Parte III

Donde se profundiza en otras tantas nacines más electoralistas
(índice)

Éstas son las primeras líneas que escribo en mucho tiempo.
No sé por qué la demora, supongo que en algún momento perdí la costumbre de escribir, la rutina que había adquirido. Pero también puede ser por la etapa de mi vida que tengo que describir (mi adolescencia) y toda la confusión que ella implica.
Recuerdo mi frustración y rebeldía ante los constantes viajes que realizábamos. Sentía que mi familia no tenía rumbo ni voluntad propia, que sólo seguía instrucciones, dejándose llevar a ninguna parte con total sumisión.

Ahora entiendo que cada (etapa del) viaje forma parte de una tradición que nos trasciende y que compartimos con muchas otras familias. Esa tradición ayuda a mantener y mejorar poco a poco el sistema de la Gran Federación con intercambios continuos de saberes y experiencias, de expectativas e intereses.
Cada conjunto de naciones mantiene su armonía aprendiendo de los otros, cambiando sutilmente sus actitudes, comparando los distintos aspectos de su devenir en común.
Por eso los escritos, siguiendo la tradición, se agrupan en categorías (como Principios básicos o Sistema judicial o Leyendas e historia) y las naciones se recorren en el orden más óptimo.


Capítulo 22

Donde se describe una nación de nativos más federados
ir a Cap13

Expulsiones renovadoras (#073<==//==>)

(índice)

Fue un viaje más fácil de lo esperado.
Fuimos a la más grande de las naciones de nativos. También es la más compacta pero ello no impide que mantenga sus tradiciones: El amor por lo propio, por el barrio o la vecindad, lo es todo a pesar de que en ocasiones no hay límites claros entre territorios.
Se formó ante la mengua de la nación más tradicionalista, ante la incapacidad de las señorías para resolver los problemas conjuntos del imperio, ante la necesidad de un poder central que asumiese el liderazgo para atacar crisis cada vez más comunes (desde presupuestales hasta demográficas)

Un anciano sabio, miembro de la casa real, se ofreció a asumir el mando imperial de manera temporal y sólo con el fin de resolver los problemas que las señorías, en asamblea, considerasen más urgentes. En especial quería expandir el imperio a zonas productivas, empezar desde cero en ellas, algo revolucionario.
Por supuesto la mayoría no confió, la mayoría creyó que era un simple ardid para hacerse del poder. Fue expulsado.

Otros tantos sí que encontraron factible su visión y beneficioso su liderazgo.
Se establecieron en lo que hoy es la capital y acordaron que el emperador sería electo cada diez años de entre los (siete) dirigentes que conformaran un comité imperial, o central. Sólo pueden ser miembros de dicho comité los jefes de aquellas familias que dieron inicio a la nueva nación.
Todas las señorías (de los más de 500 feudos) pueden participar en la Asamblea General , ya sea en persona o por medio de un delegado. Es en ella donde se elige al emperador y renueva al comité central. Además, cada año, la asamblea ratifica o veta las leyes aplicadas por el comité central durante el año previo, señala los problemas a resolver y fija objetivos de desarrollo.

Cuentan que por décadas hubo paz, armonía y progreso pero que tuvieron que endurecer las normas cuando un emperador intentó permanecer en el poder más de lo debido y, peor aún, nombrar un sucesor. Ante su inminente expulsión se refugió en su provincia natal e incentivo la secesión, junto a otras tres provincias menores.
Es fácil salir de la federación, aunque no siempre es pacífico. Desde aquella época ha existido una pugna entre esas dos naciones que sólo se atenuó con el surgimiento de otra nación más, en la zona fronteriza.
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*Nota: Es curioso cómo siguieron la usanza de dictadores de un modo más benigno. Ésta fue la segunda nación de nativos que visitamos.

Bases del voto aplazable (#080<=//=>)

(índice)

Se avecinaba la reunión de la asamblea general extraordinaria que se encargaría de elegir un nuevo emperador

Recuerdo mi extrañeza cuando me enteré que el periodo del emperador sólo había durado un lustro, la mitad de lo marcado por la tradición.
Me explicaron que todos los nativos tienen el mismo derecho de estar representado por una autoridad en el tiempo, que cada feudo debe llegar a estar representado en algún momento por un emperador.
Los nativos están dispuestos a aceptar que no se cumpla su propia voluntad de inmediato por el bien común, ello se ve reflejado tanto en su obediencia ciega a quien esté a cargo como en la formación gobiernos conjuntos en algunas naciones.

Por ejemplo, en ésta…
Para escoger al emperador, cada señoría feudal tiene un voto (son más de 500). Si su voto “es ignorado” podrá ejercerlo como añadido en la siguiente elección. Los votos no se pierden sólo se postergan (un sacrificio mínimo por el bien común).
Así, en cada elección, siempre ha habido una mayoría de feudos con un voto, otros más con dos, algunos pocos con tres. En raras ocasiones un feudo ha llegado a tener cuatro votos y nunca cinco, es decir, nunca ningún feudo ha llegado a pasar cuatro periodos sin estar representados por el emperador

Si un emperador es electo por menos de la mitad de los votos (con la mayor minoría tal vez porque hubo varios candidatos importantes) se considera que su enfoque es débil, que no es símbolo de unidad nacional y no podrá postularse para la reelección.
Si, por otra parte, el candidato que recibe más votos no es el que recibe el apoyado de más feudos (al obtener muy pocos votos simples y ganar gracias a los votos dobles o triples) deberá constituir un gobierno de transición, sólo podrá mandar por cinco años, así las señorías podrán expresarse de nuevo después de haber estado representadas en el poder central.

El emperador saliente consiguió más de la mitad de los votos pero no obtuvo el apoyo de la mayoría de los feudos por lo que pudo lanzarse a la reelección aunque tuvo que conformar un gobierno de transición. 
La emperatriz a quien sucedió había polarizado a la sociedad haciendo difícil concertar visiones.

Federación y alternativas (#082<=//=>)

(índice)

El centralismo acentúa el poder de los ciudadanos que viven en el centro, el federalismo da opciones.
Mientras más grandes se hizo esta nación se fue acentuando su federalismo, se fue más a lo básico, a los feudos. Lo vieron como necesario para mantener la igualdad entre los ciudadanos, para que ninguna región tuviese mayor importancia (para los políticos) que otra.

Para ojos inexpertos, como los míos, se hacía difícil ver cómo el sistema redunda en igualdad si los feudos muy pocos poblados tienen el mismo poder de voto que aquellos superpoblados. Cómo es posible si, de hecho, la opinión (o el voto) de un ciudadano de una región vale mucho más que en la otra ¿Dónde queda la igualdad?
Esa disparidad abre alternativas, le da más opciones a los ciudadanos, me explicaron más de una vez: Quienes deseen que su opinión (voto) tenga más valor tienen la opción de vivir en lugares poco poblados.
Es decir, en un sistema federal puedes vivir en grandes ciudades (con todo a la mano) pero donde tu opinión vale poco o vivir en lugares donde tú opinión vale mucho más pero con servicios lejanos y poco eficientes (por no ser en masa).

En un sistema centralista, por el contrario, no existe otra opción que vivir en las urbes, allí es donde se deciden las elecciones (por su gran población) y es donde están los mejores servicios, no sólo por ser eficientes al ser en masa sino porque los políticos (para ganar elecciones) concentran sus esfuerzos en ello, sus recursos, su inventiva e incluso sus complots.
Las naciones centralistas tienden a concentrar a su población, poco a poco a lo largo de los siglos, en unas cuantas megaciudades. Hasta en otras naciones de nativos, a pesar de su fuerte arraigo, se puede ver el efecto de esa fuerza concentradora producida por políticos y autoridades ansiosas por satisfacer a la mayor cantidad de gente con el menor esfuerzo posible.
Por eso se desarrollan naciones vacías en la mayor parte de sus territorios y cada vez más atestadas en esas zonas donde los políticos deciden ofrecer más y más servicios, empleos e infraestructura, atrayendo más gente de los lugares ya vacíos para que atesten cada vez más esas zonas donde los políticos deciden ofrecer más y más servicios, empleos e infraestructura…

Incluso entre déspotas y tiranos o entre prolíficos y religiosos resulta más eficiente el federalismo. Las naciones más grandes y ordenadas están divididas en provincias con gran autonomía y la influencia en el poder central está muy distribuida, aunque no al grado de esta federación feudal.

Pactos por la estabilidad (#094<=//=>)

(índice)

En una nación tan federalista como ésta, y como cualquiera de nativos, los impuestos son de los aspectos más diferenciadores entre sus entidades.
Es lo que define el rumbo económico que se ha de seguir, las actividades productivas que se van desarrollar: Dependiendo de los incentivos en algunas zonas se instalará la industria financiera, en otras la tecnológica o la agroindustrial, por ejemplo.
Por otra parte están las políticas monetarias, las cuales afectan al sistema de forma general y a más largo plazo. Son mucho más uniformes en cada nación.

Toda señoría tiene derecho a decidir sobre su feudo, según la tradición, pero siempre hay pactos locales que limitan el poder discrecional. Los feudos por lo general se agrupan en provincias y si bien no son comunes los sistemas impositivos conjuntos, sí se suele poner coto a la frecuencia con que se pueden hacer cambios y así dar estabilidad jurídica a los súbditos y sus emprendimientos. Lo más usual es que cada acuerdo deba perdurar al menos tres decenios y que los cambios más generales deban ser anunciados con siete años o más de anticipación.
Los pactos generales sólo pueden ser cambiados con el apoyo de la mayoría de las entidades. Todo por dar mayores garantías de estabilidad fiscal.

Las políticas monetarias son marcadas por directorios cuya misión es mantener la armonía entre los feudos involucrados y cuyos miembros son nombrados como si fueran magistrados de un alto tribunal de justicia (como se señala aquí): Donde los feudos con más tiempo sin estar representados tienen la potestad de nombrar a un sustituto cuando sea necesario.
Ya ninguna señoría conserva el derecho de imponer el uso de una moneda. No porque algún ente superior lo hubiese prohibido, simplemente todos los feudos donde se mantenía tal prerrogativa han desaparecido; han quedado despoblados y abandonados o han sido devastados por años de guerras, para que luego la zona sea repoblada por alguna rama de una sociedad con límites claros a la emisión monetaria entre sus tradiciones.

Los hechos han demostrado que mientras más previsibles sean las políticas fiscales y monetarias mejor desempeño socio-económico se obtendrá a muy largo plazo sin importar la tendencia filosófica de dichas políticas.

Disposición trascendental (#098<=//=>)

(índice)

La noticia corrió con rapidez atrayendo la mirada, y las palabras, de partidos y activistas de todas las tendencias políticas: Uno de los tantos feudos aún tradicionalistas planeaba cambiar su sistema de asignación de votos en la generación actual.

Es algo común, cada cierto tiempo se da una oleada de cambios, ya sea hacia sistemas más liberales o más conservadores.
Todos los feudos son parte de estructuras superiores en las que se integran en igualdad de condiciones, sin importar el tamaño de su población, de su territorio, de su riqueza, ni de ningún factor más allá del derecho natural de existir como unidad.
Por ello cuando se realiza una votación para tomar decisiones en una entidad superior cada señoría, guiada por la tradición local, fija el sentido de su(s) voto(s) por medio del mecanismo vigente: ya sea por derecho señorial o por voto plutocrático o de las cabezas de familia o aviacrático o universal o incluso por simple azar. Lo más usual es que se asigne por medio de alguna votación secreta cuyos mecanismo no se pueda cambiar a corto plazo, así se evita la coacción de alguna fuerza superior.

La gran mayoría de los partidos políticos se definen según el tipo de designación de voto que promueven, es lo que llega más a la fibra sensible de los nativos. Hasta ese momento aquel feudo había sido de los más conservadores pues la señoría podía disponer del voto de manera discrecional, sólo las más magnánimas consultaban a unas pocas personas más.
Fue una sorpresa cuando las tres familias principales de aquel lugar resolvieron, por unanimidad, que se debía cambiar el susodicho mecanismo para darle vida a sus territorios pero aún debían decidir de qué tipo debía ser: si darían la palabra a sus súbditos o no, si se deseaba atraer inversionistas o académicos o ludópatas o religiosos… Tenían que definir cuál tendencia política seguirían por las próximas generaciones.

El comunicado inicial sólo señaló que se haría una ronda de votaciones tendientes a alcanzar un consenso. En ella participarían 23 miembros de la casa principal y 19 de cada una de las dos de respaldo (pues de éstas no se incluirían a los mayores, a los que podrían querer tomar el poder en el próximo decenio). Se estableció que el voto sería secreto para evitar cualquier tipo de coacción.
Todo ello con el fin de garantizar que la decisión fuese respaldada y continuada por todos los posibles herederos en las principales líneas sucesorias.

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Índice. Capítulo 22
  1. Expulsiones renovadoras
  2. Bases del voto aplazable
  3. Federación y alternativas
  4. Pactos por la estabilidad
  5. Disposición trascendental

(índice general)


Capítulo 23

Donde se describe una nación de presidentes tradicionalistas

Elecciones de todo tipo (#079<==//=>)

(índice)

Llegamos a aquella pequeña nación atraídos por las elecciones presidenciales.
Allí creen en el poder centralizado y electivo: El pueblo debe estar representado por una sola persona que haga prevalecer su voluntad, siendo el pueblo mismo el único con derecho para elegirla.

Cuentan que en la antigüedad se elegía al más ilustrado del lugar, aquel que sabía (o parecía saber) de todo. Pero poco a poco, al crecer la población y ocupar mayor territorio, se hizo obvio que tanta sabiduría concentrada era imposible, que siempre sería necesario recurrir a consejeros, a quienes llamaron ministros.
En algún momento se sinceró el sistema, tanto en periodo de mando como en su discrecionalidad: El mandato debía ser por un tiempo definido, dependiendo de la voluntad popular (seis años si es electo con más de la mitad de los votos y cuatro si sólo recibe el apoyo de la mayor minoría), y los ministros debían ser quienes administraran los recursos públicos según su área de competencia, por lo que también debían ser electos, si no por voto popular, al menos por el voto de sus pares.
A la par se fortalecieron los colegios profesionales, cada cual con presidentes electos, que tienen la opción de ser ministros si el mandamás de la nación considera su área de conocimiento prioritaria y su tendencia ideológica aceptable. Los candidatos en sus campañas dejan entrever la tendencia ideológica que tendría su gobierno, a cuáles colegios preferirían.

Hay tantos colegios profesionales en cada área del saber como variantes filosóficas. Por ejemplo los colegios de economistas más tradicionales son los liberales y los colectivistas.
Depende del presidente de la nación escoger cuál lineamiento seguir, designando como ministro al presidente del respectivo colegio profesional, pero es usual que haya desavenencias y que termine optando por colegios menores. En el caso de la rama económica, el que más ha llegado al poder después de los tradicionales es el colegio reformista, seguido del conservador y del restaurador.

Así, el rol del mandamás es decidir cuáles áreas son las prioritarias y qué ideología se ha de seguir. Dichas decisiones son fundamentales pues la única forma de que un área reciba recursos es asignando un ministro que se encargue. Los ministros tienen plena autonomía sobre sus carteras y sólo pueden ser vetados por una minoría calificada (de un tercio) del consejo.

El presidente es como un abuelo sabio pero inactivo que dirige la nación y coordina las políticas públicas pero no maneja recursos.

Legitimidad en el tiempo (#081<=//=>)

(índice)

El consejo de ministros es el órgano más importante de esta pequeña nación, o al menos el más activo.

Cada presidente tiene la potestad de emitir decretos con rango de ley, además de las decisiones ejecutivas, sólo con la venia de su consejo de ministros.
Las votaciones en el seno del consejo son secretas y el presidente sólo puede reemplazar a un ministro con el apoyo de un tercio de los mismos (requiriendo una mayoría absoluta para crear o eliminar un ministerio entero).

Una ley se vuelve orgánica con su ratificación en el tiempo, es decir si un presidente distinto la aprueba, con la venia de su consejo.
Mientras más presidencias ratifiquen una ley más se necesitarán para derogarla, y siempre con el apoyo de una mayoría de los ministros proporcional, como mínimo, al promedio con que ha sido ratificada. Si dos leyes se contradicen, prevalecerá la que haya sido reafirmada más veces.
Además existe un consejo territorial donde se debaten y emiten propuestas de ley (sólo propuestas) que en ocasiones influye en las decisiones de la presidencia nacional. Está conformado por delegados nombrados por los presidentes provinciales en un número proporcional a la población de la respectiva provincia. Cada delegado es inamovible por seis años y cada dos años se renueva un tercio de cada delegación.

Para poder ser aplicadas las leyes electorales, y cualquier otra que afecte el ejercicio de la presidencia, además de requerir la ratificación de dos presidencias, debe contar con el visto bueno de las contralorías en cada periodo.
La contraloría nacional es la segunda institución más importante, juega un rol censor mucho más silente. Surge de la elección presidencial y está compuestas por los cuatro candidatos que obtuvieron más votos después del ganador. La preside el miembro que más votos haya obtenido en dicha elección, quien además de llevar la agenda tiene voto doble en caso de empate en las decisiones internas.

La contraloría además debe aprobar los asuntos de estado, desde créditos y compras extraordinarias hasta tratados internacionales y declaraciones de guerra.
Son comunes las reuniones entre el presidente (del consejo de ministros) de la nación y el (presidente) contralor.

Gran reforma educativa (#088<==//=>)

(índice)

Los aspectos en los que más presidentes han influido a lo largo de la historia de manera directa son la educación y la justicia. Tal vez porque la elección popular hace ver y sentir al mandatario como referente moral.

Con cada dos o tres generaciones hay una gran reforma educativa para adaptar el sistema a los nuevos tiempos. La última reforma la hizo un presidente que se postuló al cargo con tal cometido. Era su principal promesa de campaña. Se postuló a la presidencia de la nación siendo presidente de uno de los colegios de educadores más grandes, con lo que al llegar a la presidencia también asumió la cartera de educación…
No es algo muy común que una misma persona asuma dos presidencias en ningún ámbito, se intuye que podría descuidar muchas de sus responsabilidades, pero en este caso se argumentó que era parte de un plan estratégico.

Desde joven supo ocupar varios cargos: En su niñez y adolescencia fue presidente de curso por varios trimestres y, a la vez, fue presidente de la promoción, ratificado año tras año.
Cada salón de clase elige un presidente y un contralor por trimestre. El primero se encarga de coordinar y negociar las fechas de las evaluaciones (para que no coincidan con otras cátedras), el segundo certifica la información presentada por el primero y lo suple de ser necesario. Cada promoción también tiene un presidente para coordinar las actividades conjuntas de todos los salones, incluyendo reuniones con otras unidades educativas. Desde allí ayudó a organizar protestas y firmó proclamas que tuvieron gran soporte entre los suyos pero también participó en la redacción de acuerdos que permitieron satisfacer, en parte, a todos.
Desde joven se entrenó para entender las diferentes posturas en el sector, para recabar la esencia de las quejas generales y sus incongruencias.

Tal vez esa experiencia con las estructuras bases le permitió entender mejor los reclamos y necesidades en su ascenso al poder, tomar ideas de la vida cotidiana del pueblo, además de consolidar nuevos paradigmas. Necesitaba que la reforma fuera apoyada por los electores de los futuros presidentes, que no fuera derogada.
Cualquier presidente puede hacer una reforma pero muy pocos logran que se mantenga en el tiempo.

Las elecciones judiciales (#093<==//=>)

(índice)

La elección del presidente de un circuito judicial, o magistrado menor, siempre es algo relevante.
En esa nación los magistrados del tribunal supremo son escogidos de entre los tres (magistrados) menores mejor valorados por sus pares. El presidente de la nación en consejo de ministros tiene tal facultad, pero nada más. El resto del proceso es interno, entre los propios jueces:
Cada (magistrado) superior al quedar electo da su apoyo público a un menor y luego cada tres años, en la misma fecha, da otro apoyo a uno distinto. Así cada menor va recabando apoyos, siendo elegible como superior al ser uno de los tres con más apoyos conseguidos.

Llegar a ser un magistrado menor, o presidente de circuito, es un hito en sí mismo.
Sólo son elegibles quienes tengan más de diez años de ejercicio y la votación es un proceso de tres rondas, todas secretas.
Los jueces del circuito se dividen por antigüedad en tres partes iguales. Primero votan los más antiguos y los mejores cinco candidatos pasan a la segunda ronda, en la que participa el segundo tercio más antiguo. En la tercera ronda votan los más novatos por uno de los tres candidatos que hayan acumulado más apoyos en las dos rondas anteriores. El ganador asumirá como presidente del circuito judicial pero sólo será elegible como magistrado si obtiene dos tercios o más de los votos.
Al ser una votación escalonada se saben los resultados parciales, quedando de parte de los jueces más novatos decidir si quieren que el juez que lleva la delantera sea elegible o no para magistrado. Por lo general quien recibe más votos en la primera ronda es el elegido.

Un presidente de circuito tiene plena autoridad sobre éste, para eso fue electo por sus pares. Tiene la facultad de cambiar normativas internas que no estén en alguna ley nacional. Además su cargo es de prestigio: Es importante mantener la buena imagen, es importante ser (y parecer) ecuánime. Cada actuación está bajo la lupa, cada decisión es tomada en cuenta por los magistrados superiores.
Cualquier detalle puede acercar (o alejar) un asiento en el Tribunal Supremo.

Asistencia esclarecedora (#095<=//=>)

(índice)

Quienes tienen fuertes convicciones presidencialistas sienten que pueden entrever el alma de un candidato con sólo oírlo hablar en persona. Sus gestos, sus expresiones, su lenguaje corporal ante sentencias específicas son evaluados a profundidad, son determinantes a la hora de tomar La decisión.

Cada ciudadano siente la necesidad de ver al menos una vez a cada candidato. Por eso son muy comunes los mítines y debates públicos, teniendo la particularidad de que la mayoría de los asistentes no suelen ser seguidores ni adversarios, lo cual le da un significado especial a los aplausos, abucheos, ovaciones o rechiflas.
Los asistentes son escogidos al azar por la autoridad electoral usando métodos estadísticos que garantizan que todos los connacionales puedan participar y que en cada ocasión se tenga una muestra representativa de la sociedad local  (al menos lo garantizan con un margen de error mínimo).

Cada candidato ha estudiado las debilidades de sus oponentes y están en la disposición de que queden en manifiesto pero con bastante disimulo. Cada debate a que asistimos, y la campaña en general, fue mucho más cordial de lo esperado.
El objetivo es ganar con más de mitad de los votos para poder gobernar por seis años (y no por cuatro) por lo que los candidatos mantienen un tono conciliador, y más aún si es un candidato a la reelección pues en dicho caso, para gobernar por seis años más, no sólo deberá recibir más de la mitad de los votos, también deberá superar la votación máxima que haya recibido en todas sus postulaciones por el cargo, de lo contrario, si una de las dos condiciones no se cumple, gobernará por cuatro años.
Pero además, si no se cumple ninguna de dichas dos condiciones, es decir si gana la elección pero no rebasa su propia votación máxima ni alcanza la mayoría absoluta de votos, sólo gobernará dos años más. Lo cual es lo más común cuando un presidente es reelecto.

Es tal la cordialidad en los mítines, debates y demás eventos públicos que por instantes se puede sentir un aura mística, casi sacra. Los candidatos más que respetarse entre sí, respetan a los votantes, respetan el momento de recogimiento (y no sólo para la elección a la presidencia de la nación, sino a cualquier órgano, público o privado).
Los candidatos saben que esos eventos son necesarios para el equilibrio espiritual de todo habitante de estas naciones.

Grandes batallas vacías (#099<=//=>)

(índice)

En una época de crisis social y económica la estructura política se fragmentó.
En ese entonces el periodo presidencial duraba seis años, sin importar el tamaño del apoyo popular que se cosechara. Ello hacía que las campañas electorales no fueran sobre solucionar problemas y lograr acuerdos sino sobre desprestigiar lo más posible a todos los demás candidatos, sobre atacar sin compasión hasta ser la mayor minoría. Eran grandes batallas sin ningún ganador absoluto, sin ningún ejército suficientemente grande para apabullar a los demás.
Así fue hasta que se convirtió en una guerra continua de calumnias y manipulación que creció poco a poco a medida que nuevos fanáticos eran reclutados llegando a su clímax junto a una gran crisis socio-económica que hizo estallar la gran confrontación.

Todo empezó con unas elecciones increíblemente fragmentadas. Tres candidatos obtuvieron menos de un cuarto de los votos y muchos otros ganaron de forma aplastante en sus regiones pero no lograron figurar a nivel nacional. Ninguno reconoció la victoria de los otros pero cada cual defendió la propia no sólo con retórica, sino con grupos armados preparados desde mucho antes. Las batallas mediáticas se volvieron batallas armadas por territorios e infraestructura.
El ente electoral fue mediocre e irresponsable, así le había convenido siempre a cada gobierno de turno. Nunca llegó a recontar los votos y fue disuelto (por las tres partes en discordia) antes de que diera los resultados oficiales.
Aprovechando la confusión los líderes regionales se hicieron del poder local «para proteger a la población» y surgieron múltiples movimientos secesionistas. La mayoría triunfaron y, al calmarse las aguas, se unieron en una confederación con un sistema de votación que los tradicionalistas ven como impropio aún hoy por considerar que es de segundo grado.

La situación tardó generaciones en normalizarse en la capital. Hubo múltiples procesos de paz pero todas las partes querían mantener la elección popular directa y unipersonal: «El presidente debe representar a cada uno de sus votantes y trabajar por la nación entera».
Se intentó alcanzar una paz estable reduciendo los periodos de gobierno, condicionándolos, sobre todo en caso de reelección, pero sólo se logró cuando el presidente dejó de administrar los recursos, cuando los ministros adquirieron dicha potestad y el mandatario quedó como un director de orquesta: A cargo y mandando pero sin generar música por su propia mano.

Un director de orquesta (#102<=//=>)

(índice)

Uno de los presidentes más recordados después de la gran confrontación llegó al poder por mera casualidad, por la apatía y desinterés de los políticos tradicionales.
Lanzó su campaña por la presidencia sólo por llamar la atención sobre los asuntos que le interesaban, para poner los reflectores en la deprimida vida cultural de la nación.

Ya era una persona afamada cuando lanzó su campaña, disfrutaba de gran prestigio y dinero no le faltaba. La política no le atraía, veía su incursión en ese mundo como un sacrificio necesario para mejorar la condición general de su gremio. Tenía varias ideas y proyectos específicos; planeaba retirarse cuando algún político de carrera los asumiera y se comprometiera en público a respaldarlos. Pero ninguno lo hizo.
No fue necesario que transcurriera mucho tiempo para que se diera cuenta del desinterés de la clase política, para que rehiciera sus planes, para que pasara de sólo proponer proyectos a exponer los problemas sistémicos que veía en la sociedad, en la política, y lo expresara en términos propios de su profesión:
“El presidente, como individuo, tiene demasiado poder discrecional, tiene demasiadas atribuciones, puede intervenir en cualquier asunto aún sin estar capacitado (…) Es como si un director de orquesta, en medio de una presentación, pudiera soltar su batuta y tomar cada instrumento para tocarlo por sí mismo pensando que así mejoraría la ejecución general de la pieza (…) Pero resulta al contrario, se pierde la coherencia, se pierde la visión general necesaria para marcar un rumbo y, además, se multiplican los errores en la ejecución de dicho instrumento (…) Nadie puede ser especialista en todo, hay que respetar a los especialistas”

Al avanzar la campaña propuso un plan de gobierno de unidad nacional donde los «especialistas» se encargarían de sus respectivas áreas, donde los colegios profesionales designarían a las personas idóneas.
Su trabajo, como el de todo director, sería el de estudiar a profundidad una visión de gobierno (compuesta por políticos de carrera) y diseñar la mejor forma de interpretarla con los instrumentos, y ejecutantes, a disposición. Además de tener, llegado el momento, el oído para indicar el instante de entrada de cada ministerio, llevar el tempo y marcar cuándo cambiar de dinámicas.
Cada ejecutante tiene un trabajo arduo, necesita mantener la mayor concentración posible en el mismo, no puede encargarse de nada más, no puede preocuparse de nada más. Debe confiar en el plan trazado y centrarse en su misión, se debe aislar del resto de sus compañeros, de todos menos de quien dirige pues en él tendrá la única referencia válida. Él tiene la mejor acústica, está en la mejor posición para entender lo que pasa y dar paso a cada movimiento.

A pesar de sus exitosos gobiernos pasaría mucho tiempo antes de que se hiciera norma un método de designación ministros parecido al suyo aunque ya desde esa época se volvió un deber cívico ceder la capacidad ejecutiva, tanto en entes públicos como privados.
Se pasó a un presidente-director, en lugar de uno ejecutante.

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Índice. Capítulo 23
  1. Elecciones de todo tipo
  2. Legitimidad en el tiempo
  3. Gran reforma educativa
  4. Las elecciones judiciales
  5. Asistencia esclarecedora
  6. Grandes batallas vacías
  7. Un director de orquesta

(índice general)


Capítulo 24

Donde se describe una nación de monarcas electivos

¿Tradición o idoneidad? (#083<=//==>)

(índice)

Apenas llegamos a esa nueva nación tuve la revelación. Me resultó obvio de inmediato cuál era el principal dilema político entre monarcas: Seguir o no a quien la tradición impone.
Ese dilema se hizo patente porque allí hay votaciones populares para elegir diputados a un parlamento. Las votaciones son esporádicas pero la disputa política es permanente, en especial cuando ese parlamento debe elegir alguien que se encargue de asuntos específicos que requieren algún nivel de especialización. Allí es cuando surge una duda pública y notoria: ¿Se debe encargar la persona que dicta la tradición o la persona más preparada?

La tradición es más compatible con la vida íntima, donde cada familia elige como su monarca a quien garantice la mejor ruta sucesoria, y lo elige por unanimidad para evitar la “injerencia fraterna”. No se toma en cuenta la pericia ni las capacidades de los posibles herederos, sólo cuenta el derecho de sucesión y la fiabilidad.
No así cuando se trata de asignar cargos públicos y proyectos, cuando se trata de elegir entre los jefes de familia de varias casas solariegas dedicas a actividades específicas, como la abogacía o la política o la ingeniería por ejemplo, en cuyo caso se puede preferir a la persona más competente para finalizar el trabajo.
Por eso se pueden distinguir dos grupos con tendencias políticas contrapuestas: Conservadores que siempre apoyan al candidato con mayor descendencia, a quien tiene más hijos o el nieto de mayor edad; Liberales que intentan apoyar a aquel más preparado, en el área a considerar bajo las condiciones dadas, lo cual a pesar de parecer más sensato y atractivo ha sido lo menos favorecido a lo largo de la historia: Hay demasiadas opiniones y, a la hora de la verdad, los votos se dispersan.

Por momentos pensé que estos dos grupos eran producto del sistema político, que sólo se daban en esta nación, o en cualquier otra con algún tipo de elección popular de cargos públicos, al haber tanto poder cedido en juego y la respectiva competencia desleal, pero tales posturas van mucho más allá. Son posturas genuinas, presentes en toda clase de persona, incluso entre quienes  no tienen interés alguno por la política.

Fue escalofriante entrever que esa competitividad, que aquí se canaliza por medio de votaciones ocasionales, en otras naciones más tradicionalistas sólo fluye por medios menos civilizados, como magnicidios.

Una proyección vitalicia (#096<=//=>)

(índice)

Fuimos a conocer a la personalidad de moda.
No sólo era la cara visible de una de las familias más poderosas de la nación sino que además era la figura política más influyente y respetada entre la población en general, aun siendo relativamente joven.

Una muestra de su influencia estuvo en una elección parlamentaria al otro lado del reino, en un marquesado donde pudo imponer un candidato desconocido a pesar de nunca haber visitado la localidad.
En esa nación hay un parlamento bicameral. Con una cámara alta cuyos miembros son nombrados por el rey entre los duques, marqueses y condes; y con una cámara baja electa por los padres de familia (con al menos un descendiente de más de siete años) de entre los miembros de las casas gubernamentales con esa misma condición.
Allí las votaciones son esporádicas pues los cargos son vitalicios, pudiendo pasar décadas entre dos eventos a menos que haya una destitución por el parlamento o una renuncia, necesaria para competir por otro cargo. Por eso mismo se eligen dos parlamentarios por circunscripción electoral y además es usual, sobre todo en las grandes urbes, que se tiende a elegir entre los candidatos de mayor edad, no para que mantengan la tradición sino para que aumente la frecuencia de las votaciones.

Su carrera política formal comenzó cuando ganó, con facilidad, los primeros comicios en que participó, que se convocaron ante el fallecimiento del conde local. No fue necesario hacer alianzas ni siquiera una gran campaña.
De hecho, ganó en la primera ronda, algo muy inusual. Por lo general, para las elecciones populares tanto de gobernantes como de parlamentarios (de la cámara baja), se realizan varias rondas que suelen demorar meses y en ocasiones años ya que el candidato ganador debe recibir el apoyo de más de la mitad de los votantes registrados.
La circunscripción se puede quedar sin representación en el parlamento o sin un gobierno efectivo hasta que un candidato no alcance el apoyo necesario, repitiéndose una y otra vez las votaciones y saliendo de la lista los candidatos con menos del 5% de los votos totales.
Por lo general surgen alianzas pero el voto no es obligatorio así que deben ser creíbles para motivar a los electores.

Por eso fue tan significativa dicha votación parlamentaria, no sólo porque terminó mucho más rápido de lo esperado y sin grandes pactos, sino porque quien promovía al candidato ganador estaba en el escalafón más bajo de la carrera gubernamental al otro lado del reino.
Se podía prever con facilidad que apenas llegara la oportunidad se convertiría en Duquesa y luego en Reina.

Las soluciones solariegas (#104<=//=>)

(índice)

Una bonita pareja decidida a hacer una vida juntos.
Los dos pertenecían a importantes familias pero de ámbitos marcadamente diferentes. No hubo conflictos pues ambas tenían varias opciones sucesorias. Lo que sí hubo fue una gran expectación: Estaba por verse cuál familia absorbería al miembro de la otra o si se formaría una nueva rama productiva.

En toda nación de monarcas hay múltiples casas solariegas para cada oficio o profesión que compiten por desarrollar e implementar las mejores soluciones para los problemas estructurales y/o cotidianos. En cada caso hay tradiciones que determinan quién se encarga de dirigir las relaciones internas entre las familias de un mismo sector.
Esas tradiciones varían ligeramente de una nación a otra. Por ejemplo en ésta se dan elecciones, donde sólo votan quienes son sostén de familia, no sólo para determinar la dirigencia, sino para asignar a la persona idónea para cada proyecto. Lo que no varía en absoluto es el aislamiento entre dichos grupos de casas solariegas: Hay grandes barreras para los individuos que quieran cambiar de oficio o profesión, la forma más aceptada es por medio de un contrato matrimonial que potencie sus capacidades en el sector deseado.

Lo ideal (para la sociedad) sería que esta bonita pareja lograra formar una nueva rama combinando los saberes de ambas familias, ello siempre implica un avance general. Pero, de hacerlo, tendrían que ser prolíficos tanto en los negocios como en la descendencia. Es la única manera de que consigan financiamiento de sus familias pues al separarse de éstas pierden sus derechos solariegos, tanto para votar como para recibir herencia.
Lo más común es que una de la partes se una a la familia de la otra, en cuyo caso sólo esa parte perderá sus derechos, será un miembro de segunda clase en su familia adoptiva. Pero ello es un sacrificio mínimo si se tienen convicciones reales.

Sólo el tiempo puede decir qué fue primero: el deseo de cambiar de oficio o el amor de pareja. Sólo el tiempo puede mostrar qué los mantiene unidos, o qué los separa.

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Índice. Capítulo 24
  1. ¿Tradición o idoneidad?
  2. Una proyección vitalicia
  3. Las soluciones solariegas

(índice general)


Capítulo 25

Donde se describe una nación de tiranos colectivistas

Autoengaño en el tiempo (#089<=//==>)

(índice)

Esta es la nación de tiranos con periodos de gobierno oficiales más prolongados.
Hay toda una estructura que sostiene al mandamás, en especial una gran asamblea nacional que le da sustento político pero que también le quita parte del poder y le restringe muchos de sus movimientos. Además existe el (auto)engaño masivo de que cada gobierno ha de durar un solo periodo de diez años (al propio estilo de las naciones de dictadores).

En tiempos no muy lejanos algún gobernante promovió, e impuso, la idea de prohibir la reelección presidencial bajo pena de muerte para atenuar el instinto de luchar por mantener el poder sólo por mantenerlo y así hacer más efectivos a los gobiernos al forzar la consecución de otros objetivos. Para que dicha idea fuese más aceptable le pareció «necesario» conceder que el periodo de gobierno fuera de un decenio (lo cual aplicó a su propio mandato, por supuesto), creando además una asamblea donde repartir cargos.
Desde entonces todo ello se ha mantenido pero no de manera demasiado rigurosa. Por ejemplo, en la época de nuestra visita, la gran asamblea nacional al elegir al presidente en ejercicio, una persona timorata e irresoluta, también sugirió que se nombrara como general en jefe de la fuerza armada al anterior presidente, cuyo carisma era difícil de igualar, marcándose desde el inicio del mandato quién estaría a cargo.
«Aquí vive el presidente, el que manda vive enfrente», era una burla común.

Controlar dicha asamblea es la clave para controlar el ritmo del gobierno. Los distintos factores de poder se disputan de manera constante los espacios de acción.
Es una asamblea colectivista integrada por los diversos grupos que componen la sociedad, en proporciones dispuestas por el tirano, para que luchen por las condiciones necesarias para su desarrollo o por sus derechos civiles: trabajadores y empresarios, estudiantes, militares, clérigos, cultores y deportistas, jubilados y pensionados, entre tantos otros existentes o que se podrían crear, con sus respectivos subgrupos.

Así, un sindicalista o un dirigente militar o estudiantil podría ir adquiriendo cada vez más poder en la asamblea, ensanchando su esfera de influencia hasta hacerse del poder absoluto y gobernar hasta la vejez nombrando presidentes títeres.
La esperanza de quienes mantienen el sistema operando es poder beneficiarse en algún momento de él.

Un sistema cleptocrático (#100<=//=>)

(índice)

En toda nación de tiranos para decidir quién se encarga de los grandes negocios se usa un método muy simple basado en las mayores certezas que hay entre ellos: Todo el mundo quiere obtener riquezas de manera fácil y rápida; todo el mundo está dispuesto a engañar de cualquier forma para ello; y a nadie le importa en demasía esto último.

El primer paso es volverse miembro de una camarilla, de alguna asociación dispuesta a influir de manera subrepticia en los asuntos públicos, e ir escalando posiciones para obtener contratos más jugosos, más rentables. Para escalar posiciones hay que demostrar confianza, hay que pasar pruebas de confianza, retos con los que se quede a merced de la camarilla.
Conociendo a los habitantes de estas naciones supuse que eran operaciones ilegales, o al menos poco honorables, pero el asunto va un poco más allá, es algo más complejo: El objetivo no es ir contra el Estado o las leyes (que son timoratas o manipulables), sino contra personas poderosas, personas que sean realmente de temer, y traer además algún beneficio al conjunto. Al cumplir estos retos, se queda en manos del líder de la camarilla, y lo que ello implica para bien o para mal, abriéndose una caja de Pandora con toda clase de tramas y urgencias, enemigos y aliados.
Esas agrupaciones son las que se hacen cargo de construir y mantener las grandes infraestructuras, ofrecer bienes y servicios en masa o proveer materiales estratégicos. Por lo general el tirano gobernante lidera varias de ellas desde antes de obtener el poder absoluto, sacándoles provecho y, cuando es necesario, produciendo conflictos.

Los asuntos más fútiles, que no tienen atractivo económico, son atendidos con pura retórica:
Las bases, la misma gente de a pie, son las más indicadas para resolver sus propios problemas, sólo deben organizarse y cooperar. Esa es la forma como los jerarcas tiranos se liberan de toda responsabilidad: Si algún problema no se resuelve es porque quienes lo padecen no se han decidido a encargarse, suelen decir, o tal vez no es tan importante para ellos como para presionar al ente gubernamental indicado.
Pero si alguien se hace cargo y empieza a ganar poder entonces es atacado y encarcelado por asumir competencias ajenas o por algún cargo de corrupción, que de seguro será cierto.
Sólo podrá evitarlo si tiene un padrino dentro del sistema.

El equilibrio colectivista (#105<=//=>)

(índice)

Había pasado más de medio año desde que la nueva asamblea se instaló pero ello no evitó que hubiese varios movimientos y reajustes.
En particular salió del organismo legislativo una de las figuras más destacadas del decenio anterior. Hay quienes dicen que fue parte de la negociación que llevó al poder al tirano que recién asumía la presidencia. No le importaba ceder poder político pero sí quería vía libre para mejorar sus negocios. Fue una condición mínima que impuso en su alianza con el mandamás «saliente», quien ocupó la comandancia general de las fuerzas armadas.

Las elecciones generales de la asamblea son sólo una vez cada decenio pero, al ser una entidad colectivista, se vota por listas cerradas que pueden ser modificadas por el ente que organiza un grupo social o sector. De hecho es muy común que hayan cambios en la conformación de dichas listas, en las personas que representan a cada cual. Cambios que se pueden dar incluso pocos días después de la elección general y que muchas veces ni siquiera se hacen públicos pues, según la propaganda oficial, el sistema no toma en cuenta los intereses individuales sino los intereses de grupo, los cuales «no varían en lo esencial de persona a persona dentro de un mismo grupo.»
Quien controla la mayoría de las listas, o las más importantes, controla la asamblea y la designación de gran parte de los funcionarios del Estado, incluido el presidente. Dicho control se hace por medio de un sistema cleptocrático, que para el momento estaba bajo el dominio del anterior mandatario.

Cada sector o grupo social tiene su propia dinámica y actualizan sus datos de manera permanente. Por ejemplo la masa de estudiantes cambia año a año con la salida de nuevas promociones y el empresariado tiene mayor o menor influencia dependiendo de los impuestos pagados.
El voto de una persona tiene un valor distinto según diversos factores: el sector o grupo al que pertenezca, su desempeño o años de servicio, su zona de influencia, pero sobre todo el número de sus camaradas: Quienes tienen un voto débil suelen pertenecer a los sectores más numerosos y, por tanto, más fuertes en conjunto, con mayor capacidad de defender los derechos de los individuos que lo conforman.

Parece una paradoja: Mientras más débil es el voto individual de alguien, mayor es la probabilidad de que sus exigencias y necesidades sean cubiertas.

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Índice. Capítulo 25
  1. Autoengaño en el tiempo
  2. Un sistema cleptocrático
  3. El equilibrio colectivista

(índice general)


Capítulo 26

Donde se describe una nación de déspotas con votaciones recurrentes

Merodeadores habituales (#097<=//=>)

(índice)

Llegamos a una nueva nación de déspotas junto a unos caminantes que decían huir de una gran hambruna.
Estaban famélicos, desesperados, pero aun así mantenían su actitud combativa. Que fuesen más débiles que sus gobernantes, que en ocasiones huyan de estos, no los hace menos déspotas. Siguen siendo despiadados siempre que pueden.
Por ejemplo vi cómo para ellos era inaceptable desperdiciar alimentos y recursos en sus miembros más débiles, pues debilitan al grupo: De llegar una confrontación esos miembros serían un estorbo y su existencia habría evitado que los demás se alimentasen bien.

Tal vez ésta es la nación con más migración porque todos se quieren aprovechar de ella, la ven como la más timorata, como la que tiene el gobierno más endeble. Es donde el estado interfiere menos en asuntos privados, donde hay menos ataques fortuitos.
Allí los líderes locales suelen organizar consultas populares acerca del desempeño del gobierno no para saber la opinión de la población, sino como medio para probar su fuerza, para probar que puede obligar a participar a todo al que esté en la zona. Un método muy benigno en comparación con otras naciones.
Pero, de hecho, esta nación no es tan endeble: Es la que menos ha sido invadida y durante menos tiempo en cada ocasión. Es la más compacta y organizada, con mayor capacidad de respuesta. Es la única con los medios para permitir la llegada masiva de extranjeros sin que se desaten batallas territoriales a su paso.
Parte de su crecimiento se debe a la llegada constante de migrantes, de mano de obra barata, que no tarda en ser explotada.

Las migraciones de déspotas suelen ser invasiones, en unas ocasiones son hordas en “búsqueda de vientres”, en otras se dicen “benefactoras” o son un simple reacomodo territorial. Las mayores migraciones son las de los grandes ejércitos buscando sustento, buscando tierras productivas de donde tomar sus alimentos.
En cada uno de esos casos se da en torno a un líder que ofrece alternativas a problemas puntuales.

Estos caminantes formaban parte de una gran multitud que iba saqueando los pueblos a su paso en la nación vecina. Bordearon varias urbes hasta que se dispersaron al no lograr invadir una pequeña ciudad fronteriza que parecía desguarnecida.

La mayoría de los posibles líderes murieron, las masas fueron esparcidas en varias ciudades.

Unas votaciones forzadas (#108<=//=>)

(índice)

Nadie le da real importancia a las votaciones, al menos nadie con poder de mando, al menos no por sentir que la voz del pueblo tenga relevancia.

Entre ellos dicen que el sistema sólo sirve para calmar los ánimos, para que el pueblo sienta la presencia del poder, para que sienta que se le toma en cuenta.
Cuando un líder local quiere demostrar su fuerza, la forma más eficaz es organizando votaciones: Es algo común, donde cada quien sabe lo que tiene que hacer, por lo que es fácil provocar e identificar a posibles rebeldes.

Las votaciones siempre se realizan en un solo lugar, una plaza pública por lo general, donde las personas son convocadas a una hora específica, siguiendo un orden estricto. Cada vez que doscientas personas han depositado su voto en una urna, se cuentan los mismos a viva voz, en una tarima al frente de una multitud, mientras que otras tantas van votando.
Sólo pueden estar en la papeleta los miembros de la junta suprema, es decir los consejeros del mandamás, que más que aconsejar sirven de chivos expiatorios cuando algo va mal: Suele ser culpado quien haya durado más tiempo siendo el menos apoyado en las votaciones.
El mandamás nunca debe ser evaluado en una consulta popular. Ello es una falta de respeto a la patria, es una traición, y su castigo nunca tarda en llegar.

A medida que un líder va ganando poder, amplía su territorio demostrando su autoridad en cada lugar con votaciones. Nunca convoca a demasiada gente en demasiados lugares, sería tomado como un desafío al gobierno central.
Como en cualquier lugar el gobierno puede caer de diversas formas: por una rebelión abierta, por un complot interno, por la muerte del líder. En la mayoría de los casos un nuevo mandamás es nombrado por la junta suprema, que suele ceder ante quien tenga el control de un mayor territorio, ante quien haya logrado hacer convocatorias recurrentes en más lugares.

Dicen que el sistema lo impusieron naciones vecinas que, luego de una gran confrontación, decidieron que el territorio quedara como neutral. Hubo una intensión oculta pero compartida: que se formaran gobiernos débiles que pudieran ser fácilmente reconquistados cuando terminaran sus propios conflictos.
Esas dos naciones desaparecieron, implosionaron. Mientras que ésta se expandió sin haberlo planeado.

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Índice. Capítulo 26
  1. Merodeadores habituales
  2. Unas votaciones forzadas

(índice general)


Capítulo 27

Donde se describe una nación de parleros federados por necesidad

Secesiones por pasividad (#101<=//=>)

(índice)

La mayor confrontación entre parleros fue bastante pasiva: son personas más de palabras que de acción.
Todo empezó con un crecimiento abrupto de la población que llevó a sus antepasados a fundar asentamientos en lugares desprotegidos. Intentaron que tuviese instituciones análogas a la metrópolis madre pero eran demasiado vulnerables a ataques extranjeros.

Tuvieron que elegir autoridades más eficaces.
Poco a poco se adoptó el concepto de consenso en el tiempo: Se realizarían votaciones periódicas donde, en cada ocasión, cada cabildo debería apoyar candidatos distintos, con lo que los mejores acumularían apoyos desde cada vez más cabildos. (Por lo general los candidatos son los funcionarios de la instancia inmediatamente inferior al cargo a ser elegido.)

La primera aplicación constante de este método se dio con el nombramiento de comandantes de frontera, que se encargaban de resguardar distintas secciones de la misma. Se hacía por mayoría simple en múltiples rondas, descartándose en cada ronda al candidato con menos votos, y a todos los que tuvieran menos del 10% de apoyo.
Después de cada nombramiento, cada cabildo debía dar su respaldo a hasta tres de los comandantes (distintos por vez) para lo que se hicieron múltiples rondas descartándose en cada una a quien tuviese menos apoyos, quedando a cargo del comando general quien acumulase más apoyos a lo largo del tiempo (y saliendo de su cargo, después de tres años de gracia, quien acumulase menos).
Así surgió el ministerio de guerra y los viceministerios de frontera, replicándose dicho modelo en todos los demás ministerios creados.

La separación de los asentamientos de la nación madre fue promovida por un carismático ministro de guerra.
Ello fue ampliamente debatida al temerse una posible dictadura hasta que se accedió a seguir su plan con una sola condición: El ministro renunciaría a sus funciones y a la vida pública, no ejercería de nuevo ningún cargo público en ningún nivel, demostrando así que sus ideas de una nación independiente no eran un apetito de gloria personal. Para sorpresa de muchos, aceptó y cumplió.
Todo bajo la mirada pasiva de la nación madre, cada nuevo avance producía gran indignación y muchas misivas de inconformidad, pero ninguna acción. Ni siquiera la formación de una federación entre los asentamientos produjo una reacción fuerte, sus procesos eran demasiado lentos y pesados, no podían llegar a acuerdos siquiera para nombrar un enviado especial que tratara el asunto, ni mucho menos un ministro con poderes especiales.

Y sólo hubiese hecho falta una leve determinación, una simple amenaza creíble.
Al menos eso se puede deducir de la historia por dos asentamientos que, aun siendo diminutos, pudieron convertirse en naciones por fuera de la federación: Una en el centro neurálgico de la misma y la otra en una ancha zona fronteriza que quedó olvidada por mucho tiempo.

Estructuras no debatibles (#106<=//=>)

(índice)

El éxito de la federación se dio gracias, en gran medida, a la disposición del conjunto social de dar la mayor concesión que se le puede pedir a un parlero, el mayor gesto cívico: Ceder el poder de decisión a un ente ejecutivo que no se presta para ningún debate más allá de rendir cuentas en fechas prestablecidas o bajo circunstancias dadas.
Esa es la opinión de una de las mentes más lúcidas de la nación cuando se le pide comparar a ésta con las demás de la armonía.

Cedieron el poder en la toma de decisiones general pero reforzaron su dominio sobre los asuntos locales, fue un intercambio implícito, una reacción casi instintiva.
Desde un inicio existió la amenaza latente de secesión si se sobrepasaban los límites “lógicos” (que más bien intuitivos) que debía tener el poder central. De hecho ha habido varias secesiones y seguro habrá algunas más, seguidas de sus reincorporaciones. Incluso hay leyes y reglamentos claros que detallan cómo debe ser el proceso para que sea lo menos traumático posible, pero ello no las hace menos inconvenientes.
Poco a poco la nación se volvió más federalista. En cada provincia hay varios cabildos, cada uno con la potestad de ajustar su representación en el parlamento nacional e incluso de hacer que se repita la elección en su provincia con sólo el acuerdo de una minoría base (de un tercio) de la población.

A mí me pareció notable cómo surge un gran debate en cada cabildo después de cada designación de un funcionario ejecutivo.
Va en contra de sus principios nombrar a un individuo, por muy brillante que pueda parecer, para que tome decisiones sin sus respectivos debates minuciosos y profundos. Todos sienten que va en contra de sus principios pero a la vez entienden que hay principios perniciosos contra los que se debe luchar con método y constancia.
Sólo es necesario calibrar qué tipo de decisiones se pueden dejar a discreción de un funcionario (o varios) y cuáles controles son los idóneos para detectar anomalías. Ello sólo se puede hacer con el tiempo: errando, evaluando y corrigiendo.

Así, cada cabildo a cada momento, se arroga la facultad de evaluar, hacer ver errores y proponer correcciones sobre las actuaciones de tan malqueridos funcionarios.

Carreras poco apreciadas (#111<=//=>)

(índice)

Cada provincia tiene el mismo número de representantes pues todas tienen los mismos derechos sin importar el tamaño de la población, del territorio o de la economía respectiva.

Hay representación absoluta de los votantes.
Primero se eligen a los cinco representantes: Cada circunscripción provincial se divide en tres partes con un número similar de votantes activos, cada tercio presenta una lista de candidaturas y los ciudadanos votan por una opción de cada cual, quedando elegidos los cinco candidatos más votados.
En la segunda ronda, de redistribución, se asigna la representatividad que tendrá cada quien, a cuántos ciudadanos representará cada diputado, para lo cual cada votante sólo puede apoyar a uno de los representantes ya elegidos.
Para que una decisión sea firme debe ser aprobada por la mayoría de los votos representados y por la mayoría de los diputados.

Si bien el parlamento es la institución más importante, capaz vetar con facilidad decisiones ejecutivas, gran parte de la atención la reciben los ministerios y su coordinación general, tal vez por la incomodidad que causan sólo por existir [como se explica aquí]. A ellos se les exige mucho más que a los delegados legislativos.
Cada funcionario desarrolla una carrera de varios años: Primero debe ser elegido por mayoría simple de los parlamentarios provinciales para formar parte del consejo local encargado de implementar las directrices del respectivo ministerio, o del consejo coordinador de las diferentes ramas ejecutivas, y con el tiempo ser elegido como director de su consejo, llegando así al nivel nacional.
Según el tamaño de la provincia, y la importancia que se le dé a la rama política, los consejos pueden tener de 17 a 23 miembros de entre quienes se elige un director provincial por consenso en el tiempo. Para ello cada consejero va acumulando apoyos, en votaciones anuales, de los diferentes cabildos representados en el parlamento provincial, en dichas votaciones no se pueden repetir las escogencias anteriores. (Es un método similar al usado en la elección de los magistrados de la corte suprema.)

Dichos directores provinciales de cada ramo conforman el consejo nacional respectivo y de entre ellos el parlamento nacional elige, con el mismo método, al ministro a cargo.
Así la tendencia política que domina el parlamento va imponiendo sus candidatos en el ejecutivo pero se requieren décadas para alcanzar la hegemonía.
Nunca se ha logrado.

Aceptable por la mayoría (#115<=//=>)

(índice)

En esta nación, como en cualquier otra de paleros, los impuestos son creados por los cabildos después de largos procesos de debate por lo que muy pocos proyectos son aprobados pero cuando sí lo son duran por décadas e influyen en su entorno.

La mayoría de los impuestos son provinciales, pero ninguno ha surgido de un parlamento provincial: Por lo general un cabildo cualquiera, que se ve en un aprieto económico, idea una forma de generar ingresos propios diferenciados aprovechando las condiciones de su entorno, sean geográficas, climatológicas, demográfica o cualquiera otra; condiciones que los cabildos vecinos también suelen poder aprovechar, por lo que adaptan dichas ideas, y así se esparcen poco a poco hasta ocupar la mayor parte de la provincia y ser asentadas por el parlamento, al menos en sus aspectos más generales, de manera tan amplia y difusa que sea aceptable para una gran mayoría de los cabildos.

Aún en nuestros días hay “secesiones internas” por motivos impositivos. Muchos cabildos cambian la provincia a la que pertenecen para evitar impuestos que no se ajustan a sus capacidades y potencialidades, para lo cual siguen los procedimientos de secesiones de la nación. De hecho ahora las fronteras de las provincias son muy distintas a las de los inicios de la federación, en la época de los antiguos asentamientos.
Así las cosas, es muy difícil siquiera plantear algo similar a nivel nacional. Lo más que se hace es cobrar impuestos a los cabildos según la población en edad productiva que tenga cada cual: No importa si es una nación federal, todo ciudadano capaz debe contribuir en la misma medida con el estado. Si alguien desea recibir mayores beneficios por su aporte se puede mudar a una gran ciudad, si vive en una nación centralizada, o a una zona poco poblada si está en una federación.

Lo que sí se controla a nivel nacional es la emisión de una única moneda.
En toda nación de parleros hay un directorio encargado de las políticas monetarias que se conforma por consenso en el tiempo:
Los delegados de los cabildos (en el parlamento nacional) con intereses económicos y financieros similares se reúnen en sesiones especiales y nombran un consejo local encargado de llevar las estadísticas oficiales y recomendar medidas económicas. De entre sus miembros se elige un director: Una vez al año cada cabildo participante reparte sus apoyos (sus votos representados) entre sólo tres de dichos miembros, excluyendo a aquellos respaldados por cada cual en los tres años anteriores, quedando electo quien acumule más apoyos con el tiempo.

Dichos directores se reúnen a su vez en un directorio nacional cuyo director en jefe es elegido por el parlamento del mismo modo.
Es lo único aceptable para todos.

La gran coalición perdida (#118<=//=>)

(índice)

El partido político con más poder en ese momento era de tendencia liberal moderada.
Desde hacía varios años había sido parte de una sólida coalición que mantenía la mayoría en el parlamento, con lo que ya había nombrado a muchos consejeros que pronto llegarían a los cargos supremos.

Entre parleros los más conservadores abogan para que el poder absoluto repose en el parlamento, en una mayoría consolidada (de dos tercios), sin importar lo ineficiente y peligroso que ello pueda ser.
Los liberales, por su parte, buscan ampliar cada vez más los poderes ejecutivos en pro de un gobierno eficaz pero, aunque siempre estipulan un fuerte control del parlamento, no hay límite en el poder que se puede ejercer por medio del ejecutivo, no hay límite en qué tan radical puede ser un liberal.
El partido principal en aquel momento, al ser moderado, sólo parecía querer consolidar el estado de las cosas, esperando que con el tiempo la sociedad se diera cuenta de lo efectivos que son los cargos ejecutivos y se decidiera a ampliarlos.

Pero de repente se encendieron las alarmas:
Salió a la luz un acuerdo entre los partidos de la coalición gobernante que especificaba el rol de cada cual y los límites dentro de los cuales las demás partes tendrían plena disposición a coadyuvar.
Allí se especificaba que los partidos más radicales de la coalición, con la anuencia de los demás, llevarían la batuta en una serie de reformas a las leyes fundamentales que al final establecería de manera definitiva un poder ejecutivo de elección directa.
Allí se especificaba cómo pensaban afianzar su poder, cómo modificarían el parlamento, cómo engañarían a la población, cuáles artimañas usarían.

No se decía en qué momento. Tal vez el plan llevaría décadas enteras pero ello no evitó que muchos cabildos convocaran a votaciones (de redistribución en lo inmediato) y que hubiese un cambio total en la inclinación del poder de voto en el Parlamento
en menos de una semana.

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Índice. Capítulo 27
  1. Secesiones por pasividad
  2. Estructuras no debatibles
  3. Carreras poco apreciadas
  4. Aceptable por la mayoría
  5. La gran coalición perdida

(índice general)


Capítulo 28

Donde se describe una nación de religiosos con votaciones constantes

Conformación de Dios (#103<=//=>)

(índice)

Es tierra santa.
Un vasto territorio donde confluyen todas las religiones, donde se entrelazan sin intentar imponerse a sus pares y, por el contrario, ven necesaria su existencia en comunión, la ven como parte de un plan superior.
Cada fiel vive su fe y acepta que los demás hagan lo propio, pues entre todos se complementan e iluminan:

Todos somos parte de Dios
Todo lo que sabemos, lo sabe Dios
Todo lo que podemos, lo puede Dios
Todo lo que deseamos, lo desea Dios
En todo lugar donde estamos, está Dios

Porque todo lo que Dios sabe, puede y desea,
es la suma de lo que todos juntos sabemos, podemos y deseamos.
Nos necesitamos unos a otros para cumplir la voluntad divina.
Dios se manifiesta en parte por medio de la consciencia de cada quien.

Así como nuestros cuerpos son parte del universo, nuestras almas son parte de Dios. Toda nuestra motivación está interrelacionada con nuestro entorno, con quienes amamos, con quienes nos aman. No podemos escapar ni rehuir. Hagamos bien o mal, lo hacemos como parte de un todo.
Cada quien cumple su rol, aún sin saberlo, y nadie está por encima de los demás, aún queriéndolo, incluso si debe asumir responsabilidades más decisivas.

Sólo hay que evitar el pecado y, más aún, la posibilidad de pecado, las tentaciones que conducen a él. Más que combatir a los corruptos y abusadores, se debe evitar de forma metódica y constante que tengan poder para hacer daño o que tan siquiera se corrompan.
Por eso es la nación donde menos poder discrecional tienen las guías: El poder se ejerce a través de un consejo sacro conformado según lo dispone Dios a través de sus fieles, quienes votan a consciencia, votan de manera consistente, secreta, buscando que surjan consensos con el tiempo.

En la votación no sólo se elige la representación de cada fiel sino que se da poder a las diferentes religiones en el consejo sacro y se define quién será la máxima autoridad de cada cual y quién su sucesora.

Cobijo en Tierra Santa (#112<=//==>)

(índice)

Esa nación surgió debido a la guerra, surgió de entre cenizas, surgió por milagro de Dios.

Está asentada en un territorio inmaculado, que nunca fue alcanzado por las largas guerras que se desarrollaron a su alrededor.
Poco a poco se fue poblando con los desplazados de tales conflictos, por personas que huían con el único ruego a Dios de vivir un poco más, unos días más, unas semanas más, unos meses más.

Con el tiempo, al permanecer inmaculada, fue creciendo la esperanza en esa tierra. Muchos huyeron hacia ella y fueron bien acogidos, volviéndose ley sacra dar cobijo a los migrantes. Creyentes de todas las religiones la empezaron a ver como una tierra santa.
No fueron necesarias defensas ni fortificaciones. Sus ciudades nunca fueron atacadas a pesar de los abundantes recursos que almacenaban y de lo poco resguardadas que estaban. Lo que atrajo cada vez a más fieles (pero no a los escépticos, quienes siempre pensaron que era cuestión de tiempo para que hubiesen saqueos), y con la llegada de cada vez más creyentes hubo más y más prosperidad y esperanza.

En algún momento las principales guías religiosas se empezaron a reunir en un consejo para tratar los asuntos más apremiantes pero sus palabras solían ser desoídas (había temor a que se envilecieran y se unieran a la guerra) hasta que se volvió creencia oficial que Todos los fieles son parte de Dios, con lo que el consejo sacro se empezó a conformar por el consenso de Dios y no por simple autoimposición.
Al finalizar la era de las guerras santas, sus ciudades, sus templos y hasta su cultura se volvieron símbolos de veneración y lugares de peregrinación, pero no por mandato religioso, sino porque fueron protegidos por Dios mismo.

Hoy en día lo que sí es mandatorio por la mayoría de las religiones es que se debe residir en tierra santa por al menos tres años de vida. Es la forma de entrar en contacto con Dios de entrever su grandeza en todas sus posibles manifestaciones, al menos ese es el discurso oficial.
Yo, que no soy muy creyente, diría que es la forma de asegurar una cuota de poder en esa nación estratégica.

Consenso de religiones (#119<=//=>)

(índice)

Se podría decir que empezó a ser una nación cuando se establecieron instituciones comunes para toda la población. Siendo el mayor hito la instauración de un consejo de gobierno que agrupó a todas las religiones y cuyos miembros debían ser elegidos por el método que denominaron El consenso de Dios.

Dicho método se mantiene desde entonces:
Es una votación parcial y constante a nivel nacional, donde se busca alcanzar un consenso en el tiempo de una forma parecida a los parleros pero aquí, dicen, todo depende de Dios.
Cada candidatura sólo puede postularse en 23% de los circuitos a la vez, aquellas donde haya vacantes (por la gracia de Dios), y una vez que se hace la postulación no se puede retirar hasta ser votada en todos los demás.

Cada semana secular (de las 47 del año) se convoca a 7% de los votantes activos y a todos aquellos con más de dos años inactivos, con lo que los fieles acuden a las urnas de forma muy frecuente, en ocasiones con sólo 13 semanas entremedias. Las candidaturas se cambian a medida que se renuevan los votantes convocados pues un fiel no debe poder votar por una misma candidatura en todo un año.
Así, cada fiel consecuente vota al menos 3 candidaturas distintas anualmente, afianzándose aquellas más moderadas, las que atraen votantes con distintas tendencias dentro de su religión, y quedando relegadas las radicales. Produciéndose así un consenso con el tiempo.
De hecho suelen destacar con mayor rapidez quienes son capaces de generar acuerdos, pues incluso atraen el votos de los fieles de otras religiones.

Ningún voto válido se pierde pues, aunque sólo pasan a formar parte del consejo sacro quienes obtienen el apoyo de más de 5% de los votantes activos, los demás votos son representados por los correligionarios electos en una proporción igual al respaldo popular que recibieron. (Los consejeros representan a su religión pero no pueden ser vetados por ésta después que asumen el cargo.)
A nivel distrital se realiza un proceso similar que, además de definir las autoridades locales, permite establecer las candidaturas nacionales.

Las votaciones se hacen en centros permanentes a donde se puede asistir cualquier día de la semana y votar si hay más de 101 fieles interesados que hayan sido convocados o que tengan más de dos años sin haber participado.
Para poder votar por primera vez se necesita el aval de alguien con más de diez años votando y cada quien sólo puede avalar hasta a tres personas por lustro.

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Índice. Capítulo 28
  1. Conformación de Dios
  2. Cobijo en Tierra Santa
  3. Consenso de religiones
  4. Llegada de la militancia

(índice general)


Capítulo 29

Donde se describe una nación de militantes tradicionalistas

Llegada de la militancia (#107<=//=>)

(índice)

Apenas llegamos a aquella nación me contaron la noticia del mes:
Uno de los principales partidos había perdido la mayoría de los votos en una ciudad que desde hace mucho se consideraba uno de sus bastiones. Ello trajo consigo muchos movimientos políticos no sólo dentro del partido, sino también en general, en la formación de gobiernos en otras zonas.

Nos comentaron el mismo caso en múltiples ocasiones, siempre con argumentos distintos tanto en postura como en intenciones. En algún momento, al querer hacer mención al tema, me di cuenta de lo único que había permanecido invariable: Nadie había mencionado el nombre del alcalde destituido, ni su nivel de culpa en lo sucedido.
Las conversaciones siempre habían girado en torno al partido saliente y, en ocasiones, al que lo sustituiría.

Allí no se vota por individuos específicos, allí se vota por los partidos políticos.
El partido con más votos en una jurisdicción dada tiene derecho a nombrar al mandatario por un tiempo preestablecido y prorrogable, pudiendo cambiarlo cuándo y cuántas veces lo considere necesario.
El proceso es simple (y el mismo en todos los partidos): Después que una organización adquiere el derecho de nombrar al funcionario, se reúne un buró político, con sus 23 dirigentes más prestigiosos que deseen intervenir, y eligen al mejor líder local, que debe ser alguien que vote y haya hecho carrera en dicha circunscripción.

Los dirigentes del partido ganan prestigio en la medida que asignan gobernantes que cumplen con sus cometidos, que reciben evaluaciones positivas por parte de la militancia de la agrupación partidista.
Y es que esas evaluaciones son fundamentales en el sistema de ascensos entre los políticos de carrera: Los alcaldes sólo pueden ser electos entre los siete mejores jefes de distrito de sus municipios; Los gobernadores, entre los siete mejores alcaldes; El presidente de entre los siete gobernadores mejor evaluados del partido más votado.
Para que un partido pueda nombrar un gobernante de entre sus filas debe tener al menos once funcionarios en el rango inferior, de lo contrario sólo podrá postular tres candidatos (de sus elegibles) para que un buró multipartidista haga la selección. Ese buró estará compuestos por tantos representantes de cada partido como puntos porcentuales tenga cada cual en el último corte electoral.

La evaluación de los gobernantes de un partido la hace la militancia local del mismo por medio de votaciones secretas ponderadas según la antigüedad: Cada miembro tiene tantos votos como años consecutivos tenga activo en el partido.
Es importante resaltar que son años consecutivos ya que es común que los militantes de base sean suspendidos como medida disciplinaria. Sólo cuando se alcanza un escalafón mínimo como dirigente se obtiene cierta inmunidad.
Ello hace que sean usuales los padrinazgos, la única forma de llegar lejos es con alguien que te proteja de dichas suspensiones.

Las decisiones de partido (#110<=//=>)

(índice)

La debacle electoral en esa ciudad se fue formando poco a poco: El partido fue perdiendo distritos sin que sus dirigentes le dieran importancia, creyeron que las aguas volverían a su curso, como siempre había pasado.
No prestaron atención hasta que fue demasiado tarde.

Entre militantes gustan de la estabilidad política, evitan los eventos históricos y las situaciones tensionantes. Prefieren las votaciones parciales que van marcando tendencias.
Cada distrito convoca elecciones de forma autónoma cada tres años, o antes. Al menos 2% de los ciudadanos deben ser consultados cada mes. Un partido con más de 31% de los votos en un distrito puede adelantar un año las elecciones, pero después no lo podrá hacer de nuevo por una década. Una agrupación con más del 43% de los votos puede hacer un adelanto de hasta dos años.

Todo ciudadano está inscrito en un partido, cuya ideología comparte y quiere que se fortalezca. Cuando la dirigencia no actúa en pro de sus intereses el militante está en el derecho, e incluso en la obligación, de votar por la organización que ayude a proteger sus ideales.
Si se realiza una votación en un distrito clave y el partido que gobierna un municipio pierde la mayoría, el alcalde permanecerá en el poder hasta el final de su mandato de tres años. Si ya lo ha finalizado, tiene hasta tres meses de gracia para dejar el cargo. En ese lapso es común que el partido convoque elecciones en los distritos que considere pertinente (si puede en alguno) para intentar volver a ser mayoría pero sólo tiene dos meses para hacerlo, el último mes de gracia no se pueden hacer elecciones.
Las opciones de votación siempre son los partidos políticos, no individuos particulares. Es usual que los partidos destituyan a los mandatarios designados como símbolo de rectificación.

Todas esas elecciones afectan el balance de poder en la asamblea nacional, poco a poco.
La asamblea nacional es el lugar por excelencia para realizar negociaciones. Allí se reúnen quienes detentan el poder con quienes podrían hacerlo en un futuro cercano. Por eso el partido con más votos en cada distrito tiene derecho a nombrar dos representantes (locales) a la asamblea por medio de un buró de interesados, mientras que el segundo partido más votado puede nombrar a uno solo.
Las propuestas legislativas surgen de los partidos y, después de la negociación y aprobación en la asamblea, los proponentes son calificados por sus propios copartidarios.

Es usual, e incluso bien visto, que los partidos intercambien las jurisdicciones más pequeñas que gobiernan para alinear los esfuerzos en los distintos niveles de poder, aunque siempre respetando condiciones mínimas que definen las ideologías y doctrinas.

Una educación partidista (#114<=//=>)

(índice)

En un partido querían reformar su programa educativo.
Estaban en las fases iniciales, consultando y explorando las opiniones de la militancia, así que me di a la tarea de indagar un poco.

Todo empezó con un conjunto de madres y padres exigiendo mayores derechos para sus hijos dentro del partido.
En esta nación la mayor parte de la educación básica se da por medio de dichas organizaciones políticas. En la gran mayoría de los casos la tendencia política de los progenitores es heredada por los hijos, surgiendo excepciones cuando los padres pertenecen a distintos partidos o, peor aún, a organizaciones con tendencias diametralmente opuestas.
Ese fue el origen de la reforma en este caso.

Ningún partido, en la actualidad, se opone a que sus militantes contraigan matrimonio con personas no pertenecientes al mismo.
Cada cual tiene políticas específicas al respecto, en especial en lo concerniente a la educación de los frutos de dichos matrimonios. Van desde contemplar que la pareja debe establecer (antes de casarse) dónde se formaran sus hijos, hasta acordar con otros partidos la dirección de lo que llaman escuelas libres, libres de ideología o doctrinas oficiales, pero estos acuerdos sólo se dan entre moderados.
En todo caso, incluso si los padres son copartidarios, cada vástago debe decidir por sí mismo a cuál partido pertenecerá al cumplir 19 años. El último año de formación básica se da en lo que llaman escuelas de debates. Allí cada quien prueba sus convicciones en todos los aspectos.
Cualquier asunto es discutible, aunque el mismo sea técnico o incluso el fundamento de una ciencia básica.

Está previsto que el proceso de reforma sea largo.
La última palabra la tendrán los militantes que tengan hijos en edad escolar, quienes deberán escoger entre las opciones aprobadas por la militancia en su conjunto.
Es un equilibrio delicado mantener los principios doctrinales respetando los derechos de los niños y sus padres. Todo ello evitando alentar los matrimonios fuera del partido y la educación en escuelas libres, lo cual iría socavando la estructura de la organización no sólo en su ideología, sino también en su sostenibilidad financiera.

Se podría pensar que los hijos de militantes de partidos diferentes son unos parias pero no. Son vistos, más bien, como potenciales mediadores al ser capaces de convivir, apreciar y amar a personas con creencias políticas totalmente opuestas.
Por ejemplo son potenciales jueces y magistrados.

Defensa de lo de antaño (#117<=//=>)

(índice)

La justicia es un bien común que debe prevalecer a muy largo plazo.
Por eso todos los partidos que hayan estado entre los favoritos de una generación deben tener representación en el tribunal supremo que, en la práctica, es la instancia donde se realizan las negociaciones que marcan épocas.
(Mientras que en la asamblea nacional se negocian asuntos coyunturales.)

Los magistrados del tribunal supremo se escogen entre los jueces de circuito más imparciales:
Los partidos se van turnando la designación de dichos jueces, tanto en general como en cada circuito, sin importar el tamaño de sus militancias.
El buró de cada partido debe apoyar cada año a cinco jueces de otras organizaciones, excluyendo a los respaldados en las últimas tres ocasiones, con lo que se van acumulando apoyos entorno a aquellos con mejor desempeño, aquellos más imparciales, al menos en teoría.
Además cada año se debe renovar 1% o más de la judicatura, si no se da de forma natural se destituyen a los jueces peor evaluados que tengan más de siete años de ejercicio.

La elección de cada magistrado se hace en el seno partido que lo designó como juez, al que representará. La votación es a conciencia, secreta, por parte de la militancia de entre los cinco jueces de circuito más apoyados por los demás partidos. Cada organización tiene derecho a un número de asientos en el tribunal que depende de la votación más elevada que haya obtenido.
Cualquier partido que hubiese alcanzado 11% del apoyo popular (del padrón electoral) en los últimos 43 años tiene derecho a mantener un magistrado en el tribunal y por cada 5,93 puntos porcentuales adicionales puede nombrar un magistrado más, por lo que el número total de miembros del tribunal varía según las preferencias de la sociedad a lo largo de las décadas. Lo que le permite a cada cual defender lo acordado antaño.
Si un partido llega a alcanzar más de 47% de los votos en algún momento, algo muy poco común, tiene derecho a 7 curules (1*11+6*6=47) hasta que pasan 43 años de dicho registro, luego sólo tendrá derecho a 6 pues, de seguro, el siguiente registro será mayor a 41% de los votos.

El número más usual de magistrados que ha habido es 19; de los cuales entre once y trece son nombrados por dos partidos hegemónicos, tres de forma constante por agrupaciones medianas y los demás por partidos intermitentes.
En la historia destaca la época de los siete: Siete partidos que superaron el apoyo mínimo por más de un siglo pero nunca por mucho, por lo que el tribunal se mantuvo estable con siete magistrados.
Fue una época de gran diversidad de políticas públicas y de liderazgos.

Por la gran sala del buró (#121<=//=>)

(índice)

El palacio de gobierno es donde se realizan los actos protocolarios pero es en las sedes de los partidos donde se toman las decisiones de peso.
Visitamos varias de ellas, todas soberbias, intimidantes. Cada cual con su propio estilo, con la simbología representativa de sus doctrinas.

La más ajetreada, por supuesto, fue la sede del partido de gobierno.
El día que fuimos se celebraba la reunión del buró con todos los miembros principales por lo que había más movimiento de lo usual.
Ocurre una vez al mes y siempre se toman decisiones trascendentales, aunque no sean anunciadas de inmediato. Se siente la excitación general sólo contenida por la formalidad protocolar, por la majestuosidad en cada acción.

En especial la gran sala del buró político parece un lugar sagrado, sin duda lo es para muchos.
En la antigüedad el buró estaba conformado por 23 personas que, por la efectividad de sus actuaciones, recibían la confianza de sus copartidarios.
Entre ellos tomaban las decisiones: Uno por uno, con la mayor solemnidad, declaraban si estaban a favor o en contra de una medida y explicaban el motivo. Se acataba lo estipulado y, al saberse las consecuencias de dichas decisiones, se procedía a agradecer o a culpar a los responsables y a reajustar el prestigio de cada quien.

Con el tiempo se fueron sistematizando tales procedimientos para que no perdieran su grandeza, para hacerlos más compatibles con sociedades cada vez más complejas, que requerían cada vez más rapidez en la toma de decisiones y de dirigentes cada vez más especializados en temas específicos, pero siempre cuidando la dignidad de la gran sala del buró.
Siempre se debe buscar que cada asunto sea tratado por las personas con mayor experiencia posible, que generen la mayor confianza entre los copartidarios, que tengan el mayor prestigio posible. La norma se sintetiza en un principio simple: El buró estará constituido por los 23 dirigentes más prestigiosos interesados en un asunto dado…
(Dicho principio básico es matizado) …pero ningún dirigente podrá participar en más reuniones que los miembros de nivel superior, aquellos con más prestigio. Todos tienen la obligación de participar en el buró cuántas veces sea necesario para mantener el sistema funcionando a riesgo de perder prestigio.

A pesar de que la militancia no evalúa de forma directa a los dirigentes (sino a la efectividad de las acciones en que coadyuvan) igual éstos actúan con el mayor respeto y veneración hacia los símbolos y ritos, como si alguna fuerza cósmica pudiese afectar el desarrollo de los acontecimientos.
Por eso las reuniones siguen el mismo ritual desde hace siglos. Sólo ha cambiado la asistencia y el lugar, por ejemplo: según el número de dirigentes principales las reuniones son en la gran sala del buró o no.
En algunos casos incluso pueden concurrir hasta visitantes del extranjero (como yo).

Historia de negociaciones (#123<=//=>)

(índice)

Cuentan que el territorio era demasiado extenso, que no había medios de comunicación.
Era usual que se mandara a un mensajero certificado que negociara asuntos específicos con las poblaciones menos distantes. Ese mensajero pronto empezó a ser representante, representante plenipotenciario capaz de firmar acuerdos sin necesidad de hacer el viaje de vuelta a consultar a sus pares.

Era una época más familiar, aunque no por eso más amable, todos conocían a todos y era normal que se formaran varios bandos en cada población, varios partidos.
No se hacían votaciones, la gente sólo sabía por intuición cuál bando era mayor. Los partidos políticos no se habían formalizado así que no había conceptos como dirigencia o transfuguismo. Sólo había personas más interesadas en participar y gente que cambiaba de opinión (de bando) con más facilidad.

El sistema partidista se estructuró en la medida que se hizo costumbre hacer planes a mayor escala (más allá de la comunidad). El enviado dejó de ser una simple representación en negociaciones específicas y pasó a ser un proponente de ideas y proyectos, además de contralor de su puesta en marcha y correcto funcionamiento. Pero para ello era necesario más que un individuo, era necesaria una estructura, una institución con mayor rango de acción, más perdurable. Una institución que pudiese, por ejemplo, coordinar las decisiones comunes en varias comunidades con una misma forma de pensar. Surgió la militancia.
Así los bandos se volvieron partidos políticos y el más grande de estos en una población se volvió gobierno.

Los partidos de gobierno tendieron a polarizar la política (estás conmigo o en mi contra) y casi de inmediato brotó el bipartidismo, que fue bueno en principio pues consolidó la nación al crear la asamblea nacional, por ejemplo, pero que tenía una tendencia demasiado centrista.
Todos los asuntos se resolvían desde el centro y para el centro. Los dos partidos más grandes, al ser nacionales, tenían los recursos para atraer suficientes militantes en cada comunidad sin brindar mayores beneficios a cambio.
No necesitaban ser mayoría, con ser la mayor minoría bastaba.

El sistema era insostenible pero los bipartidistas estaban demasiado cómodos para darse cuenta. Por doquier los partidos locales empezaron a hacer negociaciones entre sí para resolver sus propios problemas bajo la mirada indiferente del centro. De repente empezaron las secesiones, una tras otra (tal vez como parte de un pacto).
Fue la gran crisis del bipartidismo. Los centristas dejaron de tener militancia en la periferia hasta que cedieron poder a los partidos locales: Se creó el tribunal supremo, se empezaron a hacer votaciones, que abrieron paso al transfuguismo, y el segundo partido más votado en cada localidad comenzó a tener representación en la asamblea nacional.

Las regiones que se separaron formaron naciones más liberales aún, pero hubo un acuerdo general entre todas que permitió la libre circulación e incluso la administración conjunta de algunos territorios.
Los militantes siempre han sido asiduos negociadores.

El gesto cívico primordial (#129<==//=>)

(índice)

Un gran acuerdo se estaba formando, convertiría a una pequeña ciudad en un polo productivo gracias a una gran inversión del gobierno central, pero el ánimo en la ciudad estaba por el suelo, había caras largas por doquier.

Las últimas votaciones mostraban una gran dispersión del apoyo popular, uno de los grandes partidos había perdido gran parte de sus votos en favor de otras organizaciones más pequeñas.
El partido se oponía a la firma del acuerdo, no porque estuviese en contra del modelo de desarrollo que se implementaría o por algún motivo doctrinario, sino porque le arrebataba parte del poder directo que había ostentado desde mucho tiempo atrás, se lo arrebataba de forma definitiva.

Algunos dirigentes abogaban por postergar la firma hasta que se hallara un mecanismo para conciliar a las partes pero no alcanzaba el tiempo. En cualquier momento podía haber un cambio en el gobierno nacional que eliminara la posibilidad.
La mayoría de la dirigencia evadía el tema o lo menospreciaba. Sólo unos pocos aprobaban que los militantes del partido votaran por otras organizaciones hasta que se firmara el acuerdo y se pusieran en marcha los proyectos: El progreso de la comunidad implica el progreso de la militancia del partido, decían, y con ello la organización misma saldrá fortalecida a largo plazo, aunque en lo inmediato haya una disminución en la capacidad de acción, en el poder de negociación.
El progreso de la comunidad era el principal objetivo del partido y un voto coyuntural no cambiaría la grandeza de su militancia, ni su fidelidad a las doctrinas compartidas

Ese episodio ilustra el principal gesto cívico de un militante: anteponer los intereses de la comunidad, o de la nación, a los del partido.
En otras naciones ese gesto es más cotidiano, es casi intrascendente porque está implícito en el sistema, en lo pactado antaño. En cada elección los ciudadanos pueden votar en blanco o dar su apoyo a líderes específicos de otros partidos, a la opción que consideran menos mala, lo hacen sin que ello traiga controversia pues votar es una obligación moral y el método usado conlleva a tales prácticas.
Si la dirigencia del partido aplica mal las doctrinas que dice defender, hay que elegir la opción que muestre la dirección que se debe seguir. Es la forma más efectiva de corrección.

Pero aquí aún hay remanentes de las más antiguas tradiciones, cuando no había votaciones y sólo se debía comparar el número de militantes de cada partido para determinar quién(es) debía(n) gobernar o pactar los grandes acuerdos.
Aquí la militancia suele sentir la necesidad de influir desde dentro del partido, no desde afuera de él.

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Índice. Capítulo 29
  1. Llegada de las militancias
  2. Las decisiones de partido
  3. Una educación partidista
  4. Defensa de lo de antaño
  5. Por la gran sala del buró
  6. Historia y negociaciones
  7. El gesto cívico primordial

(índice general)


Capítulo 30

Donde se describe una nación de dictadores federados y electoralistas

Permanencia con límites (#109<=//=>)

(índice)

Llegamos a una federación de dictadores.
En cada entidad había un líder único, absoluto, sin responsabilidad penal, pero con mando fugaz.

Me costó creer que pudieran vivir en paz, que ningún mandamás nunca atacara a sus vecinos aun teniendo el poder, los medios y la autoridad para hacerlo.
Desde la antigüedad, desde que eran unos asentamientos promovidos por estabilidad momentánea bajo la guía de instituciones académicas, desde la época en que no podían generar recursos propios ya existían límites claros para quienes asumían el gobierno: Ninguna entidad puede ser separada de la federación; Ninguna puede expandir su territorio sin el consentimiento de las demás (pero se pueden crear nuevas entidades de ser necesario, por motivos demográficos, por ejemplo); Ninguna puede intervenir unilateralmente en otra a menos que sea por medio de votaciones populares.
Además, el principio fundamental entre dictadores: El mando tiene una duración máxima preestablecida e invariable (de siete años en provincias).

Para observar el cumplimiento de tales disposiciones fue creado el comité federal, conformado por todos los dictadores de las distintas entidades federales, y vigente aún hoy en día.
Dicho comité además se encarga de atender asuntos estructurales, esos asuntos que requieren más de unos pocos años de mando y dirección, por lo que nombran encargados especiales de entre los exdictadores con más de cinco años de retiro que no hubiesen sido censurados por la ciudadanía en votaciones populares.

El cargo más destacado es el de canciller. Suele ser el exdictador mejor evaluado de los disponibles a menos que una mayoría consolidada (de dos tercios) del comité federal escoja a alguien más, en cuyo caso siempre ha de ser alguno de los cinco con mejores registros.
Pero esos encargados especiales son sólo coordinadores de políticas públicas específicas, no tienen ningún poder directo. Los dictadores son los únicos con capacidad de ejecutar los proyectos o de conservar la paz.

Lo que mantiene la paz en esa federación es que ninguna entidad es lo suficientemente grande como para desafiar a la unidad y los periodos de gobierno son demasiado cortos para lograr establecer alianzas confiables.
Nadie se atreve a desafiar al poder central a pesar de que es débil por definición.

Acumulación de poder (#116<=//=>)

(índice)

Es común que los dictadores intenten manipular la moneda para dar la ilusión de mayor progreso económico.

En otras naciones, más centralistas, lo hacen con facilidad. Hay muchas teorías económicas que respaldan medidas monetarias diversas, e incluso contradictorias entre sí, haciéndose difícil establecer tradiciones. Por ello, a diferencia de lo relacionado a la justicia, no hay ninguna institución con poder blando que oponga una mínima resistencia a la voluntad del dictador de turno.
Si bien en los comicios cada candidato detalla su estrategia tributaria y monetaria, siempre es posible desdecirse alegando cualquier imprevisto. No hay ningún obstáculo que lo impida aunque más vale ser convincente, siempre puede surgir alguien que vea una falta y quiera tomar la justicia por su propia mano.

Dicha manipulación es mucho más difícil en esta nación al estar federada, al ser múltiples dictaduras con una sola moneda de uso general.
Hay un consejo autónomo encargado de mantener la estabilidad monetaria que está respaldado por la autoridad del comité federal. Las decisiones en su seno se toman por medio de un sistema de votos agregados que permite alcanzar acuerdos en el tiempo por medio de delegados que acumulan poder de diversas fuentes.
Cada dictador puede nombrar un consejero al cumplir el quinto año de su mandato y apoyar a uno de los consejeros en funciones cada uno de sus dos años restantes, pero esos apoyos deben ser dados a funcionarios de provincias variadas, de origen diferente a los once anteriores.

Los consejeros tienen tantos votos como número de apoyos.
Los votos duran cinco años, es decir, cada consejero puede estar en funciones hasta que transcurran cinco años después de recibir su último apoyo, o un máximo de 23 años, y su poder de voto varía con el tiempo.
El consejo es presidido por quien haya recibido más apoyos en total y tenga menos de trece años como directivo al momento en que surja la vacante, ejerciendo el cargo hasta por siete años o hasta que sus votos caduquen.
La mayoría de los consejeros sólo duran cinco años en sus cargos pues no reciben ningún apoyo después de su nombramiento. Los que se mantienen suelen tener entre dos y cinco decenas de votos y en casos excepcionales pueden sobrepasar el centenar.

Los consejeros suelen empezar a recibir apoyos después de su tercer año en el cargo. Es más fácil para los dictadores coincidir con la visión de alguien que ya no puede influir en la vida pública.

Fundamentos doctrinales (#120<=//=>)

(índice)

A pesar de que se suele pensar lo contrario, los partidos políticos gozan de gran aprecio entre dictadores tanto poderosos como de base, tanto en el sector público como en el privado.

Una de las formas de mantener políticas públicas en el tiempo es formando parte de una organización partidista, con una estructura sólida y estable.
La misión de los partidos políticos no es enfrentar al poder ni querer hacerse de él, su misión es formar una base doctrinal que haga más fácil la toma de decisiones y el desarrollo de propuestas acordes a las necesidades de cada momento.
Así, que un dictador sea miembro de un partido no significa que seguirá sus lineamientos, sólo implica que (quizá) se apoyará en sus fundamentos para implementar algunas políticas públicas.

El mayor partido del momento era de tendencia conservadora moderada. Casi un tercio de los dictadores había implementado proyectos del partido y ese era el segundo periodo en que uno de sus asociados ocupaba la cancillería.
En líneas generales, los conservadores mantienen que no debería haber mayor traba en el accionar de un dictador que la duración de su mandato. No creen en la federación, a su entender la nación sería mucho más próspera si todo el poder estuviera centralizado en una sola persona.
Los liberales por su parte creen en la especialización, creen que se debe dar poder absoluto en áreas específicas, creen que así se pueden alargar los periodos de mando y obtener resultados más estables a lo largo del tiempo.

Desde que empezó la supremacía del susodicho partido ha aumentado el poder relativo de la cancillería en desmedro de los gobiernos locales. Poco a poco los entes nacionales acumularon más competencias y fueron capaces de forzar un mayor número de decisiones, aunque ello se dio más por retórica que por una amenaza creíble.
De hecho el principal campo de acción de los partidos en esa nación es el electoral, es la posibilidad de convencer a la ciudadanía destituir a los dictadores que se alejen más de sus fundamentos.

Es irónico que, entre dictadores, el principal medio para gobernar pueda ser el poder blando, la amenaza sutil de pérdida del apoyo ciudadano.

Usual injerencia amistosa (#122<=//=>)

(índice)

Los dictadores de cada provincia se eligen de forma análoga al mandamás de la nación más tradicionalista pero sólo por un periodo de siete años.

La mayor diferencia entre los sistemas de gobierno es la realización constante de votaciones populares libres e imparciales principalmente para la elección de los jefes de distrito (que seleccionan al dictador de entre los alcaldes) pero también para censurar la actuación de los gobernantes.
Un dictador puede ser destituidos pero no por sus pares ni por los ciudadanos de su provincia, sino por los ciudadanos de las demás entidades.

En los albores de la nación se había establecido que se realizarían votaciones especiales cuando fueran necesarias pero con el tiempo la federación se volvió más electoralista. Hoy en día cada año hay votaciones de censura en las que los ciudadanos dan su condena al  dictador menos capaz de las provincias hermanas.
Anualmente debe salir del poder al menos 3% de los mandatarios con más de tres años en ejercicio, saldrán quienes resulten con la mayoría de las condenas en más provincias hermanas. Algunos académicos le llaman injerencia amistosa o de buena voluntad entre pueblos (si la injerencia fuera de un gobierno sería de mala voluntad, más aún si es de un dictador). Por lo general la ciudadanía vota para que salga el dictador de alguna de las provincias fronterizas a la propia, condena a aquel que sea más molesto y perjudicial para sus intereses.
Así, un dictador tiene un llamado de atención cuando en cuatro o cinco de las provincias cercanas hay votaciones en su contra, pues lo más probable es que se repitan y se repliquen en otras tantas provincias (cuyos dirigentes promuevan un chivo expiatorio para que se cumpla la susodicha cuota sin verse afectados).

También se realizan comicios para seleccionar a los funcionarios nacionales.
La selección se hace en el tiempo por medio de evaluaciones: Cada año los alcaldes de toda la nación con más de un trienio ejerciendo se reúnen a discutir el desempeño de los dictadores que hayan terminado su mandato ese año. Se reúnen durante una semana (desde el primer lunes del penúltimo mes) y cada quien hace una evaluación secreta de cada mandamás.
La evaluación es del cero al cinco. Para poder ser seleccionado a un cargo nacional, el exdictador debe tener un puntaje mínimo o estar en un percentil dado. Por ejemplo, suele asumir como canciller quien tenga mayor evaluación para el momento de la vacante y como coordinador de los asuntos educativos alguien que esté en el percentil 90.

La duración en los cargos depende de la evaluación obtenida por cada quien: Se multica la puntuación del candidato elegido por 41(meses); pero siempre pueden ser destituidos por el comité federal o por la ciudadanía.

La mediación académica (#124<=//==>)

(índice)

El mayor problema entre dictadores es la escasa información que fluye de la sociedad hacia el mandamás.

Existe la (acertada) noción de que cualquier crítica puede ser malinterpretada y traer consigo consecuencias abrumadoras, irreparables, por lo que es muy poco común escuchar la más mínima opinión sobre ningún tema público. Los asuntos del gobierno los debe resolver el gobierno, es la sentencia general.
Lo único que se atreve a hacer la gente de a pie es reportar incidentes específicos, averías mecánicas o fallos en un sistema, y ello sólo por los canales regulares, por medio de un delegado de distrito o de quien presta el servicio afectado; nunca lo debe hacer a viva voz, nunca se debe ser epicentro de una inestabilidad.

Por lo general los asuntos menores son resueltos por las autoridades locales, por los jefes de distritos o los alcaldes.
Es una estructura bien distribuida, cuyos elementos tienen atribuciones y responsabilidades claras. Que tienen, además, una gran motivación después de asumir sus cargos: Cualquier descuido puede ser interpretado como un boicot contra el dictador y las repercusiones pueden ser catastróficas.
Aquellos imprevistos que no tienen un encargado claro son presentados como asuntos académicos en las universidades. Con el tiempo las universidades han desarrollado métodos para hacer consultas anónimas (y seguras) a la sociedad sobre cualquier cuestión pública y para generar soluciones eficaces pero discretas.
Cuentan con el prestigio y la confianza para ello, en especial en esta nación que surgió guiada por ellas.

Aquí las universidades gozan de total autonomía.
El dictador sólo puede nombrar al rector de entre los miembros de directorio con más de once años de antigüedad. Pero no es muy común, por lo general sólo se da en las universidades más grandes cuando hay algún proyecto relevante en la mente del mandamás o cuando tiene una relación específica con una institución dada.
Además el dictador puede nombrar nuevos miembros al directorio cuando haya una vacante, pero más le vale que sea del gusto de la comunidad si quiere que perdure: Los mismos pueden ser expulsados después de cinco años.

Las universidades son las instituciones que cuentan con mayor libertad para proponer soluciones a asuntos cotidianos pero sólo eso: proponer.
El poder de acción siempre lo tiene el dictador, es el único que puede hacer que las cosas pasen.

Las votaciones de censura (#130<=//==>)

(índice)

El comité federal es el órgano con más poder efectivo de la nación.
Cualquier decisión tomada en el mismo se vuelve inevitable: El poder de destrucción de unos pocos dictadores es mayor que el poder de creación de muchos más.

Más que un comité es una gran asamblea con constantes variaciones debido a la injerencia amistosa dada en las votaciones de censura.
La federación estaba compuesta por 313 entidades para el momento de nuestra visita. Todos los dictadores tienen derecho a participar pero suelen mandar a un delegado que hable en su nombre a menos que, además de votar, desee convencer, desee explicar a fondo alguna propuesta específica.
Como se comprenderá es muy difícil que haya grandes pactos. En lo único que siempre están todos de acuerdo es que nadie puede dejar la federación, siendo la mejor medida preventiva dividir una entidad si crece demasiado y nombrar dictadores con periodos asincrónicos para cada parte (para que las alianzas sean menos probables).
Las reuniones y posturas de los dictadores son públicas e influyen de forma profunda en las votaciones de censura, o de condena. Los jefes de distrito hacen eco de ello en los comicios, donde nombran dictadores que sean del gusto de la población para que estos duren todo su periodo y la provincia pueda tener mayor influencia en los órganos nacionales.

Por épocas la ciudadanía suele condenar a dictadores de tendencias políticas específicas.
La conformación del comité varía de manera constante, en promedio un quinto de las provincias cambian de dictador por año y el comité es por completo distinto cada siete años.
Antes de las votaciones de censura anuales se hacen las elecciones de jefes de distrito en las provincias donde sea necesario, ya sea porque se venció el periodo del dictador de la provincia o porque el mismo va a entrar en la lista de votación de censura (siendo posible que sea necesario nombrar uno nuevo).
Dichas elecciones distritales son una muestra anticipada de la intención de condena de la sociedad. Los dictadores suelen ajustar sus actuaciones y mejorar sus relaciones públicas en función a ellas; la ciudadanía pareciera saberlo y manipular las expectativas haciendo votaciones cruzadas.

Las votaciones de censura son el mecanismo más eficaz para lograr compromisos de los gobernantes, incluso más que las elecciones directas.
Son la máxima expresión del voto castigo.

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Índice. Capítulo 30
  1. Permanencia con límites
  2. Acumulación de poderes
  3. Fundamentos doctrinales
  4. Usual injerencia amistosa
  5. La mediación académica
  6. Las votaciones de censura

(índice general)


Índice
(según el itinerario de viaje)
  • Parte III
    • Cap22. De donde impera el gran arraigo federado
    • Cap23. De donde impera el personalismo
    • Cap24. De donde impera el mando único electivo
    • Cap25. De donde imperan las artimañas colectivistas
    • Cap26. De donde impera la fuerza bruta revalidada
    • Cap27. De donde impera la habladera más federada
    • Cap28. De donde impera las creencias en comunión
    • Cap29. De donde impera el partidismo
    • Cap30. De donde impera el mando fugaz electoralista

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