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A09-Dictadores m13 Ajuste de representis Viaje

Las votaciones de censura

[Microcuento (383p.) de la Parte III de El viaje]
-Del mecanismo con el que los dictadores desechan a sus peores gobernantes-

El comité federal es el órgano con más poder efectivo de la nación.
Cualquier decisión tomada en el mismo se vuelve inevitable: El poder de destrucción de unos pocos dictadores es mayor que el poder de creación de muchos más.

Más que un comité es una gran asamblea con constantes variaciones debido a la injerencia amistosa dada en las votaciones de censura.
La federación estaba compuesta por 313 entidades para el momento de nuestra visita. Todos los dictadores tienen derecho a participar pero suelen mandar a un delegado que hable en su nombre a menos que, además de votar, desee convencer, desee explicar a fondo alguna propuesta específica.
Como se comprenderá es muy difícil que haya grandes pactos. En lo único que siempre están todos de acuerdo es que nadie puede dejar la federación, siendo la mejor medida preventiva dividir una entidad si crece demasiado y nombrar dictadores con periodos asincrónicos para cada parte (para que las alianzas sean menos probables).
Las reuniones y posturas de los dictadores son públicas e influyen de forma profunda en las votaciones de censura, o de condena. Los jefes de distrito hacen eco de ello en los comicios, donde nombran dictadores que sean del gusto de la población para que estos duren todo su periodo y la provincia pueda tener mayor influencia en los órganos nacionales.

Por épocas la ciudadanía suele condenar a dictadores de tendencias políticas específicas.
La conformación del comité varía de manera constante, en promedio un quinto de las provincias cambian de dictador por año y el comité es por completo distinto cada siete años.
Antes de las votaciones de censura anuales se hacen las elecciones de jefes de distrito en las provincias donde sea necesario, ya sea porque se venció el periodo del dictador de la provincia o porque el mismo va a entrar en la lista de votación de censura (siendo posible que sea necesario nombrar uno nuevo).
Dichas elecciones distritales son una muestra anticipada de la intención de condena de la sociedad. Los dictadores suelen ajustar sus actuaciones y mejorar sus relaciones públicas en función a ellas; la ciudadanía pareciera saberlo y manipular las expectativas haciendo votaciones cruzadas.

Las votaciones de censura son el mecanismo más eficaz para lograr compromisos de los gobernantes, incluso más que las elecciones directas.
Son la máxima expresión del voto castigo.

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A09-Dictadores m12 Gestiones cotidianas

La mediación académica

[Microcuento (383p.) de la Parte III de El viaje]
-De cómo y quién puede afrontar asuntos públicos imprevistos-

El mayor problema entre dictadores es la escasa información que fluye de la sociedad hacia el mandamás.

Existe la (acertada) noción de que cualquier crítica puede ser malinterpretada y traer consigo consecuencias abrumadoras, irreparables, por lo que es muy poco común escuchar la más mínima opinión sobre ningún tema público. Los asuntos del gobierno los debe resolver el gobierno, es la sentencia general.
Lo único que se atreve a hacer la gente de a pie es reportar incidentes específicos, averías mecánicas o fallos en un sistema, y ello sólo por los canales regulares, por medio de un delegado de distrito o de quien presta el servicio afectado; nunca lo debe hacer a viva voz, nunca se debe ser epicentro de una inestabilidad.

Por lo general los asuntos menores son resueltos por las autoridades locales, por los jefes de distritos o los alcaldes.
Es una estructura bien distribuida, cuyos elementos tienen atribuciones y responsabilidades claras. Que tienen, además, una gran motivación después de asumir sus cargos: Cualquier descuido puede ser interpretado como un boicot contra el dictador y las repercusiones pueden ser catastróficas.
Aquellos imprevistos que no tienen un encargado claro son presentados como asuntos académicos en las universidades. Con el tiempo las universidades han desarrollado métodos para hacer consultas anónimas (y seguras) a la sociedad sobre cualquier cuestión pública y para generar soluciones eficaces pero discretas.
Cuentan con el prestigio y la confianza para ello, en especial en esta nación que surgió guiada por ellas.

Aquí las universidades gozan de total autonomía.
El dictador sólo puede nombrar al rector de entre los miembros de directorio con más de once años de antigüedad. Pero no es muy común, por lo general sólo se da en las universidades más grandes cuando hay algún proyecto relevante en la mente del mandamás o cuando tiene una relación específica con una institución dada.
Además el dictador puede nombrar nuevos miembros al directorio cuando haya una vacante, pero más le vale que sea del gusto de la comunidad si quiere que perdure: Los mismos pueden ser expulsados después de cinco años.

Las universidades son las instituciones que cuentan con mayor libertad para proponer soluciones a asuntos cotidianos pero sólo eso: proponer.
El poder de acción siempre lo tiene el dictador, es el único que puede hacer que las cosas pasen.

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A09-Dictadores m08 Sistema federal Viaje

Permanencia con límites

[Microcuento (361p.) de la Parte III de El viaje]
-De cómo se mantiene el equilibrio gracias a una fuerza superior

Llegamos a una federación de dictadores.
En cada entidad había un líder único, absoluto, sin responsabilidad penal, pero con mando fugaz.

Me costó creer que pudieran vivir en paz, que ningún mandamás nunca atacara a sus vecinos aun teniendo el poder, los medios y la autoridad para hacerlo.
Desde la antigüedad, desde que eran unos asentamientos promovidos por estabilidad momentánea bajo la guía de instituciones académicas, desde la época en que no podían generar recursos propios ya existían límites claros para quienes asumían el gobierno: Ninguna entidad puede ser separada de la federación; Ninguna puede expandir su territorio sin el consentimiento de las demás (pero se pueden crear nuevas entidades de ser necesario, por motivos demográficos, por ejemplo); Ninguna puede intervenir unilateralmente en otra a menos que sea por medio de votaciones populares.
Además, el principio fundamental entre dictadores: El mando tiene una duración máxima preestablecida e invariable (de siete años en provincias).

Para observar el cumplimiento de tales disposiciones fue creado el comité federal, conformado por todos los dictadores de las distintas entidades federales, y vigente aún hoy en día.
Dicho comité además se encarga de atender asuntos estructurales, esos asuntos que requieren más de unos pocos años de mando y dirección, por lo que nombran encargados especiales de entre los exdictadores con más de cinco años de retiro que no hubiesen sido censurados por la ciudadanía en votaciones populares.

El cargo más destacado es el de canciller. Suele ser el exdictador mejor evaluado de los disponibles a menos que una mayoría consolidada (de dos tercios) del comité federal escoja a alguien más, en cuyo caso siempre ha de ser alguno de los cinco con mejores registros.
Pero esos encargados especiales son sólo coordinadores de políticas públicas específicas, no tienen ningún poder directo. Los dictadores son los únicos con capacidad de ejecutar los proyectos o de conservar la paz.

Lo que mantiene la paz en esa federación es que ninguna entidad es lo suficientemente grande como para desafiar a la unidad y los periodos de gobierno son demasiado cortos para lograr establecer alianzas confiables.
Nadie se atreve a desafiar al poder central a pesar de que es débil por definición.

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A09-Dictadores m01 Principios básicos Viaje

Estadías con un límite (#061)

[Microficción (363p.) de la Parte II de El viaje]
-De cómo alcanzar objetivos específicos en un tiempo dado-

Todavía estaba en el recuerdo de la gente el último tiranicidio. La última vez que un dictador quiso seguir en el poder más tiempo del pactado. El asesino se hizo héroe de repente.
No fue un evento traumático, por fortuna era un dictador menor, de una provincia pequeña

La vida en aquellas tierras es dura, cruel se podría decir. Por eso entre sus habitantes aprecian a quienes pueden hacer lo necesario para resolver problemas, a quienes cumplen su palabra sin importar nada.
Están acostumbrados a la crueldad del medio y no tienen problemas con serlo entre sí cuando llega el momento.

El dictador asesinando fue el mejor gobernante que tuvo esa provincia en mucho tiempo. Se podría creer que la gente hubiese querido que mantuviera algo de influencia al concluir su mandato pero en esa nación es imposible, allí tienen la convicción de que lo más efectivo para realizar una tarea es darle todo el poder, absolutamente todo, a una sola persona pero únicamente por un tiempo determinado, fijo e invariable.
Para bien o para mal esa persona va a intentar terminar el trabajo encomendado en el tiempo exigido. Ello puede ser glorioso o catastrófico, no hay términos medios.
Tampoco hay excusa posible pues un dictador no tiene límites en su accionar, más allá de su consciencia. Sólo es recriminado quien no cumple los objetivos trazados cuando se le concedió el cargo, recibiendo la pena prestablecida al terminar su mandato y siendo la mayor falta haber intentado mantener el cargo más tiempo del asignado.

Cualquier trabajo, desde el más básico al más complejo, desde un emprendimiento privado hasta la jefatura de estado, está regido por dicho principio; siendo el jefe de estado uno de los pocos dictadores que se expone a la pena capital si intenta retener el poder, al haber cometido alta traición.
En los gobiernos locales no es tan común que se dé la pena capital. De haberse entregado a tiempo, la condena del último gobernante asesinado hubiese sido el exilio pero al intentar organizar una rebelión el delito también pasó a ser alta traición.
No es deseable que haya impunidad, ni siquiera se puede permitir el menor atisbo de duda.