una región se emprende la marcha sobre territorios que se descuidaron y se deja en manos de Dios la región recién recuperada.
Siempre hay un lugar sagrado que rescatar, una región que purificar y otras que se pierden.

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*Nota: Ésta fue la cuarta nación de déspota que visitamos. El respeto por los periodos de poder se debe en principio al temor a las posibles torturas, pero creo (o quiero) distinguir en ello algo de civismo. Un civismo que, aunque muy diferente, me recuerda al de los monarcas que describiré en el siguiente escrito.