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A10-Presidentes m05 Cohesión social Viaje

Asistencia esclarecedora

[Microrrelato (401p.) de la Parte III de El viaje]
-De cómo se toman las decisiones más trascendentales entre presidentes

Quienes tienen fuertes convicciones presidencialistas sienten que pueden entrever el alma de un candidato con sólo oírlo hablar en persona. Sus gestos, sus expresiones, su lenguaje corporal ante sentencias específicas son evaluados a profundidad, son determinantes a la hora de tomar La decisión.

Cada ciudadano siente la necesidad de ver al menos una vez a cada candidato. Por eso son muy comunes los mítines y debates públicos, teniendo la particularidad de que la mayoría de los asistentes no suelen ser seguidores ni adversarios, lo cual le da un significado especial a los aplausos, abucheos, ovaciones o rechiflas.
Los asistentes son escogidos al azar por la autoridad electoral usando métodos estadísticos que garantizan que todos los connacionales puedan participar y que en cada ocasión se tenga una muestra representativa de la sociedad local  (al menos lo garantizan con un margen de error mínimo).

Cada candidato ha estudiado las debilidades de sus oponentes y están en la disposición de que queden en manifiesto pero con bastante disimulo. Cada debate a que asistimos, y la campaña en general, fue mucho más cordial de lo esperado.
El objetivo es ganar con más de mitad de los votos para poder gobernar por seis años (y no por cuatro) por lo que los candidatos mantienen un tono conciliador, y más aún si es un candidato a la reelección pues en dicho caso, para gobernar por seis años más, no sólo deberá recibir más de la mitad de los votos, también deberá superar la votación máxima que haya recibido en todos sus postulaciones por el cargo, de lo contrario, si una de las dos condiciones no se cumple, gobernará por cuatro años.
Pero además, si no se cumple ninguna de dichas dos condiciones, es decir si gana la elección pero no rebasa su propia votación máxima ni alcanza la mayoría absoluta de votos, sólo gobernará dos años más. Lo cual es lo más común cuando un presidente es reelecto.

Es tal la cordialidad en los mítines, debates y demás eventos públicos que por instantes se puede sentir un aura mística, casi sacra. Los candidatos más que respetarse entre sí, respetan a los votantes, respetan el momento de recogimiento (y no sólo para la elección a la presidencia de la nación, sino a cualquier órgano, público o privado).
Los candidatos saben que esos eventos son necesarios para el equilibrio espiritual de todo habitante de estas naciones.