Parte II

Donde se prosigue describiendo naciones con el poder más limitado y distribuido
(índice)

Después de un breve descanso he decidido continuar.

Al terminar los escritos mínimos sobre la quinta nación a la que viajé con mis padres, di por alcanzada mi meta inicial, rememorar los lugares más oscuros de mi infancia.
Pensé que escribir sería algo pasajero pero no pude evitar que se volviera costumbre. No siempre ha sido fácil, me sirve de guía un libro que narra la tradición familiar, ese mismo libro que me sirvió de inspiración inicial.
He seguido el orden propuesto en él, reflejo de generaciones de escribientes, pues guarda un balance entre la necesidad de avanzar y la obligación de no dejar nada por decir, con cierta recurrencia a lo primario, a esas naciones que conservan la esencia de sus antepasados.

Siempre toco los mismos tópicos, lo que permite comparar los distintos grupos de naciones, empezando por las más extremas, las despóticas, prolíficas, tiránicas o religiosas, de un total de 17.
Seguiré adelante mientras pueda, o hasta que me aburra.


Capítulo 12

Donde se describe una nación de prolíficos federados

La llegada de la Unión (#031<==//==>)

(índice)

Mis padres planearon nuestro viaje a la nación más poblada para que coincidiera con sus fechas patrias, en especial con el Día de la Unión.
Ese día se conmemora la sesión final del congreso fundacional donde 23 ciudades autónomas decidieron conformar una nación. 

Cuenta la historia que la propuesta más apoyada era crear un consejo superior con un representante de cada ciudad (su respectivo anciano benemérito), el cual sería asistido por una asamblea federada con las letradas más destacadas de cada ciudad.
Como siempre ello significaba que las abuelas tomarían las decisiones en una asamblea, mientras que los abuelos sólo firmarían el ejecútese en un consejo “superior” como un acto simbólico

Llegado el día, el Acta de la Unión habría de ser firmada por los 23 beneméritos en una sesión solemne, donde sólo se leería y aprobaría (sin discusión, como es costumbre).
Sorpresa: Se leyó y aprobó un acta distinta a la acordada en la asamblea después de meses de deliberación. Una que rompía con la tradición, una que establecía como principio supremo que al morir algún benemérito, su sucesor sería elegido por sus pares de entre tres predispuestos por el finado que cumplieran las condiciones de rigor, a saber: que tuviese más de 61 años, que tuviese más de 17 nietos y que hubiese sido cuñado del implicado.

La asamblea federada sólo conservó la mitad del poder, la mitad propositiva.
Si las resoluciones emitidas reciben el apoyo de más de la mitad de las letradas o de más de la mitad de los comités de las ciudades (con el voto de dos tercios de las representantes en cada cual), la resolución pasa a ser considerada por el consejo superior, o de abuelos.
Si dos tercios de las letradas, o de los comités de ciudad, votan a favor de una resolución, la misma queda aprobada así no obtenga el visto bueno del consejo superior.

El susodicho principio sucesorio acabó con el poder blando de las abuelas, ya no gobernaría el más prolífico, ya no había motivos para escoger, o pactar, al candidato ideal para cada nieta en celebraciones estratégicas.

Todo cambió pero no hubo ni lamentos ni rebeldía, sólo hubo aceptación.
Nunca supieron cómo pasó. Sólo cabe suponer que fue un complot orquestado no por abuelos sedientos de poder, sino por nietas sedientas de libertad (amorosa).
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*Nota: La forma cómo una simple máxima fondumental puede modificar la estructural social me recordo el manejo que los monarcas hacen de sus Máximas absolutas (#032), en la Parte I.

Fruto de los impuestos (#044<=//=>)

(índice)

Pasamos cerca de una manifestación organizada por un movimiento antinatalista. Están en contra del cobro abusivo de impuestos a quienes no quieren tener hijos, o al menos no demasiados.

El movimiento resurge en épocas de crisis, en épocas en que es difícil conseguir el sustento para la prole, ya sea por guerra o por sequía/inundación o por cualquier eventualidad que cause una recesión prolongada.
El movimiento defiende que no se debe tener más hijos de los se puede mantener y que el estado no debe incentivar lo contrario, y mucho menos atacar a quienes viven al margen.

Una de las activistas con las que hablamos argumentaba que dicho impuesto, al ser tan alto, sólo aumenta la evasión fiscal e incluso la emigración a otras naciones prolíficas más liberales, llegando a ser masiva.
Ella ya había tenido tres hijos pero igual pagó el impuesto anual dos veces porque pasó demasiado tiempo desde que registró al más pequeño (a los 33). La ley dice: Si durante diez años consecutivos una mujer mayor de 30 no ha tenido dos hijos, debe pagar el impuesto cada año hasta tener a su segundo hijo de manera oficial o hasta que cumpla los 45.
En el caso masculino es aún más abusivo. Ellos deben pagar el impuesto si cumplen un año sin declarar dos hijos oficialmente (entre los 25 y 50 años de edad).
Cabe destacar que los bebes sólo son registrados de «manera oficial» al cumplir tres años, al sobrevivir la infancia temprana.

Dichos parámetros han cambiado según la época y la nación, siendo ésta la nación más restrictiva al respecto. El sistema hace que sólo se puedan quedar quienes tienen suficiente dinero o una familia amplia o quienes logran recibir excepción (sobre todo por destacar en el servicio militar).
Pero también se quedan quienes no dan importancia a que sus hijos pasen hambre o sufran, quines sólo los cuidan como es debido hasta que cumplen tres años, quienes sólo los tienen porque es más barato que pagar el impuesto.
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*Nota: Al igual que el siguiente escrito (#047), el cual será sobre una nueva nación de déspotas, hay un movimiento que va en contra de lo que se considera su esencia política.

Militancia exuberante (#054<=//=>)

(índice)

Fuimos a la convención internacional de uno de los partidos políticos más importantes, el más grande.
El recinto me impresionó, sobre todo por la cantidad de personas que había. Si bien tenía conciencia de lo hiperpobladas que son aquellas naciones, igual me impactó presenciar un evento de masas de tal calibre.

Más aún cuando me aclararon que no estaban presentes todos los que tenían derecho a voto. Por cuestiones de logística sólo estaban los miembros más veteranos, los que tenían más tiempo como militantes del partido y, en consecuencia, mayor poder de voto.
Cada quien tiene tantos votos como años inscrito en el partido. Ese día fueron convocados sólo los miembros con más antigüedad, con más de 17 años de militancia, pues según sondeos previos con ellos bastaría para tomar las decisiones del día.
La mayoría de los miembros son mujeres de más de 50 años. Sólo se pueden inscribir las abuelas (con al menos un nieto) y los abuelos de más de cinco.

Había un flujo constante de personas, sobre todo porque muchas decisiones eran en cascada.
La jornada empezó con el voto de los (619 miembros) más veteranos, hicieron el conteo y empezaron las proyecciones. Había un gran cartel con el censo válido para esa convención, en él se remarcaba con cuántos votos se alcanzaba la mayoría. Con cada corte anual se hacía el conteo respectivo. La tensión aumento con el corte de 19 años de militancia, una de las opciones podía alcanzar la mayoría, y así lo hizo.
No recuerdo de qué trataba la consulta, era una disputa interna aunque con líderes de varias naciones. Sólo recuerdo que se resolvió antes de lo esperado, que la decisión fue firme, con lo que se aligeró el ambiente.

Es el partido más internacionalista entre naciones de prolíficos, procura la libre migración entre ellas para que los descendientes puedan desarrollar sus vidas en el lugar que consideren mejor.
Si bien sigue siendo un partido conservador es el más abierto a posturas liberales, lo cual dificulta su entrada en las naciones más tradicionalistas, donde las facciones partidistas se manifiestan en el seno de cada familia que detenta el poder.
Las líderes de esas naciones trabajan en la sombra, viven en el anonimato, incluso cuando alcanzan el poder máximo.
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*Nota: Las posibles disputas entre líderes de varias naciones en estas convenciones me recordó las elecciones cruzadas que hacen los monarcas más federalistas. De ello hablaré en #055.

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Índice. Capítulo 12
  1. La llegada de la unión
  2. Fruto de los impuestos
  3. Militancia exuberante

(índice general)


Capítulo 13

Donde se describe una nación de nativos tradicionalistas

Permanencia autóctona (#037<==//==>)

(índice)

Al llegar lo primero que noté fue el gran orgullo que tienen por sus raíces, por sus tierras.
Los nativos son los dueños de todo, por derecho propio, así como los ancianos son los jefes de sus familias. En ocasiones lo justifican diciendo que es por la experiencia ganada, por todo lo que saben sobre cada generación del linaje, de la comunidad. Pero va más allá, más a lo interno. Es una creencia espiritual.

La séptima nación a la que llegamos es la más dispersa de todas, la más atomizada, es como un archipiélago sin mar. Cada comunidad es autónoma por obligación, no tiene otra opción, la naturaleza del territorio se impone.
Lo recuerdo bien porque los viajes entre las pocas comunidades, o feudos, que visitamos eran cada vez más difíciles a pesar de las buenas intenciones de las familias que nos acogieron.

En uno de los feudos nos recibió una joven de mirada fija y sonrisa confiada. Era obvio que ella no mandaba en su familia pero sí entre los adolescentes de la casa. Fue fácil deducir que en algún momento heredaría el título señorial.
La confirmación me llegó cuando tuvo que dejar de guiarnos por sus (futuras) tierras para reunirse con los mayores.
Es costumbre que el jefe de familia (el más anciano) busque asesoría en los siete ancianos que podrían sucederle, para que sus decisiones se mantengan en el tiempo, y que se le sumen los tres naturales mayores de la siguiente generación (que ya estén en la adultez madura) si es necesario ejecutar alguna tarea urgente. Además, si convocan al mayor de los adolescentes, es por qué se requiere de un peón con autoridad, o tal vez de quien organice a la muchachada.

Así mismo es común que el representante de la familia más antigua de una comunidad (su Señoría), se reúna con los jefes de las otras dos familias que le siguen y conformen una troika para tomar las decisiones trascendentales. Muchas veces no ha sido así, todas han terminado con baños de sangre, con la aniquilación de linajes enteros.
Entre los feudos, por otra parte, se hizo un gran pacto en la antigüedad que supuso la formación del imperio actual. Trece comunidades nativas (consideradas las primigenias) escogieron un emperador, no para que hiciera su voluntad sino para que resolviera los conflictos que surgieran entre dichos feudos.

En los primeros tiempos el emperador ejercía sin reparo, pero en la medida que se firmaron más tratados entre las señorías, menos espacio ha habido para su autoritarismo, pasando a ser una figura simbólica, reflejo de la unidad imperial.
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*Nota: Ya que terminé escribiendo sobre autoridades máximas, en el próximo escrito (#038 de la Parte I) volveré con los monarcas.

Los acuerdos calificados (#042<=//=>)

(índice)

De repente la tensión política se incrementó.
Se empezó a discutir sobre cambiar al emperador, algo muy poco común.
El cargo es vitalicio y hereditario, al menos que dos tercios de los feudos decida algo distinto, desde declarar incapacidad del emperador, removiéndolo del cargo, hasta ampliar o restringir lo que se considera familia real, cambiando la línea sucesoria.

La mayoría de las señorías estaban de acuerdo pero no alcanzaban los dos tercios. A mí me pareció exagerado exigir tan abrumadora mayoría, y así se lo comenté a uno de nuestros anfitriones: Me explicó que en ese caso ven preferible la estabilidad de un mal gobernante que la indecisión de la voluntad de una mayoría simple, mayoría que en cualquier momento se vuelve en contra.
A fin de cuentas el emperador es sólo un funcionario incómodo que da algo de mala imagen internacional. No tiene tanto poder como para ser un problema real.

Dicha discusión se desarrolló en el seno de un congreso anual que reúne a las señorías de todos los feudos.
Por lo general en dicho congreso sólo se plantean asuntos técnicos, problemas comunes, y se coordinan posibles soluciones entre feudos específicos (si un acuerdo involucra a dos tercios o más, pasa a ser ley imperial).
Pero el congreso de ese año había sido retrasado en un intento por reunir la susodicha mayoría calificada y poder producir cambios en la jefatura imperial.

El papel de emperador es cada vez más simbólico pero quien lo ejercía en ese momento quería devolverle al cargo sus supuestas glorias de antaño y para ello necesitaba deshacerse de docenas, o quizá cientos, de tratados firmados entre las señorías durante siglos.
Cabe destacar que ni siquiera en sus mejores tiempos el emperador tuvo poder ejecutivo, nunca tuvo ejército a su disposición, por ejmplo, sólo comandaba las tropas que las señorías cedían (por un tiempo predeterminado).

Por ello el plan del emperador parecía ser a largo plazo e involucrar a varios de los familiares de la línea sucesoria: Necesitaba cambiar las tradiciones, la idiosincrasia de la nación.
Por ello las señorías concertaron la forma de agregar sucesores menos ambiciosos, tal vez con rencores personales.
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*Nota: En los siguientes escritos continué recapitulando lo que dejé más tiempo descuidado de la misma sección (aunque aún no había terminado la Parte I). En específico continué con los prolíficos (#046).

Intercambio de visiones (#045<=//=>)

(índice)

En cada feudo la educación es diferente y cambia según el gusto de la señoría que llegue al poder.
Sólo hay dos principios generales en los acuerdos imperiales: Todos los niños deben recibir una instrucción primaria y es obligatorio el fomento de la unidad del imperio por medio de programas conjuntos.

En la mayoría de los feudos la educación refuerza los roles que se espera que cada quien desempeñe en la sociedad y en el seno de sus familias, el papel que se considere natural.
Los cursos están estructurados en forma de proyectos donde se deben alcanzar objetivos específicos, y que van desde infantes organizando a qué se va a jugar hasta adolescentes resolviendo problemas matemáticos complejos (donde el líder asigna tareas específicas según las capacidades que ve en cada quien) o componiendo ensayos históricos o literarios con prolongados debates debidamente moderados.
En dichos debates son esenciales los alumnos de intercambio, provenientes de otros feudos, que amplían el horizonte dando una visión diferente a la local.

En las naciones de nativos, y sobre todo en esta, hay un vasto sistema de intercambio escolar (para jóvenes de 14 a 18 años), es la principal herramienta para fomentar la unidad de los imperios.
En esta nación en particular es obligatorio que, al menos, 20% de los alumnos de cada aula sea de feudos distintos y que cada institución educativa vaya alternando la procedencia de los estudiantes que recibe, manteniendo una cantidad similar de cada feudo a lo largo del tiempo, sin importar el tamaño, población o poderío del mismo.

Al enterarme de tales disposiciones creí que serían letra muerta, sabiendo cómo son los nativos, pero ya la ley se ha vuelto costumbre, ya es parte de la sociedad a tal punto que desde hace mucho en las universidades hay más estudiantes foráneos que locales sin que ningún programa lo imponga, ni mucho menos financie.
Aunque, cabe destacar, a la larga cada quien vuelve a su comunidad pues fuera de ella no se es nadie, pues allí ser nativo es lo fundamental para ser considerado como ciudadano.
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*Nota: Hablando de debates, a continuación (#053) pasaré a otra nación primaria, y tradicionalista, una nación donde tienen por debatir su razón de vivir.

Una justicia politizada (#056<=//=>)

(índice)

La justicia dentro de un feudo, o de una vecindad o de una familia, depende de su señoría.
Su señoría es dueña de todo lo que hay en su feudo y con ello puede hacer lo que desee. No hay leyes ni jurisprudencia que valga ante la soberanía de un dueño.

Al menos eso dice la tradición, en la práctica las señorías buscan mantener estables y prósperos sus feudos por el tiempo que duran en el mando, por el bien de sus propias familias, de sus herederos. Para ello es fundamental procurar la mayor satisfacción posible entre los suyos, que nadie se exceda en sus potestades.
La mayoría de sus señorías sólo intervienen cuando son llamadas. Nombran fiscales a lo largo de los feudos para que estén a disposición y dictan sentencia en persona, en el sitio, siendo el exilio la mayor condena posible según los acuerdos imperiales.

La relación entre feudos es distinta, ninguno tiene la supremacía. Desde la antigüedad ha sido difícil acordar quién debe tomar las decisiones definitivas. Primero se intentó dar tal potestad a un emperador pero fue imposible evitar que sus herederos abusaran de ella.
En algún momento se estableció una mesa de negociaciones, dicen que para fijar posiciones comunes ante un emperador soberbio y astuto.
En esa mesa estaban representados la mayoría de sus señorías. Fue difícil conformar un grupo compacto, capaz de tomar decisiones, fue difícil hallar personas que pudiesen interpretar los acuerdos imperiales y prever posibles consecuencias.
Y, al final, fue más difícil aún desprenderse de un órgano que costó tanto conformar.

Así, esa mesa de concertación se hizo permanente en forma de tribunal y sus miembros fueron nombrados magistrados vitalicios. Además se agregaron nuevos asientos (hasta un total de 11) para que el mayor número posible de señorías estuviesen representadas.
Se estableció que al quedar un puesto vacante, aquellos feudos con más tiempo sin estar representados, podrían nombrar al sustituto. Para ello las señorías hacen alianzas, obteniendo dicha potestad quienes sumen un mayor lapso promedio estando al margen.

El tribunal es un órgano político. En esa nación consideran la justicia como un asunto político, como el arte de tomar decisiones perdurables, trascendentales.
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*Nota: A continuación volveré con los tiranos y su particular forma de entender y usar el dinero (#057).

Festivales vinculadores (#060<=//=>)

(índice)

Los nativos viven para hacer de su tierra la más admirada, la más importante, la más provechosa.
Saben que para ello necesitan alianzas estratégicas en múltiples frentes, que necesitan que esas alianzas sean fuertes y estables. Lo que se refleja, por ejemplo, en su sistema judicial y en el educativo, dentro del cual se podrían incluir sus mayores eventos culturales: Las celebraciones y festivales conmemorativos de cada comunidad.

Nuestro viaje estuvo marcado por dichas festividades. Solíamos llegar un par de días antes a ver los preparativos y no nos íbamos hasta que todo acaba.
Era normal que nos preguntaran en cuáles otros festivales habíamos estado, cómo nos habían parecido. No tardé en darme cuenta que mis padres respondían con lujo de detalles lo primero (a los nativos les gusta que exploren sus tierras, ello significa que las admiran) pero evitaban contestar lo segundo. Sólo por experiencia propia, cuando ya no había vuelta atrás, entendí la importancia que le dan a los juicios de valor, lo importante que es para ellos compararse con sus pares, y el detalle y la minuciosidad que ponen al explicarle su visión a extranjeros imberbes…

Muchas veces han intentado establecer una gran fiesta nacional, que se celebre en la misma fecha a lo largo y ancho del imperio, pero ha sido imposible a pesar de que está claro que todos quieren pertenecer a la misma nación, a pesar de ser conscientes que necesitan de la unidad para prosperar.
Tal vez sea un deseo innato de ser parte de algo superior, de una nación poderosa sin que ello implique renegar del propio feudo.

La mayor tradición es asistir a las festividades de otras comunidades con frecuencia, al menos a una cada once meses. No para vacacionar ni por aumentar el acervo cultural sino para mostrar respeto a las demás comunidades, a los dueños de otras tierras.
Al principio creía que era consecuencia de los intercambios escolares pero con el tiempo he empezado a creer que es al contrario. Lo más probable es que ese intercambio cultural naciera de forma espontánea en gran parte de la población, que luego lo terminó imponiendo en el sistema educativo para que fuese una práctica general y permanente.

Los nativos parecen creer que para proteger sus características únicas y originales tienen que unirse en aquellas más generales.

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Índice. Capítulo 13
  1. Permanencia autóctona
  2. Los acuerdos calificados
  3. Intercambio de visiones
  4. Una justicia politizada
  5. Festivales vinculadores

(índice general)


Capítulo 14

Donde se describe una nación de monacas federados

Dominio en la distancia (#041<==//=>)

(índice)

El rey debía tomar una decisión, estaba perdiendo el control de los territorios ocupados por sus antepasados.

Eran unos territorios extensos, con abundantes recursos, pero estaban a un océano de distancia y no tenían medios para aprovechar su potencial a plenitud.
Con todo y eso, al ocuparlos, su reino se convirtió en el predominante de siete que convivían entrelazados. Fue tal su dominio que con el tiempo (y alianzas y guerras) su casa real se impuso a sus pares, degradando a los demás reinos en ducados y uniéndolos bajo un solo mando.

Mientras tanto, en la medida que fue creciendo la población de los territorios ocupados, aumentaron los conflictos básicos, la necesidad de tomar decisiones inmediatas, urgentes. Los nativos adquirieron poco a poco, de manera natural, la autonomía para solucionar sus problemas sin esperar (ni implorar) a que un poder lejano decidiera.
El consejero más apreciado por el rey insistía en la necesidad de que la monarquía en pleno se estableciera en esos territorios que, si bien lejanos, eran mucho más provechosos; o tal vez que dividiera el territorio en tres y designara gobernantes de la casa real.
El consejero, conociendo la soberbia de su amo, le decía que si nombraba como reyes a esos hipotéticos gobernantes, él sería emperador.

Pero el rey no se decidió a tanto, pasaron los años y lo más que hizo fue formar tres virreinatos, grandes como para defenderse de terceros pero timoratos como para no rebelarse. Nombró a los virreyes y creó títulos nobiliarios locales con la esperanza de que ello hiciera sentir a sus habitantes parte del reino.
Funcionó por momentos, mientras hubo prosperidad. Ante una subida en impuestos los virreinatos exigieron más poder: o más autonomía o una representación en el consejo, en la mesa redonda.
El rey, desde la distancia, tuvo que crear tres cortes de nobles, una para cada cual, con la potestad de legislar y controlar a los virreyes nombrados por él.

Nunca imaginó que décadas después la mayor parte de su casa real viviría en esos virreinatos y que en el seno de su reino se desataría una guerra sucesoria.
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*Nota: Éste fue un resumen de la historia antigua de la decimocuarta nación que visitamos. En sus programas educativos enfatizan en ella de manera mucho más grandilocuente, no así en otras naciones como la de mercaderes (Parte I, #042).

Los símbolos de unidad (#046<=//=>)

(índice)

Un buen monarca, ante todo, ha de ser símbolo de unidad. Ya sea de un reino o de un gremio o de su familia.
Para tal fin debe ser preparado desde la infancia o incluso desde antes, desde que sus padres planean su nacimiento (el lugar del mismo y la época del año), quiénes le apadrinarán y el nombre que ha de llevar.
Todo ello influye en la creación de ese símbolo de unidad.

Por ejemplo, durante nuestra estancia en la nación virreinal el principal asunto discutido entre los miembros de la monarquía estatal fue la realización de múltiples comicios pendientes, la mayoría de cargos menores, siendo el único destacable el de la cancillería.
Debían decidir cuál era el enfoque ideal para el momento y, con ello, quién sería el nuevo canciller, cuál de las familias correspondientes se desempeñaría mejor.

Hay casas monárquicas dedicadas a ofrecer los diferentes servicios del estado. Así como las gubernamentales y las estatales (o nobles), están las correspondientes a las relaciones exteriores, cuyo cargo principal representa de manera conjunta a los tres virreinatos por periodos de diez años, revisables.
El cargo se va turnando entre los virreinatos. Los nobles de aquel que le toque el turno nominan cinco candidatos y las tres cortes en conjunto eligen al canciller por mayoría consolidada, de dos tercios.
Si no hay acuerdo, el virreinato que hace la nominación puede retirar uno de los candidatos y las otras dos cortes vuelven a votar. Si ningún candidato recibe dos tercios de los votos, sale el candidato menos votado y todos los nobles, de nuevo, votan en conjunto pero en esta ocasión apoyando a dos de los tres candidatos restantes en cada voto.
Queda electo quien reciba más apoyos.

El monarca canciller, al igual que cualquier otro jerarca, debe representar los intereses del conjunto virreinal.
Por sobre todo se evalúa su capacidad de ser símbolo de unidad. Si pierde la confianza de uno solo de los virreinatos deberá dejar el cargo.
Más vale abdicar que (parecer) perder la confianza de las cortes, más vale admitir que no se comparte la visión del conjunto y hacerse a un lado por el bien general hasta que se alineen los intereses compartidos con las habilidades y experticia propia.
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*Nota: En el siguiente escrito (#049) continuaré con la Parte I, en específico con el sistema de justicia que se dieron las naciones de mercaderes.

Una injerencia fraternal (#055<=//=>)

(índice)

Cuando estábamos por irnos surgió una crisis.
La rama de la casa real que mantenía el poder en uno de los virreinatos estaba siendo cuestionada por una de las cortes hermanas.

Si bien cada virreinato es autónomo en sus asuntos, para mantenerse coligados, la elección de los tres virreyes se hace en conjunto: Las cortes generales de un virreinato dado postula cinco candidatos y entre las tres cortes eligen al adecuado con dos tercios de los votos, siguiendo un procedimiento análogo al de la elección de funcionarios del estado conjunto (como el canciller).
La pérdida de la confianza de una de las tres cortes supone la revocación del mandato, e incluso la simple insinuación de tal posibilidad suele provocar la renuncia del virrey. El descrédito de una remoción perdura por generaciones.

Ese escenario era el anhelado por el conjunto de nobles que produjeron la crisis: sólo querían alcanzar la minoría base necesaria (de un quinto de los votos) para convocar una votación de censura y así provocar la renuncia del virrey, pero no lo lograron. Muchos de ellos no cumplían los requisitos para poseer sus títulos, esperaban que el golpe mediático fuese tan rápido y certero que la ilegitimidad de sus títulos pasara desapercibida.
Los títulos nobiliarios se obtienen por asignación, de la corte general del virreinato, o por herencia. Para heredarlo se debe recibir el visto bueno de la familia, de sus miembros consanguíneos con hijos. En el seno de cada familia se elige a un monarca, o jefe de familia, de entre los tres con más hijos y nietos.
La elección debe ser por unanimidad, de lo contrario las familias cercanas, por enlace conyugal (y con títulos nobiliarios), tienen derecho a la injerencia amistosa.

No hay un poder central modelando a la nobleza, sólo en ocasiones las cortes generales crean nuevos títulos pero el desarrollo posterior del mismo dependerá de los nobles locales con que se emparente.
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*Nota: El sistema federado pero entrelazado de esta nación me recuerda a las naciones de nativos, que son federalistas por definición y que afianzan su unidad por medio de un sistema judicial político y previsor (#056).

Sólo un ajuste superior (#063<=//=>)

(índice)

Un nuevo esquema impositivo conjunto entre los virreinatos, un esquema más adaptado a la política monetaria del momento. Ese fue el detonante de una crisis de confianza provocada por un conjunto de nobles del ducado más afectado.

Los duques se encargan de los asuntos económicos, junto a las casas solariegas que elijan. Ha sido así desde la antigüedad, en todas las naciones de monarcas: La máxima absoluta es crear contrapesos de poder, crear entidades tan autónomas que no quieran coligarse con sus pares. Autónomas pero débiles, incapaces de rebelarse al poder central.
En especial el diseño y recaudación de impuestos crea grandes fricciones entre ducados, incluso cuando existen las mejores intenciones y amplios beneficios mutuos.
Justo cómo parecía que ocurría en aquel momento ante los ajustes monetarios que no podían controlar sin unirse.

Las políticas monetarias, por su parte, son un asunto de estado. En todas las naciones de monarcas lo manejan instituciones autónomas denominadas directorios.
Cada directorio está constituido por once miembros vitalicios, lo que garantiza continuidad en las decisiones ante cambios de mandatarios. El único poder del rey (o virrey en este caso) es designarlos de entre los recomendados por acuerdo de los ducados.
Cabría suponer que los duques suelen dominar la escena, pues sólo requieren llegar a una leve unidad, pero no es así por lo general. Aunque cuando lo logran producen grandes cambios, como la separación de los virreinatos de la antigua metrópoli.

Concertar las políticas monetarias en esta nación en particular es complejo al ser tres estados coligados, cada cual con su propia moneda.
Para ello existe un directorio conjunto donde participan los once miembros de cada virreinato. 31 de ellos votan las decisiones, los otros dos pasan a ser presidente primero y segundo, son nombrados al azar de virreinatos diferentes. Los presidentes no tienen voto pero se encargan de dirigir los debates, el primero como accionante y el segundo como censor (el segundo puede vetar decisiones del primero pero después de hacer un veto debe esperar, al menos, tres decisiones para hacer el siguiente).

Después de que el directorio conjunto logra concertar un programa es muy difícil detenerlo. Así lo comprobó el antedicho conjunto de nobles rebeldes.

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Índice. Capítulo 14
  1. Dominio en la distancia
  2. Los símbolos de unidad
  3. Una injerencia fraternal
  4. Sólo un ajuste superior

(índice general)


Capítulo 15

Donde se describe una nación de tiranos federados

Consejo de demagogos (#043<=//=>)

(índice)

El gran consejo plenipotenciario se encontraba reunido. Negociaban el presupuesto general del estado.
El tirano-canciller tiene la potestad de modificarlo pero no lo hace a menos que desee atacar allí, de inmediato, a alguien en particular. El presupuesto es para él un simple legajo parte de la escenografía del poder.

Lo que mantiene unida a la nación no son las instituciones ni la tradición. La mantiene unida es la retórica, la demagogia, la capacidad de (auto)convencimiento de que se necesitan unos a otros.
Quien pueda aportar algo de retórica son bienvenidos, y recompensados con una parte del poder y del territorio para que desarrolle, junto a los suyos, el modo de vivir sus pasiones.

La nación surgió de despojos de guerras absurdas, de revoluciones y contrarrevoluciones. Tardó en consolidarse, ningún modelo satisfacía a la más mínima mayoría. De hecho se consolidó por partes, cada idiosincrasia por su lado hasta que vieron la conveniencia de que hubiese un poder superior que los protegiese de amenazas externas.
La provincia que primero se estabilizó lo hizo con base en el dinero, en el deseo malsano por acumularlo, pero la provincia que logró la unidad de la nación fue la gobernada (y habitada) por seres deseosos de poder, de ser admirados por su poder. Sólo trabajan por la unidad para satisfacer ese simple, y poderoso, fetiche.
La capital fue establecida de común acuerdo en una de dos ciudades autónomas, en aquella que consideraron más segura, más protegida de arranques ambiciosos que pudieran echar todo por tierra. Fue establecida entre personas blandas, contemplativas, sin el ánimo necesario para rebelarse, cuya retórica sólo sirve para reiterar por qué (casi) nunca hacen nada.

En el consejo se reúnen representantes de las siete entidades federales (dos ciudades autónomas y cinco provincias) cada cual con un número de curules proporcional a sus aportes para la nación y a las prioridades que determine el tirano-canciller que se necesita en cada momento y ocasión.
Por ejemplo, al sentirse vientos de guerra, son convocados en gran cuantía aquellos demagogos que suelen ser dominados por la ira y la venganza, o en caso de celebraciones, derroche y espectáculo concurren los más glotones y lujuriosos.
La elaboración de argumentos justicialistas se le encomienda a los más envidiosos. De hecho, cuando llegamos a esa nación, ellos llevaban la voz cantante (en torno al presupuesto).
Nadie recibiría demasiado.
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*Nota: El sistema federal de esta nación, capaz de mantenerlos satisfechos, es lo único que conserva la unidad. En el #044 también describí un federalismo, el de la segunda nación de religiosos que visitamos en nuestro viaje.

Dándole valor al dinero (#057<=//=>)

(índice)

Los tiranos, hasta los menos demagogos, dicen proteger al pueblo, a los más vulnerables, por lo que no hay demasiados impuestos, al menos no en apariencia, al menos no declarados.

A su entender es innecesario cobrar impuestos, el estado sólo debe crear el dinero que necesite, o que le venga en gana, y obligar a sus súbditos a utilizarlo. Tal vez obligar a la población a usar el dinero sea la única utilidad de cobrar impuestos.
La cantidad de dinero que puede producir el estado es infinita. Pero su valor no tanto. Lo que determina el valor del dinero es la capacidad del estado de obligar a más y más personas a utilizarlo. Mientras más gente posea al menos una pequeña fracción, más valdrá el dinero recién creado.

El asunto está en convencer a la población de usarlo, en especial como reserva de valor, como medio de ahorro. Ese convencimiento se puede conseguir con buenas prácticas monetarias, predecibles y congruentes, o por medio de pura retórica, de simples argumentos vacíos que se basen en la intimación o tal vez en deseos e ilusiones o quizá en patriotismo.
Pero ese convencimiento es frágil. Ante cualquier percance se pierde la confianza y surge la hiperinflación, el mayor de los impuestos, acabando con todo el bienestar producido.

Entre tiranos está arraigada la creencia de que el dinero va perdiendo valor a medida que circula. A la población en general le dicen que por ello es importante el ahorro, pues así deja de circular, pero entre los jerarcas ven como imposible evitar que su valor se diluya, por lo que hay que gastarlo de inmediato, cual glotón en un banquete.

El mayor sueño de un avaro no es atesorar ningún tipo de dinero, su mayor sueño es poder crearlo de la nada y que mantenga su valor, que todos confíen en él, por siempre.
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*Nota: No puedo hablar de tiranos y evitar pensar en las naciones de déspotas. El próximo escrito tratará sobre cómo solventan sus asuntos (#058).

Votaciones abstractas (#064<=//=>)

(índice)

Después de todo gran anuncio, como el de un presupuesto general, se suelen hacer amplios sondeos oficiales.
En esta nación no hay elecciones aunque sus habitantes se dicen demócratas, no hay cargos públicos de elección directa ni indirecta pero hay constantes votaciones para revalidar los partidos políticos cuyos estudiosos son consultados por el tirano-canciller en el llamado consejo plenipotenciario.

El mayor deber del estado es proteger y promover la democracia. Por ello el voto es obligatorio, el gobierno debe educar, vigilar que los ciudadanos sigan los preceptos democráticos, como un Buen Padre (así llaman a quien asume la jefatura de gobierno en la lengua local)
Todo ciudadano debe manifestar sus preferencias políticas, al menos una vez al año, en centros permanentes cuando se le indique.
Así se va monitoreando la opinión de la ciudadanía a cada momento, así se sabe cuál es el camino más aceptado y deseado por la colectividad, al menos el tirano y sus sátrapas lo hacen (nadie más tiene acceso a los resultados).

Contrario a lo que pensé en un principio: el voto es secreto, así lo cree la mayoría de la gente. Nunca ha habido ni tan siquiera sospecha de represalias por un voto emitido. Al parecer al jerarca no le importa saber qué vota la gente y, de hecho, desea que se expresen de manera fidedigna, sin temor.
Pronto entendí por qué de su despreocupada actitud, no se vota por un líder ni por un representante (posible contendiente). Se vota por ideas generales, abstractas.
Cada ciudadano emite tres votos, por tres partidos políticos distintos. Son partidos sin rostro, sin liderazgo claro, sólo con proyectos y programas: Como debe ser en democracia, dicen orgullosos: Al votarse por tres opciones se respalda la fracción de ideas políticas en que éstas coinciden.

No está demás decir que es la nación de tiranos con mayor libertad de asociación, aunque los partidos deben cumplir estrictas normas «en pro de la estabilidad nacional».
Hay tres partidos nacionales, uno de los cuales promueve el paso de un sistema federal a uno central. Además cada entidad federal tiene dos partidos principales, con menor presencia en el resto de la nación, uno de derecha y otro de izquierda. No hay partidos liberales, en aquella nación creen que el colectivo está por encima de los individuos.
Unos partidos dicen defender a los desafortunados y despreciados otros dicen mantener las tradiciones y buenas costumbres:
Todos dicen que la población debe hacer lo que el gobierno de turno ordene, sin preguntas ni quejas.

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Índice. Capítulo 15
  1. Consejo de demagogos
  2. Dándole valor al dinero
  3. Votaciones abstractas

(índice general)


Capítulo 16

Donde se describe una nación de déspotas religiosos

La revolución espiritual (#047<=//==>)

(índice)

Al inicio, en una provincia, el déspota dejaba que cada quien hiciera lo que quisiera en su reducto, así como lo dejaban a él hacer lo propio.
Creía en una fuerza superior brutal, en un dios castigador, vengativo. Por eso cuando algún súbdito parecía disentir esgrimía razones religiosas para atacar, para motivar a los suyos a atacar.
Con cada arremetida se sorprendía más del entusiasmo que inspiraba, cada vez aumentaba más su confianza en el apoyo recibido.

Un día decidió atacar y conquistar (purificar y evangelizar) zonas aledañas.
Desde entonces el mandamás de esa nación ordena inquisidores que actúan en nombre de Dios, que purifican territorios corrompidos.
Cada inquisidor tiene control total sobre la zona que se le asigna pero deben retirarse después de cumplirse un tiempo preestablecido: Su alma debe descansar del contacto directo y continuado con el maligno, dice el dogma.

Los inquisidores en su primera misión sólo duran siete meses, en la segunda 17, en la siguiente tres años y luego siete. La quinta misión está estipula de 17 años pero, por lo general, nunca terminan la cuarta, nunca finalizan su decimotercer año de apostolado.
Dichos periodos son inalterables, son parte del mandato divino que define su religión, son lo que mantiene a raya al maligno, lo que da algo de coherencia al caos.
Incluso el mandamás debe someterse a ellos, debe hacer retiros espirituales, pedir a Dios que le ilumine, verificar lealtades. Debe hacerlo o los inquisidores de mayor rango irán a por él, desatándose una guerra santa donde él será el único perdedor garantizado.

Los inquisidores que demuestran lealtad son asignados a los territorios más importantes pero si alguno intenta aferrarse al poder es porque fue poseído por el demonio y debe recibir un castigo acorde.
(En esta nación es donde la justicia despótica es más formal, y más cruel, con todo tipo de torturas y tormentos.)

La revolución espiritual es continua, cíclica, una vez purificada una región se emprende la marcha sobre territorios que se descuidaron y se deja en manos de Dios la región recién recuperada.
Siempre hay un lugar sagrado que rescatar, una región que purificar y otras que se pierden.
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*Nota: Ésta fue la cuarta nación de déspota que visitamos. El respeto por los periodos de poder se debe en principio al temor a las posibles torturas, pero creo (o quiero) distinguir en ello algo de civismo. Un civismo que, aunque muy diferente, me recuerda al de los monarcas que describiré en el siguiente escrito (#048).

Invasiones benefactoras (#058<=//=>)

(índice)

El rumor era cierto:
Un inquisidor mayor abandonaría su tercer apostolado e invadiría, junto a sus hombres más cercanos, una región desatendida de una nación vecina (también de déspotas), una región semiárida, empobrecida por años de mala gestión.

Al principio (de nuestro viaje) no comprendía cómo los déspotas podrían progresar despreciando las labores productivas y, más aún, las académicas.
Hasta ese momento había sido un enigma para mí cómo hacían para solventar los asuntos cotidianos más simples: Nunca había oído mencionar organizaciones de algún tipo que tratara tales asuntos, y es que ni siquiera veía los motivos que podían tener para hacerlo. De seguro no sería para ayudar al prójimo ni al conjunto de la sociedad.

Los inquisidores, además de purificar territorios expulsando los malos espíritus, también se encargan de mejorar las condiciones de vida de los fieles para que el maligno no halle tierra fértil a la cual aferrarse.
Dicho inquisidor desertor había hecho carrera evangelizando zonas desérticas, tenía una especial habilidad para hallar y explotar acuíferos y, más importante aún, para someter a grandes poblaciones manipulando la distribución de agua.
Por eso decidió retirarse a donde pudiese usar el entorno a su favor. Un lugar que estaba a punto de perder grandes cosechas por falta de agua, cuya infraestructura había sido destruida por sucesivas guerras y que tendría que ser abandonado en masa si no se hacía nada al respecto.
Los lugareños no se opusieron a la invasión, aun conociendo la cruel fama del mandamás. Tal era la desesperación.

Ahora, ya pasados varios años de aquellos sucesos y sabiendo un poco más de déspotas, se me hace difícil estimar la cantidad de vidas que salvó, no sólo por la hambruna que evitó, sino por el ciclo de guerras qué tal situación extrema hubiese generado.
Vale la pena aclarar que no lo hizo por benevolencia, después de asumir el control se olvidó de todo precepto religioso, impuso su ley y gobernó sin compasión sobre quienes quisieron habitar la región.

Su llegada no significó el fin de las sequías: Es bien sabido que desde aquel momento todas las sequías que hubo fueron inducidas.
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*Nota: Éste es el decimosegundo escrito sobre las naciones de déspotas, mientras que el siguiente será el décimo sobre las de religiosos y versará sobre las principales facciones existentes en su seno.

Eliminando los escollos (#069<=//=>)

(índice)

Hay entre déspotas un movimiento subterráneo, pacifista, pasivo. Por todos conocido, por nadie temido. Capaz de mantener el equilibrio político de sus naciones.
Dicen que son muchos, que están por todas partes, pero nadie se atreve a decir un número, ni siquiera ellos mismos: No se reúnen ni siquiera se conocen, sólo pueden intuir cuántos son por los rastros que dejan, pues entienden la forma de actuar de sus iguales.

Mis padres me cuentan que es común que se acerquen a los diplomáticos en busca de solidaridad, o al menos de consejo. Suele ocurrir en todas las naciones de déspotas pero sobre todo en ésta, la más moralista.
Y así pasó, algunos de ellos buscaron a mis padres, hablaron con ellos, uno por uno. Nunca he sabido que temas trataron pero supongo que no fueron muy agradables.
Tal vez empezaron discutiendo cuáles dirigentes eran más nocivos y por qué.

La única forma que tienen de alcanzar la representis, la mayor representatividad posible, es depurando los déspotas menos beneficiosos, que aportan menos al sistema.
Lo hacen poco a poco, sin alboroto. No atacan al mandamás, se desataría una guerra sucesoria. Atacan a sus allegados, a aquellos que consideren más nocivos.
Siempre hay dudas de cuál debe ser el siguiente. En principio actúan por instinto, con pequeñas dosis, haciéndose necesario que muchos de sus pares hagan lo propio para que se vea algún efecto específico, para saber que se ha elegido bien. Necesitándose la colaboración de tantos más para alcanzar la meta final, para mejorar un poco la representatividad de la cúpula con un mal déspota menos.

A nadie parece importar, tal vez porque no provocan grandes combates.
La mayoría de los déspotas gobernantes no creen en venenos ni en conspiraciones, no creen que puedan morir por algo que comieron o bebieron. No sienten ninguna curiosidad ante muertes repentinas, sólo creen en lo evidente, en los ataques directos, físicos, brutales
Por eso nadie tiene miedo a ese grupo de déspotas.

Si bien son pacifistas, lo son en términos despóticos. A veces para reducir la violencia hay que usar violencia, dicen: Liquidar al individuo más agresivo de un lugar aumenta la paz.

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Índice. Capítulo 16
  1. La revolución espiritual
  2. Invasiones benefactoras
  3. Eliminando los escollos

(índice general)


Capítulo 17

Donde se describe una nación de parleros tradicionalistas

Concurrencia deliberante (#053<==//=>)

(índice)

Llegamos a otra nación primaria, diferente a las demás visitadas.
Estaba en un lugar tranquilo, protegido por acantilados, apartado de todo, excepto de ellos mismos (diría algún lugareño), excepto de las malas lenguas de sus propios vecinos.

Desde el inicio de su historia ha sido una nación deliberante, acostumbrada a resolver sus conflictos con poder blando. A todos allí les gusta hablar, opinar, hacerse escuchar, y tienen el derecho a hacerlo en cada asamblea convocada. Para algunos es un deber, no importa si se sabe del tema o si éste es relevante, lo importante es hacer respetar el derecho a opinar.

Todas las decisiones se toman en parlamentos, hasta las más nimias.
Al primer lugar a donde nos convidaron fue al foro, una amplia plaza con gradería donde se debaten los asuntos públicos. En el centro de cada poblado hay uno, al aire libre, donde cualquiera puede participar (incluso los extranjeros).
Paseamos muchas veces por allí, es la zonas más concurrida de la ciudad pero, con todo y eso, no había demasiada actividad. La vida en esa nación es apacible, lenta. La gente habla más de lo que trabaja, y están orgullosos de ello.
Es la capital menos poblada de las que conozco (en proporción al resto de la nación). Me cuentan que hay quienes se mudan a zonas despobladas sólo para tener mayor oportunidad de hablar en las asambleas, que es el plan de retiro ideal para muchos.

El organismo más importante para los lugareños es el cabildo de su municipio, nada ocurre si una mayoría fuerte en su seno se opone. Nada, ni siquiera si es una decisión proveniente del parlamento nacional, al menos eso dicen ellos.
Y es así en lo que respecta a sus asuntos locales, en cuyo caso una mayoría simple hace inviable cualquier injerencia del parlamento nacional(ista).
Pero si es un asunto declarado de interés nacional por la mayoría de los demás cabildos basta con que una minoría base (ya sea en votación secreta o pública) conceda tal estatus para que el asunto no pueda ser tratado como local, aceptándose las resoluciones del parlamento.
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*Nota: Ésta fue la decimoséptima nación que visitamos. La concurrencia constante a sus asambleas me recuerda las convenciones partidas en las naciones de prolíficos, que duran más de lo usual por tener demasiados militantes. (#054.)

Representación absoluta (#062<=//=>)

(índice)

También fuimos al Capitolio, un lugar frío y aburrido, con un hemiciclo encerrado, vetado.

Aunque el Parlamento Nacional es a veces ignorado e incluso despreciado, allí es donde se armoniza la vida de esa nación, allí es donde se engrana y se pone en marcha la política.
Para tratar asuntos nacionales los ciudadanos delegan sus votos para que sean ejercidos en el parlamento. Cada cabildo nombra al menos siete delegados, sin importar su tamaño ni su población ni su poderío. Lo importante es garantizar que se represente la sociedad con todas sus variantes.

La elección es autónoma en cada cabildo y se hace en dos rondas: En la primera ronda (de selección) cada votante apoya cinco candidatos en total, de cinco listas distintas: El primero entre los dos delegados más novatos en ejercicio; Otro (2do) entre los dos con mayor representación; Uno más (3ro) entre los otros delegados en ejercicio; El cuarto entre los candidatos con más de una década sin postularse y el último entre aquellos con experiencia pero que no están en funciones. Así se hace posible resaltar opiniones ocultas y posibles puntos de consenso.
Los siete candidatos con más apoyos, o aquellos con el apoyo de más de 41,67% de los votantes, se someten a la segunda ronda (de redistribución) donde cada ciudadano apoya al candidato que quiere que le represente, a sólo uno de los seleccionados, asignándole a cada cual un poder de voto parlamentario igual al número de votos que recibió en su cabildo. Con lo que cada decisión es un referéndum en segundo grado.
Todo ello para que cada votante sepa con precisión quién representa sus intereses, quién transmite su voz. (Una necesidad espiritual entre ellos.)

Las rondas de selección se hacen cada cinco años a menos que una minoría base (de un tercio de los votos) del parlamento nacional convoque a elecciones. Por otra parte puede haber una ronda de redistribución cada 29 días, si así lo desea una minoría sencilla del cabildo (un décimo de los ciudadanos activos).
Según la tradición para cada asunto se puede conformar un parlamento distinto, con distintos delegados, pero en la práctica desde hace mucho el proceso se ha simplificado. En lugar de ello se da la posibilidad de hacer votaciones adicionales de redistribución de votos cuando no se llega a decisiones firmes. Para que la decisión sea firme en primera votación debe ser de dos tercios de los votos representados, si no se alcanza se deberá convocar una segunda votación, dando suficiente tiempo a que los cabildos que deseen redistribuyan sus votos.
En la segunda votación sólo se necesita mayoría de votos representados.

Toda decisión pasa por dicho proceso. Por ello es considerado un régimen dubitativo en exceso, casi inoperante, pero nadie se queja, sólo disfrutan discutir nimiedades.

Iniciativas estudiantiles (#065<=//=>)

(índice)

La educación sigue lineamientos generales bastante amplios. En cada asamblea escolar (no se puede esperar otra cosa) es donde docentes y padres definen los cursos a ser dictados.
La gran mayoría de las escuelas son pequeñas para evitar que haya retrasos por intentar complacer a todos los padres.

Los cursos más dinámicos son los estructurados con debates.
En especial llamó mi atención un curso en el que los estudiantes redactan proyectos de acuerdos para que sean puestos a consideración del cabildo.
No sólo como un ejercicio instructivo: dichos proyectos pueden ser aprobados incluso a nivel nacional.

Todo ciudadano tiene derecho a presentar proyectos, de hecho es la única forma de iniciar el proceso legislativo. Se priorizan aquellos de proponentes noveles y de quienes más tiempo tengan sin ejercer tal derecho.
Los estudiantes simulan como presentarían el proyecto ante el cabildo local y diseñan una estrategia, que incluya las mejoras alianzas.

El autor tiene derecho a que su proyecto sea expuesto ante dicha asamblea, después una minoría sencilla (10% de los miembros activos de la comunidad) deberá promover su primera discusión.
Todo ciudadano que haya hecho uso de palabra en alguna de las pasadas 61 sesiones puede promover una primera discusión, pero si no llega a segunda discusión (por el apoyo de una minoría base) deberá esperar 29 días para promover otro proyecto.
En la segunda discusión los presentes plantean posibles modificaciones y en la tercera el proponente inicial presenta los cambios que tuvo a bien hacer y el proyecto es votado.

Es un proceso largo y tedioso por lo que los mejores proyectos estudiantiles reciben financiamiento estatal. En especial si la propuesta alcanza el ámbito nacional.
En dicho caso un tercio del cabildo debe apoyarla para que pueda ser presentada en el parlamento, en donde deberá ser promovida por un minoría sencilla de los votos representados para después ser respaldada por una minoría base de manera análoga al proceso en los cabildos. Incluyendo las restricciones necesarias para evitar que se congestione el sistema, por lo que los estudiantes deben escoger a un político de carrera o cabildero para que defienda su propuesta.

Lo que diferencia a los políticos del resto de la ciudadanía, es su capacidad para que los proyectos que apoya lleguen a segunda discusión en cada instancia y para hacer que otros ciudadanos menos participativos hagan propuestas en torno a sus intereses.

Selección de magistrados (#070<=//=>)

(índice)

Los cabildos también se encargan de impartir justicia.
Cada cual designa una junta permanente de jurisconsultos para conocer los casos y dictar una sentencia inicial. Si la misma no es unánime, el pleno del cabildo asume el caso y la sentencia se determina según la representis, según la proporción de votos que considere culpable al acusado:
Si llega a cinco sextos será la pena máxima, y la mínima si es de la mitad de los votos. Si hay criterios diferentes entre el cabildo y la junta de justicia el caso pasa a la corte suprema de la nación.

Cualquier sentencia puede ser modificada por dicha corte, excepto la máxima, al menos en teoría (nunca ninguna decisión del cabildo ha alcanzado un acuerdo de cinco sextos).
La sentencia también puede ser revisada si los agraviados consideran que va en contra de los principios promovidos por el propio cabildo, en cuyo caso ha de prevalecer lo dispuesto en la mayoría de los cabildos correlacionados.
La corte suprema está conformada por once miembros con un periodo de mando de al menos siete años, después del cual pueden ser removidos en cualquier momento si en la asamblea se alcanza un acuerdo mayor a aquel con el que fue elegido, tanto en términos absolutos como en relativos del poder de voto.

Para mantener el equilibrio y evitar grandes conflictos y debates se forma un consenso en el tiempo: Los delegados de cada cabildo distribuyen sus votos entre tres opciones de una lista de 19 preseleccionados: Se hacen múltiples rondas descartándose en cada ronda el postulado con menos votos.
Las votaciones son una vez al año o cuando surge una vacante. La representación de cada cabildo, como conjunto, debe apoyar candidatos distintos a lo hecho en las tres votaciones anteriores, con lo que eventualmente los apoyos empiezan a coincidir en los candidatos más moderados, en aquellos que producen menos rechazo en los extremos políticos. Dándose, con el tiempo, un consenso.
La preselección se hace por mayoría absoluta del pleno del parlamento por medio de múltiples rondas, decantándose en cada cual la opción menos votada. Hay siete candidaturas, dos postulados por cada minoría base (de un tercio) y aquella que obtuvo la segunda mayor cantidad de votos en la preselección anterior.

Los magistrados eligen entre ellos cada año al presidente de la corte.
Dicho presidente funge como representante del estado en actos protocolarios y en las relaciones externas:
Una nación son sus leyes.

Pregones para la unidad (#074<==//=>)

(índice)

Fuimos a visitar a una de las personas más conocidas de la nación sin ser líder ni detentar un cargo de poder directo.
Si bien la presidencia es respetada por sus méritos técnicos-jurídicos, el cargo más admirado y popular es el del pregonero del parlamento nacional.

Toda asamblea, desde una vecinal o una sectorial (como las escolares) hasta una gubernamental, designa un pregonero para cada sesión de debate. Éste se encarga de hacer la reseña oficial de la misma, resaltando el voto final de cada quien y el contenido formal de la decisión.
Es usual que una misma persona ocupe el cargo por largos periodos, pues siempre es preferible elegir a alguien ya conocido, sólo es necesario que demuestre imparcialidad y conocimientos políticos.
Cada parlamentario, en dicha elección, debe apoyar al menos a tres postulados, mientras que sólo puede nominar a un candidato cada 353 sesiones. Los nominados mantienen tal estatus si reciben el apoyo recurrente de más de un quinto de la cámara.

Visitamos a quien había detentado el puesto más veces durante la última década. Una pregonera, una señora mayor pero aún no anciana, con una memoria infalible sólo superada por su capacidad para leer a la gente.
Ha dedicado su vida a hacer pregones, de joven en asambleas estudiantiles y luego en su vecindad hasta llegar a su cabildo local y de allí ser nominada al parlamento nacional.
Nos cuenta que en cada cual su rol ha sido muy diferente. En especial le atrae los grandes asuntos tratados en el parlamento, y aunque dice extrañar la cercanía entre conciudadanos que se da en los cabildos y las asambleas menores, no cambiaría la majestuosidad del parlamento nacional, su sentido casi espiritual.

Para ella cada votación en el parlamento es como una ceremonia religiosa. Los delegados se levantan uno a uno, dicen un lema (una frase corta que justifica su decisión) y luego el sentido de su voto, empezando siempre por quien representa menos votos para que su voz también sea oída.
Su misión es aglutinar las opiniones y posturas que surgen en el hemiciclo como reflejo de la sociedad, pero sobre todo debe demostrar que siempre se llega a la mejor solución posible, aunque tal vez con algo de lentitud.

Cada debate, cada votación, da como resultado un compromiso donde cada parte obtiene algo según su sincronía con el resto de la sociedad.

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Índice. Capítulo 17
  1. Concurrencia deliberante
  2. Representación absoluta
  3. Iniciativas estudiantiles
  4. Selección de magistrados
  5. Pregones para la unidad

(índice general)


Capítulo 18

Donde se describe una nación de religiosos que luchan por sus creencias

Principios de un cisma (#059<=//=>)

(índice)

En el camino hacia una nueva nación de religiosos pude presenciar un leve altercado, una discusión no muy aireada pero sí llena de convicciones.
Mis padres me habían advertido que la tensión política es común en esa época del año, que por eso lo habían planificado así: cerca del día de la conmemoración del mayor cisma de la historia.

La discusión que presencié giró, como simpre, en torno a si la regente de una de las provincias más grandes de la nación debería asumir un papel más activo o no (sobre un tema que supe olvidar). Los argumentos iban más allá de capacidades gerenciales o de teorías conspirativas; se enfocaban en los aspectos teologales, en lo que Dios quiere de sus enviadas, de sus fieles.

Entre los religiosos hay dos facciones principales que se manifiestan de distintas maneras en cada nación:
Están los más tradicionalistas que creen que siempre ha de pasar lo que Dios desee que pase, para bien o para mal. Para ellos creer tal dogma o no es lo único que está en manos de un fiel, lo único que puede decidir. Volviéndose creyente o impostor en el proceso.
Pero también hay quienes creen que el deber de todo fiel, y más aún de toda guía, es desenmascarar la maldad, a las almas impostoras, es luchar contra el pecado, que es una lucha a muerte, por la vida eterna. Ellos creen que Dios actúa a través de sus enviadas y que evadir tal responsabilidad es el mayor pecado.

Esa discrepancia ha existido desde la antigüedad, desde la época de las guerras santas que dieron forma a las naciones actuales, cuando una pontífice promovió arrebatarle tierra santa a quienes consideraba infieles
Ella creía que su deber era hacer cumplir el mandato de Dios, creía que toda sibila debía actuar según sus creencias, que cada quien debía demostrar su fidelidad a Dios.
Por eso nombró muy pocas regentes (de entre quienes elegir a su sucesora), surgiendo una crisis de estado ante su muerte prematura que conllevó al cisma, a la elección de dos pontífices: Una para gobernar las zonas más antiguas y la otra para hacerlo en los territorios conquistados durante la guerra santa (que conformaron la nación que visitamos).

Esas dos visiones existen en todas las naciones de religiosos, y algunas extranjeras. Aunque nunca se han estructurado en forma de partidos políticos sí que tienen influencia en la toma de decisiones.

Perfecto tiempo divino (#066<=//=>)

(índice)

Había una gran expectativa: La guía suprema convocaría un semi-cónclave, era seguro, pero nadie sabía en cuál provincia. No había dado ninguna señal.

Era notoria la tensión entre las regentes con más de cinco años en el cargo.
Había una lucha silente, una guerra fría para demostrar quién debía permanecer en su puesto.
Escenario previsible: Cuando el pontificado queda vacante se elige a la sucesora de entre las once regentes provinciales en ejercicio. Si se considera la avanzada edad de la guía máxima de ese momento, se puede entender el deseo vehemente por permanecer en el puesto, así sea un poco más: A un solo paso del mando absoluto o a un paso de caer en el olvido.

Las regencias se renuevan por medio de semi-cónclaves en donde las 31 sibilas con más años ejerciendo en una provincia dada se reúnen y seleccionan tres candidatas de entre ellas mismas para que la guía suprema haga la elección final.
El cargo de regente provincial dura, al menos, cinco años y es usual que se hagan renovaciones apenas sea posible, al menos en esta nación, pues consideran obligatorio hacer cumplir la voluntad de Dios cuanto antes: Hay que buscar la perfección divina.
Lo único que evita que siempre se haga tal elección de inmediato es que según la tradición sólo puede haber 17 semi-cónclaves por década, al menos que un imprevisto provoque una convocatoria extraordinaria. (Al ser once regentes siempre surge cierta asincronía.)
En aquel momento había cuatro regentes con más de cinco años en sus cargos pero sólo en unas semanas la pontífice tendría libertad de convocar un nuevo semi-cónclave. Tendría que elegir una provincia, una regente. El día se acercaba, la tensión aumentaba.

En otras naciones de religiosos no existe tal tensión.
Por ejemplo en la más federalista dichos periodos se cumplen con menos rigidez, las renovaciones sólo se hacen «cuando Dios quiere», es decir cuando el cargo queda vacante de manera natural o cuando ocurre algún inciden grave imposible de ignorar.
Por demás, allí no son once regentes sino doce: Se acepta la de la capital, que se asocia con la traición que produjo el gran cisma.
Allí dicen: No tememos a la traición, Dios nos protege del mal.
No es necesario actuar, sólo lo es confiar.

Supervisión confesional (#075<=//=>)

(índice)

En esta nación el principal rol de la clase clerical es el militar.
No suelen hacer celebraciones religiosas. No buscan convencer, sólo imponen La Verdad, imponen mínimos rituales para hacerse presente en todo, en cada saludo, en cada comida, en el amanecer y en el anochecer, en toda decisión a tomar, en cada opción a considerar.

Ante la inminencia del semicónclave una de las guías provinciales fue especialmente rigurosa en su accionar. Dejando claro (al menos a mí) qué tanto poder se puede ejercer sobre los fieles desde dicha posición:
La regente tiene total prerrogativa para renovar los cargos seculares en cualquier rango, en cualquier ámbito.
En este caso fue supervisando distintas dependencias, desde los principados más grandes hasta los más insignificantes servicios autónomos. Fue recopilando información, no tanto sobre la calidad del gobierno o de la administración o del servicio dado, sino sobre los funcionarios a cargo.
Todo el mundo sabía que la regente se entrevistaba con las guías de cada fiel que le produjera el menor atisbo de duda y que de esas entrevistas conseguía reportes detallados basados en la información confesional de los implicados, no sólo por las confesiones dadas por ellos mismos sino también por las de sus seres queridos y colaboradores más cercanos, cualquiera que pudiera develar secretos y debilidades que comprometieran el funcionamiento de la provincia.

Desde entonces he verificado múltiples veces que ese mismo proceso ocurre en todas las naciones de religiosos aunque en la mayoría de los casos de forma mucho menos evidente.
Es común que una autoridad eclesiástica haga sugerencias sobre el nombramiento de funcionarios sin necesidad de currículos ni entrevistas ni pruebas de actitud pues tienen toda la información imaginable en sus informes.
Esas sugerencias suelen ser obedecidas por miedo a represalias, no necesariamente directas ni inmediatas pero sí devastadoras. De todas formas, por lo general, los funcionarios disfrutan de un alto grado de autonomía, aunque siempre con supervisión cercana.

Pero aquí se va un poco más allá, tales sugerencias son órdenes, son parte de la legalidad, del sistema: La mayor obligación del clero es guiar a su rebaño, por cualquier medio. Por eso la regente no logró permanecer en el cargo, su mandato fue demasiado blando en sus primeros años.

En esta nación es donde más intervienen las guías en asuntos seculares, es donde hay más control central.
Aquí se debe estar en línea con las reivindicaciones del momento.
Se busca la perfección divina

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Índice. Capítulo 18
  1. Principios de un cisma
  2. Perfecto tiempo divino
  3. Supervisión confesional

(índice general)


Capítulo 19

Donde se describe una nación de dictadores tradicionlistas

Estadías con un límite (#061<=//=>)

(índice)

Todavía estaba en el recuerdo de la gente el último tiranicidio. La última vez que un dictador quiso seguir en el poder más tiempo del pactado. El asesino se hizo héroe de repente.
No fue un evento traumático, por fortuna era un dictador menor, de una provincia pequeña

La vida en aquellas tierras es dura, cruel se podría decir. Por eso entre sus habitantes aprecian a quienes pueden hacer lo necesario para resolver problemas, a quienes cumplen su palabra sin importar nada.
Están acostumbrados a la crueldad del medio y no tienen problemas con ser inmisericordes entre sí cuando llega el momento.

El dictador asesinando fue el mejor gobernante que tuvo esa provincia en mucho tiempo. Se podría creer que la gente hubiese querido que mantuviera algo de influencia al concluir su mandato pero en esa nación es imposible, allí tienen la convicción de que lo más efectivo para realizar una tarea es darle todo el poder, absolutamente todo, a una sola persona pero únicamente por un tiempo determinado, fijo e invariable.
Para bien o para mal esa persona va a intentar terminar el trabajo encomendado en el tiempo exigido. Ello puede ser glorioso o catastrófico, no hay términos medios.
Tampoco hay excusa posible pues un dictador no tiene límites en su accionar, más allá de su consciencia. Sólo es recriminado quien no cumple los objetivos trazados cuando se le concedió el cargo, recibiendo la pena prestablecida al terminar su mandato y siendo la mayor falta haber intentado mantener el cargo más tiempo del asignado.

Cualquier trabajo, desde el más básico al más complejo, desde un emprendimiento privado hasta la jefatura de estado, está regido por dicho principio; siendo el jefe de estado uno de los pocos dictadores que se expone a la pena capital si intenta retener el poder, al haber cometido alta traición.
En los gobiernos locales no es tan común que se dé la pena capital. De haberse entregado a tiempo, la condena del último gobernante asesinado hubiese sido el exilio pero al intentar organizar una rebelión el delito también pasó a ser alta traición.
No es deseable que haya impunidad, ni siquiera se puede permitir el menor atisbo de duda.

Estructuras poderosas (#068<=//=>)

(índice)

Un dictador tiene poder absoluto hasta el final de su mandato. Ello incluye fijar el método de elección del siguiente dictador, al menos según la tradición.

Desde hace mucho los dictadores no cambian la estructura de poder. El único motivo válido para intentar hacerlo sería mantener el poder mismo pero ya está más que demostrado que eso es imposible.
No vale la pena intentar nombrar a un sucesor títere. Un supuesto títere con plenos poderes podría destruirte con facilidad.

A lo largo de la historia, en la gran mayoría de los casos, los dictadores han sido nombrados por una asamblea nacional de entre los gobernadores de provincia para un periodo de un decenio.
Dicha asamblea, conocida como comicio, suele estar compuesta por los alcaldes. Se reúne y delibera por una semana, justo antes de que acabe el periodo asignado al dictador saliente.
Tiene dos misiones: Elegir a un nuevo dictador y fijar los objetivos específicos que éste debe cumplir (y el tiempo máximo que tiene para ello). Esto último lo ha de cumplir en cinco días, quedando dos más para recibir las postulaciones, discutir las propuestas de cada candidato para cada objetivo fijado y, al séptimo día, elegir al dictador.
La elección es a conciencia, y por tanto secreta.

El dictador puede hacer lo que quiera para alcanzar el objetivo encomendado pero está demostrado que diez años no alcanzan para reformar el sistema.
Es mejor dejar que la burocracia siga su curso y no perder el tiempo intentando controlarlo todo. Es mejor que los gobernadores sigan eligiendo a los alcaldes, de entre los jefes de distrito y que estos sean electos por asambleas locales, a mano alzada.

Es absurdo intentar crear un sistema de control cuando sólo se dispone de tan poco tiempo. Es imposible crear alianzas cuando una de las partes tiene poder absoluto, cuando no hay forma de ejercer presión.

Consejos para el éxito (#072<=//=>)

(índice)

Nos invitaron a la inauguración del año escolar en uno de los internados más prestigiosos de aquella nación.
La disciplina y el orden prevalecían en todo el lugar, en todo momento. Se podía sentir la tensión, el celo que ponían los presentes (la mayoría de entre 7 y 17 años) en cada movimiento que hacían, sobre todo durante el discurso inaugural.

El acto estuvo presidido por la directora de la escuela. Aunque tenía porte autoritario, su discurso fue más bien cálido, en tono de consejo compasivo, de confidencia.
En especial fue reiterativa en una idea: El principal rol de un dictador no es mandar sino proponer; Generar buenas propuestas y comunicarlas con efectividad es lo único que puede llevar al éxito; Después que se tiene el poder, gracias a lo propuesto, mandar es sólo un gaje más del oficio, el cual no debe ser una distracción: Siempre se debe tener algo que proponer, siempre se debe tener un camino por el cual avanzar.

La directora hablaba por experiencia propia, está entre quienes han ocupado el cargo por más tiempo. Lo cual no es poca cosa dada la evaluación continua y el prestigio de la institución, dado el poder que muchos de sus egresados han alcanzado y la exigencia constante de los padres para que continúe tal tendencia.

Acababa de ser ratificada en el cargo. Primero tuvo que lograr la aprobación de los padres y tutores al rendir cuentas, cada cual evaluó su desempeño del 0 al 5 en diversos aspectos (al igual que evaluaron a cada profesor con que se relacionaron).
Luego tuvo que presentar, junto a su equipo, las propuestas correspondientes a los objetivos fijados por los padres y tutores en la asamblea anual. De los miembros de esa asamblea cada décima parte puede fijar hasta tres objetivos, los cuales serán priorizados por los padres y tutores.

Las propuestas (de al menos tres candidatos) para los diez objetivos prioritarios son presentadas a la asamblea de docentes. Cada docente las evalúa (del 0 al 5) y se hace el recuento agrupando los votos por lustros de antigüedad.
Todas las votaciones son secretas por el bien de la institución, para evitar manipulación y represalias de quien quede electo para el cargo.
Más de una vez la directora, que en ese momento me pareció tan cándida, había intentado hacer lo propio.

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*Nota: La invitación fue porque yo tomaría algunos cursos con uno de los profesores del internado.

Persuasivo pero blando (#076<=//=>)

(índice)

El dictador tiene poder total.
La corte suprema sólo cumple un papel simbólico, sólo aconseja al dictador o, mejor dicho, a la sociedad: Tiene un poder blando, tiene la capacidad de hacer que la sociedad se reúna en torno al dictador, que sea participe activa en sus planes, o no.

Las leyes vigentes son aquellas aprobadas en el tiempo, aquellas respaldadas por más dictadores sin sufrir grandes modificaciones, a menos que el mandamás en ejercicio diga lo contrario. Pero en dicho caso debe tener un motivo de fondo, debe estar enmarcado en su plan de gobierno o podría ser contraproducente para su mandato.
Por lo general el dictador decreta leyes y la corte suprema evalúa su consonancia con la tradición, y aunque igual pueden ser aplicadas, si no reciben una buena calificación la sociedad las vería con recelo y podría resistirse a acatarlas, haciendo más difícil para el mandamás alcanzar los objetivos marcados en los comicios.

La corte suprema no tiene poder sobre el dictador pero igual se precia de ser un ente autónomo, de ser la conciencia viva de la sociedad, y hace todo lo posible para mantenerse así.
Está constituida por 17 magistrados, con mandatos de hasta 23 años. Cada 17 meses, si no ha habido ningún contratiempo, el juez más veterano deja su cargo y sus decisiones son juzgadas, pudiendo ser acusado de alta traición. De ser hallado culpable no sólo podría recibir la pena capital sino que su legado también podría quedar anulado, desde sus sentencias hasta los nombramientos que haya hecho (lo cual implica cierto grado de autoregulación como se verá a continuación).
Los magistrados se van rotando el nombramiento de los jueces encargados de los tribunales provinciales, de entre quienes se eligen a los futuros magistrados. Si un magistrado es hallado culpable de faltar al juramento de su cargo, los jueces provinciales que nombró dejan de ser elegibles a menos que se hayan declarado en rebeldía en el debido momento (ante una decisión dada que considerasen errónea). Dichas declaraciones de rebeldía son la base para los juicios posteriores, cerrándose así el susodicho círculo autoregulatorio.

En los mismos comicios donde se escoge al dictador y fijan sus objetivos también se nombran once magistrados sustitutos de entre los jefes de los tribunales provinciales con más de 13 años en el cargo. Justo después de ser nombrados como sustitutos, los magistrados en ejercicio los evalúan al unísono, quedando establecido el orden en que asumirán como magistrados. Por lo general sólo llegan al cargo los siete mejor evaluados.

Cabe destacar que los asuntos entre particulares son resueltos por tribunales independientes, no por derecho propio sino por el desinterés histórico de los dictadores. A la mayoría de quienes han tenido el poder absoluto (pero temporal) no le ha importado mantener la moralidad y la decencia, no está entre sus funciones ni ayuda a cumplir sus objetivos inmediatos.

La gran guía estratégica (#084<==//=>)

(índice)

Estaba a punto de empezar la siempre esperada reunión del dictador con sus consejeros.
Era una reunión pública y notoria, de esas que pueden ser presenciadas por quien lo desee y repercute en las tertulias del populacho por días.

Cada semana el mandamás se reúne con su círculo cercano y algunos cientos de seguidores en los más diversos lugares de la nación, en lugares, por ejemplo, donde se vaya a iniciar un nuevo gran proyecto (ideado por el dictador y alabado por su séquito).
La mayoría de las reuniones es sobre proyectos, propuestas y mecanismos pero nunca faltan las amenazas y los juicios sumarios: En algún momento el dictador hace un pequeño paréntesis, brinda una breve exposición de motivos, ya sea un caso conocido o no, y dicta su sentencia dejando claro el principio supremo que se debe seguir por el bien de la nación.

En los preparativos del evento se podía sentir la tensión, el deseo de que todo saliera a la perfección. Era la primera vez que recibían a ese dictador y nunca se sabe qué extravagancia no cubierta puede desatar la ira de un mandamás.
Todos los dictadores, de todos los niveles y ámbitos, hacen este tipo de reuniones por mero instinto. Permiten simplificar procesos y disminuir burocracia, permite transmitir el mensaje directo a cada persona involucrada (los objetivos por alcanzar, el plan a seguir…), dejando en claro el deseo de que cada quien ponga su mayor empeño en lograr la meta en común, e incluso abre la posibilidad contralora entre pares y aumenta la competencia: Quien consiga los objetivos obtendrá la recompensa sin importar demasiado los rangos o el historial.

Al llegar a la tarima, el dictador se veía confiado y decidido, como quien sabe lo que debe hacer y cómo hacerlo. Se siente como pez en el agua: Dirige el espectáculo con maestría, caracteriza problemas, plantea posibles soluciones y argumenta cuál prefiere, da la palabra a los expertos, a algún dirigente, a los afectados y al público en general, cuenta anécdotas y chistes para invitar a la reflexión y, finalmente, hace un compendio y revela su decisión, absoluta y definitiva.
Durante todo ese proceso deja ciertas incógnitas abiertas de forma sutil pero desafiante, como si fuera parte de su plan maestro. Son incógnitas que nadie debe intentar despejar.

Acuerdo estabilizador (#086<=//=>)

(índice)

En la antigüedad habían constantes guerras y tiranicidios, no existía un proceso a seguir para hallar sucesores, la sociedad actuaba por instinto: Si un mandatario permanecía demasiado tiempo en el poder se iba diluyendo su liderazgo, iniciaban las protestas callejeras, se producían alzamientos militares, iba aumentando la tensión hasta que se daba un cambio de régimen.
En ocasiones el mandamás accedía a renunciar y nombraba un sucesor pero la paciencia solía ser aún menor con este último a menos que marcara una distancia notable con su predecesor. La mayor paz y estabilidad se daba cuando el dictador era escogido por algún tipo de asamblea, pero no era muy usual.

Cuenta la leyenda que todo cambió con la llegada al poder de una dictadora visionaria que convocó a los jefes de provincia con quienes acordó el sistema sucesorio que se fue convirtiendo en una estructura poderosa, que dio forma a la nación.
Además se acordó canalizar el poder blando que la sociedad solía ejercer por instinto, con protestas y disturbios, estableciendo un sistema judicial independiente pero débil.
Dichos acuerdos debían ser renovados por cada nuevo mandamás electo y por quienes estuvieran en la posibilidad de sucederle (forzados por el primero). Así, y aunque ello dependía en cada ocasión del capricho del gobernante de turno, la tradición se fue imponiendo poco a poco.

Lo que no contempló el acuerdo fue un mecanismo para resolver problemas estructurales, problemas que requirieran más de unos años de trabajo. Los dictadores al ser electos por un solo decenio no se preocupaban por atajar dichos problemas y menos aún si ello debilitaba su poder inmediato.
Por tal motivo, por ejemplo, ningún gobernante se ocupó de construir infraestructura de envergadura para atender a una población que crecía de manera exponencial. La única medida que tomaron algunos fue alentar la migración y disminuir la carga sobre la producción de bienes y servicios. Los más minuciosos incluso llegaron a ofrecer recursos a las universidades y otras instituciones académicas para que guiaran a buen puerto dicha migración, para que pudiera subsistir y prosperar, para que no generara conflictos con habitantes locales.

De allí surgieron asentamientos que fueron las semillas de las otras naciones que conforman la armonía actual, asentamientos que adaptaron sus costumbres a nuevos entornos. La mayoría de ellos se fueron confederando por protección mutua pero manteniendo cada cual su autonomía en la mayoría de las decisiones. Otros tantos, por el contrario, se lograron amalgamar por medio de sistemas de gobierno cuyo cargo máximo lo ejerce un líder de unidad nacional.

Todo ello siempre siguiendo el mismo principio fundamental, siempre con gobiernos con poder absoluto pero con fecha de caducidad.

Pactar para trascender (#090<=//=>)

(índice)

Visitamos una apartada ciudad.
Nos alojamos en un gran hotel donde nos recibieron muy bien. Mi familia siempre ha sido muy cercana a muchos de los socios-propietarios.
A la segunda semana nos invitaron a una cena informal con varios de los socios. Si bien parecía una cena cualquiera, poco a poco me di cuenta que era una reunión dictatorial, una de esas reuniones estratégicas que acostumbran hacer los líderes en aquellas naciones para aglutinar esfuerzos y ajustar la mira.

El principal tema a tratar fue la ratificación del pacto principal en el que se basaba la dirección general. Desde la cabecera de la mesa central se oía la voz clara y serena de quien se sabe al mando, intocable. Pero sus palabras eran conciliadoras, deseaba dejar un legado trascendental, un plan de acción que fuese seguido durante una generación entera, que marcase una época.
Es la voz de quien entiende que no puede extender su periodo de mando pero también que está en su mano dirigir la acción y que con algo de presión puede crear los fundamentos de futuros proyectos. De quien entiende que puede crear, con sólo sacrificar su poder actual, una estructura tan sólida que sea difícil de dejar a un lado.

La dirección de la empresa se rota entre dichos socios siempre siguiendo el mismo procedimiento: Plantean objetivos, los priorizan, fijan plazos, los postulados hacen propuestas y son evaluados.
Quien queda electo tiene poder absoluto, según la tradición, pero por lo general hay acuerdos que limitan su accionar. Es necesario para cumplir los lapsos establecidos, para que haya prosperidad, para mantener un ambiente de civilidad y poder garantizar condiciones mínimas a futuro que alienten la inversión, la entrada de nuevos socios y clientes.
En las empresas que han perdurado, de casi toda rama o sector, suelen haber pactos profundos y estructurales. Mientras más fuertes sean los acuerdos alcanzados por un dictador antes de llegar al poder más duradero podría ser su mandato, los involucrados tendrían más confianza en conceder un periodo más largo de mando. Pero ello también puede ser visto como una señal de debilidad, tal vez de indecisión, por lo que no se debe tomar a la ligera.

A pesar del tono amable que impuso desde su sitial, durante toda la cena se sintió una suave tensión, casi maternal, casi sacra. Nadie interrumpía, ni con el más mínimo gesto. Recuerdo a la perfección el silencio general, más por respeto que por miedo, más por su visión de futuro que por su deseo de permanecer en él, ya no le quedaba demasiado tiempo.
En los últimos años este hotel había sido dirigido por una anciana enérgica y obstinada con los suyos pero paciente y tierna con todos los demás.
Nosotros estábamos en la tenue frontera entre ambos grupos.

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Índice. Capítulo 19
  1. Estadías con un límite
  2. Estructuras poderosas
  3. Consejos para el éxito
  4. Persuasivo pero blando
  5. La gran guía estratégica
  6. Acuerdo estabilizador
  7. Pactar para trascender

(índice general)


Capítulo 20

Donde se describe una nación de mercaderes confederados por necesidad

Asentamiento comercial (#067<=//=>)

(índice)

Dicen que todo empezó por casualidad.
Era un pequeño paraje para descansar, un paraje donde confluían muchas rutas entre diversos pueblos
Los visitantes de esos pueblos traían consigo sus costumbres y enseres propios, bienes exóticos para todos los demás, y por ello apetecibles, muy apetecibles.
Mercancías a fin de cuentas.

Quienes llegaban con tales bienes no se daban cuenta de su singularidad pero los lugareños sí, y pronto empezaron a viajar de un pueblo a otro y a otro más distante cada vez. Al principio por curiosidad, luego para mercar.
Quienes estaban más interesados en ofrecer estabilidad conformaron un comité ejecutivo. Poco a poco aquel paraje se convirtió en referencia universal y sus gentes, los mercaderes, se volvieron adinerados.

Nunca dejaron de explorar, no sólo los territorios sino también sus propias mentes. Empezaron a innovar, a crear bienes cada vez más sofisticados que atraparan la imaginación de propios y extraños.
Hubo una época de estancamiento, los límites naturales los mantenían cautivos. Hasta que desarrollaron, hay quienes dicen que por azar, nuevos métodos de transporte y de comunicación, pudiendo así acceder a tantísimos territorios cercanos y ricos pero inexpugnables.
De repente se dio la gran expansión. Se conformaron grandes consorcios para explorar y explotar los nuevos territorios. Establecieron asentamientos comerciales, cada cual según las características del terreno, cada cual especializado en sus asunto.
La mayoría constituyeron una confederación, sólo dos quedaron por fuera: uno por necesidad y otro por azar.

El comité ejecutivo no dictó normas, como es su tradición, sólo hizo que se cumplieran y refinaran los contratos que fueron surgiendo.
Pero además, tal vez lo más importante, la metrópoli más antigua impuso condiciones para que las nuevas entidades comerciaran con ella. Condiciones que giraban en torno al respeto del derecho de las gentes, en especial de los migrantes de sus tierras.

Dicha actitud no sólo fue por buena voluntad, de hecho fue sobre todo por un cálculo político-económico: Evitar las costosas migraciones masivas que ocurren cuando los gobernantes maltratan a sus pueblos.

Una poderosa bolsa vacía (#077<=//=>)

(índice)

Las instituciones públicas más fuertes entre mercaderes son las encargadas de fomentar la competencia (y de luchar contra los monopolios).
La más popular, como es de esperarse, es una bolsa de valores. Pero no es una bolsa convencional, es una de capital representativo y negociaciones anónimas conocida como bolsa vacía, pues en ellas no se gana dinero. Sólo sirve de base para mejorar la competencia interempresarial.

En ella se transan fichas que representan a las empresas, o mejor dicho, que representan la contribución de las empresas al desarrollo sustentable de la economía, la reputación ligada a su responsabilidad social, ambiental y productiva.
La ficha base, o semilla, es la relacionada a la bolsa misma. Cada ciudadano recibe cada año tantas de estas fichas como años de edad tenga, empezando a los 23 años, y además se le rembolsan aquellas que haya gastado el año anterior, premiándose así la participación constante.
Con esas fichas, o fracciones de ellas, se pueden adquirir aquellas otras correspondientes a las empresas que consideren merecedoras de incentivos fiscales, con lo que se evalúa el aprecio que la sociedad tiene por cada cual.

Para evitar coacción los intercambios son secretos. Además se usa criptografía a doble cara y una gobernanza distribuida contra el fraude y la adulteración de los registros:
En los centros de consultas, un funcionario verifica la identidad del ciudadano y genera un código criptográfico, la primera cara. Luego el ciudadano da las bases para la otra cara del criptograma, con lo que surge una huella única e irrepetible.
Finalmente el corredor hace todas las operaciones que tenga a bien. Las puede realizar de inmediato y/o dejarlas programadas (incluso para que sea recurrente en años posteriores), con lo que evita que se pueda deducir quién hizo cuál transacción por el momento en que asistió a la sede de la bolsa.
Los registros son fijados por casas matrices al resolver problemas matemáticos que dependen del resultado del anterior problema y de los propios datos tratados, con lo que una vez asentados no se pueden variar sin corromper los registros posteriores. Cada solución debe ser verificada por las demás casas para que sea definitiva.

Las buenas o malas negociaciones de los participantes sólo modifican la influencia que tiene cada quien en el sistema, nada implica una ganancia económica. Es más bien un deber ciudadano, es la leve contribución que se da para que todo funcione cada vez mejor.
Además es una forma de restarle (aún más) poder al estado: Mientras más personas participen, con más frecuencia, será mayor la proporción de lo recaudado por el estado que se destina a dicho sistema.

Concesión gubernamental (#085<=//=>)

(índice)

Fue frenética la caída en la bolsa (vacía) del gobierno de una de las  provincias más prósperas.
Una serie de escándalos políticos hizo que perdieran en pocos días gran parte de su soporte, produciéndose de inmediato un cambio de poder.

En esa nación el gobierno, en cada nivel y circunscripción, es ejercido por fundaciones sin fines de lucro que cotizan en un mercado bursátil especializado donde la ciudadanía participa de forma constante y libre sin recibir una recompensa monetaria.
Allí gobernar es un servicio, es coordinar los asuntos públicos  de un territorio determinado, es un monopolio natural que se da en concesión a la organización que mejor esté valorada por la sociedad, y que esté disponible:
Una concesionaria no puede gobernar en más de 23% de las entidades federales (ya sean provincias de la nación o municipios de una provincia) ni tampoco pueden tener bajo su mando a más del 19% de la población de la nación o de una entidad. Cada una de ellas, dependiendo del respaldo que tenga, elige el proyecto que considere más acorde a su perfil pues las costumbres y tradiciones legales suelen ser muy específicas para cada lugar, llegando a ser diametralmente opuestas en ocasiones, incluso entre entidades vecinas.

La concesionaria en cuestión perdió su principal gobierno provincial al dejar de estar entre las mejor cotizadas y tiempo después, al profundizarse la bajada, perdió más influencia aún y se tuvo que conformar con unos pocos municipios.
También salió de la directiva del gran comité pero eso fue lo menos traumático. Es una autoridad nacional débil, sólo cumple funciones de coordinación y de control (de allí surgieron los escándalos que sacudieron la bolsa de gobernabilidad).  Está compuesto por seis representantes de cada provincia, designados de dos en dos cada tres años por los gobiernos locales y su directiva la conforman los representantes recién nombrados de las siete provincias que más recursos hayan aportado de aquellas que tengan más de un decenio sin ejercer tales funciones (así compensan las votaciones plutocráticas en su seno).

La agrupación que solía ser vista como la tercera opción se hizo cargo del gobierno, fue la que salió favorecida de la redistribución de capital político.
Tendrá cuatro años de gracia en los que será evaluada de forma constante en la bolsa, en los que definirá no sólo su continuidad en dicho gobierno sino la posibilidad de expandir su prestigio e influencia en otras provincias de la nación.
Allí cada provincia es autónoma, sólo aceptan estar entrelazadas por facilitar la búsqueda de los mejores gobiernos posibles.

No impuestos, no estado (#087<=//==>)

(índice)

Fuimos a la urbanización amurallada de la ciudad capital, un lugar 100% libre de impuestos, libre de toda presencia del estado, de sus servicios.

Para los mercaderes el estado es sólo un proveedor de servicios y, como es lógico, aceptar un servicio siempre ha de ser optativo. Por eso existen toda clase de «entidades libres» desde edificios y campamentos hasta municipios y provincias enteras.
Allí los ultraliberales pueden tomar las riendas, resguardando sus vidas por sí mismos, imponiendo su justicia (o al menos intentándolo) según los contratos que firman. Cualquiera puede vivir allí, la única limitante es la edad: Está prohibida la permanencia de menores de 23 años en horario nocturno y/o por más de 12 horas al mes; siempre existe el riesgo de un brote despótico.

Cabe aclarar que dichas zonas no son autónomas, mudarse a una de ellas no libera de compromisos previos, no da ningún tipo de inmunidad. El estado y cualquier individuo o ente puede intervenir cuando lo ampare algún contrato.
Su existencia es una muestra palpable de la importancia de los servicios dados por el estado: seguridad, justicia, planificación general (de infraestructura y demás), estabilidad monetaria.
Este último punto me llamó la atención pues en la mayoría de los casos quienes viven en dichas zonas siguen usando la referencia del estado para el intercambio de bienes. Entre mercaderes cualquiera puede crear monedas o fichas de intercambio pero nadie puede imponer su uso, por lo que el estado ofrece como referencia un promedio ponderado de las monedas que hayan mostrado mayor estabilidad y aceptación en cada región, variando el peso que se da a cada moneda en el cálculo.
Así los precios hacen referencia a dicho promedio y cada ciudadano paga en la moneda que acuerde con su contraparte, sabiendo de antemano la relación entre ella y la referencia.

Aunque hay múltiples gastos relacionados a dichas entidades, es más barato mantenerlas que intentar abolir el impulso subyacente (con educación y castigo, con escuelas obligatorias y cárceles).
Su uso y puesta en boga es cíclica, cada cierto tiempo surgen líderes carismáticos con el mismo ideario ultraliberal: llaman a dejar de mantener un estado parásito, forman movimientos multitudinarios, su fama crece como espuma hasta que choca con la realidad al mudarse a uno de estas entidades libres.
En promedio quienes emprenden la aventura no duran más de año y medio viviendo en plena libertad, asumiendo plenas responsabilidades.

La recaudación de fondos (#091<=//=>)

(índice)

Por casualidad me enteré de una nueva agrupación política que salió a bolsa.
Hace pocos meses una de las personas más acaudaladas de una pequeña ciudad decidió que quería que su visión trascendiera. Hay quienes dicen que fue por un problema familiar, tal vez con sus hijos, ya que empezó a invertir en la ciudad mucho más que antes, mucho más allá de pequeñas obras benéficas. Empezó a invertir como si no tuviera a quién dejar toda su fortuna.
Poco a poco se hizo de gran fama, parecía no tener objetivos políticos, parecía sólo querer mejorar su ciudad de una forma muy particular. Nunca estaba de acuerdo con las formaciones políticas locales, nunca invertía en sus proyectos.

En esa nación las agrupaciones políticas, o fundaciones, recolectan y acumulan dinero para sus proyectos. Crean un  fondo de inversión para cada uno y los contribuyentes eligen cuál proyecto desean financiar, llegando a la dirigencia quienes aportan mayor capital.
Si bien la mayor parte de los recursos están asignados a proyectos específicos, hay una porción nada despreciable que queda a la discreción del gobierno proveniente de aquellos ciudadanos que no tienen interés en los asuntos públicos pero que, para disfrutar de los servicios del estado, están obligados a contribuir con un monto mínimo al fondo general del gobierno de turno.

Pero en esa pequeña ciudad había muy pocas opciones políticas, los proyectos giraban en torno a intereses de la provincia. Por eso había preferido invertir directamente, por eso poco después se había aliado a algunos políticos conservadores para recaudar fondos y así cosechar la fama que había sembrado, la buena imagen que disfrutaba.
Los conservadores veían su accionar con buenos ojos porque no esperaba nada del fondo general de la provincia

El uso de ese fondo general define la tendencia política entre mercaderes:
Los conservadores abogan por un estado pequeño y lo menos burocrático posible, sin competencias para tomar decisiones discrecionales, a menos que se declare una emergencia. Los más radicales abogan por que el fondo general se reparta de manera proporcional entre los proyectos existentes, incluyendo el presupuesto nacional.
Del otro lado están los más reformistas, quienes gustan de crear incentivos y financiar proyectos innovadores para lo que necesitan funcionarios especializados a cargo y otros más que los supervisen y controlen. Los más radicales incluso buscan crear y financiar centros de investigación y desarrollo en áreas que consideran necesarias o estratégicas.

Muchos se sorprendieron cuando ella creó su propia fundación, tal vez lo hizo para aminorar los conflictos y aprensiones de sus primeros colaboradores, pues tenían ideas contrapuestas. Presentó su organización como moderada pero era radicalmente reformista.
La principal propuesta era sentar las bases para convertir a su ciudad en un polo tecnológico.

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Índice. Capítulo 20
  1. Asentamiento comercial
  2. Una poderosa bolsa vacía
  3. Concesión gubernamental
  4. No impuestos, no estado
  5. La recaudación de fondos

(índice general)


Capítulo 21

Donde se describe una nación de prolíficos con mando limitado

Autoridades temporales (#071<=//=>)

(índice)

En todas las naciones de prolíficos los mandatos son vitalicios menos en ésta.
Surgió de la primera ciudad, de las 23 firmantes, que se retiró de la Unión (luego harían lo propio tres más). Nunca aceptaron el cambio en la distribución de poder, decían que como pueblo habían perdido autonomía, quedando en manos indolentes, que los cargos vitalicios siempre habían sido un problema, que sólo funcionaban cuando había gran arraigo de los funcionarios (cuando estos tenían muchos nietos, mucho que perder).
Y en la federación es peor aún, dicen: Los cargos son más que vitalicios pues cualquiera puede llegar a establecer quién será su sucesor, extendiendo sus ideas políticas incluso más allá de la muerte.

Cuentan que quienes estaban más inconformes eran las élites (las abuelas), y que cada vez lo estuvieron más ante el aumento constante del número de miembros de la unión, ante la pérdida acelerada de influencia en un sistema federado que daba igual poder a cada una de las ciudades involucradas.
La entrada a la unión de once nuevos miembros (para un total de 48 en aquel momento), los impulsó a realizar una gran consulta autonomista. Fue una consulta aviacrática, donde votaron quienes tenían tres nietos o más, y que sirvió para redefinir el sistema de gobierno, haciéndolo mucho más predecible y estable, con periodos de mando bien estructurados, inmutables al corto plazo.

Hoy en día cada tres años los abuelos (de tres o más) eligen una autoridad contralora, eligen un representante de los intereses del pueblo, encargado de controlar las actuaciones de la autoridad rectora, cuyo mando dura un máximo de tres años.
Cuando acaba el periodo de la (autoridad) rectora, la contralora pasa a sucederle, haciendo necesario que los abuelos elijan una nueva contralora. Así, cada autoridad tiene un mandato de seis años, tres años en cada cargo, al quedar electa o reelecta. Ello garantiza que nunca haya vacío de poder, que nunca haya duda de quién está al mando y de quién le sucederá.

A la ciudad fundadora se unieron muchas otras, cada cual usa el mismo mecanismo para elegir a sus autoridades locales pero con votaciones cada dos años. De esas mismas votaciones surge un Comité de ciudad conformado por las tres candidaturas más votadas, durando en el cargo cuatro años, además las autoridades rectoras que concluyan su periodo de mando pueden continuar en su comité de manera vitalicia, a menos que decidan postularse a algún otro cargo.

Esos binomios políticos son la base de un robusto sistema de contrapesos que se hizo necesario al no poder elegirse familias con suficiente arraigo en la nación, familias capaces garantizar la justeza de las decisiones.

Contrapesos cotidianos (#078<=//=>)

(índice)

Es fácil entender de dónde surgió el sistema de gobierno de esta nación con sus autoridades rectoras y contraloras:
Se basa en los mismos principios que usan todos los prolíficos para cada labor, desde gestionar asuntos cotidianos hasta realizar proyectos de envergadura, en donde  hay un poder accionante y otro regulador: Uno que debe ser ágil y asertivo y otro que debe mantenerse estable y meticuloso.

Por ejemplo, en una ocasión era necesario remodelar y ampliar una de las vías de comunicación más importantes de una gran ciudad.
Siete familias iniciaron conversaciones. Eran siete de las familias más grandes del lugar, eran las que tenían más interés en que se llevará a cabo el proyecto. Cada familia nombró tres delegadas (y el gobierno central dos más).  
Según la tradición la familia promotora de cualquier trabajo, por pequeño que parezca, debe contar con el auspicio de una de las tres familias más grandes del lugar (sin contar a la gobernante) con quien designará una autoridad rectora del proyecto.
Además se ha de designar una autoridad contralora que vele por el buen desarrollo del proyecto y mantenga informada a la comunidad de los avances, pudiendo sustituir a la rectora en casos de emergencia y siempre de forma temporal. Dicha autoridad es designada por las cinco familias más grandes que se vean afectadas por el proyecto.

La capacidad de acción de la contralora, al igual que la de la rectora, varía según el grado de entendimiento alcanzado entre las familias que les designaron, por eso una es lenta pero segura y la otra es ágil pero endeble. La relación entre dichas dos autoridades puede determinar futuras alianzas, pero no es muy usual, por lo general hay gran enemistad entre las familias principales de cada localidad.

En este caso el gobierno ordenó que se realizaran reuniones previas moderadas por dos de sus miembros para evitar controversias desde el principio y hacer el proceso más fluido. Había demasiados intereses contrapuestos y el proyecto era demasiado importante para dejar que se descarrilara o pospusiera.
Necesitaban tener éxito en el primer intento.

Coordinadoras políticas (#092<=//==>)

(índice)

A pesar del histórico distanciamiento político de esta nación y la Unión es inevitable que tengan muchos lazos en común, sobre todo por la amplia y permeable frontera que comparten.
Los sistemas políticos de las dos naciones son muy distintos pero igual están sincronizados casi a la perfección por medio de las Figuras Coordinadoras, las cuales son capaces de tomar decisiones eficaces y oportunas, marcando el rumbo y el ritmo de desarrollo.

Todo inició cuando la ciudad autónoma más importante de una región, recién separada de una nación más grande (la Unión), convidó a otras cinco urbes a elegir una figura pública que coordinara y representara sus intereses comerciales conjuntos. (Esas ciudades tenían un mismo tipo de sistema político, con elecciones aviacráticas, por lo que no tardaron en unirse en una sola nación.)
Para evitar el regionalismo en la elección de dicha figura, cada comité de ciudad podía postular a dos personalidades destacadas pero sus miembros sólo podían votar las candidaturas de las otras ciudades. Ello se mantiene aún hoy con un añadido: La candidatura a apoyar debe ser de ciudades distintas a las favorecidas por el mismo comité en los tres últimos comicios; los demás nombres no aparecen como opciones. En una segunda ronda se puede votar por cualquiera de las tres más apoyadas sin importar su origen.

Tal figura fue tan efectiva (en comparación a otras instancias) que las naciones vecinas no tardaron en adoptarla en las zonas limítrofes, en especial la Unión por sus engorrosos órganos federales. La elección de la coordinadora se hacía en conjunto, así como ahora, pero en sus inicios sólo servía como asesora especializada en asuntos comerciales para las autoridades correspondientes, al menos en el papel. En la práctica todas sus sugerencias eran aceptadas y asumidas a ojos cerrados al ser fruto de largas negociaciones multilaterales.

A medida que aumentó el número de ciudades participantes, y el apoyo popular, aumentaron las atribuciones de la coordinadora. Además de los asuntos comerciales empezó a hacer sugerencias, y a tomar decisiones, respecto a crisis migratorias y administración de justicia.
En algún momento hubo un breve conflicto: Las autoridades locales empezaron a censurar muchas de las decisiones de la coordinadora, ésta había adquirido demasiado poder, por lo que se hacía necesario dividir el cargo. Pensaron realizar varias votaciones pero ello sería dificultoso. Decidieron que los votos de la misma elección serían contados usando distintos “factores peso”.
Por ejemplo: Los asuntos migratorios debían ser tratados por la coordinadora más votada por las ciudades que se vieran más afectadas, pero tomando en cuenta la opinión de todas las demás, por lo que el número de votos de cada ciudad por cada candidatura se multiplica por un índice migratorio, que va desde 1,00 para la que menos migración tenga (sea positiva o negativa) hasta 2,00 para la que más.

Así ha sido desde entonces, cada vez en más ámbitos hasta llegar a asuntos de educación y sanidad cuando las votaciones se hicieron ley en todas las ciudades de la Unión.

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Índice. Capítulo 21
  1. Autoridades temporales
  2. Contrapesos cotidianos
  3. Coordinadoras políticas

(índice general)


Índice
(en construcción según el itinerario de viaje)
  • Parte II
    • Cap12. De donde impera la prolificidad autonomista
    • Cap13. De donde impera el arraigo
    • Cap14. De donde impera el mando único distribuido
    • Cap15. De donde imperan las artimañas segmentadas
    • Cap16. De donde impera la fuerza bruta espiritualista
    • Cap17. De donde impera la habladera
    • Cap18. De donde imperan las creencias reivindicadoras
    • Cap19. De donde impera el mando fugaz
    • Cap20. De donde impera el libre mercado diseminado
    • Cap21. De donde impera la prolificidad permutable