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A08-Parleros m12 Gestiones cotidianas Viaje

Unas decisiones evaluadas

[Escrito mínimo (417p.) de la Parte V de El viaje]
-De cómo evitar debates estériles para resolver asuntos comunes-

En toda gran familia de políticos, con una misión dinástica, siempre hay pugnas internas que resuelven según marque su tradición; en el caso de una familia de parleros, con extensos debates.

El conflicto interno llevaba semanas inflándose pero sólo estalló con mi llegada, por pura casualidad, quisiera creer.
Se hizo público por la espontaneidad de uno de los miembros más inexperto de la familia, que en su afán por atraer nuevos votantes tuvo un exceso de sinceridad, dejando entrever las facciones internas y dando de qué hablar al resto de la sociedad.
Las diferencias giraban en torno a una posible reforma de la ley de aguas, que permitiría forzar a las concesionarias del ramo a rendir cuentas más a menudo.

Para agilizar la toma de decisiones relativas a los servicios públicos, estos se asignan a concesionarias, las cuales disfrutan de gran autonomía.
La influencia de los cabildos sobre las mismas es sólo a largo plazo y tangencial: Cada cabildo vota acerca de las decisiones importantes tomadas por la directiva de cada concesionaria (incluyendo el nombramiento de sus propios miembros). Al votar por la pertinencia de dichas decisiones se evalúa a su vez a los encargados de tomarlas, siendo removidos del cargo los directivos con menor sincronía histórica con los cabildos.
Tales votaciones se hacen justo después de que la decisión ha sido tomada y, al menos, en una ocasión más después de un tiempo perentorio (que se decide en el mismo debate evaluativo).
La magnitud de ese «tiempo perentorio» era lo que estaba en discusión.

Ante la polémica los principales miembros de la familia se pusieron de acuerdo al estar convencidos de que no era deseable que se expandieran las habladurías sobre sus asuntos internos. La solución le correspondía (por turno ponderado) a una de las líderes más experimentadas, La Generala, quien dirigía el ministerio de defensa de la nación vecina y decidió mover algunos hilos para distraer la atención.
Hizo que un aliado cercano promoviera la necesidad de revocar el mandato de un cargo ejecutivo que influía en las dos naciones. Lo hizo a sabiendas de que lo que más altera a sus connacionales es que haya funcionarios que puedan tomar decisiones sin un debate profundo y extenso.

Nadie pareció sospechar de la intención oculta, era normal que los analistas políticos locales se olvidaran del alcance internacional de esa familia.
Después sería debatida a profundidad la idoneidad de tal medida, evaluándose a su vez el liderazgo de quien la impulsó y reordenándose los turnos ponderados.

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A03-Tiranos m15 Votaciones complejas Viaje

Gran fraude continuado

[Escrito mínimo (387p.) de la Parte IV de El viaje]
-De una nación de tiranos con constantes votaciones parciales-

Cada mes una pequeña fracción de la población es consultada, menos del 5% de cada provincia, de cada municipio, de cada distrito.

Las votaciones no son elecciones, a pesar de lo dicho por la propaganda, son simples consultas de popularidad.
Cada líder tiene un territorio asegurado, una provincia, un municipio, desde donde va consiguiendo apoyo y del que nombra una representación para el respectivo parlamento de entre quienes obtuvieron más votos en el nivel inferior, por ejemplo:
El alcalde de un municipio, al recibir el mando, tiene la potestad de asignar una representación a la asamblea provincial de entre los más votados de cada uno de los distritos que componen su municipio.
Así las políticas públicas de dicho alcalde son defendidas a nivel provincial por quienes tienen la visión más local.

Al principio, al oír todo ello, se puede pensar que es un sistema relativamente justo pero el número de votos que recibe cada candidato no tiene nada que ver con los votos emitidos por el electorado.
El apoyo que buscan los candidatos en sus campañas no es el del pueblo llano sino el de financistas o el de otros poderosos que quieran permanecer en la sombra. Primero se obtiene respaldo de los poderosos y el mismo se transforma en “apoyo popular” en las (fraudulentas) votaciones.

El consejo electoral que controla todo el proceso está conformado por once rectores. Allí se da la distribución de poder, allí se negocian las elecciones, se reparte el territorio. Todos parecen saberlo, a nadie parece importarle.

Los rectores han sido nombrados de muy diversas formas a lo largo de la historia, siempre manteniendo una narrativa ultrademocrática.
En los últimos tiempos han sido elegidos por la asamblea nacional de entre cinco duplas (de un titular y un suplente) propuestas por la presidencia. En una primera votación cada diputado elige una opción. Si ninguna alcanza los dos tercios en la primera ronda, la presidencia puede descartar dos de las candidaturas y los diputados vuelven a votar pero por una opción distinta a la primera, quedando electa aquella que haya obtenido más apoyo en las dos votaciones sumadas.
Cada año se elige un nuevo rector junto a su suplente/asistente para un periodo de once años, con lo que el ente se mantiene actualizado, legítimo (dirían algunos).
Si bien parece un proceso democrático, el entorno lo ensombrece. Los rectores no deben cumplir ningún requisito profesional, por ejemplo.

Todos saben que es un fraude masivo pero igual votan, parecen hacerlo no para elegir sino con el secreto y malsano deseo de saberse más astuto que los demás.
Parecen votar para hacer ver que pueden predecir cuál será la elección de los poderosos que controlan el sistema, así dicha opción les sea perjudicial.

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A13-Votantes m10 Partidos políticos Viaje

Con el apoyo del partido

[Escrito mínimo (427p.) de la Parte IV de El viaje]
-De cómo aprovechar cambios políticos en una sociedad de votantes.-

La líder con más reconocimiento de uno de los principales partidos acababa de sufrir una derrota que la apartaría del poder.

En su mejor época llegó a ser parte del directorio volviéndose referencia para gobernadores y alcaldes. Según a quién se le pregunte fue el político más importante de la nación por al menos una década, en la que llegó a tener bajo su influencia hasta a la presidencia (con sucesivos títeres).

Se aprovechó del cambio de paradigma que sufrió la nación al inicio de su carrera, supo ver el deseo de la población por un sistema más presidencialista.
En esa época los cargos ejecutivos no eran fuente de poder, no tenían competencias importantes, no influían en la toma de decisiones; por lo que casi ningún político los ambicionaba.
Por eso le fue fácil alcanzar la gobernación de su provincia y luego la presidencia, a pesar de su falta de carisma.

Desde nuestro primer encuentro me pareció una persona hosca, lejana, cuya mirada siempre parecía querer intimidar y que incluso tenía dificultades para sonreír ante su círculo más íntimo.
Siempre había sido así. Al estudiar sus primeras campañas pude entrever que no había ninguna referencia a ella como persona y que se promocionaban sus ideas por medio del partido, a pesar de que los votantes son poco partidistas.
En aquella época los partidos más reformistas estaban en su apogeo, la gente quería un cambio pero no lo conseguía. Dichas organizaciones nunca dejaron de enfocarse en su principal propuesta histórica: Que se hicieran menos consultas populares pues las mismas “son cada vez más banales, se le da igual relevancia a asuntos de estados que a la farándula”.
Pero tales cambios no estaban entre las prioridades de una ciudadanía que sólo querían un gobierno más efectivo y práctico.

La mayoría de los políticos más carismáticos eran independientes o reformistas, para evitar competir con ellos decidió unirse a un partido tradicionalista.
Desde allí promovió fortalecer el papel de los cargos unipersonales, que tuvieran la facultad de hacer propuestas de consultas popular. Era una contradicción en sí misma: La sola existen de un ejecutivo fuerte restaba importancia al voto directo, pero era la única forma de plantear sus ideas a los más conservadores.
Luego sólo fue necesario  un poco de populismo y demagogia para alcanzar los susodichos cargos ejecutivos.

Llegar al directorio fue más difícil. Se tuvo que valer de métodos poco convencionales, y nada legales.
La salida a la luz de documentos que probaban tales prácticas supuso su perdición. Siempre negó toda acusación y a la vez enfatizó los buenos resultados obtenidos durante su gestión dejando entrever que había valido la pena, que el fin justificaba los medios.

Tal vez por toda la violencia y fraudes que he visto desde joven, y mi incapacidad para darle importancia, o tal vez por no haberme inmiscuido, fue que nunca cambió mi actitud para con ella.

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A13-Votantes m08 Sistema federal Viaje

Dirigiendo la integración

[Escrito mínimo (471p.) de la Parte IV de El viaje]
-De cómo los votantes eligieron a los primeros directorios-

La nación se formó gracias a un directorio.
En la antigüedad, al aumentar el comercio entre los asentamientos, creció el deseo popular por una alianza desde las bases, haciéndose necesario que líderes de las comunidades se reunieran y lograran acuerdos de amplio apoyo, que lograran grandes consensos.

Algunos políticos empezaron a promover más que una alianza, una federación. Empezaron a tener encuentros esporádicos para fijar posturas comunes.
Al poco tiempo, como era de esperarse, hubo votaciones para elegir negociadores en muchos asentamientos. En cada cual se hizo de forma distinta, tanto en tipo de campaña y requisitos para ser candidato, como en el número de líderes a elegir y el tiempo que ejercerían sus funciones.
Eventualmente todas las comunidades eligieron delegación y la mayoría se llegaron a reunir en asamblea pero no lograron acuerdos, mucho menos consensos.

Al ver los pocos frutos que daba aquel proceso, algunos gobernantes convocaron unas nuevas consultas, pero no para elegir otros negociadores sino para indicar con quiénes se debía tratar.
Así surgieron las «votaciones cruzadas» donde los ciudadanos podían dar su voto a un solo líder de cada una de las otras delegaciones, dejar en blanco el espacio de una comunidad significaba que no se debía negociar con ella. Al menos así funcionó en la mayoría de los casos: Cada gobernante lo hizo a su manera, con total autonomía, pues en esa época no había un ente superior que los dirigiera a todos.

Sólo once delegados obtuvieron un resultado sobresaliente en todos los asentamientos.
Entre ellos acordaron promover la instalación de un congreso con todos los representantes ya electos, del que serían directores, para que votara los estatutos de un nuevo ente, para que definiera sus potestades y atribuciones, además de buscar nuevos acuerdos.
Al directorio de esa asamblea, electo en las susodichas votaciones cruzadas, se le concedió el poder de convocar y organizar consultas populares en todas las comunidades, en toda la federación. También se acordó que cada cinco años habría elecciones parciales del nuevo ente y que se crearía una asamblea de propuestas legislativas, que serviría como cámara baja capaz sólo de redactar leyes nacionales para que fueran aprobadas por el directorio.

Así, cinco años después, se reemplazaron a los siete directores que obtuvieron menor respaldo base (menor votación en una entidad cualquiera). En las sucesivas votaciones se remplazaría a tres más cada vez, por orden de antigüedad en primer término y de respaldo en segundo.
En cada ocasión se elegían de entre los diputados de la asamblea nacional y también se votaba para redistribuir el respaldo de los directores que permanecían en sus cargos.

Las primeras rondas de votaciones directivas se realizaron de forma desordenada.
Los gobernantes de cada asentamiento mantenían el control territorial y sólo realizaban las votaciones ante la presión popular o por conveniencia geopolítica, no por mandato del directorio.

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A13-Votantes m07 Sentido cívico Viaje

Abstenciones con utilidad

[Escrito mínimo (487p.) de la Parte IV de El viaje]
-De la influencia del voto en blanco en una nación de votantes.-

Todos los votos cuentan, en todas sus formas, con todas sus implicaciones. Incluso son importantes los votos en blanco, y la abstención general.

Aunque el mayor placer para los autóctonos está en ejercer el voto, en ocasiones ven necesario hacer un sacrificarlo por el bien común.
La mayoría de las votaciones tienen múltiples consultas, cuando alguien va a votar pero deja de lado alguna de las preguntas significa que considera que la misma no está bien planteada, ya sea porque le faltan opciones válidas o porque simplemente no debió existir (siendo una pérdida de recursos y de tiempo).
Ya que todos los votantes tienen derecho a proponer preguntas en las consultas públicas, se hace necesario incentivar que sean de calidad, que sean sobre asuntos de valor. Por ello se clasifica a los proponentes según la proporción de las preguntas que plantea que son dejadas en blanco por muchos votantes. Quienes suelen proponer consultas con pocos votos en blanco, es decir, quienes hacen preguntas de calidad, se ganan el derecho a participar con mayor frecuencia en el proceso.
Así, el voto en blanco es una herramienta útil para la mejora constante del sistema.

De hecho el voto en blanco, con el pasar de los siglos, le ha dado forma a las elecciones gubernamentales.
El sistema político empezó siendo directivo. Durante la primera crisis de gobernabilidad, al poco tiempo de consolidarse la federación, los electores empezaron a dejar cada vez más espacios en blanco en las votaciones cruzadas y apoyaban sobre todo a quienes proponían que se tomaran medidas más audaces e inmediatas ante los problemas cotidianos, apoyaban que hubiera más presencia del Estado nacional. El directorio propuso que los gobiernos locales cedieran parte de sus competencias al gobierno nacional pero estos sólo aceptaron después de una gran presión social y lo hicieron en favor del parlamento. Ya el directorio tenía demasiado poder.
Un proceso semejante dio como resultado a la presidencia como ente ejecutivo autónomo, pero en ese caso tuvo que estallar una guerra internacional para que se viera la importancia de la inmediatez en la toma de ciertas decisiones.

En ese entonces cada poder público se elegía en fechas distintas y la proporción de votos válidos con respecto a los votantes activos definía el grado de autonomía de cada cual.
Hoy en día, con la simplificación electoral, se entiende que el desinterés es con respecto a todos los cargos públicos elegibles en general y por tanto se deben adelantar todas las elecciones. Se suelen adelantar tantos meses como puntos porcentuales haya caído la participación (a partir de dos puntos) con respecto al promedio de los últimos 23 años.
El adelanto es de hasta un máximo de once meses, es decir, si la participación cae 13% o más, las próximas elecciones que estén pautadas se realizaran un mes después, pero ello nunca ha ocurrido. Los adelantos suelen ser de un mes o mes y medio en épocas de crisis.

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A13-Votantes m06 Leyenda o historia Viaje

Simplificación del sistema

[Escrito mínimo (413p.) de la Parte IV de El viaje]
-De los cambios que los votantes hicieron a su sistema consultivo-

En los primeros tiempos las votaciones se hacían en asambleas públicas, en cada asentamiento.
No había debates ni tiempo de reflexión, sólo se presentaba una proposición tras otra, seguida cada cual de sus respectivas votaciones.

Pero dicho sistema no duró mucho en ningún lugar: Nada más hacía falta que la población creciera un poco para que no fuese viable, para que no hubiese dónde reunir a todos los interesados, para que las propuestas planteadas tuviesen que ser votadas días después, cuando ya fuesen de conocimiento público y notorio.
Las asambleas terminaban quedando sólo como el lugar para una presentación inicial, y nada más.

Con la creación de la federación y el surgimiento del directorio, primera institución a nivel nacional que perduró, empezaron a sincronizarse algunas votaciones.
Al inicio el directorio sólo tenía autoridad para actuar sobre sus propios estatutos, no era un poder ejecutivo fuerte capaz de someter a los gobiernos locales. Su medida inicial fue establecer plazos para la elección de sus propios miembros: Quienes quisieran influir en su conformación debían votar durante una ventana de tiempo determinada, cada cinco años.
Esa ventana sólo se convirtió en una única jornada de votación cuando se empezó a elegir a un presidente y se realizaba un solo proceso nacional.

Luego el directorio fue estableciendo prácticas uniformes para la sana convivencia política. Por ejemplo, las leyes electorales (o sus reformas) sólo podían entrar en vigencia luego de cinco años de promulgadas.
Tiempo después dictó una directriz donde marcaba que, por el derecho al voto omnímodo universal (el derecho de todo ciudadano de opinar sobre cualquier asunto público), era necesario crear centros de votación permanentes. Casi de inmediato la asamblea nacional emitió una ley que reguló su funcionamiento y la presidencia adecuó instalaciones provisionales para que estuvieran a disposición a la brevedad posible, además de certificar al personal técnico adecuado

La mayor simplificación se dio con una directriz que tomaba en consideración que eran los mismos requisitos para los distintos cargos de gobierno y que era muy común que los funcionarios cambiaran de un cargo a otro (de diputado a gobernador, por ejemplo). La directriz establecía que no se debía votar para elegir a quienes ejerzan cada cargo en específico sino que era suficiente votar por múltiples líderes políticos en cada nivel de gobierno y que dependiendo de los resultados se asignarían los cargos respectivos.
Se recalcó que debía quedar claro en la ley el orden en que se asumiría y la prelación en cada caso.

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A13-Votantes m05 Cohesión social Viaje

Los votaderos permanentes

[Escrito mínimo (451p.) de la Parte IV de El viaje]
-De cómo se garantiza el derecho al voto omnímodo universal-

Las votaciones gubernamentales son sólo una vez al año, pero eso no evita que haya otras muchas votaciones en entes públicos y privados, desde partidos políticos y fundaciones sin fines de lucro, hasta consorcios privados y sindicatos, pasando por instituciones académicas e incluso eclesiásticas, además de las llamadas votaciones plutocráticas (del sistema tributario).

Es un derecho ciudadano poder someter cualquier asunto al voto público, es un derecho que el Estado garantiza poniendo a disposición votaderos (o centros de votación) permanentes con toda la infraestructura y personal técnico necesario.
Son oficinas públicas autónomas que laboran todos los días del año según lo requiera la población local. Hay una de ellas por cada 10.000 votantes y en cualquier poblado demasiado apartado que tenga un mínimo de 619 votantes activos, necesarios para poder garantizar el secreto del voto.
Son los lugares más concurridos de cada ciudad, de cada pueblo: Hay quienes van a diario, siempre encuentran algo que hacer: en especial buscan propuestas novedosas que estudiar, ya sean locales o foráneas.
Son quienes, además de votar por sus asuntos, examinan y comparan consultas hechas para otras ciudades y pueblos e intentan ajustarlas a las necesidades y creencias locales. Son los conocidos como difusores.

En esa esa nación no son comunes los debates.
En su lugar se dan negociaciones implícitas, negociaciones en las que cada nueva propuesta le agrega ligeros cambios a alguna anterior y adquiere mayor o menor significado según sea el apoyo que reciban de los votantes. Negociaciones de la sociedad en pleno pues todo ciudadano tiene derecho a proponer consultas populares (aunque sólo puedan ser presentadas en su propio votadero).
Para que una propuesta sea presentada a todo un distrito, debe ser atendida (con un voto válido) por más del 1% de los votantes activos en el centro de votación del proponente antes de transcurrida una semana. Que una propuesta sea ignorada, es el peor resultado, significa que ni siquiera vale la pena modificarla, que ni siquiera merece ser considerada por nadie más.
Después de ser vista por un distrito puede seguir escalando niveles (municipio y provincia) o puede ser replicada por los difusores de forma aleatoria a lo largo de la nación.

Ante el gran volumen de propuestas, hay una listas de espera para cada nivel, para cada entidad, en las que se toma en cuenta el tiempo que tenga el proponente desde que participó en el proceso por última vez, qué tanto éxito obtuvieron sus últimas propuestas y qué tan activo ha estado en los últimos dos años.
Todo ello sin distinción entre quienes ostentan cargos públicos y quienes no, por lo que es usual que los políticos de carrera enganchen a votantes asiduos para que presenten propuestas por ellos.

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A03-Tiranos m14 Migración y poblamiento Viaje

Las mudanzas suavizadas

[Escrito mínimo (387p.) de la Parte IV de El viaje]
-De la búsqueda del lugar menos convulso para migrar-

Para ser una nación de tiranos había mucha calma cuando llegamos. A pesar de la gran cantidad de gente en la frontera se respiraba cierto clima de relajación.
Este es el destino más común para exiliados y refugiados en ésta armonía, es el que ofrece mayor estabilidad política. Es muy poco probable que te expulsen o destierren como en las otras naciones de tiranos.

En las demás naciones, además de las migraciones masivas causadas por crisis económicas (derivadas de la emisión indisciplinada de dinero), son comunes los casos de exilio por motivos políticos. No es raro que un tirano-presidente, en un arrebato de demagogia, por ejemplo, expulse a técnicos o científicos que demuestren en público la imposibilidad de cumplir una promesa de campaña.
De hecho es usual que cualquier personaje político incómodo, local o foráneo, sea expulsado sin motivo racional aparente.

La gran mayoría de las crisis políticas que producen tales expulsiones son causadas por la cercanía del fin del mandato presidencial o por el cambio abrupto de alguna ley (en especial para reponer las arcas públicas).
Pero en esta nación no es así. Aquí no hay votaciones puntuales, en su lugar son «continuadas»: Una pequeña proporción de votantes son convocados cada semana para apoyar a los líderes (locales, municipales, provincias y nacionales) que mejor narrativa tenga, que sean más convincentes; y a medida que cambia el sentir de la sociedad va cambiando la relación de fuerzas en las instituciones, al menos en teoría.

Por ejemplo, la gente vota por los líderes nacionales, por cuántos quiera, y de entre los más apoyados se conforma la presidencia.
El presidente, al inicio de su mandato, debe elegir a su vicepresidente entre los tres más apoyos, éste tendrá amplios poderes contralores y, además, será el sucesor en la jefatura (con un periodo proporcional al apoyo popular que tenga al asumir el cargo).
Con el tiempo las competencias del mandatario de turno van pasando al sucesor-vicepresidente, quién va adquiriendo cada vez mayor capacidad de censura hasta que a los diez años, o antes, asume la presidencia y elige a su propio sucesor…

Así, en todos los ámbitos el traspaso de poder es lento y «continuado», evitándose crisis políticas y haciéndose innecesario el destierro de rivales políticos (y más aún de extranjeros) por razones circunstanciales.
Siendo el mejor lugar disponible para migrar.

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A13-Votantes m02 Cambios de gobierno Viaje

Las elecciones simultáneas

[Escrito mínimo (463p.) de la Parte IV de El viaje]
-De cómo los votantes eligen sus tres poderes públicos políticos-

La representación popular se actualiza de manera constante con elecciones anules.

Los años pares se alternan las elecciones de mayor nivel. Cada seis años se hacen las nacionales, dos años después las de una mitad de las provincias y luego de dos años las de la otra mitad.
En los años impares se hacen las elecciones municipales, la mitad de los municipios de cada provincia (4 años de mandato). En los lugares donde no hay elecciones municipales ni provinciales se hacen las distritales (para dos o tres años de mando).
Así, todos los años se actualiza algún nivel de gobierno, su directorio y el cuerpo legislativo del nivel superior.

Cada votante apoya múltiples candidatos, numerándolos.
El gobernante de cada entidad es electo por voto preferencial: Si un candidato obtiene la mayoría absoluta de las primeras preferencias queda electo para el cargo. Si ninguno lo logra, se suman las segundas preferencias de las papeletas del candidato menos votado, quedando éste fuera del conteo. Si nadie alcanza la mayoría se suman las del segundo candidato menos votado y así en sucesivo.

Los miembros del directorio son electos por consenso en el tiempo a lo largo del territorio:
Para ello cada quien debe ser apoyado por más del 31% de los votantes en todos los circuitos (o entidades federales) en tres elecciones consecutivas y por más del 47% en cada una al menos una vez, privilegiándose los últimos comicios. Al ser votaciones de apoyos múltiples, muchos candidatos logran cumplir tales requisitos, por lo que se estableció que la cantidad de directores no sería mayor a once.
El director general será quien haya obtenido apoyo de al menos la mitad de los votantes en más entidades federales en la última elección.

Por otra parte, los cinco candidatos con más apoyos de una entidad federal (excepto el gobernante recién electo) representan a la entidad en una asamblea superior: Los más votados de un municipio, por ejemplo, representaran al mismo en su respectivo parlamento provincial. No importa el nivel de preferencia con que fueron votados, en la primera etapa sólo se cuentan los apoyos en general.
Todos los votantes deben estar representados en las asambleas legislativas por un diputado específico, con lo que cada diputado tiene un poder de voto igual al número de ciudadanos que representa. Para ello, una vez que se proclaman los cinco ganadores, se designa su poder de voto repartiendo primero los votos de primera preferencia de cada papeleta, después los de segunda de las no asignadas y así en sucesivo.

También hay una gran convención nacional cada seis años donde se reúnen los tres líderes más apoyos en cada municipio. Se realiza un mes después de las elecciones municipales del año siguiente a las nacionales.
Es la primera prueba de popularidad del presidente en ejercicio.

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A13-Votantes m01 Principios básicos Viaje

Implicaciones de un voto

[Escrito mínimo (457p.) de la Parte IV de El viaje]
-De todo lo que puede significar un simple voto-

La mayor preocupación entre votantes es que su opinión sea tomada en cuenta a plenitud. No hay lugar donde cada voto tenga tantas implicaciones puntuales, directas e inmediatas como éste.

Por ejemplo, cuando llegamos estaban por celebrarse elecciones en la mitad de las provincias, se elegiría a los gobernadores y directores de cada cual y se renovarían sus delegaciones ante el parlamento federal (nacional). Pero la escogencia de los funcionarios no era lo más importante en ese momento.
Esa votación, por sobre todo, podía terminar de definir si habría un cambio en la estructura política.

Allí hay múltiples competencias “bisagras” que se asignan a uno de los tres poderes públicos políticos (ejecutivo, directivo o legislativo) dependiendo del voto popular recurrente.
Competencias que marcan cuál de dichas ramas dicta la pauta, que influyen en los procedimientos y requisitos necesarios para toda clase de decisiones, desde declarar la guerra y firmar tratados internacionales hasta atender catástrofes naturales; pasando por la elección de poderes públicos técnicos (como el judicial) y la aprobación de presupuestos.
La designación de dichas competencias depende del número de candidatos que los votantes apoyen.

Cada ciudadano vota por sus líderes favoritos en la entidad (de la provincia en este caso), numerándolos según considere conveniente.
El candidato que obtenga la mayoría de votos con la primera o segunda preferencia se convierte en gobernador (como se explica aquí); los cinco candidatos con más votos de cualquier nivel de preferencia serán los diputados de la provincia; y para ser parte del directorio se debe tener más del 31% de los votos en todas las entidades federales. Así, mientras más candidatos reciban apoyo más se fortalecerán instancias colegiadas.
Si, en promedio, los votantes escogen sólo dos candidatos como preferidos se dice que están buscando establecer un poder ejecutivo fuerte. Si dicho promedio esta en torno a cuatro el sistema tenderá a ser más legislativo; y si es mayor a cinco será más directivo, con un comité central planificándolo todo.
Pero tales cambios se dan con lentitud, tiene que haber una tendencia estable en todos los niveles del Estado y por varios periodos de gobierno para que una competencia cambie de instancia.

Nuestra llegada a esa nación coincidió con un cambio de época: la sociedad había estado reafirmando su deseo de un sistema más presidencialista.
Recuerdo que conocí a alguien que admiraba la eficacia e inmediatez de un gobierno centralizado, unipersonal, bien conducido (ya fuese a nivel municipal, provincial o nacional). Me contó que más de una vez, al no encontrar una opción ajustada a sus expectativas, había numerado la candidatura “menos mala” con un tres (3) para así, sin apoyar su llegada al poder, respaldar que el sistema fuese presidencialista.
Así de metódicos son con el voto por esos lares.