Categorías
A14-Indiferentes m02 Cambios de gobierno Viaje

Unos políticos de carrera

[Escrito mínimo (487p.) de la Parte V de El viaje]
-De quienes tienen el poder de decisión en una sociedad de indiferentes-

Después de recorrer el centro de la ciudad nos dirigimos a la sede del Estado.
Él me iba comentando que la carrera política ideal en esa nación era permanecer en la base: Desde allí se puede influir mucho más en las decisiones.

De repente entramos en un edificio de oficinas, atravesamos el vestíbulo y llegamos a un amplio auditorio. Aquí se reúne el congreso nacional, dijo sin ceremonia alguna.
Además pasamos por algunas de las salas de conferencias usadas por la presidencia, el consejo de ministros y sus comisiones subalternas.
En el edificio no había símbolos de ostentación ni de poder. No había nada solemne que indicara autoridad, ni siquiera había gente de más.

De hecho un lugar mucho más concurrido lo encontramos, a golpe de vista, al salir del edificio.
Era en un teatro, nos acercamos y mi anfitrión de inmediato comprendió que se realizaría una asamblea consultiva de emergencia por los hechos recientes (estaba en marcha una rebelión militar).
En esa nación, en cada comunidad, una vez por mes, se realizan asambleas consultivas donde políticos de carrera (los consultores) debaten asuntos de actualidad y los ciudadanos les ceden sus votos para que tomen toda clase de decisiones en su nombre, desde elegir funcionarios públicos y aprobar tratados internacionales hasta autorizar el uso de espacios comunes para eventos culturales locales.
En esa asamblea extraordinaria a la que asistimos se debatía la necesidad de cambiar a uno de los siete miembros de la presidencia, quien había excedido sus competencias provocando malestar entre los militares. Todos estaban de acuerdo en removerlo, sólo había que decidir con cuál procedimiento nombrar a su sustituto, y cuándo.

Cada año los consultores eligen un primer ministro, encargado del gobierno, quien además ocupa un asiento en la presidencia.
Para que pueda alcanzar los objetivos para los que fue electo, tiene cinco votos durante su primer año en dicho órgano directivo (el presidente tiene tres votos y los otros cinco miembros sólo tienen uno).
Pero, ya que en este caso sólo se deseaba sustituir un miembro vocal, la mayoría de los políticos se inclinaban por dejar la silla vacante hasta que terminara el año gubernamental, y se eligiera otro primer ministro, pues la duración en cada curul presidencial depende en gran medida del desempeño que se tenga como PM.

Toda decisión tomada por un organismo público es revisada y votada por los consultores, evaluando así a quienes la tomaron, recompensando o castigando a los políticos en cada nivel de su carrera, desde alcaldes y concejales hasta congresistas y ministros.
De ello se forma una clasificación de legitimidad según la cual se determina quién debe dejar su cargo cada año y quien podría ascender.

En el tipo de asamblea a la que asistimos sólo suelen hablar los políticos, a pesar de que estos constantemente invitan al público a expresarse.
Por eso causó revuelo que mi acompañante, consultor de otro distrito, aprovechara un silencio prolongado para intervenir.

Categorías
A14-Indiferentes m01 Principios básicos Viaje

Cumpliendo lo mandatorio

[Escrito mínimo (457p.) de la Parte V de El viaje]
-De una nación donde el desinterés generalizado es la norma-

Llegando a una nueva nación presté mayor atención que de costumbre a las habladurías de la gente.
Tendría que permanecer un largo periodo allí y quería empezar a cerciorarme de tantas cosas que había oído, y así evitar problemas.

Presté atención a la espera de que alguien hiciera alguna queja irritada sobre una política pública o un servicio del Estado, o tal vez que surgiera un chiste, un sarcasmo, que dejara entrever la situación política del momento. Pero no, nada ocurrió.
Cada quien hablaba sólo de sus asuntos personales, privados, y siempre con cierta lejanía filosófica.

No me sorprendió.
Sabía bien que aquella era una nación de indiferentes, de personas que no muestran atracción ni repulsión por ningún asunto o quehacer en particular, así les afecte directamente. Personas que actúan, que progresan, sólo gracias a un profundo sentido del deber, a un impulso innato por cumplir la palabra empeñada (por ellos mismos o por sus familias).
Carecen de pasiones, para bien y para mal: No tienen grandes vicios pero tampoco tienen la motivación, el empuje necesario para hacer obras personales de importancia.
No les preocupa: Las naciones se construyen con trabajo metódico y comprometido, no con heroísmo.

Al llegar me recibió una familia que conocí en mi niñez, una familia de comerciantes y banqueros.
El recibimiento no tuvo nada de especial, siguieron algunas fórmulas de rigor que a ojos inexpertos hubiesen parecido frívolas, o tal vez sobreactuadas, pero a mí me parecieron sinceras, dignas.
Quien se mostró más cercano fue un joven político (el único que sabía siquiera el nombre de la presidenta de la nación). Se mostró cercano pero, cabe aclarar, no afectuoso ni interesado.
Casi de inmediato entreví que él sentía que era una obligación trabar relaciones, en nombre de sus conciudadanos, con cualquier persona que hubiese conocido dignatarios y poderosos de otras naciones.
No podía dejar pasar la oportunidad.

Me mostró la ciudad capital.
Mientras caminábamos por el apacible centro urbano me explicó que allí no es común la euforia política, como sabía ocurría en casi cualquier otro lugar, pero tampoco lo era ese miedo paralizante que da paso al chantaje político.
Allí la gente sólo hace lo que razona es conveniente, mandatorio, sin preocuparse de más por el porvenir.

Me comentó, como sí nada, que desde hacía unos días estaba en curso una rebelión militar, para luego señalar un museo en la proximidad y empezar a hablar del arte local.

Categorías
A08-Parleros m14 Migración y poblamiento Viaje

Las costumbres migratorias

[Escrito mínimo (497p.) de la Parte V de El viaje]
-De la desapegada estrategia utilizada por una influyente familia-

Entre parleros la vida es lenta, dilatada.
El aburrimiento me golpeaba cuando de repente llegó de visita la hija de quien se había convertido en mi mejor amigo y guía por aquellos lares.

Al parecer su llegada fue toda una sorpresa, no por ser imprevisible sino porque no había sido debatida a profundidad.
Casi de inmediato me enteré que era una de las personalidades más polémicas del momento. Era conocida por su pasión por la política, por su deseo ineludible de alcanzar la mayor cantidad de poder en el menor tiempo posible, de aprovechar cada resquicio disponible, cada ventaja que le dieran, incluyendo el prestigio de su familia, por supuesto.

Había nacido en la capital de la federación siguiendo la costumbre familiar de que sus miembros tengan derechos políticos a plenitud en diversas naciones y localidades de la armonía, lo cual sólo se logra siendo nativos residentes. Por eso van distribuyendo descendientes a lo largo y ancho de los territorios como si fueran fichas de go.
En general es común que los parleros planifiquen el nacimiento de sus hijos pero no en tal sentido. Se limitan a adquirir una triple nacionalidad básica, útil para viajar y trabajar, y que es heredable hasta los nietos.

Cuando la conocí parecía saber todo sobre mí, me trató con dulce ironía, haciendo preguntas incómodas con total amabilidad.
Se burló de mis quince minutos de fama entre parleros pero sin reprocharme nada, ni a su papá, como si el escándalo del que fui parte () careciera de importancia. Por demás mostró cierta satisfacción al resaltar que La Generala (quien al parecer era su mayor competencia dentro de la familia) había hecho “movimientos comprometedores” para dejar atrás el asunto.
Entendí que nos había utilizado.

Apenas pude le pregunté qué opinaba sobre la tradición que la mantuvo alejada de su padre desde pequeña (fue internada en un prestigioso colegio en su ciudad natal). Ella sonrió y se mostró orgullosa de la costumbre familiar contándome cómo inició ésta:

“Los abuelos” llegaron en la era de las reclamaciones, cuando las dos naciones fronterizas querían aumentar su influencia en este territorio en disputa y promovieron grandes migraciones. Cada abuelo llegó desde una de las naciones vecinas con el mismo objetivo: hacerse del poder, tal vez no ellos mismos pero sí por medio de sus hijos. Se conocieron promoviendo y defendiendo el tratado de entendimiento de donde surgió esta nueva nación y se volvieron el vivo ejemplo de tal entendimiento cuando se casaron, aún muy jóvenes.
Entre campañas y giras tuvieron siete hijos, uno en cada una de las siete ciudades más grandes del territorio (donde estuvieran al momento). Los niños fueron criados por padrinos (políticos) locales.
Así, lo que inicio por casual desprendimiento se convirtió en la base fundamental del poder familiar en las décadas posteriores.

Había una profunda alianza entre padre e hija pero la abrupta llegada de ésta había sido, por sobre todo, para anunciarle a su padre que estaba embarazada.

Categorías
A01-Déspotas m17 Individualismo y micropoder Viaje

Coligaduras temporales

[Microrrelato (389p.) de la Parte V de El viaje]
-De cómo viven y se gobiernan unos déspotas errantes-

No me di cuenta cuando llegué a la capital.
Creí que nos habíamos detenido en las afueras: Tal vez la ciudad está siendo asediada, fue lo que pensé. Pero no, en lugar de eso estaba en el centro de poder de la nación.

Allí no hay ciudades, sólo hay pueblos que a todas luces son temporales. Nadie planea quedarse en un lugar por más de unas pocas semanas; he llegado a pensar que tienen la creencia que ver las caras a la misma gente durante mucho tiempo es lo que genera conflictos, es lo que causa irritación y caldea los ánimos. Nunca llegué a concretar esa noción, tal vez ni siquiera ellos la tienen presente.
La capital de la nación no es un lugar establecido. La persona que asume el poder decide, casi siempre al azar, dónde será su centro de mando y todos los interesados le siguen. La anterior capital pasa a ser un pueblo fantasma que eventualmente revivirá.
Con todo y eso tiene una población grande, según mis averiguaciones, pero ello no se ve ni en pueblos ni en haciendas, se ve en los caminos.

El gobierno central es débil, nadie quiere asumir el control general: no encuentran emoción ni beneficios en ello. Su único rol permanente es prever invasiones extranjeras.
Sólo cuando es necesario reclutar un gran ejército para alcanzar un objetivo mayor (un trabajo importante) se asocian y toman las riendas del territorio. Pero siempre es temporal.
La asociación suele jerarquizarse al azar entre no más de una docena de personas que se hayan ganado el puesto, que sean temidas por los demás, pero al repartir asignaciones no valen ni méritos ni simpatías: se deja todo al simple azar, tal vez así evitan disputas vanas.

Tuve muy pocos contactos con quienes estaban al mando, cada quien estaba encargándose de sus asuntos. Fue lo mejor pues cuando llegué a quedar en el camino de alguno no fue un encuentro amigable, incluso temí por mi vida.
Si en esa nación no atacan a los extranjeros no es por miedo a represalias de sus naciones de origen o por cumplir algún tratado internacional, es por simple desinterés, tal vez por esperar a que surja algo de provecho que “se pueda hacer” con la visita. Todo depende del azar.
Por supuesto me fui de allí en cuanto pude.  

Categorías
A08-Parleros m13 Ajuste de representis Viaje

Con una visión estratégica

[Escrito mínimo (457p.) de la Parte V de El viaje]
-De cómo una familia promovió el nacimiento de una instancia directiva-

El directorio es el ente político más importante de esta nación de parleros.

Mi anfitrión, aún aprendiz de político, me invitó a que le acompañara a la sede de dicho organismo.
Me explicó que allí se toman las decisiones estratégicas de la nación, que allí se decide cuáles leyes y decretos (de las instancias con competencia) son aplicables en el territorio y me confesó que mantener una influencia constante y cuantiosa allí es el centro de las maquinaciones de su familia, una de las más poderosas de la nación.

En teoría el poder del directorio es pasivo, pues sólo puede vetar decisiones de otros entes, pero en la práctica es fácil forzar decisiones por medio del mismo, según me explicó.
Por demás es difícil, sino imposible, alcanzar la hegemonía en el directorio: Está compuesto por 23 miembros elegidos por consenso en el tiempo de entre los parlamentarios con un periodo o más en ejercicio.
Cada año hay votaciones cruzadas, los electores de cada cabildo votan por algún parlamentario que represente un cabildo de otra circunscripción y que no hubiese estado entre los más apoyados en los últimos tres años.
Alcanzándose así la mayor representatividad posible.

Mi anfitrión, por su cargo de elector, no tenía nada que buscar en la sede del directorio, sólo tenía acceso por ser parte de una familia tan renombrada como la suya.
Mientras caminábamos por el palacio directivo me contaba con orgullo casi infantil la leyenda negra de sus antepasados. Cómo fue su ascenso, cómo se aprovecharon de la tensión política en la época de «las reclamaciones» para hacer que se acumulara cada vez más poder en la directiva del parlamento nacional, el cual dominaron por varias décadas.
Algo, según él, necesario y ventajoso al permitir negociaciones más fluidas llevadas por un liderazgo más asertivo.

La denominación «Directorio» surgió en aquella época, cuando le dieron identidad propia a la directiva del parlamento en un intento por implementar una dictadura parlamentaria que sólo fracasó por culpa del azar, según la historia familiar.
El organismo inicial estaba constituido sólo por siete miembros (todos cercanos a su familia) y cuyos asientos se renovarían por mayoría simple en el seno del propio parlamento.
Algunos cabildos apoyaron la medida en general pero muchos más sólo apoyaron a directivos específicos esperando que, con el tiempo, surgiera un consenso en torno a los mismos.

La formalización de otra pequeña nación, en el seno de la federación de parleros, tranquilizó a los más alarmistas y dejó sin excusas a los populistas.
Con el pasar de los años ganaron poder los sectores moderados, quienes mejoraron los métodos de elección y aumentaron el número de directores, diluyéndose el poder de la familia de mi anfitrión, quien terminó su parloteo lleno de amargura.

Categorías
A08-Parleros m12 Gestiones cotidianas Viaje

Unas decisiones evaluadas

[Escrito mínimo (417p.) de la Parte V de El viaje]
-De cómo evitar debates estériles para resolver asuntos comunes-

En toda gran familia de políticos, con una misión dinástica, siempre hay pugnas internas que resuelven según marque su tradición; en el caso de una familia de parleros, con extensos debates.

El conflicto interno llevaba semanas inflándose pero sólo estalló con mi llegada, por pura casualidad, quisiera creer.
Se hizo público por la espontaneidad de uno de los miembros más inexperto de la familia, que en su afán por atraer nuevos votantes tuvo un exceso de sinceridad, dejando entrever las facciones internas y dando de qué hablar al resto de la sociedad.
Las diferencias giraban en torno a una posible reforma de la ley de aguas, que permitiría forzar a las concesionarias del ramo a rendir cuentas más a menudo.

Para agilizar la toma de decisiones relativas a los servicios públicos, estos se asignan a concesionarias, las cuales disfrutan de gran autonomía.
La influencia de los cabildos sobre las mismas es sólo a largo plazo y tangencial: Cada cabildo vota acerca de las decisiones importantes tomadas por la directiva de cada concesionaria (incluyendo el nombramiento de sus propios miembros). Al votar por la pertinencia de dichas decisiones se evalúa a su vez a los encargados de tomarlas, siendo removidos del cargo los directivos con menor sincronía histórica con los cabildos.
Tales votaciones se hacen justo después de que la decisión ha sido tomada y, al menos, en una ocasión más después de un tiempo perentorio (que se decide en el mismo debate evaluativo).
La magnitud de ese «tiempo perentorio» era lo que estaba en discusión.

Ante la polémica los principales miembros de la familia se pusieron de acuerdo al estar convencidos de que no era deseable que se expandieran las habladurías sobre sus asuntos internos. La solución le correspondía (por turno ponderado) a una de las líderes más experimentadas, La Generala, quien dirigía el ministerio de defensa de la nación vecina y decidió mover algunos hilos para distraer la atención.
Hizo que un aliado cercano promoviera la necesidad de revocar el mandato de un cargo ejecutivo que influía en las dos naciones. Lo hizo a sabiendas de que lo que más altera a sus connacionales es que haya funcionarios que puedan tomar decisiones sin un debate profundo y extenso.

Nadie pareció sospechar de la intención oculta, era normal que los analistas políticos locales se olvidaran del alcance internacional de esa familia.
Después sería debatida a profundidad la idoneidad de tal medida, evaluándose a su vez el liderazgo de quien la impulsó y reordenándose los turnos ponderados.

Categorías
A03-Tiranos m15 Votaciones complejas Viaje

Gran fraude continuado

[Escrito mínimo (387p.) de la Parte IV de El viaje]
-De una nación de tiranos con constantes votaciones parciales-

Cada mes una pequeña fracción de la población es consultada, menos del 5% de cada provincia, de cada municipio, de cada distrito.

Las votaciones no son elecciones, a pesar de lo dicho por la propaganda, son simples consultas de popularidad.
Cada líder tiene un territorio asegurado, una provincia, un municipio, desde donde va consiguiendo apoyo y del que nombra una representación para el respectivo parlamento de entre quienes obtuvieron más votos en el nivel inferior, por ejemplo:
El alcalde de un municipio, al recibir el mando, tiene la potestad de asignar una representación a la asamblea provincial de entre los más votados de cada uno de los distritos que componen su municipio.
Así las políticas públicas de dicho alcalde son defendidas a nivel provincial por quienes tienen la visión más local.

Al principio, al oír todo ello, se puede pensar que es un sistema relativamente justo pero el número de votos que recibe cada candidato no tiene nada que ver con los votos emitidos por el electorado.
El apoyo que buscan los candidatos en sus campañas no es el del pueblo llano sino el de financistas o el de otros poderosos que quieran permanecer en la sombra. Primero se obtiene respaldo de los poderosos y el mismo se transforma en “apoyo popular” en las (fraudulentas) votaciones.

El consejo electoral que controla todo el proceso está conformado por once rectores. Allí se da la distribución de poder, allí se negocian las elecciones, se reparte el territorio. Todos parecen saberlo, a nadie parece importarle.

Los rectores han sido nombrados de muy diversas formas a lo largo de la historia, siempre manteniendo una narrativa ultrademocrática.
En los últimos tiempos han sido elegidos por la asamblea nacional de entre cinco duplas (de un titular y un suplente) propuestas por la presidencia. En una primera votación cada diputado elige una opción. Si ninguna alcanza los dos tercios en la primera ronda, la presidencia puede descartar dos de las candidaturas y los diputados vuelven a votar pero por una opción distinta a la primera, quedando electa aquella que haya obtenido más apoyo en las dos votaciones sumadas.
Cada año se elige un nuevo rector junto a su suplente/asistente para un periodo de once años, con lo que el ente se mantiene actualizado, legítimo (dirían algunos).
Si bien parece un proceso democrático, el entorno lo ensombrece. Los rectores no deben cumplir ningún requisito profesional, por ejemplo.

Todos saben que es un fraude masivo pero igual votan, parecen hacerlo no para elegir sino con el secreto y malsano deseo de saberse más astuto que los demás.
Parecen votar para hacer ver que pueden predecir cuál será la elección de los poderosos que controlan el sistema, así dicha opción les sea perjudicial.

Categorías
A08-Parleros m11 Periodos de gobierno Viaje

En la mayor franja fronteriza

[Escrito mínimo (467p.) de la Parte V de El viaje]
-De una dinastía política nacida en un territorio en disputa-

Al llegar me vi en medio de una polémica relacionada a una de las familias más poderosas de esa nación de parleros.
Una familia que estaba en el centro de la vida política local y cuya influencia llegaba a las dos naciones vecinas, con múltiples funcionarios públicos.

Mi anfitrión, un cincuentón bonachón que entró tarde en los asuntos familiares por dedicarse al arte, me explicó que tal influencia es aceptable, e incluso admirable, debido a la tradición que se refleja en tratados firmados y en la legislación vigente.
Resulta que los nacidos allí tienen la ciudadanía en las dos naciones fronterizas que le rodean, tienen plenos derechos políticos ya que el territorio es considerado, por cada cual, como una provincia más.
Es como una amplia franja fronteriza con leyes propias y gobierno autónomo.

Me contó que el cargo que ostenta, de elector, surgió por el derecho ciudadano de participar en la elección de diversos funcionarios públicos, que en este caso son muchos, a saber:
La elección de representantes a los parlamentos nacionales de las dos naciones vecinas, y a su propio parlamento, al menos una vez cada cinco años. La elección de autoridades ejecutivas locales y nacionales de su vecino más grande, con votaciones anuales para alcanzar un consenso en el tiempo. Y además, como si fuera poco, eligen un ente directivo superior capaz de armonizar la vida pública (del cual hablaré en otro momento).
Todo ello susceptible a adelantos repentinos, a redistribución de votos o a revocatorias, con lo que son demasiadas elecciones para el gusto de los parleros.

Aquí no somos tan afines a votar por políticos, me dijo más de una vez mi simpático anfitrión: Aquí preferimos parlamentar en cabildo y decidir.
Por eso se limitan a votar sólo por un elector que traslade sus palabras, pensamientos e intuiciones en la elección de los demás cargos populares. Palabras, pensares y sentires que se recogen en asambleas semanales que tratan desde los asuntos cotidianos hasta aquellos de Estado y que acaban con una votación, la única votación electoralista que hacen.

Los electores siempre están en la cuerda floja. Las repercusiones de cualquier desliz son inmediatas, en dos o tres semanas pueden perder su estatus y prerrogativas.
De ahí la angustia casi palpable de mi anfitrión en nuestro encuentro, le costaba mantener el balance entre satisfacer a sus votantes y colaborar con su familia, parecía requerir alguien que le animara a tomar «la decisión correcta».

Tuvimos una conversación bastante informal. casi baladí. Al menos eso creí yo hasta que me enteré de unas reveladoras declaraciones que dio a los medios sobre sus dilemas, pasando desde un análisis político a sus asuntos familiares, algo totalmente innecesario e inesperado, algo incongruente con su personalidad.

Era de esperarse que su familia me culpara a mí de tal cambio de conducta.

Categorías
A13-Votantes m10 Partidos políticos Viaje

Con el apoyo del partido

[Escrito mínimo (427p.) de la Parte IV de El viaje]
-De cómo aprovechar cambios políticos en una sociedad de votantes.-

La líder con más reconocimiento de uno de los principales partidos acababa de sufrir una derrota que la apartaría del poder.

En su mejor época llegó a ser parte del directorio volviéndose referencia para gobernadores y alcaldes. Según a quién se le pregunte fue el político más importante de la nación por al menos una década, en la que llegó a tener bajo su influencia hasta a la presidencia (con sucesivos títeres).

Se aprovechó del cambio de paradigma que sufrió la nación al inicio de su carrera, supo ver el deseo de la población por un sistema más presidencialista.
En esa época los cargos ejecutivos no eran fuente de poder, no tenían competencias importantes, no influían en la toma de decisiones; por lo que casi ningún político los ambicionaba.
Por eso le fue fácil alcanzar la gobernación de su provincia y luego la presidencia, a pesar de su falta de carisma.

Desde nuestro primer encuentro me pareció una persona hosca, lejana, cuya mirada siempre parecía querer intimidar y que incluso tenía dificultades para sonreír ante su círculo más íntimo.
Siempre había sido así. Al estudiar sus primeras campañas pude entrever que no había ninguna referencia a ella como persona y que se promocionaban sus ideas por medio del partido, a pesar de que los votantes son poco partidistas.
En aquella época los partidos más reformistas estaban en su apogeo, la gente quería un cambio pero no lo conseguía. Dichas organizaciones nunca dejaron de enfocarse en su principal propuesta histórica: Que se hicieran menos consultas populares pues las mismas “son cada vez más banales, se le da igual relevancia a asuntos de estados que a la farándula”.
Pero tales cambios no estaban entre las prioridades de una ciudadanía que sólo querían un gobierno más efectivo y práctico.

La mayoría de los políticos más carismáticos eran independientes o reformistas, para evitar competir con ellos decidió unirse a un partido tradicionalista.
Desde allí promovió fortalecer el papel de los cargos unipersonales, que tuvieran la facultad de hacer propuestas de consultas popular. Era una contradicción en sí misma: La sola existen de un ejecutivo fuerte restaba importancia al voto directo, pero era la única forma de plantear sus ideas a los más conservadores.
Luego sólo fue necesario  un poco de populismo y demagogia para alcanzar los susodichos cargos ejecutivos.

Llegar al directorio fue más difícil. Se tuvo que valer de métodos poco convencionales, y nada legales.
La salida a la luz de documentos que probaban tales prácticas supuso su perdición. Siempre negó toda acusación y a la vez enfatizó los buenos resultados obtenidos durante su gestión dejando entrever que había valido la pena, que el fin justificaba los medios.

Tal vez por toda la violencia y fraudes que he visto desde joven, y mi incapacidad para darle importancia, o tal vez por no haberme inmiscuido, fue que nunca cambió mi actitud para con ella.

Categorías
A13-Votantes m09 Impuestos y dinero Viaje

Votaciones plutocráticas

[Escrito mínimo (427p.) de la Parte IV de El viaje]
-De un sistema tributario adaptable a la visión de cada ciudadano-

Asistí a la mayor reunión anual de magnates votantes.
No se reunían para discutir ni debatir nada en particular. El encuentro se daba más por casualidad, se daba de forma tangencial, pues los mayores contribuyentes estaban llamados a participar en la jornada final de las votaciones plutocráticas.

En esa nación los ciudadanos tienen derecho de votar para decidir dónde será invertida la mayor parte de su contribución con el fisco; pueden elegir entre proyectos, instituciones y planes específicos. Mientras mayor sea la contribución de un ciudadano, más tributos (o unidades base) tendrá a su disposición y más podrá influir en el gasto público.
Antes de llegar creí que vería discusiones intensas sobre cuáles proyectos eran los idóneos o sobre qué se debería cambiar de un programa específico. Creí que la reunión era para eso, para afinar propuestas y hacer alianzas. Pero no, toda la jornada no fue más que un reencuentro de viejos y nuevos amigos lleno de anécdotas personales, amigos que coincidían en el centro de votación y pasaban el rato allí hasta saber los resultados.

Intente crear algo de controversia pero fue en vano. Sólo había revuelo cuando alguno de los afectados preguntaba y se quejaba por el costo de agrupación, el cual era el más elevado de los últimos años.
Para disminuir la influencia individual en proyectos o sectores específicos se utiliza un sistema de voto agrupado con costo exponencial variable: Mientras más tributos un individuo desee que se inviertan en un único fin (es decir, mientras más desee agrupar sus votos tributarios) más aumentará el costo total, más tributos tendrá que destinar a ello en una proporción exponencial.
Por ejemplo, si el costo de agrupación (o exponente) es dos, para poder dar tres votos a un proyecto se necesitaría gastar nueve tributos (3²=9).
Luego la recaudación total se distribuye según el número de votos obtenido por cada tópico.

El susodicho exponente se va ajustando en cada jornada según como voten los ciudadanos empezando con los contribuyentes base, que pagan el mínimo (tres tributos) y no asumen costos por agrupación, pasando por múltiples jornadas de cada vez mayor nivel y terminando aquí, en un lujoso salón que funge como centro de votación de las personas más acaudaladas de la nación (con cientos de tributos para distribuir cada cual).

Es un proceso cíclico, el costo de agrupación se va adecuando con el pasar de los años según las necesidades de capital o de justicia social, según el deseo de las mayorías de darle más o menos libertad a los magnates en el uso de sus propios tributos.