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A11-Militantes m04 Sistema judicial Viaje

Defensa de lo de antaño

[Microcuento (449p.) de la Parte III de El viaje]
-De cómo los militantes mantienen sus acuerdos en el tiempo-

La justicia es un bien común que debe prevalecer a muy largo plazo.
Por eso todos los partidos que hayan estado entre los favoritos de una generación deben tener representación en el tribunal supremo que, en la práctica, es la instancia donde se realizan las negociaciones que marcan épocas.
(Mientras que en la asamblea nacional se negocian asuntos coyunturales.)

Los magistrados del tribunal supremo se escogen entre los jueces de circuito más imparciales:
Los partidos se van turnando la designación de dichos jueces, tanto en general como en cada circuito, sin importar el tamaño de sus militancias.
El buró de cada partido debe apoyar cada año a cinco jueces de otras organizaciones, excluyendo a los respaldados en las últimas tres ocasiones, con lo que se van acumulando apoyos entorno a aquellos con mejor desempeño, aquellos más imparciales, al menos en teoría.
Además cada año se debe renovar 1% o más de la judicatura, si no se da de forma natural se destituyen a los jueces peor evaluados que tengan más de siete años de ejercicio.

La elección de cada magistrado se hace en el seno partido que lo designó como juez, al que representará. La votación es a conciencia, secreta, por parte de la militancia de entre los cinco jueces de circuito más apoyados por los demás partidos. Cada organización tiene derecho a un número de asientos en el tribunal que depende de la votación más elevada que haya obtenido.
Cualquier partido que hubiese alcanzado 11% del apoyo popular (del padrón electoral) en los últimos 43 años tiene derecho a mantener un magistrado en el tribunal y por cada 5,93 puntos porcentuales adicionales puede nombrar un magistrado más, por lo que el número total de miembros del tribunal varía según las preferencias de la sociedad a lo largo de las décadas. Lo que le permite a cada cual defender lo acordado antaño.
Si un partido llega a alcanzar más de 47% de los votos en algún momento, algo muy poco común, tiene derecho a 7 curules (1*11+6*6=47) hasta que pasan 43 años de dicho registro, luego sólo tendrá derecho a 6 pues, de seguro, el siguiente registro será mayor a 41% de los votos.

El número más usual de magistrados que ha habido es 19; de los cuales entre once y trece son nombrados por dos partidos hegemónicos, tres de forma constante por agrupaciones medianas y los demás por partidos intermitentes.
En la historia destaca la época de los siete: Siete partidos que superaron el apoyo mínimo por más de un siglo pero nunca por mucho, por lo que el tribunal se mantuvo estable con siete magistrados.
Fue una época de gran diversidad de políticas públicas y de liderazgos.

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A01-Déspotas m10 Partidos políticos Viaje

Relación de obediencia (#040)

[Microrrelato (331p.)  de la Parte I de El viaje]
-De la rígida estructura de poder entre déspotas-

El coronel llama a alguien. Le da una orden.
No se oye respuesta, se siente la duda.
El coronel, con ira contenida dice: No me importa cómo lo hagas, sólo hazlo.

Esa escena la presencié una y otra vez durante nuestra estadía.
Ocurría en toda clase de situaciones y horarios. A veces era convocado algún soldado raso, otras quizá un teniente, siendo invariable que la orden dada parecía estar fuera del alcance del subordinado, que éste iba a tener que ir más allá de sus atribuciones para conseguir lo deseado.
Esa escena retrata la estructura de poder entre déspotas, sin consensos, sin alianzas, sin estrategias. Sin relaciones filiales ni partidistas, sólo presente el mando y la sumisión.
Se es enemigo o subordinado. Se es de izquierda o de derecha según a quién se obedezca o a quién se haya traicionado. Querer ser independiente es convertirse en paria, es traicionar al sistema.

Entre déspotas no se permiten opiniones. Ni siquiera existe el ámbito, mucho menos los medios, para expresarla.
Sólo existen órdenes. Lo único que se puede hacer para mostrar desacuerdo es negarse a cumplirlas, pero nadie preguntará por qué y el rebelde deberá huir o aceptar el castigo correspondiente.
Las opiniones parecen intrascendentes. Las políticas públicas, por ejemplo, surgen del capricho (diríase del instinto) del déspota que las pueda hacer cumplir, sin razonamientos, dogmas, objetivos ni excusas.

El susodicho coronel estaba a cargo del fuerte donde residíamos. Era un hombre ya mayor, aguerrido pero campechano, en ocasiones, con tendencia a referir sus vivencias. Pero sólo eso y nada más, no hablaba de política ni emitía opiniones: sólo refería sus historias, sus decisiones, sin especificar motivos ni permitir preguntas.
Según él, las decisiones deben ser tomadas por instinto. Si una orden recibida no aclaraba cómo, cuándo o dónde debía ser ejecutada, dejaba que actuara su intuición: Sin pensarlo mucho, decía.
Al único planteamiento que nos respondió fue:
-Si cada quien sólo ejecuta órdenes de un superior ¿Quién ordena al presidente?
-Sus circunstancias -fue todo lo que dijo, ensimismado.

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*Nota: Éste es el tercer y último escrito del Capítulo 09. Tal vez sea momento de contar un poco sobre una nueva nación, sobre la segunda nación de monarcas que visitamos.

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A00-Preambulos Viaje

Parte II

Después de un breve descanso he decidido continuar.

Al terminar los escritos mínimos sobre la quinta nación a la que viajé con mis padres, di por alcanzada mi meta inicial, rememorar los lugares más oscuros de mi infancia.
Pensé que escribir sería algo pasajero pero no pude evitar que se volviera costumbre. No siempre ha sido fácil, en ocasiones recurro a la guía de un libro que narra la tradición familiar, ese mismo libro que me sirvió de inspiración inicial.
He seguido el orden propuesto en él, reflejo de generaciones de escribientes, pues guarda un balance entre la necesidad de avanzar y la obligación de no dejar nada por decir, con cierta recurrencia a lo primario, a esas naciones que conservan la esencia de sus antepasados.

Siempre toco los mismos tópicos, lo que permite comparar los distintos grupos de naciones, empezando por las más extremas, las despóticas, prolíficas, tiránicas o religiosas, de un total de 17.
Seguiré adelante mientras pueda, o hasta que me aburra.

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Hélices

Hélices literarias en Twitter

Estos últimos días le he dedicado algo de tiempo a experimentar con #MicroEscritos helicoidales en Twitter.

Aquí les dejo el inicio de algunos hilos
(son enlaces externos)

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A05-Monarcas m01 Principios básicos Viaje

Arribo como monocéfalo

[Relato (315 p.) parte de El viaje]
– De un reino y sus monarquías –

El recibimiento en la nación de los monarcas sí que fue majestuoso. Generación tras generación han perfeccionado la forma cómo capturar la imaginación de propios y extraños, enorgulleciendo a unos e impresionando a otros.
Al llegar nos preguntaron quién estaba a cargo de la familia. Para ellos cada tarea, por banal que sea, debe tener un solo líder único y absoluto.

La capital tiene siete colinas, distinguibles con facilidad desde el centro la ciudad. Cada colina está coronada por un castillo, residencia de la respectiva casa real de cada uno de los siete ducados que conforman el reino.
Cada ducado se extiende desde la capital hasta la periferia de la nación, como el brazo de una espiral.

El centro de la ciudad es un gran espacio descubierto. Lo llaman plaza de la concordia pero en realidad es el lugar histórico de las grandes masacres. Por demás no pertenece a ninguno de los ducados, está bajo administración directa del reino.
Su alteza tiene poder absoluto para gobernar y legislar, o delegar funciones a los duques en sus territorios. Cuando llegamos la Madre Reina tenía más de 30 años en el trono con relativa paz y tranquilidad.

Los monarcas, a  la hora de tomar decisiones de estado, se consideran uno entre iguales, al menos simbólicamente. Se reúne en consejo, en una mesa redonda, junto a once caballeros o ministros. Los seis duques y cinco ministros más, de libre designación.
«¿Libre designación? Cada monarca ha de nombrar cinco vasallos fieles de su propio ducado» pensé en aquel momento. Nada más lejos de la realidad:
Cada monarca hace sus nombramientos según las áreas que considere prioritarias, pero los liderazgos en dichas áreas ya están definidos por siglos de tradición. 

Esas áreas no conocen de fronteras internas, son transversales a todo el reino, son monarquías paralelas a la monarquía gubernamental y, así como en ésta, varias familias conviven y compiten por la supremacía.

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*Ésta fue la séptima nación a la que llegamos.

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A02-Prolíficos m02 Cambios de gobierno Viaje

Cambios predecibles

[Microrrelato (249 p.) parte de El viaje]
Del traspaso de poder de abuelo a abuelo.

La tranquilidad y suavidad del benemérito anciano que lideraba aquella nación era contagiosa, se sentía en la vida diaria, en todos los habitantes.

Recuerdo en especial un día en que, en un intento de generar polémica, alguien preguntó quién sería el siguiente líder de la nación. 
No hubo polémica alguna, no hubo siquiera el menor atisbo de duda: Ya hay un abuelo (aún joven, relativamente) que supera a todos los demás en número de descendientes. Es muy posible que rebase al benemérito actual dentro de poco. 

¿Entonces podría asumir el cargo en ese momento, cuando rebase al benemérito? (Siguió la cizaña.) No, dicen con extrañeza, No hay cargo que asumir, la descendencia sigue a quien desea. 
Por instantes mi mente infantil creyó complacida en aquella buena voluntad y lealtad pero al poco tiempo, después de una breve indagación, me incliné a creer que no hay confrontación porque los nietos del líder en ejercicio son mayores que los de su posible sucesor, tal vez esos nietos tengan más poder, más rango y, en general, más ventaja en caso de una guerra interna.

Por otra parte, también intuyo que es difícil que el mando pase a la primera o segunda generación de un líder reciente, pues se consideran incestuosas las relaciones entre primos.
Pero ello no saltó a mi mente hasta mucho después, al recordar la celebración veinteañera de uno de los nietos del venerable anciano. Ya habíamos ido a un par de esas fiestas de cumpleaños (eventos públicos y fastuosos, como pequeños carnavales) pero en este caso no hubo mayor coqueteo con el galán de turno, a diferencia de las ocasiones anteriores. 
No hubo coqueteo no porque fuese feo o tímido o pobre o desvalido (era nieto de la autoridad suprema). Nada de ello influía. El detalle estaba en que, si no la mayoría, muchas de las señoritas presentes eran o primas o tías o sobrinas del homenajeado y cualquier insinuación exagerada podía valer la muerte.

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*Este escrito es la continuación de Mudanza a la tranquilidad.

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Un encuentro UnE-t3

Un consejo senil

Oye esa soberbia voz que le había atraído (que le había preocupado, diría a sus amistades), oye cómo baja de tono poco a poco, pero sin perder su temple. 
Así mismo ve cómo se mantiene la locura de sus ojos, ese mirar perdido, angustiado (eso que más le había atraído/preocupado).

Se acerca, intenta entender el trasfondo de sus palabras pero no logra sacar nada en claro.
Sólo logra entender lo sucedido gracias a las palabras sabias, aunque obstinadas, de quien le había socorrido.
Se acerca cuando ya está por terminar su discurso, quiere ofrecerle un consejo (darle una orden). Intercepta su retirada: Aquí te necesitan, le dice y le pide que acompañe a ese ser delirante a una comisaría. Lo haría en persona, pero ya no tengo fuerzas suficientes.

Le ofrece dinero para un taxi, como gesto de buena voluntad (a sabiendas que lo rechazaría y justo cuando había visto uno acercarse, en medio del atasco). No tendrá excusas.
Ve sonriente como, poco después, llama al taxi con obstinación.
Siempre ha conseguido lo que quiere, sin apuro

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*Este escrito es parte de UnEncuentro, cuyo primer microrrelato es UnAtropello.