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A07-Nativos m08 Sistema federal Viaje

Federación y alternativas

[Microrrelato (431p.) de la Parte III de El viaje]
-De la principal ventaja que los más federalistas ven en su sistema-

El centralismo acentúa el poder de los ciudadanos que viven en el centro, el federalismo da opciones.
Mientras más grandes se hizo esta nación se fue acentuando su federalismo, se fue más a lo básico, a los feudos. Lo vieron como necesario para mantener la igualdad entre los ciudadanos, para que ninguna región tuviese mayor importancia (para los políticos) que otra.

Para ojos inexpertos, como los míos, se hacía difícil ver cómo el sistema redunda en igualdad si los feudos muy pocos poblados tienen el mismo poder de voto que aquellos superpoblados. Cómo es posible si, de hecho, la opinión (o el voto) de un ciudadano de una región vale mucho más que en la otra ¿Dónde queda la igualdad?
Esa disparidad abre alternativas, le da más opciones a los ciudadanos, me explicaron más de una vez: Quienes deseen que su opinión (voto) tenga más valor tienen la opción de vivir en lugares poco poblados.
Es decir, en un sistema federal puedes vivir en grandes ciudades (con todo a la mano) pero donde tu opinión vale poco o vivir en lugares donde tú opinión vale mucho más pero con servicios lejanos y poco eficientes (por no ser en masa).

En un sistema centralista, por el contrario, no existe otra opción que vivir en las urbes, allí es donde se deciden las elecciones (por su gran población) y es donde están los mejores servicios, no sólo por ser eficientes al ser en masa sino porque los políticos (para ganar elecciones) concentran sus esfuerzos en ello, sus recursos, su inventiva e incluso sus complots.
Las naciones centralistas tienden a concentrar a su población, poco a poco a lo largo de los siglos, en unas cuantas megaciudades. Hasta en otras naciones de nativos, a pesar de su fuerte arraigo, se puede ver el efecto de esa fuerza concentradora producida por políticos y autoridades ansiosas por satisfacer a la mayor cantidad de gente con el menor esfuerzo posible.
Por eso se desarrollan naciones vacías en la mayor parte de sus territorios y cada vez más atestadas en esas zonas donde los políticos deciden ofrecer más y más servicios, empleos e infraestructura, atrayendo más gente de los lugares ya vacíos para que atesten cada vez más esas zonas donde los políticos deciden ofrecer más y más servicios, empleos e infraestructura…

Incluso entre déspotas y tiranos o entre prolíficos y religiosos resulta más eficiente el federalismo. Las naciones más grandes y ordenadas están divididas en provincias con gran autonomía y la influencia en el poder central está muy distribuida, aunque no al grado de esta federación feudal.

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A05-Monarcas m02 Cambios de gobierno Viaje

Traspaso de coronas

[Microrrelato (337 p.) parte de El viaje]
– De la importancia que se le da a los nietos entre monarcas

Ser rey en sí mismo no es demasiado pretendido: son muchas más las obligaciones, con respecto a ser duque, que los beneficios que trae consigo. Los duques dirigen la política económica y social de sus ducados, dejándole la jefatura de estado al rey.
Por eso los seis duques del reino no disputan el trono al séptimo, aunque siempre estén dispuestos a ocuparlo: Nunca dejará de ser un honor representar al reino, dicen.

Al morir el rey, sólo puede heredar el trono aquel vástago que tenga el hijo(a) mayor, es decir, se sigue la línea sucesoria que lleva al nieto(a) mayor del rey. Si el rey no tuvo nietos en vida asumirá el duque que tenga el hijo(a) con más descendientes, sin importar sus edades.
Igual pasa con el ducado con respecto a los marqueses. Cada ducado tiene 17 marquesados y 53 condados (los marquesados son condados fronterizos, por ello se les da mayor relevancia).

Por su parte, si un marqués o un conde no tiene nieto(a) en vida, la corona pasa al hermano(a) que más nietos tenga. Si ninguno tiene (lo cual ha ocurrido en un condado, a lo sumo, por generación), queda en manos del duque la designación, a menos que el rey decida que es un asunto primordial para la unidad del reino, y actúe en consecuencia. En todo caso dicha designación ha de recaer sobre un pariente con, al menos, tres nietos.

Igual pasa en la vida privada:
Los bienes de fortuna, cuantiosos o escasos, son heredados por el descendiente que haya dado el nieto(a) mayor. Si no hay nietos, las leyes y tradiciones en cada ramo establece los pasos a seguir. Pudiendo la monarquía gubernamental intervenir si avizora algún conflicto que comprometa al reino.

Un monarca puede abdicar de sus deberes, siempre en favor de quien cumpla con el susodicho principio, y con la venía del rey, o del consejo real de ser necesario.
Lo primordial siempre es mantener la estabilidad del reino. Todos los caminos siempre conducen al rey, a la (plaza de la) concordia.

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*Este escrito es la continuación de Arribo como monocéfalo (del Cap. 07)

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A04-Religiosos m02 Cambios de gobierno Viaje

A cada quien su carga

[Microrrelato (263 p.) parte de El viaje]
– De cómo Dios designa quién guía a su pueblo –

Hay un número indefinido de sibilas, Dios provee según la carga que puede soportar cada cual y la necesidad de cada fiel.
Una sibila, o guía, se consagra como tal ya sea por sucesión, habiendo sido aprendiz de otra y heredando su cetro, o por aclamación al ser seguida por suficientes creyentes y recibir el reconocimiento de otras sibilas (no hay un número fijo de seguidores ni de sibilas para ello, al menos no de forma oficial). Dicho último método es cada vez menos común pero ha tenido un mayor impacto histórico.

Según la importancia del apostolado y servicio que se preste habrá más, o menos, personas necesitadas, surgiendo el número preciso de sibilas para atenderlas (pues «Dios da a cada quien la carga que puede soportar»), aunque también surgen impostoras nacidas del pecado.

Durante nuestra estancia, el mayor foco de atención estaba en la develación de quién sería la sucesora de una de las sibilas más querida (y poderosa) de la comunidad, de una sibila curandera recién fallecida.
La sucesora la estableció la finada en su testamento, que sería leído en una ceremonia por siete sibilas cercanas junto a la conciliatum, guía encargada de la convivencia pacífica, quien funge como moderadora.

A efectos prácticos, ninguna norma obliga a los creyentes a seguir a la nueva guía, lo que sí los fuerza es toda la información que de ellos hereda. Poder sutil, le llaman.
En este caso, son tantas almas en juego, tanta la información confidencial, que su traspaso podría redefinir la estructura de poder misma de gran parte de la nación.

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*Este relato es la continuación de Advenimiento bendecido (Cap. 05)

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A02-Prolíficos m05 Cohesión social Viaje

Llegada de las sucesiones

[Relato (367 p.) parte de El viaje]
– De cómo los abuelos se adaptaron a los cambios demográficos –

Nuestra nueva estancia fue en una de las naciones más grandes y densamente pobladas que existen.
Como en su nación madre, la supremacía política la tienen los abuelos (o las abuelas), por lo que la tasa de fecundidad es alta, demasiado alta.
Al crecer la población, el antiguo sistema dejó de ser operativo: Ningún abuelo puede ser tan prolífico como para influir en toda la nación; surgiendo una religión que mantuvo la cohesión social.

Fuimos invitados por un amigo de la familia que asumiría como obispo tras la muerte de su antecesor y cuñado. Nos explicó:
La tradición indica que cada abuelo, cualquiera sea el cargo que ostente, tiene derecho a designar un sucesor de entre quienes tienen el cargo inferior al suyo.
Dicho sucesor debe ser uno de sus cuñados, que suelen ser muchos, y además debe designar un suplente del sucesor, en caso de impedimento total de éste. El cual debe ser un cuñado en común, para evitar grandes disputas entre ellos.

En los cargos de gobierno, como el de nuestro amigo, cada sucesor se designa de entre aquellos que tengan mayor feligresía, que tengan más seguidores ganados entre el pueblo. Allí entra la religión, que se mezcla con la política en ceremonias públicas donde un pastor interpreta las sagradas escrituras, y decide y decreta en base a ellas. Además, en ocasiones se abren debates que el pastor modera pero sin emitir opinión.

El más alto cargo de gobierno es el de Pastor Mayor, éste designa a un sucesor entre los supervisores regionales, llamados obispos, y estos designan a sus propios sucesores entre los pastores locales. 
La influencia es a futuro, ninguno tiene derecho a remover del cargo a nadie ni a nombrar suplentes en caso de vacantes. Quien haya dejado la vacante ha de haber asignado su sucesor, a menos que haya sido por cometer algún delito. 
Nuestro amigo y anfitrión nos cuenta que hace no mucho un obispo fue defenestrado, quedando anulado su mando sucesorio. Debía asumir el pastor de esa provincia que tuviese más cuñados entre los obispos pero, al haber varios pastores con igual número, fue asignado el de mayor edad, que tuvo como principal misión designar a su sucesor. Era demasiado mayor.

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A03-Tiranos m02 Cambios de gobierno Viaje

Basados en la desconfianza

[Microrrelato (273 p.) parte de El viaje]
De algunas pocas certezas de vida entre tiranos

Después de la entronización de un tirano, la luna de miel dura poco.
Dependiendo de su astucia se hace evidente o no cuándo el tirano va a empezar a acorralar a los disidentes más peligrosos, o a algún chivo expiatorio.
Por eso, desde antes de llegar, mis padres habían dispuesto una estadía corta: Apenas suba el tono, nos vamos; es la sentencia que más recuerdo de aquellos días.
No se podía confiar.

Nadie confía en nadie, siempre se espera lo peor de los demás. Piensa mal y acertarás, suelen decir.
No hay alianzas fijas. Las únicas certezas son el derecho a la rebelión y que todos quieren llegar a ser el mandamás, o estar cerca de quien lo logre.
Todos creen poder hacerlo, sólo necesitan la oportunidad para usar su astucia innata

Además de pocos riesgos al rebelarse, hay grandes incentivos: El gobierno, el estado, todo, está en manos del tirano. Desde hacer leyes hasta imponerlas y procesar a quienes parezcan incumplirlas, dictando sentencia según mejor le plazca (aunque siempre con algún argumento fundamentalísimo, soberano).
El tirano además determina la forma cómo se elegirá a su sucesor, según el método de moda al momento y el tipo y cuantía de tensión social imperante.

Cuando un tirano pierde el poder nadie lo lamenta ni se solidariza. Entienden que es su propia culpa por estar atento a banalidades en lugar de prever el golpe de estado o la confabulación. Incluso sus propios seguidores lo ven como una traición, una traición del líder que debía guiarlos y cumplir sus objetivos pero que, aun teniendo la capacidad, se deja llevar al volverse demasiado confiado, al sentirse predestinado.

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*Este escrito es la continuación de De vuelta a una tiranía

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A01-Déspotas m05 Cohesión social Viaje

Llegada de una tregua

[Microrrelato (249 p.) parte de El viaje]
De cómo se mantiene la paz en un particular despotismo.

Cuando llegamos, aquella nación estaba en paz y tranquilidad, al menos para estándares déspotas. 
Fuimos escoltados hasta la capital pero no parecía necesario, la distensión era tan evidente que creí que mis padres habían cambiado el itinerario de viaje.

Pronto me enteré de lo que pasaba. La nación estaba en tregua, el déspota al mando ya era abuelo de manera oficial. Su tercer nieto había cumplido hace algunas semanas los siete años y eso le daba derecho a la tregua.
La ley suprema, de honor, entre aquellos déspotas establece que cuando uno de ellos se convierte en abuelo tiene derecho a vivir en paz, en tregua, hasta su muerte o hasta que él mismo lo desee, y la rompa.

Cuando me enteré de ello, y por lo que había visto hasta el momento, lo primero que se me ocurrió fue que su estrecha relación con la nación de los abuelos los había civilizado. Pero esa idea se desvaneció cuando supe que la pena por romper esa ley repercutía en las tres generaciones más jóvenes de la familia del culpable, pudiendo significar hasta la muerte si había complicidad.
Solo quien disfruta de la tregua puede decidir su finalización sin previo aviso, pero después de ello no podrá volver a disfrutarla por el resto de su vida, ni él ni sus hijos ni sus nietos.

La lógica detrás de esa ley fundamental es simple, es una adaptación de la aviacrática:
Quienes tienen más nietos procuran que sólo haya la violencia necesaria, son más justos.