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A13-Votantes m09 Impuestos y dinero Viaje

Votaciones plutocráticas

[Escrito mínimo (427p.) de la Parte IV de El viaje]
-De un sistema tributario adaptable a la visión de cada ciudadano-

Asistí a la mayor reunión anual de magnates votantes.
No se reunían para discutir ni debatir nada en particular. El encuentro se daba más por casualidad, se daba de forma tangencial, pues los mayores contribuyentes estaban llamados a participar en la jornada final de las votaciones plutocráticas.

En esa nación los ciudadanos tienen derecho de votar para decidir dónde será invertida la mayor parte de su contribución con el fisco; pueden elegir entre proyectos, instituciones y planes específicos. Mientras mayor sea la contribución de un ciudadano, más tributos (o unidades base) tendrá a su disposición y más podrá influir en el gasto público.
Antes de llegar creí que vería discusiones intensas sobre cuáles proyectos eran los idóneos o sobre qué se debería cambiar de un programa específico. Creí que la reunión era para eso, para afinar propuestas y hacer alianzas. Pero no, toda la jornada no fue más que un reencuentro de viejos y nuevos amigos lleno de anécdotas personales, amigos que coincidían en el centro de votación y pasaban el rato allí hasta saber los resultados.

Intente crear algo de controversia pero fue en vano. Sólo había revuelo cuando alguno de los afectados preguntaba y se quejaba por el costo de agrupación, el cual era el más elevado de los últimos años.
Para disminuir la influencia individual en proyectos o sectores específicos se utiliza un sistema de voto agrupado con costo exponencial variable: Mientras más tributos un individuo desee que se inviertan en un único fin (es decir, mientras más desee agrupar sus votos tributarios) más aumentará el costo total, más tributos tendrá que destinar a ello en una proporción exponencial.
Por ejemplo, si el costo de agrupación (o exponente) es dos, para poder dar tres votos a un proyecto se necesitaría gastar nueve tributos (3²=9).
Luego la recaudación total se distribuye según el número de votos obtenido por cada tópico.

El susodicho exponente se va ajustando en cada jornada según como voten los ciudadanos empezando con los contribuyentes base, que pagan el mínimo (tres tributos) y no asumen costos por agrupación, pasando por múltiples jornadas de cada vez mayor nivel y terminando aquí, en un lujoso salón que funge como centro de votación de las personas más acaudaladas de la nación (con cientos de tributos para distribuir cada cual).

Es un proceso cíclico, el costo de agrupación se va adecuando con el pasar de los años según las necesidades de capital o de justicia social, según el deseo de las mayorías de darle más o menos libertad a los magnates en el uso de sus propios tributos.

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A10-Presidentes m09 Impuestos y dinero Viaje

Las decisiones aplazables

[Escrito mínimo (467p.) de la Parte IV de El viaje]
-De la poca influencia de algunos gobiernos sobre asuntos impositivos-

Todo buen presidente (como si fuera un director de orquesta) debe poder estudiar a profundidad una visión de gobierno y diseñar la mejor forma de interpretarla con los instrumentos y ejecutantes que tiene a mano.

Por ejemplo no debe necesitar modificar el sistema de recaudación impuestos. Si el plan de gobierno que diseñó requiere de un sistema tributario distinto es que escogió un enfoque filosófico inadecuado para ese momento y lugar, como un director que escoge mal la composición musical para un auditorio dado.

En todas las naciones de presidentes los impuestos son un tema de Estado, que se debe tratar con una visión a largo plazo, por lo que presidente deberá obtener el visto bueno de quienes pudiesen ocupar su cargo en los próximos periodos de gobierno, es decir, de quienes obtuvieron más votos después de él, al menos los dos candidatos que le siguieron en votos: Si la modificación de las leyes es en verdad necesaria, no debería haber problema pues beneficiaría a los gobiernos sucesivos.
Eso es lo que quieren creer pero en la práctica las leyes tributarias tardan generaciones en ser modificadas, la situación debe ser insostenible, debe ser tan insostenible que sólo se vea una solución (traumática por lo general).
Los mismos principios se aplican en todos los niveles de gobierno e incluso en muchas instituciones autónomas o privadas, en la recaudación de fondos para financiar sus presupuestos.

Si los presidentes de gobierno suelen tener poco control sobre el sistema tributario, es aún menor el que tienen sobre la emisión monetaria.
Los gobernantes no tienen poder directo sobre la política monetaria que se ejecutará durante su mandato pero sí en su desarrollo futuro, sobre el nombramiento de los futuros miembros del directorio encargado.

Los directores duran en sus cargos siete años, renovables una vez, y sus nombramientos se hacen con años de anticipación: Después de cada elección presidencial se nombran los suplentes al directorio principal de entre los miembros de carrera de la propia institución, que asumirán durante el siguiente mandato. Son nombrados por los tres candidatos presidenciales que obtuvieron más votos: El más votado, es decir el mandatario recién electo, nombra cuatro suplentes, el segundo más votado nombra dos y el tercero uno solo, imponiéndose el orden en que asumirán de manera alternada en rondas sucesivas (1-2-1-3-1-2-1).
Los sustitutos nombrados por un presidente sólo asumen si hay un cambio de gobierno, es decir: Si un presidente es reelecto no ocuparán los cargos los sustitutos que él nombró, sino aquellos de los otros dos líderes más votados.

En todo caso, lo que más autonomía da a dicho directorio, es que su presidente es electo por sus propios miembros de entre aquellos que tengan más de once años como directores. Es decir de entre aquellos que hayan recibido respaldo en dos periodos distintos.

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A12-Técnicos m09 Impuestos y dinero Viaje

Clasificaciones del fisco

[Microcuento (409p.) de la Parte IV de El viaje]
-De cómo y quién regula las políticas impositivas entre técnicos.-

Se iba a llevar a cabo la reunión anual del ente tributario nacional.
La mayoría de las políticas tributarias se fijan a nivel provincial pero bajo unos parámetros básicos nacionales que sólo pueden ser modificados después de tres décadas de ser instaurados, al igual que las políticas monetarias.

Los impuestos se ajustan según las prioridades establecidas por la sociedad cada año en cada provincia pero los resultados se miden (por medio de encuestas certificadas) a mucho mayor plazo que cualquier otra política pública.
Hay un ítem específico en las encuestas certificadas relacionado con la responsabilidad fiscal del gobierno de turno, usado para sondear la percepción pública al respecto y que tiene gran impacto en las calificaciones. Las agrupaciones políticas que mantengan una mejor posición en la clasificación durante el decenio previo participan en los susodichos ajustes tributarios.

La administración pública es mínima.
Los contribuyentes suelen pagar directamente a las instituciones que creen requieren el dinero. Que un área pase a ser más prioritaria no implica que recibirá mayor financiación que cualquier otra, ni siquiera implica que será mayor que en periodos previos.
Los proyectos de infraestructura específicos se asignan a fundaciones sin fines de lucro, así como la administración de servicios públicos. El estado no es dueño de ninguna empresa y sólo en casos excepcionales tiene la potestad de asignar grandes cantidades de dinero.
Sólo una pequeña fracción de lo pagado por cada ciudadano es administrado por el gobierno, en especial para sus gastos internos, es una proporción establecida por las leyes de cada provincia.

En esa nación circulan múltiples monedas para incentivar la evolución constante pero moderada del sistema monetario.
El desempeño de cada moneda frente a las otras dicta cuáles son de uso obligatorio, y en qué regiones. Ello además influye en la forma cómo se clasifica a las agrupaciones políticas que son parte de los directorios que las administran.
Aquellas agrupaciones con una mejor posición en la clasificación pueden elegir en cuáles directorios participar pero deben anunciarlo con un lustro de anterioridad y, una vez que son parte de un directorio, las decisiones de éste afectarán su calificación por tres decenios.
Además hay un ente coordinador pero su papel es secundario.

Los parámetros con que se califica el desempeño de cada moneda son técnicos: el monto total de los ahorros en cada cual o la velocidad de circulación, por ejemplo.
No hay ningún ítem relacionado al tema en las encuestas certificados, al menos no de forma directa.

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A08-Parleros m09 Impuestos y dinero Viaje

Aceptable para la mayoría

[Microrrelato (451p.) de la Parte III de El viaje]
-De cómo surgen políticas fiscales y monetarias estables-

En esta nación, como en cualquier otra de paleros, los impuestos son creados por los cabildos después de largos procesos de debate por lo que muy pocos proyectos son aprobados pero cuando sí lo son duran por décadas e influyen en su entorno.

La mayoría de los impuestos son provinciales, pero ninguno ha surgido de un parlamento provincial: Por lo general un cabildo cualquiera, que se ve en un aprieto económico, idea una forma de generar ingresos propios diferenciados aprovechando las condiciones de su entorno, sean geográficas, climatológicas, demográfica o cualquiera otra; condiciones que los cabildos vecinos también suelen poder aprovechar, por lo que adaptan dichas ideas, y así se esparcen poco a poco hasta ocupar la mayor parte de la provincia y ser asentadas por el parlamento, al menos en sus aspectos más generales, de manera tan amplia y difusa que sea aceptable para una gran mayoría de los cabildos.

Aún en nuestros días hay “secesiones internas” por motivos impositivos. Muchos cabildos cambian la provincia a la que pertenecen para evitar impuestos que no se ajustan a sus capacidades y potencialidades, para lo cual siguen los procedimientos de secesiones de la nación. De hecho ahora las fronteras de las provincias son muy distintas a las de los inicios de la federación, en la época de los antiguos asentamientos.
Así las cosas, es muy difícil siquiera plantear algo similar a nivel nacional. Lo más que se hace es cobrar impuestos a los cabildos según la población en edad productiva que tenga cada cual: No importa si es una nación federal, todo ciudadano capaz debe contribuir en la misma medida con el estado. Si alguien desea recibir mayores beneficios por su aporte se puede mudar a una gran ciudad, si vive en una nación centralizada, o a una zona poco poblada si está en una federación.

Lo que sí se controla a nivel nacional es la emisión de una única moneda.
En toda nación de parleros hay un directorio encargado de las políticas monetarias que se conforma por consenso en el tiempo:
Los delegados de los cabildos (en el parlamento nacional) con intereses económicos y financieros similares se reúnen en sesiones especiales y nombran un consejo local encargado de llevar las estadísticas oficiales y recomendar medidas económicas. De entre sus miembros se elige un director: Una vez al año cada cabildo participante reparte sus apoyos (sus votos representados) entre sólo tres de dichos miembros, excluyendo a aquellos respaldados por cada cual en los tres años anteriores, quedando electo quien acumule más apoyos con el tiempo.

Dichos directores se reúnen a su vez en un directorio nacional cuyo director en jefe es elegido por el parlamento del mismo modo.
Es lo único aceptable para todos.

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A03-Tiranos m09 Impuestos y dinero

Dándole valor al dinero (#057)

[Microficción (311p.) de la Parte II de El viaje]
-De la creación del dinero entre tiranos y de su destino-

Los tiranos, hasta los menos demagogos, dicen proteger al pueblo, a los más vulnerables, por lo que no hay demasiados impuestos, al menos no en apariencia, al menos no declarados.

A su entender es innecesario cobrar impuestos, el estado sólo debe crear el dinero que necesite, o que le venga en gana, y obligar a sus súbditos a utilizarlo. Tal vez obligar a la población a usar el dinero sea la única utilidad de cobrar impuestos.
La cantidad de dinero que puede producir el estado es infinita. Pero su valor no tanto. Lo que determina el valor del dinero es la capacidad del estado de obligar a más y más personas a utilizarlo. Mientras más gente posea al menos una pequeña fracción, más valdrá el dinero recién creado.

El asunto está en convencer a la población de usarlo, en especial como reserva de valor, como medio de ahorro. Ese convencimiento se puede conseguir con buenas prácticas monetarias, predecibles y congruentes, o por medio de pura retórica, de simples argumentos vacíos que se basen en la intimación o tal vez en deseos e ilusiones o quizá en patriotismo.
Pero ese convencimiento es frágil. Ante cualquier percance se pierde la confianza y surge la hiperinflación, el mayor de los impuestos, acabando con todo el bienestar producido.

Entre tiranos está arraigada la creencia de que el dinero va perdiendo valor a medida que circula. A la población en general le dicen que por ello es importante el ahorro, pues así deja de circular, pero entre los jerarcas ven como imposible evitar que su valor se diluya, por lo que hay que gastarlo de inmediato, cual glotón en un banquete.

El mayor sueño de un avaro no es atesorar ningún tipo de dinero, su mayor sueño es poder crearlo de la nada y que mantenga su valor, que todos confíen en él, por siempre.

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*Nota: Éste es el noveno escrito sobre las naciones de tiranos. No puedo hablar de tiranos y evitar pensar en las naciones de déspotas. El próximo escrito tratará sobre cómo solventan sus asuntos.