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A06-Mercaderes m08 Sistema federal Viaje

Concesión gubernamental

[Microrrelato (427p.) de la Parte II de El viaje]
-De cómo federarse puede ser base de gobernabilidad entre mercaderes

Fue frenética la caída en la bolsa (vacía) del gobierno de una de las  provincias más prósperas.
Una serie de escándalos políticos hizo que perdieran en pocos días gran parte de su soporte, produciéndose de inmediato un cambio de poder.

En esa nación el gobierno, en cada nivel y circunscripción, es ejercido por fundaciones sin fines de lucro que cotizan en un mercado bursátil especializado donde la ciudadanía participa de forma constante y libre sin recibir una recompensa monetaria.
Allí gobernar es un servicio, es coordinar los asuntos públicos  de un territorio determinado, es un monopolio natural que se da en concesión a la organización que mejor esté valorada por la sociedad, y que esté disponible:
Una concesionaria no puede gobernar en más de 23% de las entidades federales (ya sean provincias de la nación o municipios de una provincia) ni tampoco pueden tener bajo su mando a más del 19% de la población de la nación o de una entidad. Cada una de ellas, dependiendo del respaldo que tenga, elige el proyecto que considere más acorde a su perfil pues las costumbres y tradiciones legales suelen ser muy específicas para cada lugar, llegando a ser diametralmente opuestas en ocasiones, incluso entre entidades vecinas.

La concesionaria en cuestión perdió su principal gobierno provincial al dejar de estar entre las mejor cotizadas y tiempo después, al profundizarse la bajada, perdió más influencia aún y se tuvo que conformar con unos pocos municipios.
También salió de la directiva del gran comité pero eso fue lo menos traumático. Es una autoridad nacional débil, sólo cumple funciones de coordinación y de control (de allí surgieron los escándalos que sacudieron la bolsa de gobernabilidad).  Está compuesto por seis representantes de cada provincia, designados de dos en dos cada tres años por los gobiernos locales y su directiva la conforman los representantes recién nombrados de las siete provincias que más recursos hayan aportado de aquellas que tengan más de un decenio sin ejercer tales funciones (así compensan las votaciones plutocráticas en su seno).

La agrupación que solía ser vista como la tercera opción se hizo cargo del gobierno, fue la que salió favorecida de la redistribución de capital político.
Tendrá cuatro años de gracia en los que será evaluada de forma constante en la bolsa, en los que definirá no sólo su continuidad en dicho gobierno sino la posibilidad de expandir su prestigio e influencia en otras provincias de la nación.
Allí cada provincia es autónoma, sólo aceptan estar entrelazadas por facilitar la búsqueda de los mejores gobiernos posibles.

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A06-Mercaderes m05 Cohesión social Viaje

La supremacía bursátil (#051)

[Microrrelato (391p.) de la Parte I de El viaje]
-De la mayor fuente de acuerdos sociales básicos entre mercaderes-

El dinero es sólo una herramienta para medir la inclinación de ánimo, o interés, de la sociedad hacía un bien, entidad o servicio.
Por eso la institución más importante entre mercaderes, incluso más que las estatales, es la bolsa de valores. Allí se determina el interés que tiene sociedad sobre cualquier materia o concepto imaginable, desde bienes y servicios hasta el funcionamiento de un gobierno.

El conjunto de edificios del complejo bursátil es alucinante. Fue el primer lugar al que nos llevaron a visitar (y al que más fuimos en general).
Me sorprendió la cantidad de jóvenes que había haciendo trámites.
A todo mercader, de cualquiera de las naciones, al cumplir 19 años, se le asigna una cuenta bursátil para operar instrumentos financieros básicos y con montos bajos. En la medida que demuestra entender los mecanismos de descubrimiento de precios, y ya cumplidos los 23, el corredor puede transar derivados y hacer operaciones apalancadas.
A partir de los 29, o con más de 11 años de experiencia, no hay restricciones más allá de las que dictan la lógica básica y las cláusulas contractuales que previenen el fraude, el monopolio y el abuso de información y/o autoridad

Las salas de operaciones son menos movidas de lo que imaginaba. Se siente una suave tensión, una tensión casi sacra.
La mayoría de la gente actúa con calma y parsimonia, sólo usan la bolsa como medio de cobertura, como una herramienta para hacer más eficiente su actividad productiva. Al menos así lo expresaron todos los lugareños que conocí.
No hay demasiado espacio para el arbitraje pues todos saben de finanzas. Todos gustan de mercar lo que producen así sea poco eficiente, lo hacen como pasatiempo. Por ello no hay espacio para la reventa, casi nadie se dedica en exclusiva al comercio.

Una práctica destacable es en torno a las empresas relacionadas a monopolios naturales pues la asignación, o retiro, de concesiones depende de la capitalización bursátil de cada cual.
Los usuarios determinan esa capitalización. De manera periódica se emiten nuevas acciones, entregándose la mitad a los usuarios (por lo general siete acciones cada año) y dándoles plena libertad de mercar con ellas. Así, sus expectativas sobre el valor futuro de las empresas, basados en el desempeño actual, hace que el precio por acción fluctúe y con él la capitalización y probabilidad de obtener nuevas concesiones (y con ello más usuarios y mayor capitalización…)

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*Nota: Éste es el último escrito sobre los mercaderes tradicionalistas y también de la Parte I de El viaje. Si aquí hablé sobre algunas herramientas para alcanzar acuerdos sociales, a continuación hablaré sobre otra más para fomentar la unión de naciones disparejas.