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A06-Mercaderes m14 Migración y poblamiento Viaje

Inversiones fundamentales

[Escrito mínimo (357p.) de la Parte IV de El viaje]
-Del papel de la migración de mercaderes en la fundación de una nación-

El dinero es una herramienta que permite medir la propensión del ánimo hacia algo o alguien, para medir cómo varía en el tiempo esa propensión según los cambios en el entorno y en las expectativas.
Pero antes del dinero, esa función la cumplía el trabajo mismo; la dedicación y esfuerzo que se invierte en algo o por alguien; la simple capacidad de actuar o no.
Una acción vale más que cien promesas.

Cuando se fundó esta nación casi nadie quería vivir en ella, era un gran proyecto a futuro, un excelente lugar en donde invertir pero no para vivir.
Había tantos inversionistas y tan pocos trabajadores que establecerse en los primeros asentamientos era considerado una inversión en sí misma. Quienes hicieran tal inversión debían tener derecho de voto en la toma de decisiones.
Así, vivir en los asentamientos era la inversión fundamental o entrada. Los inversionistas tenían tantos votos como el número de múltiplos de la entrada con que estuviesen dispuestos a contribuir. Mientras mayor fuese el monto de la inversión fundamental más trabajadores llegarían pero también se alejaría a los inversores, y viceversa.
Cada persona que se mudaba podía votar si se debía aumentar el valor de la estadía allí (el monto de la inversión fundamental) o si se podía disminuir para atraer capital.

Poco a poco, al ritmo con que los asentamientos se convirtieron en ciudades, el sistema se fue sofisticando. Desde la distancia los grandes capitales ya habían hecho su labor, y obtenido una ganancia por ello. La infraestructura primordial ya estaba construida, sólo hacía falta ajustar detalles.
Se vio la necesidad de atraer a inversionistas medianos que desarrollaran nuevas ideas acordes a lo cotidiano, que se establecieran en la nación y velaran por su sostenibilidad. Se vio la necesidad de hacer que los grandes capitales pudiesen ejercer cada vez menos poder, que la proporción entre el monto invertido y el número de votos se fuese atenuando en la medida que aumentara la contribución del inversionista.

El mayor atractivo para la mayoría de los migrantes es poder votar para ajustar dicha proporción y, sobre todo, poder promover que otros voten en el mismo sentido.

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A06-Mercaderes m10 Partidos políticos Viaje

La recaudación de fondos

[Microrrelato (451p.) de la Parte II de El viaje]
-De cómo se formó un partido político entre mercaderes

Por casualidad me enteré de una nueva agrupación política que salió a bolsa.
Hace pocos meses una de las personas más acaudaladas de una pequeña ciudad decidió que quería que su visión trascendiera. Hay quienes dicen que fue por un problema familiar, tal vez con sus hijos, ya que empezó a invertir en la ciudad mucho más que antes, mucho más allá de pequeñas obras benéficas. Empezó a invertir como si no tuviera a quién dejar toda su fortuna.
Poco a poco se hizo de gran fama, parecía no tener objetivos políticos, parecía sólo querer mejorar su ciudad de una forma muy particular. Nunca estaba de acuerdo con las formaciones políticas locales, nunca invertía en sus proyectos.

En esa nación las agrupaciones políticas, o fundaciones, recolectan y acumulan dinero para sus proyectos. Crean un  fondo de inversión para cada uno y los contribuyentes eligen cuál proyecto desean financiar, llegando a la dirigencia quienes aportan mayor capital.
Si bien la mayor parte de los recursos están asignados a proyectos específicos, hay una porción nada despreciable que queda a la discreción del gobierno proveniente de aquellos ciudadanos que no tienen interés en los asuntos públicos pero que, para disfrutar de los servicios del estado, están obligados a contribuir con un monto mínimo al fondo general del gobierno de turno.

Pero en esa pequeña ciudad había muy pocas opciones políticas, los proyectos giraban en torno a intereses de la provincia. Por eso había preferido invertir directamente, por eso poco después se había aliado a algunos políticos conservadores para recaudar fondos y así cosechar la fama que había sembrado, la buena imagen que disfrutaba.
Los conservadores veían su accionar con buenos ojos porque no esperaba nada del fondo general de la provincia

El uso de ese fondo general define la tendencia política entre mercaderes:
Los conservadores abogan por un estado pequeño y lo menos burocrático posible, sin competencias para tomar decisiones discrecionales, a menos que se declare una emergencia. Los más radicales abogan por que el fondo general se reparta de manera proporcional entre los proyectos existentes, incluyendo el presupuesto nacional.
Del otro lado están los más reformistas, quienes gustan de crear incentivos y financiar proyectos innovadores para lo que necesitan funcionarios especializados a cargo y otros más que los supervisen y controlen. Los más radicales incluso buscan crear y financiar centros de investigación y desarrollo en áreas que consideran necesarias o estratégicas.

Muchos se sorprendieron cuando ella creó su propia fundación, tal vez lo hizo para aminorar los conflictos y aprensiones de sus primeros colaboradores, pues tenían ideas contrapuestas. Presentó su organización como moderada pero era radicalmente reformista.
La principal propuesta era sentar las bases para convertir a su ciudad en un polo tecnológico.

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A06-Mercaderes m06 Leyenda o historia Viaje

Asentamientos comerciales (#067)

[Microficción (337p.) de la Parte II de El viaje]
-Del surgimiento y expansión territorial de los mercaderes-

Dicen que todo empezó por casualidad.
Era un pequeño paraje para descansar, un paraje donde confluían muchas rutas entre diversos pueblos
Los visitantes de esos pueblos traían consigo sus costumbres y enseres propios, bienes exóticos para todos los demás, y por ello apetecibles, muy apetecibles.
Mercancías a fin de cuentas.

Quienes llegaban con tales bienes no se daban cuenta de su singularidad pero los lugareños sí, y pronto empezaron a viajar de un pueblo a otro y a otro más distante cada vez. Al principio por curiosidad, luego para mercar.
Quienes estaban más interesados en ofrecer estabilidad conformaron un comité ejecutivo. Poco a poco aquel paraje se convirtió en referencia universal y sus gentes, los mercaderes, se volvieron adinerados.

Nunca dejaron de explorar, no sólo los territorios sino también sus propias mentes. Empezaron a innovar, a crear bienes cada vez más sofisticados que atraparan la imaginación de propios y extraños.
Hubo una época de estancamiento, los límites de su entorno los mantenían cautivos. Hasta que desarrollaron, hay quienes dicen que por azar, nuevos métodos de transporte y de comunicación, pudiendo así acceder a tantísimos territorios cercanos y ricos pero inexpugnables.
De repente se dio la gran expansión. Se conformaron grandes consorcios para explorar y explotar los nuevos territorios. Establecieron asentamientos comerciales, cada cual según las características del terreno, cada cual especializado en sus asunto.
La mayoría constituyeron una confederación, sólo dos quedaron por fuera: uno por necesidad y otro por azar.

El comité ejecutivo no dictó normas, como es su tradición, sólo hizo que se cumplieran y refinaran los contratos que fueron surgiendo.
Pero además, tal vez lo más importante, la metrópoli más antigua impuso condiciones para que las nuevas entidades comerciaran con ella. Condiciones que giraban en torno al respeto del derecho de las gentes, en especial de los migrantes de sus tierras.

Dicha actitud no sólo fue por buena voluntad, de hecho fue sobre todo por un cálculo político-económico: Evitar las costosas migraciones masivas que ocurren cuando los gobernantes maltratan a sus pueblos.

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A06-Mercaderes m05 Cohesión social Viaje

La supremacía bursátil (#051)

[Microrrelato (391p.) de la Parte I de El viaje]
-De la mayor fuente de acuerdos sociales básicos entre mercaderes-

El dinero es sólo una herramienta para medir la inclinación de ánimo, o interés, de la sociedad hacía un bien, entidad o servicio.
Por eso la institución más importante entre mercaderes, incluso más que las estatales, es la bolsa de valores. Allí se determina el interés que tiene sociedad sobre cualquier materia o concepto imaginable, desde bienes y servicios hasta el funcionamiento de un gobierno.

El conjunto de edificios del complejo bursátil es alucinante. Fue el primer lugar al que nos llevaron a visitar (y al que más fuimos en general).
Me sorprendió la cantidad de jóvenes que había haciendo trámites.
A todo mercader, de cualquiera de las naciones, al cumplir 19 años, se le asigna una cuenta bursátil para operar instrumentos financieros básicos y con montos bajos. En la medida que demuestra entender los mecanismos de descubrimiento de precios, y ya cumplidos los 23, el corredor puede transar derivados y hacer operaciones apalancadas.
A partir de los 29, o con más de 11 años de experiencia, no hay restricciones más allá de las que dictan la lógica básica y las cláusulas contractuales que previenen el fraude, el monopolio y el abuso de información y/o autoridad

Las salas de operaciones son menos movidas de lo que imaginaba. Se siente una suave tensión, una tensión casi sacra.
La mayoría de la gente actúa con calma y parsimonia, sólo usan la bolsa como medio de cobertura, como una herramienta para hacer más eficiente su actividad productiva. Al menos así lo expresaron todos los lugareños que conocí.
No hay demasiado espacio para el arbitraje pues todos saben de finanzas. Todos gustan de mercar lo que producen así sea poco eficiente, lo hacen como pasatiempo. Por ello no hay espacio para la reventa, casi nadie se dedica en exclusiva al comercio.

Una práctica destacable es en torno a las empresas relacionadas a monopolios naturales pues la asignación, o retiro, de concesiones depende de la capitalización bursátil de cada cual.
Los usuarios determinan esa capitalización. De manera periódica se emiten nuevas acciones, entregándose la mitad a los usuarios (por lo general siete acciones cada año) y dándoles plena libertad de mercar con ellas. Así, sus expectativas sobre el valor futuro de las empresas, basados en el desempeño actual, hace que el precio por acción fluctúe y con él la capitalización y probabilidad de obtener nuevas concesiones (y con ello más usuarios y mayor capitalización…)

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*Nota: Éste es el último escrito sobre los mercaderes tradicionalistas y también de la Parte I de El viaje. Si aquí hablé sobre algunas herramientas para alcanzar acuerdos sociales, a continuación hablaré sobre otra más para fomentar la unión de naciones disparejas.

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A06-Mercaderes m04 Sistema judicial Viaje

Descubrimiento de leyes (#049)

[Microrrelato (407p.) de la Parte I de El viaje]
-Del perfeccionamiento de contratos legales con algo de retorica-

Para los mercaderes la justicia está en hacer honor a los acuerdos suscritos, sin importar si estos parecen ser maliciosos o ventajista.

Al surgir un conflicto se debe rediseñar el contrato de origen, ya sea en el comité ejecutivo local, provincial o nacional. Se inicia un debate en el comité con la participación de los involucrados, o de sus representantes.
Se debate cuál es «el espíritu del conflicto», cuál su fundamento, bajo que principios actuaron las partes, cómo pueden regularse esos principios y hacerlos tangibles, predecibles.
En ocasiones, si alguien sufrió un daño o perjuicio, el comité puede dar una compensación. Pero ello sólo si se usó un contrato de los recomendados por el comité ejecutivo consultado.

En el proceso no se espera hallar un culpable ni mucho menos hacerle pagar una pena. El único objetivo es perfeccionar el contrato vulnerado, evitar que vuelva a surgir un conflicto similar.
Al fin y al cabo, para ellos, la justicia se encarga de descubrir las leyes intrínsecas presentes en una sociedad en una época dada.

Tales debates son protagonizados por profesionales dedicados a ello. Ya sea uno de los representantes electos para estar en el comité ejecutivo pertinente o por un orador externo.
Si el proceso es de alto perfil es común que contraten sofistas y, en ocasiones, ello se hace en subastas públicas. Es un espectáculo fascinante, es un debate a una sola voz:

Se inicia con el sofista puesto a prueba por una de las partes interesadas. Convence a todos. Quienes asisten creen que ya se acabó, que no es posible rebatir tales argumentos, es entonces cuando surge la magia: La contraparte (en la subasta) ofrece una puja mayor y el sofista, sin pudor ni duda, empieza su alegato desdiciendo todo lo expuesto con anterioridad. Convenciendo a los asistentes de su nueva posición, hablando hasta que todos creen que ya se acabó, que no es posible rebatir tales argumentos, y entonces vuelve a surgir la magia: Alguien más aumenta la oferta por sus servicios, el sofista analiza la situación y empieza a esgrimir tantos argumentos como sean necesarios… Con cada nueva oferta se está más cerca de la verdad, de la ley.

La subasta continúa hasta que una de las parte detecta, o cree detectar, algún error y deja de ofertar. Siempre queda la duda si el sofista erró o si sólo simuló errar, ellos también tienen corazón en el pecho, y a veces lo sienten latir.

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*Nota: Éste es el cuarto escrito sobre los mercaderes y antepenúltimo de la Parte I. En el siguiente volveré con los religiosos, comentando sobre sus impuestos más destacados, y después finalizaré la Parte I con lo que mantiene la cohesión social entre mercaderes.