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Viaje A08-Parleros m13 Ajuste de representis

Con una visión estratégica

[Escrito mínimo (457p.) de la Parte V de El viaje]
-De cómo una familia promovió el nacimiento de una instancia directiva-

El directorio es el ente político más importante de esta nación de parleros.

Mi anfitrión, aún aprendiz de político, me invitó a que le acompañara a la sede de dicho organismo.
Me explicó que allí se toman las decisiones estratégicas de la nación, que allí se decide cuáles leyes y decretos (de las instancias con competencia) son aplicables en el territorio y me confesó que mantener una influencia constante y cuantiosa allí es el centro de las maquinaciones de su familia, una de las más poderosas de la nación.

En teoría el poder del directorio es pasivo, pues sólo puede vetar decisiones de otros entes, pero en la práctica es fácil forzar decisiones por medio del mismo, según me explicó.
Por demás es difícil, sino imposible, alcanzar la hegemonía en el directorio: Está compuesto por 23 miembros elegidos por consenso en el tiempo de entre los parlamentarios con un periodo o más en ejercicio.
Cada año hay votaciones cruzadas, los electores de cada cabildo votan por algún parlamentario que represente un cabildo de otra circunscripción y que no hubiese estado entre los más apoyados en los últimos tres años.
Alcanzándose así la mayor representatividad posible.

Mi anfitrión, por su cargo de elector, no tenía nada que buscar en la sede del directorio, sólo tenía acceso por ser parte de una familia tan renombrada como la suya.
Mientras caminábamos por el palacio directivo me contaba con orgullo casi infantil la leyenda negra de sus antepasados. Cómo fue su ascenso, cómo se aprovecharon de la tensión política en la época de «las reclamaciones» para hacer que se acumulara cada vez más poder en la directiva del parlamento nacional, el cual dominaron por varias décadas.
Algo, según él, necesario y ventajoso al permitir negociaciones más fluidas llevadas por un liderazgo más asertivo.

La denominación «Directorio» surgió en aquella época, cuando le dieron identidad propia a la directiva del parlamento en un intento por implementar una dictadura parlamentaria que sólo fracasó por culpa del azar, según la historia familiar.
El organismo inicial estaba constituido sólo por siete miembros (todos cercanos a su familia) y cuyos asientos se renovarían por mayoría simple en el seno del propio parlamento.
Algunos cabildos apoyaron la medida en general pero muchos más sólo apoyaron a directivos específicos esperando que, con el tiempo, surgiera un consenso en torno a los mismos.

La formalización de otra pequeña nación, en el seno de la federación de parleros, tranquilizó a los más alarmistas y dejó sin excusas a los populistas.
Con el pasar de los años ganaron poder los sectores moderados, quienes mejoraron los métodos de elección y aumentaron el número de directores, diluyéndose el poder de la familia de mi anfitrión, quien terminó su parloteo lleno de amargura.

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A08-Parleros m11 Periodos de gobierno Viaje

En la mayor franja fronteriza

[Escrito mínimo (467p.) de la Parte V de El viaje]
-De una dinastía política nacida en un territorio en disputa-

Al llegar me vi en medio de una polémica relacionada a una de las familias más poderosas de esa nación de parleros.
Una familia que estaba en el centro de la vida política local y cuya influencia llegaba a las dos naciones vecinas, con múltiples funcionarios públicos.

Mi anfitrión, un cincuentón bonachón que entró tarde en los asuntos familiares por dedicarse al arte, me explicó que tal influencia es aceptable, e incluso admirable, debido a la tradición que se refleja en tratados firmados y en la legislación vigente.
Resulta que los nacidos allí tienen la ciudadanía en las dos naciones fronterizas que le rodean, tienen plenos derechos políticos ya que el territorio es considerado, por cada cual, como una provincia más.
Es como una amplia franja fronteriza con leyes propias y gobierno autónomo.

Me contó que el cargo que ostenta, de elector, surgió por el derecho ciudadano de participar en la elección de diversos funcionarios públicos, que en este caso son muchos, a saber:
La elección de representantes a los parlamentos nacionales de las dos naciones vecinas, y a su propio parlamento, al menos una vez cada cinco años. La elección de autoridades ejecutivas locales y nacionales de su vecino más grande, con votaciones anuales para alcanzar un consenso en el tiempo. Y además, como si fuera poco, eligen un ente directivo superior capaz de armonizar la vida pública (del cual hablaré en otro momento).
Todo ello susceptible a adelantos repentinos, a redistribución de votos o a revocatorias, con lo que son demasiadas elecciones para el gusto de los parleros.

Aquí no somos tan afines a votar por políticos, me dijo más de una vez mi simpático anfitrión: Aquí preferimos parlamentar en cabildo y decidir.
Por eso se limitan a votar sólo por un elector que traslade sus palabras, pensamientos e intuiciones en la elección de los demás cargos populares. Palabras, pensares y sentires que se recogen en asambleas semanales que tratan desde los asuntos cotidianos hasta aquellos de Estado y que acaban con una votación, la única votación electoralista que hacen.

Los electores siempre están en la cuerda floja. Las repercusiones de cualquier desliz son inmediatas, en dos o tres semanas pueden perder su estatus y prerrogativas.
De ahí la angustia casi palpable de mi anfitrión en nuestro encuentro, le costaba mantener el balance entre satisfacer a sus votantes y colaborar con su familia, parecía requerir alguien que le animara a tomar «la decisión correcta».

Tuvimos una conversación bastante informal. casi baladí. Al menos eso creí yo hasta que me enteré de unas reveladoras declaraciones que dio a los medios sobre sus dilemas, pasando desde un análisis político a sus asuntos familiares, algo totalmente innecesario e inesperado, algo incongruente con su personalidad.

Era de esperarse que su familia me culpara a mí de tal cambio de conducta.

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A13-Votantes m09 Impuestos y dinero Viaje

Votaciones plutocráticas

[Escrito mínimo (427p.) de la Parte IV de El viaje]
-De un sistema tributario adaptable a la visión de cada ciudadano-

Asistí a la mayor reunión anual de magnates votantes.
No se reunían para discutir ni debatir nada en particular. El encuentro se daba más por casualidad, se daba de forma tangencial, pues los mayores contribuyentes estaban llamados a participar en la jornada final de las votaciones plutocráticas.

En esa nación los ciudadanos tienen derecho de votar para decidir dónde será invertida la mayor parte de su contribución con el fisco; pueden elegir entre proyectos, instituciones y planes específicos. Mientras mayor sea la contribución de un ciudadano, más tributos (o unidades base) tendrá a su disposición y más podrá influir en el gasto público.
Antes de llegar creí que vería discusiones intensas sobre cuáles proyectos eran los idóneos o sobre qué se debería cambiar de un programa específico. Creí que la reunión era para eso, para afinar propuestas y hacer alianzas. Pero no, toda la jornada no fue más que un reencuentro de viejos y nuevos amigos lleno de anécdotas personales, amigos que coincidían en el centro de votación y pasaban el rato allí hasta saber los resultados.

Intente crear algo de controversia pero fue en vano. Sólo había revuelo cuando alguno de los afectados preguntaba y se quejaba por el costo de agrupación, el cual era el más elevado de los últimos años.
Para disminuir la influencia individual en proyectos o sectores específicos se utiliza un sistema de voto agrupado con costo exponencial variable: Mientras más tributos un individuo desee que se inviertan en un único fin (es decir, mientras más desee agrupar sus votos tributarios) más aumentará el costo total, más tributos tendrá que destinar a ello en una proporción exponencial.
Por ejemplo, si el costo de agrupación (o exponente) es dos, para poder dar tres votos a un proyecto se necesitaría gastar nueve tributos (3²=9).
Luego la recaudación total se distribuye según el número de votos obtenido por cada tópico.

El susodicho exponente se va ajustando en cada jornada según como voten los ciudadanos empezando con los contribuyentes base, que pagan el mínimo (tres tributos) y no asumen costos por agrupación, pasando por múltiples jornadas de cada vez mayor nivel y terminando aquí, en un lujoso salón que funge como centro de votación de las personas más acaudaladas de la nación (con cientos de tributos para distribuir cada cual).

Es un proceso cíclico, el costo de agrupación se va adecuando con el pasar de los años según las necesidades de capital o de justicia social, según el deseo de las mayorías de darle más o menos libertad a los magnates en el uso de sus propios tributos.

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A13-Votantes m08 Sistema federal Viaje

Dirigiendo la integración

[Escrito mínimo (471p.) de la Parte IV de El viaje]
-De cómo los votantes eligieron a los primeros directorios-

La nación se formó gracias a un directorio.
En la antigüedad, al aumentar el comercio entre los asentamientos, creció el deseo popular por una alianza desde las bases, haciéndose necesario que líderes de las comunidades se reunieran y lograran acuerdos de amplio apoyo, que lograran grandes consensos.

Algunos políticos empezaron a promover más que una alianza, una federación. Empezaron a tener encuentros esporádicos para fijar posturas comunes.
Al poco tiempo, como era de esperarse, hubo votaciones para elegir negociadores en muchos asentamientos. En cada cual se hizo de forma distinta, tanto en tipo de campaña y requisitos para ser candidato, como en el número de líderes a elegir y el tiempo que ejercerían sus funciones.
Eventualmente todas las comunidades eligieron delegación y la mayoría se llegaron a reunir en asamblea pero no lograron acuerdos, mucho menos consensos.

Al ver los pocos frutos que daba aquel proceso, algunos gobernantes convocaron unas nuevas consultas, pero no para elegir otros negociadores sino para indicar con quiénes se debía tratar.
Así surgieron las «votaciones cruzadas» donde los ciudadanos podían dar su voto a un solo líder de cada una de las otras delegaciones, dejar en blanco el espacio de una comunidad significaba que no se debía negociar con ella. Al menos así funcionó en la mayoría de los casos: Cada gobernante lo hizo a su manera, con total autonomía, pues en esa época no había un ente superior que los dirigiera a todos.

Sólo once delegados obtuvieron un resultado sobresaliente en todos los asentamientos.
Entre ellos acordaron promover la instalación de un congreso con todos los representantes ya electos, del que serían directores, para que votara los estatutos de un nuevo ente, para que definiera sus potestades y atribuciones, además de buscar nuevos acuerdos.
Al directorio de esa asamblea, electo en las susodichas votaciones cruzadas, se le concedió el poder de convocar y organizar consultas populares en todas las comunidades, en toda la federación. También se acordó que cada cinco años habría elecciones parciales del nuevo ente y que se crearía una asamblea de propuestas legislativas, que serviría como cámara baja capaz sólo de redactar leyes nacionales para que fueran aprobadas por el directorio.

Así, cinco años después, se reemplazaron a los siete directores que obtuvieron menor respaldo base (menor votación en una entidad cualquiera). En las sucesivas votaciones se remplazaría a tres más cada vez, por orden de antigüedad en primer término y de respaldo en segundo.
En cada ocasión se elegían de entre los diputados de la asamblea nacional y también se votaba para redistribuir el respaldo de los directores que permanecían en sus cargos.

Las primeras rondas de votaciones directivas se realizaron de forma desordenada.
Los gobernantes de cada asentamiento mantenían el control territorial y sólo realizaban las votaciones ante la presión popular o por conveniencia geopolítica, no por mandato del directorio.

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A01-Déspotas m16 Azar y probabilidades Viaje

Mercenarios con sorteos

[Microrrelato (361p.) de la Parte V de El viaje]
-De cómo toman las decisiones importantes unos déspotas muy particulares-

Lo que primero viene a mi mente al pensar en esta nación es cuando me eligieron como garante de la buena salud de unos secuestrados.
Recuerdo con claridad que la elección fue al azar entre varios diplomáticos extranjeros, recuerdo cómo los encargados lanzaron a suerte tal decisión sin preocupación alguna.
La base de todas sus estrategias es ser impredecibles.

Hasta ese entonces no habíamos tenido contacto con ninguna autoridad local, se hizo obvio que entre ellos gobernar no tiene ningún atractivo.
Es una nación errante, por siglos fueron nómadas, lo único que los asentó fue la formación de múltiples naciones alrededor. Quedaron confinados a un territorio áspero, improductivo, pero no por eso dejaron de ser errantes: Si bien ya no lo son en masa, como pueblo, lo siguen siendo como individuos. Desde jóvenes salen de sus casas de crianza para no volver, salen a (intentar) imponer sus leyes personales a donde van.

Casi todos son mercenarios.
Para protegerse entre sí y afrontar grandes trabajos suelen hacer pactos de honor pero no hay acuerdos sofisticados ni condiciones ni distribución de labores. Sólo pactan vengarse de quien traicione al grupo.
Los trabajos pequeños, que no requieren de todos al unísono, se los suelen repartir al azar entre los interesados y las recompensas a partes iguales. Son mercenarios más por tener desafíos variados que por el dinero y la única falla que son capaces de ver en uno de sus pares es la deslealtad. Algunas misiones son suicidas pero eso es lo de menos, entre ellos no aprecian la vida ajena ni la propia.
Incluso se suelen retar a duelo con armas maltrechas escogidas al azar, dependiendo así la victoria más de la suerte que de la habilidad.

Siempre están en guerra con las naciones vecinas. Realizan saqueos escogidos al azar pero planeados con esmero, no sólo para obtener la mayor cantidad de bienes posibles sino, sobre todo, para hacer la mayor demostración de fuerza, para realizar alguna proeza que trascienda.
El gobierno central es una necesidad molesta por eso también dejan su designación al azar. Nadie desea gastar energía en luchar en su propio territorio, un territorio que saben improductivo.

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A13-Votantes m06 Leyenda o historia Viaje

Simplificación del sistema

[Escrito mínimo (413p.) de la Parte IV de El viaje]
-De los cambios que los votantes hicieron a su sistema consultivo-

En los primeros tiempos las votaciones se hacían en asambleas públicas, en cada asentamiento.
No había debates ni tiempo de reflexión, sólo se presentaba una proposición tras otra, seguida cada cual de sus respectivas votaciones.

Pero dicho sistema no duró mucho en ningún lugar: Nada más hacía falta que la población creciera un poco para que no fuese viable, para que no hubiese dónde reunir a todos los interesados, para que las propuestas planteadas tuviesen que ser votadas días después, cuando ya fuesen de conocimiento público y notorio.
Las asambleas terminaban quedando sólo como el lugar para una presentación inicial, y nada más.

Con la creación de la federación y el surgimiento del directorio, primera institución a nivel nacional que perduró, empezaron a sincronizarse algunas votaciones.
Al inicio el directorio sólo tenía autoridad para actuar sobre sus propios estatutos, no era un poder ejecutivo fuerte capaz de someter a los gobiernos locales. Su medida inicial fue establecer plazos para la elección de sus propios miembros: Quienes quisieran influir en su conformación debían votar durante una ventana de tiempo determinada, cada cinco años.
Esa ventana sólo se convirtió en una única jornada de votación cuando se empezó a elegir a un presidente y se realizaba un solo proceso nacional.

Luego el directorio fue estableciendo prácticas uniformes para la sana convivencia política. Por ejemplo, las leyes electorales (o sus reformas) sólo podían entrar en vigencia luego de cinco años de promulgadas.
Tiempo después dictó una directriz donde marcaba que, por el derecho al voto omnímodo universal (el derecho de todo ciudadano de opinar sobre cualquier asunto público), era necesario crear centros de votación permanentes. Casi de inmediato la asamblea nacional emitió una ley que reguló su funcionamiento y la presidencia adecuó instalaciones provisionales para que estuvieran a disposición a la brevedad posible, además de certificar al personal técnico adecuado

La mayor simplificación se dio con una directriz que tomaba en consideración que eran los mismos requisitos para los distintos cargos de gobierno y que era muy común que los funcionarios cambiaran de un cargo a otro (de diputado a gobernador, por ejemplo). La directriz establecía que no se debía votar para elegir a quienes ejerzan cada cargo en específico sino que era suficiente votar por múltiples líderes políticos en cada nivel de gobierno y que dependiendo de los resultados se asignarían los cargos respectivos.
Se recalcó que debía quedar claro en la ley el orden en que se asumiría y la prelación en cada caso.

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A05-Monarcas m15 Votaciones complejas Viaje

La distribución de votos

[Microrrelato (493p.) de la Parte IV de El viaje]
-De los tecnicismos en las constantes votaciones de unos monarcas.-

Vale empezar aclarando que allí no hay elecciones.
Sólo hay votaciones que distribuyen el poder entre quienes son miembros del parlamento por derecho nobiliario, vitalicio y heredable.

Los circuitos de votación son autónomos y cada uno tiene aproximadamente el mismo tamaño en votantes tanto activos como registrados.
El comité electoral local puede convocar a los interesados cuando lo establece la ley sin necesidad de esperar la actuación de ningún otro órgano. Ya sea: al cumplirse siete años de la última votación; o cuando más del 20% de los participantes locales hayan retirado su apoyo a los representantes; o cuando más del 90% de los demás circuitos hayan votado (si por dos semanas ningún otro ha hecho la convocatoria propia). Con lo que la variación política natural se va dando con lentitud, de manera predecible y discreta.

Cada uno de los votantes está representado en la asamblea.
Cada parlamentario tiene un poder de voto legislativo igual al número de apoyos que recibió en la votación, con lo que el poder de voto total es igual al número de votantes activos menos los votos nulos o en blanco.
Para que un acuerdo o ley sea aprobado debe contar con más de la mitad del poder de voto de la asamblea, con lo que cada decisión es un plebiscito de segundo grado. Todos los parlamentarios tienen derecho a usar los votos que representan pero sólo tienen derecho de palabra en el pleno los tres que más votos obtuvieron en cada circuito.
Los representantes revalidan sus actuaciones cada siete años, pudiendo aumentar o disminuir su poder de voto legislativo. Sus campañas se suelen basar en la postura que comprometen sobre las atribuciones del rey, en torno a ello giran todas las políticas públicas que proponen.

En la antigüedad los súbditos votaban cada once años por cuáles debían ser las atribuciones del monarca gobernante, podían apoyar desde una sola hasta las siete al unísono, dando resultados bastante ilustrativos sobre la voluntad de la población al llegar a haber opciones cuatro o cinco veces más votadas que otras.
Para evitar cambios bruscos en el equilibrio de poder decidieron que dicha votación se haría junto a la de los representantes y con el tiempo se simplificó el voto como unidad (sólo se tiene que escoger a uno de los representantes y estos votan dichas atribuciones) pero las candidaturas presentadas se hicieron más variadas y complejas al darle a cada cual la oportunidad de diferenciar sus posturas con 17 apoyos a repartir entre los siete atributos.

Las atribuciones Reales sólo se pueden ajustar cuando una variación dada se ha ratificado por más de tres años consecutivos. En ocasiones pasan décadas sin que haya modificaciones, a pesar de los cambios de monarca.
La ley que detalla dichos cambios sólo puede ser modificada por una gran mayoría de los votos representados (de cuatro quintos) y su aplicación no puede darse antes de un decenio.

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A13-Votantes m03 Crianza y educación Viaje

La formación de votantes

[Escrito mínimo (487p.) de la Parte IV de El viaje]
-De lo primordial en la dirección de la educación entre votantes-

El hábito del voto debe inculcarse desde la más tierna edad.
Entre ellos se da de forma natural, hay múltiples juegos infantiles donde se votan las decisiones comunes, pero además tienen la potestad de participar en el desarrollo e implementación de ciertas directrices educativas, desde los más pequeños en sus guarderías que, por ejemplo, pueden elegir cuáles cuentos quieren que se les lea o dar su opinión sobre qué tipo de merienda prefieren.
Múltiples decisiones mínimas que parecen intrascendentes y que requieren un esfuerzo extra de los educadores pero que hacen que votar se vuelva costumbre, que se vuelva casi una necesidad.

La primera votación pública oficial en la que pueden participar es en las elecciones distritales, a los trece años de edad.
Después, para votar en cada una de las elecciones gubernamentales, tienen que haber votado en dos ocasiones en las del nivel de gobierno inmediatamente inferior. Sólo son libres de participar cuándo y cómo quieran al cumplir los 23 años.
En el caso de las consultas populares, que son las votaciones más comunes, «los ciudadanos habilitados serán aquellos que hayan participado en la elección de la instancia que la haya convocado.»

Como parte de la formación ciudadana de los estudiantes se suelen hacer debates sobre cada votación que se convoca.
Debaten sobre las políticas educativas locales y nacionales, aunque son sólo los padres y representantes quienes pueden participar en las votaciones respectivas:
Estos últimos, además de ser convocados a consultas de todo tipo en torno al sistema educativo, eligen al inicio de cada año escolar a múltiples coordinadores de entre candidaturas nacionales, provinciales y municipales, con lo que en una simple votación se decide no sólo quiénes estarán a cargo sino también cuál nivel de gobierno influirá más en cada localidad.

La administración educativa tiene una estructura fuertemente directiva y autónoma.
En cada distrito hay una coordinación con siete miembros que toman las decisiones según las directrices dictadas por los directorios municipales, provinciales o nacionales según sea el caso, pues en dichos directorios recae la mayor parte del poder.
La presidencia de la nación, por ejemplo, no tiene mayor poder sobre la educación, los decretos que emite al respecto pueden ser censurados en los directorios con sólo una mayoría simple.
Son habituales las disputas judiciales entorno al alcance de leyes y decretos.

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A05-Monarcas m14 Migración y poblamiento Viaje

Oportunidad tangencial

[Microrrelato (403p.) de la Parte IV de El viaje]
-De uno de los motivos por los que los monarcas migran-

Al llegar a este reino vi de inmediato una gran cantidad de extranjeros haciendo trámites migratorios en una oficina especializada.
No había visto algo así en ninguna de las otras naciones de monarcas. Pensé que podía ser por la época del año, por alguna celebración, pero eso quedó descartado de inmediato: La mayoría estaba buscando quedarse de manera permanente.

Si bien no es el reino más grande sí que es el más próspero, el que tiene mayor movilidad social, pero pronto entendí que su mayor atractivo no es por un simple asunto económico, es algo más social, más sicológico.
Lo logré entrever cuando conocí a un cabildero, o lo más cercano a ese oficio que se puede ver en estas naciones. Se dedicaba a hacer gestiones y negociaciones con cierta maña para ganar la voluntad de los poderosos y acoplar intereses, sobre todo en la asamblea de representantes. Ese era su oficio aunque no era de una familia relacionada a la política.
Había migrado en búsqueda de una oportunidad y se abrió paso en dicho mundo gracias a las continuas votaciones que se realizan allí, votaciones que permiten presionar a los políticos de todos los niveles, que permiten prometer grandeza basada en buenas relaciones y contactos.
Sabía cómo hacer que sus aliados ganaran poder de voto en la Asamblea de Representantes, sabía conseguir los fondos y la información crucial para cualquier campaña.

Tal práctica llamó mi atención pero no me impresionó (al fin y al cabo era política, tal vez se daba en las otras naciones y no me di cuenta), no me impresionó, digo, hasta que me enteré de múltiples casos de individuos haciendo «gestiones» en las instancias de decisión de diversos sectores económicos y sociales, pues en todos los grupos solariegos de este reino hay votaciones frecuentes, donde se pueden mover influencias.
Lo que más me atrajo, y llevó a buscar más casos similares, es que quienes hacen dichas gestiones tienen que demostrar un alto nivel de preparación en el oficio o profesión relacionado, lo cual no es poca cosa si se considera que no pertenecen a familias que afiancen dicha preparación y que allanen el camino para perfeccionarse.

En otras palabras, quedó claro para mí que en esa nación cualquier individuo puede desarrollar una carrera, al menos de forma tangencial, en cualquier área sin necesidad de un linaje. Lo pueden hacer a base de pasión y fortaleza.
Es una tierra de oportunidades.

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A13-Votantes m01 Principios básicos Viaje

Implicaciones de un voto

[Escrito mínimo (457p.) de la Parte IV de El viaje]
-De todo lo que puede significar un simple voto-

La mayor preocupación entre votantes es que su opinión sea tomada en cuenta a plenitud. No hay lugar donde cada voto tenga tantas implicaciones puntuales, directas e inmediatas como éste.

Por ejemplo, cuando llegamos estaban por celebrarse elecciones en la mitad de las provincias, se elegiría a los gobernadores y directores de cada cual y se renovarían sus delegaciones ante el parlamento federal (nacional). Pero la escogencia de los funcionarios no era lo más importante en ese momento.
Esa votación, por sobre todo, podía terminar de definir si habría un cambio en la estructura política.

Allí hay múltiples competencias “bisagras” que se asignan a uno de los tres poderes públicos políticos (ejecutivo, directivo o legislativo) dependiendo del voto popular recurrente.
Competencias que marcan cuál de dichas ramas dicta la pauta, que influyen en los procedimientos y requisitos necesarios para toda clase de decisiones, desde declarar la guerra y firmar tratados internacionales hasta atender catástrofes naturales; pasando por la elección de poderes públicos técnicos (como el judicial) y la aprobación de presupuestos.
La designación de dichas competencias depende del número de candidatos que los votantes apoyen.

Cada ciudadano vota por sus líderes favoritos en la entidad (de la provincia en este caso), numerándolos según considere conveniente.
El candidato que obtenga la mayoría de votos con la primera o segunda preferencia se convierte en gobernador (como se explica aquí); los cinco candidatos con más votos de cualquier nivel de preferencia serán los diputados de la provincia; y para ser parte del directorio se debe tener más del 31% de los votos en todas las entidades federales. Así, mientras más candidatos reciban apoyo más se fortalecerán instancias colegiadas.
Si, en promedio, los votantes escogen sólo dos candidatos como preferidos se dice que están buscando establecer un poder ejecutivo fuerte. Si dicho promedio esta en torno a cuatro el sistema tenderá a ser más legislativo; y si es mayor a cinco será más directivo, con un comité central planificándolo todo.
Pero tales cambios se dan con lentitud, tiene que haber una tendencia estable en todos los niveles del Estado y por varios periodos de gobierno para que una competencia cambie de instancia.

Nuestra llegada a esa nación coincidió con un cambio de época: la sociedad había estado reafirmando su deseo de un sistema más presidencialista.
Recuerdo que conocí a alguien que admiraba la eficacia e inmediatez de un gobierno centralizado, unipersonal, bien conducido (ya fuese a nivel municipal, provincial o nacional). Me contó que más de una vez, al no encontrar una opción ajustada a sus expectativas, había numerado la candidatura “menos mala” con un tres (3) para así, sin apoyar su llegada al poder, respaldar que el sistema fuese presidencialista.
Así de metódicos son con el voto por esos lares.