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A03-Tiranos m15 Votaciones complejas Viaje

Gran fraude continuado

[Escrito mínimo (387p.) de la Parte IV de El viaje]
-De una nación de tiranos con constantes votaciones parciales-

Cada mes una pequeña fracción de la población es consultada, menos del 5% de cada provincia, de cada municipio, de cada distrito.

Las votaciones no son elecciones, a pesar de lo dicho por la propaganda, son simples consultas de popularidad.
Cada líder tiene un territorio asegurado, una provincia, un municipio, desde donde va consiguiendo apoyo y del que nombra una representación para el respectivo parlamento de entre quienes obtuvieron más votos en el nivel inferior, por ejemplo:
El alcalde de un municipio, al recibir el mando, tiene la potestad de asignar una representación a la asamblea provincial de entre los más votados de cada uno de los distritos que componen su municipio.
Así las políticas públicas de dicho alcalde son defendidas a nivel provincial por quienes tienen la visión más local.

Al principio, al oír todo ello, se puede pensar que es un sistema relativamente justo pero el número de votos que recibe cada candidato no tiene nada que ver con los votos emitidos por el electorado.
El apoyo que buscan los candidatos en sus campañas no es el del pueblo llano sino el de financistas o el de otros poderosos que quieran permanecer en la sombra. Primero se obtiene respaldo de los poderosos y el mismo se transforma en “apoyo popular” en las (fraudulentas) votaciones.

El consejo electoral que controla todo el proceso está conformado por once rectores. Allí se da la distribución de poder, allí se negocian las elecciones, se reparte el territorio. Todos parecen saberlo, a nadie parece importarle.

Los rectores han sido nombrados de muy diversas formas a lo largo de la historia, siempre manteniendo una narrativa ultrademocrática.
En los últimos tiempos han sido elegidos por la asamblea nacional de entre cinco duplas (de un titular y un suplente) propuestas por la presidencia. En una primera votación cada diputado elige una opción. Si ninguna alcanza los dos tercios en la primera ronda, la presidencia puede descartar dos de las candidaturas y los diputados vuelven a votar pero por una opción distinta a la primera, quedando electa aquella que haya obtenido más apoyo en las dos votaciones sumadas.
Cada año se elige un nuevo rector junto a su suplente/asistente para un periodo de once años, con lo que el ente se mantiene actualizado, legítimo (dirían algunos).
Si bien parece un proceso democrático, el entorno lo ensombrece. Los rectores no deben cumplir ningún requisito profesional, por ejemplo.

Todos saben que es un fraude masivo pero igual votan, parecen hacerlo no para elegir sino con el secreto y malsano deseo de saberse más astuto que los demás.
Parecen votar para hacer ver que pueden predecir cuál será la elección de los poderosos que controlan el sistema, así dicha opción les sea perjudicial.

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A13-Votantes m07 Sentido cívico Viaje

Abstenciones con utilidad

[Escrito mínimo (487p.) de la Parte IV de El viaje]
-De la influencia del voto en blanco en una nación de votantes.-

Todos los votos cuentan, en todas sus formas, con todas sus implicaciones. Incluso son importantes los votos en blanco, y la abstención general.

Aunque el mayor placer para los autóctonos está en ejercer el voto, en ocasiones ven necesario hacer un sacrificarlo por el bien común.
La mayoría de las votaciones tienen múltiples consultas, cuando alguien va a votar pero deja de lado alguna de las preguntas significa que considera que la misma no está bien planteada, ya sea porque le faltan opciones válidas o porque simplemente no debió existir (siendo una pérdida de recursos y de tiempo).
Ya que todos los votantes tienen derecho a proponer preguntas en las consultas públicas, se hace necesario incentivar que sean de calidad, que sean sobre asuntos de valor. Por ello se clasifica a los proponentes según la proporción de las preguntas que plantea que son dejadas en blanco por muchos votantes. Quienes suelen proponer consultas con pocos votos en blanco, es decir, quienes hacen preguntas de calidad, se ganan el derecho a participar con mayor frecuencia en el proceso.
Así, el voto en blanco es una herramienta útil para la mejora constante del sistema.

De hecho el voto en blanco, con el pasar de los siglos, le ha dado forma a las elecciones gubernamentales.
El sistema político empezó siendo directivo. Durante la primera crisis de gobernabilidad, al poco tiempo de consolidarse la federación, los electores empezaron a dejar cada vez más espacios en blanco en las votaciones cruzadas y apoyaban sobre todo a quienes proponían que se tomaran medidas más audaces e inmediatas ante los problemas cotidianos, apoyaban que hubiera más presencia del Estado nacional. El directorio propuso que los gobiernos locales cedieran parte de sus competencias al gobierno nacional pero estos sólo aceptaron después de una gran presión social y lo hicieron en favor del parlamento. Ya el directorio tenía demasiado poder.
Un proceso semejante dio como resultado a la presidencia como ente ejecutivo autónomo, pero en ese caso tuvo que estallar una guerra internacional para que se viera la importancia de la inmediatez en la toma de ciertas decisiones.

En ese entonces cada poder público se elegía en fechas distintas y la proporción de votos válidos con respecto a los votantes activos definía el grado de autonomía de cada cual.
Hoy en día, con la simplificación electoral, se entiende que el desinterés es con respecto a todos los cargos públicos elegibles en general y por tanto se deben adelantar todas las elecciones. Se suelen adelantar tantos meses como puntos porcentuales haya caído la participación (a partir de dos puntos) con respecto al promedio de los últimos 23 años.
El adelanto es de hasta un máximo de once meses, es decir, si la participación cae 13% o más, las próximas elecciones que estén pautadas se realizaran un mes después, pero ello nunca ha ocurrido. Los adelantos suelen ser de un mes o mes y medio en épocas de crisis.

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A13-Votantes m06 Leyenda o historia Viaje

Simplificación del sistema

[Escrito mínimo (413p.) de la Parte IV de El viaje]
-De los cambios que los votantes hicieron a su sistema consultivo-

En los primeros tiempos las votaciones se hacían en asambleas públicas, en cada asentamiento.
No había debates ni tiempo de reflexión, sólo se presentaba una proposición tras otra, seguida cada cual de sus respectivas votaciones.

Pero dicho sistema no duró mucho en ningún lugar: Nada más hacía falta que la población creciera un poco para que no fuese viable, para que no hubiese dónde reunir a todos los interesados, para que las propuestas planteadas tuviesen que ser votadas días después, cuando ya fuesen de conocimiento público y notorio.
Las asambleas terminaban quedando sólo como el lugar para una presentación inicial, y nada más.

Con la creación de la federación y el surgimiento del directorio, primera institución a nivel nacional que perduró, empezaron a sincronizarse algunas votaciones.
Al inicio el directorio sólo tenía autoridad para actuar sobre sus propios estatutos, no era un poder ejecutivo fuerte capaz de someter a los gobiernos locales. Su medida inicial fue establecer plazos para la elección de sus propios miembros: Quienes quisieran influir en su conformación debían votar durante una ventana de tiempo determinada, cada cinco años.
Esa ventana sólo se convirtió en una única jornada de votación cuando se empezó a elegir a un presidente y se realizaba un solo proceso nacional.

Luego el directorio fue estableciendo prácticas uniformes para la sana convivencia política. Por ejemplo, las leyes electorales (o sus reformas) sólo podían entrar en vigencia luego de cinco años de promulgadas.
Tiempo después dictó una directriz donde marcaba que, por el derecho al voto omnímodo universal (el derecho de todo ciudadano de opinar sobre cualquier asunto público), era necesario crear centros de votación permanentes. Casi de inmediato la asamblea nacional emitió una ley que reguló su funcionamiento y la presidencia adecuó instalaciones provisionales para que estuvieran a disposición a la brevedad posible, además de certificar al personal técnico adecuado

La mayor simplificación se dio con una directriz que tomaba en consideración que eran los mismos requisitos para los distintos cargos de gobierno y que era muy común que los funcionarios cambiaran de un cargo a otro (de diputado a gobernador, por ejemplo). La directriz establecía que no se debía votar para elegir a quienes ejerzan cada cargo en específico sino que era suficiente votar por múltiples líderes políticos en cada nivel de gobierno y que dependiendo de los resultados se asignarían los cargos respectivos.
Se recalcó que debía quedar claro en la ley el orden en que se asumiría y la prelación en cada caso.

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A13-Votantes m05 Cohesión social Viaje

Los votaderos permanentes

[Escrito mínimo (451p.) de la Parte IV de El viaje]
-De cómo se garantiza el derecho al voto omnímodo universal-

Las votaciones gubernamentales son sólo una vez al año, pero eso no evita que haya otras muchas votaciones en entes públicos y privados, desde partidos políticos y fundaciones sin fines de lucro, hasta consorcios privados y sindicatos, pasando por instituciones académicas e incluso eclesiásticas, además de las llamadas votaciones plutocráticas (del sistema tributario).

Es un derecho ciudadano poder someter cualquier asunto al voto público, es un derecho que el Estado garantiza poniendo a disposición votaderos (o centros de votación) permanentes con toda la infraestructura y personal técnico necesario.
Son oficinas públicas autónomas que laboran todos los días del año según lo requiera la población local. Hay una de ellas por cada 10.000 votantes y en cualquier poblado demasiado apartado que tenga un mínimo de 619 votantes activos, necesarios para poder garantizar el secreto del voto.
Son los lugares más concurridos de cada ciudad, de cada pueblo: Hay quienes van a diario, siempre encuentran algo que hacer: en especial buscan propuestas novedosas que estudiar, ya sean locales o foráneas.
Son quienes, además de votar por sus asuntos, examinan y comparan consultas hechas para otras ciudades y pueblos e intentan ajustarlas a las necesidades y creencias locales. Son los conocidos como difusores.

En esa esa nación no son comunes los debates.
En su lugar se dan negociaciones implícitas, negociaciones en las que cada nueva propuesta le agrega ligeros cambios a alguna anterior y adquiere mayor o menor significado según sea el apoyo que reciban de los votantes. Negociaciones de la sociedad en pleno pues todo ciudadano tiene derecho a proponer consultas populares (aunque sólo puedan ser presentadas en su propio votadero).
Para que una propuesta sea presentada a todo un distrito, debe ser atendida (con un voto válido) por más del 1% de los votantes activos en el centro de votación del proponente antes de transcurrida una semana. Que una propuesta sea ignorada, es el peor resultado, significa que ni siquiera vale la pena modificarla, que ni siquiera merece ser considerada por nadie más.
Después de ser vista por un distrito puede seguir escalando niveles (municipio y provincia) o puede ser replicada por los difusores de forma aleatoria a lo largo de la nación.

Ante el gran volumen de propuestas, hay una listas de espera para cada nivel, para cada entidad, en las que se toma en cuenta el tiempo que tenga el proponente desde que participó en el proceso por última vez, qué tanto éxito obtuvieron sus últimas propuestas y qué tan activo ha estado en los últimos dos años.
Todo ello sin distinción entre quienes ostentan cargos públicos y quienes no, por lo que es usual que los políticos de carrera enganchen a votantes asiduos para que presenten propuestas por ellos.

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A13-Votantes m02 Cambios de gobierno Viaje

Las elecciones simultáneas

[Escrito mínimo (463p.) de la Parte IV de El viaje]
-De cómo los votantes eligen sus tres poderes públicos políticos-

La representación popular se actualiza de manera constante con elecciones anules.

Los años pares se alternan las elecciones de mayor nivel. Cada seis años se hacen las nacionales, dos años después las de una mitad de las provincias y luego de dos años las de la otra mitad.
En los años impares se hacen las elecciones municipales, la mitad de los municipios de cada provincia (4 años de mandato). En los lugares donde no hay elecciones municipales ni provinciales se hacen las distritales (para dos o tres años de mando).
Así, todos los años se actualiza algún nivel de gobierno, su directorio y el cuerpo legislativo del nivel superior.

Cada votante apoya múltiples candidatos, numerándolos.
El gobernante de cada entidad es electo por voto preferencial: Si un candidato obtiene la mayoría absoluta de las primeras preferencias queda electo para el cargo. Si ninguno lo logra, se suman las segundas preferencias de las papeletas del candidato menos votado, quedando éste fuera del conteo. Si nadie alcanza la mayoría se suman las del segundo candidato menos votado y así en sucesivo.

Los miembros del directorio son electos por consenso en el tiempo a lo largo del territorio:
Para ello cada quien debe ser apoyado por más del 31% de los votantes en todos los circuitos (o entidades federales) en tres elecciones consecutivas y por más del 47% en cada una al menos una vez, privilegiándose los últimos comicios. Al ser votaciones de apoyos múltiples, muchos candidatos logran cumplir tales requisitos, por lo que se estableció que la cantidad de directores no sería mayor a once.
El director general será quien haya obtenido apoyo de al menos la mitad de los votantes en más entidades federales en la última elección.

Por otra parte, los cinco candidatos con más apoyos de una entidad federal (excepto el gobernante recién electo) representan a la entidad en una asamblea superior: Los más votados de un municipio, por ejemplo, representaran al mismo en su respectivo parlamento provincial. No importa el nivel de preferencia con que fueron votados, en la primera etapa sólo se cuentan los apoyos en general.
Todos los votantes deben estar representados en las asambleas legislativas por un diputado específico, con lo que cada diputado tiene un poder de voto igual al número de ciudadanos que representa. Para ello, una vez que se proclaman los cinco ganadores, se designa su poder de voto repartiendo primero los votos de primera preferencia de cada papeleta, después los de segunda de las no asignadas y así en sucesivo.

También hay una gran convención nacional cada seis años donde se reúnen los tres líderes más apoyos en cada municipio. Se realiza un mes después de las elecciones municipales del año siguiente a las nacionales.
Es la primera prueba de popularidad del presidente en ejercicio.

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A13-Votantes m01 Principios básicos Viaje

Implicaciones de un voto

[Escrito mínimo (457p.) de la Parte IV de El viaje]
-De todo lo que puede significar un simple voto-

La mayor preocupación entre votantes es que su opinión sea tomada en cuenta a plenitud. No hay lugar donde cada voto tenga tantas implicaciones puntuales, directas e inmediatas como éste.

Por ejemplo, cuando llegamos estaban por celebrarse elecciones en la mitad de las provincias, se elegiría a los gobernadores y directores de cada cual y se renovarían sus delegaciones ante el parlamento federal (nacional). Pero la escogencia de los funcionarios no era lo más importante en ese momento.
Esa votación, por sobre todo, podía terminar de definir si habría un cambio en la estructura política.

Allí hay múltiples competencias “bisagras” que se asignan a uno de los tres poderes públicos políticos (ejecutivo, directivo o legislativo) dependiendo del voto popular recurrente.
Competencias que marcan cuál de dichas ramas dicta la pauta, que influyen en los procedimientos y requisitos necesarios para toda clase de decisiones, desde declarar la guerra y firmar tratados internacionales hasta atender catástrofes naturales; pasando por la elección de poderes públicos técnicos (como el judicial) y la aprobación de presupuestos.
La designación de dichas competencias depende del número de candidatos que los votantes apoyen.

Cada ciudadano vota por sus líderes favoritos en la entidad (de la provincia en este caso), numerándolos según considere conveniente.
El candidato que obtenga la mayoría de votos con la primera o segunda preferencia se convierte en gobernador (como se explica aquí); los cinco candidatos con más votos de cualquier nivel de preferencia serán los diputados de la provincia; y para ser parte del directorio se debe tener más del 31% de los votos en todas las entidades federales. Así, mientras más candidatos reciban apoyo más se fortalecerán instancias colegiadas.
Si, en promedio, los votantes escogen sólo dos candidatos como preferidos se dice que están buscando establecer un poder ejecutivo fuerte. Si dicho promedio esta en torno a cuatro el sistema tenderá a ser más legislativo; y si es mayor a cinco será más directivo, con un comité central planificándolo todo.
Pero tales cambios se dan con lentitud, tiene que haber una tendencia estable en todos los niveles del Estado y por varios periodos de gobierno para que una competencia cambie de instancia.

Nuestra llegada a esa nación coincidió con un cambio de época: la sociedad había estado reafirmando su deseo de un sistema más presidencialista.
Recuerdo que conocí a alguien que admiraba la eficacia e inmediatez de un gobierno centralizado, unipersonal, bien conducido (ya fuese a nivel municipal, provincial o nacional). Me contó que más de una vez, al no encontrar una opción ajustada a sus expectativas, había numerado la candidatura “menos mala” con un tres (3) para así, sin apoyar su llegada al poder, respaldar que el sistema fuese presidencialista.
Así de metódicos son con el voto por esos lares.

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A11-Militantes m02 Cambios de gobierno Viaje

Las decisiones de partido

[Microcuento (443p.) de la Parte III de El viaje]
-De algunos tecnicismos que ilustran el balance de poder entre militantes

La debacle electoral en esa ciudad se fue formando poco a poco: El partido fue perdiendo distritos sin que sus dirigentes le dieran importancia, creyeron que las aguas volverían a su curso, como siempre había pasado.
No prestaron atención hasta que fue demasiado tarde.

Entre militantes gustan de la estabilidad política, evitan los eventos históricos y las situaciones tensionantes. Prefieren las votaciones parciales que van marcando tendencias.
Cada distrito convoca elecciones de forma autónoma cada tres años, o antes. Al menos 2% de los ciudadanos deben ser consultados cada mes. Un partido con más de 31% de los votos en un distrito puede adelantar un año las elecciones, pero después no lo podrá hacer de nuevo por una década. Una agrupación con más del 43% de los votos puede hacer un adelanto de hasta dos años.

Todo ciudadano está inscrito en un partido, cuya ideología comparte y quiere que se fortalezca. Cuando la dirigencia no actúa en pro de sus intereses el militante está en el derecho, e incluso en la obligación, de votar por la organización que ayude a proteger sus ideales.
Si se realiza una votación en un distrito clave y el partido que gobierna un municipio pierde la mayoría, el alcalde permanecerá en el poder hasta el final de su mandato de tres años. Si ya lo ha finalizado, tiene hasta tres meses de gracia para dejar el cargo. En ese lapso es común que el partido convoque elecciones en los distritos que considere pertinente (si puede en alguno) para intentar volver a ser mayoría pero sólo tiene dos meses para hacerlo, el último mes de gracia no se pueden hacer elecciones.
Las opciones de votación siempre son los partidos políticos, no individuos particulares. Es usual que los partidos destituyan a los mandatarios designados como símbolo de rectificación.

Todas esas elecciones afectan el balance de poder en la asamblea nacional, poco a poco.
La asamblea nacional es el lugar por excelencia para realizar negociaciones. Allí se reúnen quienes detentan el poder con quienes podrían hacerlo en un futuro cercano. Por eso el partido con más votos en cada distrito tiene derecho a nombrar dos representantes (locales) a la asamblea por medio de un buró de interesados, mientras que el segundo partido más votado puede nombrar a uno solo.
Las propuestas legislativas surgen de los partidos y, después de la negociación y aprobación en la asamblea, los proponentes son calificados por sus propios copartidarios.

Es usual, e incluso bien visto, que los partidos intercambien las jurisdicciones más pequeñas que gobiernan para alinear los esfuerzos en los distintos niveles de poder, aunque siempre respetando condiciones mínimas que definen las ideologías y doctrinas.

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A10-Presidentes m06 Leyenda o historia Viaje

Grandes batallas vacías

[Microrrelato (389p.) de la Parte III de El viaje]
-De lo que incentiva que una mayor minoría se lo pueda llevar todo-

En una época de crisis social y económica la estructura política se fragmentó.
En ese entonces el periodo presidencial duraba seis años, sin importar el tamaño del apoyo popular que se cosechara. Ello hacía que las campañas electorales no fueran sobre solucionar problemas y lograr acuerdos sino sobre desprestigiar lo más posible a todos los demás candidatos, sobre atacar sin compasión hasta ser la mayor minoría. Eran grandes batallas sin ningún ganador absoluto, sin ningún ejército suficientemente grande para apabullar a los demás.
Así fue hasta que se convirtió en una guerra continua de calumnias y manipulación que creció poco a poco a medida que nuevos fanáticos eran reclutados llegando a su clímax junto a una gran crisis socio-económica que hizo estallar la gran confrontación.

Todo empezó con unas elecciones increíblemente fragmentadas. Tres candidatos obtuvieron menos de un cuarto de los votos y muchos otros ganaron de forma aplastante en sus regiones pero no lograron figurar a nivel nacional. Ninguno reconoció la victoria de los otros pero cada cual defendió la propia no sólo con retórica, sino con grupos armados preparados desde mucho antes. Las batallas mediáticas se volvieron batallas armadas por territorios e infraestructura.
El ente electoral fue mediocre e irresponsable, así le había convenido siempre a cada gobierno de turno. Nunca llegó a recontar los votos y fue disuelto (por las tres partes en discordia) antes de que diera los resultados oficiales.
Aprovechando la confusión los líderes regionales se hicieron del poder local «para proteger a la población» y surgieron múltiples movimientos secesionistas. La mayoría triunfaron y, al calmarse las aguas, se unieron en una confederación con un sistema de votación que los tradicionalistas ven como impropio aún hoy por considerar que es de segundo grado.

La situación tardó generaciones en normalizarse en la capital. Hubo múltiples procesos de paz pero todas las partes querían mantener la elección popular directa y unipersonal: «El presidente debe representar a cada uno de sus votantes y trabajar por la nación entera».
Se intentó alcanzar una paz estable reduciendo los periodos de gobierno, condicionándolos, sobre todo en caso de reelección, pero sólo se logró cuando el presidente dejó de administrar los recursos, cuando los ministros adquirieron dicha potestad y el mandatario quedó como un director de orquesta: A cargo y mandando pero sin generar música por su propia mano.

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A07-Nativos m07 Sentido cívico Viaje

Bases del voto aplazable

[Microrrelato (373p.) de la Parte III de El viaje]
-De los tecnicismos por los que todos ejercen su soberanía, eventualmente-

Se avecinaba la reunión de la asamblea general extraordinaria que se encargaría de elegir un nuevo emperador

Recuerdo mi extrañeza cuando me enteré que el periodo del emperador sólo había durado un lustro, la mitad de lo marcado por la tradición.
Me explicaron que todos los nativos tienen el mismo derecho de estar representado por una autoridad en el tiempo, que cada feudo debe llegar a estar representado en algún momento por un emperador.
Los nativos están dispuestos a aceptar que no se cumpla su propia voluntad de inmediato por el bien común, ello se ve reflejado tanto en su obediencia ciega a quien esté a cargo como en la formación gobiernos conjuntos en algunas naciones.

Por ejemplo, en ésta…
Para escoger al emperador, cada señoría feudal tiene un voto (son más de 500). Si su voto «es ignorado» podrá ejercerlo como añadido en la siguiente elección. Los votos no se pierden sólo se postergan (un sacrificio mínimo por el bien común).
Así, en cada elección, siempre ha habido una mayoría de feudos con un voto, otros más con dos, algunos pocos con tres. En raras ocasiones un feudo ha llegado a tener cuatro votos y nunca cinco, es decir, nunca ningún feudo ha llegado a pasar cuatro periodos sin estar representados por el emperador

Si un emperador es electo por menos de la mitad de los votos (con la mayor minoría tal vez porque hubo varios candidatos importantes) se considera que su enfoque es débil, que no es símbolo de unidad nacional y no podrá postularse para la reelección.
Si, por otra parte, el candidato que recibe más votos no es el que recibe el apoyado de más feudos (al obtener muy pocos votos simples y ganar gracias a los votos dobles o triples) deberá constituir un gobierno de transición, sólo podrá mandar por cinco años, así las señorías podrán expresarse de nuevo después de haber estado representadas en el poder central.

El emperador en ejercicio consiguió más de la mitad de los votos pero no obtuvo el apoyo de la mayoría de los feudos por lo que pudo lanzarse a la reelección aunque tuvo que conformar un gobierno de transición. 
La emperatriz a quien sucedió había polarizado a la sociedad haciendo difícil concertar visiones.