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A08-Parleros m08 Sistema federal Viaje

Carreras poco apreciadas

[Microrrelato (389p.) de la Parte III de El viaje]
-De los cargos nacionales en una federación de parleros

Cada provincia tiene el mismo número de representantes pues todas tienen los mismos derechos sin importar el tamaño de la población, del territorio o de la economía respectiva.

Hay representación absoluta de los votantes.
Primero se eligen a los cinco representantes: Cada circunscripción provincial se divide en tres partes con un número similar de votantes activos, cada tercio presenta una lista de candidaturas y los ciudadanos votan por una opción de cada cual, quedando elegidos los cinco candidatos más votados.
En la segunda ronda, de redistribución, se asigna la representatividad que tendrá cada quien, a cuántos ciudadanos representará cada diputado, para lo cual cada votante sólo puede apoyar a uno de los representantes ya elegidos.
Para que una decisión sea firme debe ser aprobada por la mayoría de los votos representados y por la mayoría de los diputados.

Si bien el parlamento es la institución más importante, capaz vetar con facilidad decisiones ejecutivas, gran parte de la atención la reciben los ministerios y su coordinación general, tal vez por la incomodidad que causan sólo por existir [como se explica aquí]. A ellos se les exige mucho más que a los delegados legislativos.
Cada funcionario desarrolla una carrera de varios años: Primero debe ser elegido por mayoría simple de los parlamentarios provinciales para formar parte del consejo local encargado de implementar las directrices del respectivo ministerio, o del consejo coordinador de las diferentes ramas ejecutivas, y con el tiempo ser elegido como director de su consejo, llegando así al nivel nacional.
Según el tamaño de la provincia, y la importancia que se le dé a la rama política, los consejos pueden tener de 17 a 23 miembros de entre quienes se elige un director provincial por consenso en el tiempo. Para ello cada consejero va acumulando apoyos, en votaciones anuales, de los diferentes cabildos representados en el parlamento provincial, en dichas votaciones no se pueden repetir las escogencias anteriores. (Es un método similar al usado en la elección de los magistrados de la corte suprema.)

Dichos directores provinciales de cada ramo conforman el consejo nacional respectivo y de entre ellos el parlamento nacional elige, con el mismo método, al ministro a cargo.
Así la tendencia política que domina el parlamento va imponiendo sus candidatos en el ejecutivo pero se requieren décadas para alcanzar la hegemonía.
Nunca se ha logrado.

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A08-Parleros m07 Sentido cívico Viaje

Estructuras no debatibles

[Microrrelato (373p.) de la Parte III de El viaje]
-Del mayor gesto cívico entre parleros y su aplicación masiva-

El éxito de la federación se dio gracias, en gran medida, a la disposición del conjunto social de dar la mayor concesión que se le puede pedir a un parlero, el mayor gesto cívico: Ceder el poder de decisión a un ente ejecutivo que no se presta para ningún debate más allá de rendir cuentas en fechas prestablecidas o bajo circunstancias dadas.
Esa es la opinión de una de las mentes más lúcidas de la nación cuando se le pide comparar a ésta con las demás de la armonía.

Cedieron el poder en la toma de decisiones general pero reforzaron su dominio sobre los asuntos locales, fue un intercambio implícito, una reacción casi instintiva.
Desde un inicio existió la amenaza latente de secesión si se sobrepasaban los límites “lógicos” (que más bien intuitivos) que debía tener el poder central. De hecho ha habido varias secesiones y seguro habrá algunas más, seguidas de sus reincorporaciones. Incluso hay leyes y reglamentos claros que detallan cómo debe ser el proceso para que sea lo menos traumático posible, pero ello no las hace menos inconvenientes.
Poco a poco la nación se volvió más federalista. En cada provincia hay varios cabildos, cada uno con la potestad de ajustar su representación en el parlamento nacional e incluso de hacer que se repita la elección en su provincia con sólo el acuerdo de una minoría base (de un tercio) de la población.

A mí me pareció notable cómo surge un gran debate en cada cabildo después de cada designación de un funcionario ejecutivo.
Va en contra de sus principios nombrar a un individuo, por muy brillante que pueda parecer, para que tome decisiones sin sus respectivos debates minuciosos y profundos. Todos sienten que va en contra de sus principios pero a la vez entienden que hay principios perniciosos contra los que se debe luchar con método y constancia.
Sólo es necesario calibrar qué tipo de decisiones se pueden dejar a discreción de un funcionario (o varios) y cuáles controles son los idóneos para detectar anomalías. Ello sólo se puede hacer con el tiempo: errando, evaluando y corrigiendo.

Así, cada cabildo a cada momento, se arroga la facultad de evaluar, hacer ver errores y proponer correcciones sobre las actuaciones de tan malqueridos funcionarios.

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A08-Parleros m03 Crianza y educación Viaje

Proyectos estudiantiles (#065)

[Microficción (391p.) de la Parte II de El viaje]
-De cómo los parleros enseñan a participar en política-

La educación sigue lineamientos generales bastante amplios. En cada asamblea escolar (no se puede esperar otra cosa) es donde docentes y padres definen los cursos a ser dictados.
La gran mayoría de las escuelas son pequeñas para evitar que haya retrasos por intentar complacer a todos los padres.

Los cursos más dinámicos son los estructurados con debates.
En especial llamó mi atención un curso en el que los estudiantes redactan proyectos de acuerdos para que sean puestos a consideración del cabildo.
No sólo como un ejercicio instructivo: dichos proyectos pueden ser aprobados incluso a nivel nacional.

Todo ciudadano tiene derecho a presentar proyectos, de hecho es la única forma de iniciar el proceso legislativo. Se priorizan aquellos de proponentes noveles y de quienes más tiempo tengan sin ejercer tal derecho.
Los estudiantes simulan como presentarían el proyecto ante el cabildo local y diseñan una estrategia adecuada, que incluya las mejoras alianzas.

El autor tiene derecho a que su proyecto sea expuesto ante dicha asamblea, después una minoría sencilla (10% de los miembros activos de la comunidad) deberá promover su primera discusión.
Todo ciudadano que haya hecho uso de palabra en alguna de las pasadas 61 sesiones puede promover una primera discusión, pero si no llega a segunda discusión (por el apoyo de una minoría base) deberá esperar 29 días para promover otro proyecto.
En la segunda discusión los parlamentarios plantean posibles modificaciones y en la tercera el proponente inicial presenta los cambios que tuvo a bien hacer y el proyecto es votado.

Es un proceso largo y tedioso por lo que los mejores proyectos estudiantiles reciben financiamiento estatal. En especial si la propuesta alcanza el ámbito nacional.
En dicho caso un tercio del cabildo debe apoyarla para que pueda ser presentada en el parlamento, en donde deberá ser promovida por un minoría sencilla de los votos representados para después ser respaldada por una minoría base de manera análoga al proceso en los cabildos. Incluyendo las restricciones necesarias para evitar que se congestione el sistema, por lo que los estudiantes deben escoger a un político de carrera o cabildero para que defienda su propuesta.

Lo que diferencia a los políticos del resto de la ciudadanía, es su capacidad para que los proyectos que apoya lleguen a segunda discusión en cada instancia y para hacer que otros ciudadanos menos participativos hagan propuestas en torno a sus intereses.

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A08-Parleros m02 Cambios de gobierno Viaje

Representación absoluta (#062)

[Microficción (367p.) de la Parte II de El viaje]
-De cómo los parleros se involucran a fondos en los asuntos nacionales-

También fuimos al Capitolio, un lugar frío y aburrido, con un hemiciclo encerrado, vetado.
Aunque el Parlamento Nacional es a veces ignorado e incluso despreciado, allí es donde se armoniza la vida de esa nación, allí es donde se engrana y se pone en marcha la política.

Para tratar asuntos nacionales cada cabildo nombra cinco delegados, sin importar su tamaño ni su población ni su poderío.
La elección es autónoma en cada cabildo y se hace en dos rondas: En la primera ronda (de selección) cada votante puede apoyar hasta dos candidatos, así es posible resaltar opiniones ocultas y posibles puntos de consenso.
Los cinco candidatos con más apoyos se someten a la segunda ronda (de redistribución) donde cada ciudadano vota por el candidato que quiere que le represente, por sólo uno de los cinco.
Todo ello para que cada votante sepa con precisión quién representa sus intereses, quién transmite su voz. (Una necesidad espiritual entre ellos.)

Las rondas de selección se hacen cada cinco años a menos que una minoría base (de un tercio de los votos o de los delegados) del parlamento nacional convoque a elecciones. Por otra parte puede haber una ronda de redistribución cada 29 días, si así lo desea una minoría sencilla del cabildo (un décimo de los ciudadanos activos). Esto último no produce convocatorias constantes, una tras otra, sin parar, porque cada ciudadano sólo puede usar dicha prerrogativa una vez cada 353 días.

Según la tradición para cada asunto se puede conformar un parlamento distinto, con distintos delegados, pero en la práctica desde hace mucho el proceso se ha simplificado.
En lugar de ello se da la posibilidad de hacer votaciones adicionales de redistribución de votos cuando no se llega a decisiones firmes. Para que la decisión sea firme en primera votación debe ser de dos tercios de los votos representados, si no se alcanza se deberá convocar una segunda votación, dando suficiente tiempo a que los cabildos que deseen redistribuyan sus votos. En la segunda votación sólo se necesita la mitad de los votos representados.

Toda decisión pasa por dicho proceso. Por ello es considerado un régimen dubitativo en exceso, casi inoperante, pero nadie se queja, sólo disfrutan discutir nimiedades.

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A08-Parleros m01 Principios básicos Viaje

Concurrencia deliberante (#053)

[Microficción (373p.) de la Parte II de El viaje]
-Del principal quehacer de quienes viven en un lugar apacible-

Llegamos a otra nación primaria, diferente a las demás visitadas.
Estaba en un lugar tranquilo, protegido por acantilados, apartado de todo, excepto de ellos mismos (diría algún lugareño), excepto de las malas lenguas de sus propios vecinos.

Desde el inicio de su historia ha sido una nación deliberante, acostumbrada a resolver sus conflictos con poder blando. A todos allí les gusta hablar, opinar, hacerse escuchar, y tienen el derecho a hacerlo en cada asamblea convocada. Para algunos es un deber, no importa si se sabe del tema o si éste es relevante, lo importante es hacer respetar el derecho a opinar.

Todas las decisiones se toman en parlamentos, hasta las más nimias.
Al primer lugar a donde nos convidaron fue al foro, una amplia plaza con gradería donde se debaten los asuntos públicos. En el centro de cada poblado hay uno, al aire libre, donde cualquiera puede participar (incluso los extranjeros).
Paseamos muchas veces por allí, es la zonas más concurrida de la ciudad pero, con todo y eso, no había demasiada actividad. La vida en esa nación es apacible, lenta. La gente habla más de lo que trabaja, y están orgullosos de ello.
Es la capital menos poblada de las que conozco (en proporción al resto de la nación). Me cuentan que hay quienes se mudan a zonas despobladas sólo para tener mayor oportunidad de hablar en las asambleas, que es el plan de retiro ideal para muchos.

El organismo más importante para los lugareños es el cabildo de su municipio, nada ocurre si una mayoría fuerte en su seno se opone. Nada, ni siquiera si es una decisión proveniente del parlamento nacional.
Para que el parlamento imponga una resolución debe estar respaldada por una mayoría un sexto más grande de la que se opone en el cabildo. Es decir si la mitad de los miembros de un cabildo se oponen a una decisión del parlamento, éste tendrá que aprobar una moción de imposición con dos tercios de su poder de voto.
Por demás, ninguna resolución aprobada con mayoría fuerte (de cinco sextos) en un cabildo puede ser anulada por el parlamento.
Pero las mayorías fuertes casi nunca se alcanzan, es más entretenida la polémica y el debate que el consenso.

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*Nota: Ésta fue la decimoséptima nación que visitamos. La concurrencia constante a sus asambleas me recuerda las convenciones partidas en las naciones de prolíficos, que duran más de lo usual por tener demasiados militantes.