Categorías
A09-Dictadores m09 Impuestos y dinero Viaje

Acumulación de poder

[Microcuento (409p.) de la Parte III de El viaje]
-De cómo acordar políticas públicas sin generar conflictos inmediatos-

Es común que los dictadores intenten manipular la moneda para dar la ilusión de mayor progreso económico.

En otras naciones, más centralistas, lo hacen con facilidad. Hay muchas teorías económicas que respaldan medidas monetarias diversas, e incluso contradictorias entre sí, haciéndose difícil establecer tradiciones. Por ello, a diferencia de lo relacionado a la justicia, no hay ninguna institución con poder blando que oponga una mínima resistencia a la voluntad del dictador de turno.
Si bien en los comicios cada candidato detalla su estrategia tributaria y monetaria, siempre es posible desdecirse alegando cualquier imprevisto. No hay ningún obstáculo que lo impida aunque más vale ser convincente, siempre puede surgir alguien que vea una falta y quiera tomar la justicia por su propia mano.

Dicha manipulación es mucho más difícil en esta nación al estar federada, al ser múltiples dictaduras con una sola moneda de uso general.
Hay un consejo autónomo encargado de mantener la estabilidad monetaria que está respaldado por la autoridad del comité federal. Las decisiones en su seno se toman por medio de un sistema de votos agregados que permite alcanzar acuerdos en el tiempo por medio de delegados que acumulan poder de diversas fuentes.
Cada dictador puede nombrar un consejero al cumplir el quinto año de su mandato y apoyar a uno de los consejeros en funciones cada uno de sus dos años restantes, pero esos apoyos deben ser dados a funcionarios de provincias variadas, de origen diferente a los once anteriores.

Los consejeros tienen tantos votos como número de apoyos.
Los votos duran cinco años, es decir, cada consejero puede estar en funciones hasta que transcurran cinco años después de recibir su último apoyo, o un máximo de 23 años, y su poder de voto varía con el tiempo.
El consejo es presidido por quien haya recibido más apoyos en total y tenga menos de trece años como directivo al momento en que surja la vacante, ejerciendo el cargo hasta por siete años o hasta que sus votos caduquen.
La mayoría de los consejeros sólo duran cinco años en sus cargos pues no reciben ningún apoyo después de su nombramiento. Los que se mantienen suelen tener entre dos y cinco decenas de votos y en casos excepcionales pueden sobrepasar el centenar.

Los consejeros suelen empezar a recibir apoyos después de su tercer año en el cargo. Es más fácil para los dictadores coincidir con la visión de alguien que ya no puede influir en la vida pública.