Parte IV

Donde se describen naciones con diversas modalidades de consultas
(índice)

Tomé un breve receso, me tuve que obligar a tomarlo: tenía que poner en perspectiva lo que estaba haciendo.
Creo que cada vez será más fácil, o al menos eso espero, pues estoy narrando episodios cada vez más cercanos a mi vida actual, al momento en que empecé a darle mayor importancia a la escritura.

Empecé a escribir en mi adolescencia, en una época especialmente solitaria para mí, pero se volvió una costumbre con propósito en una nación (la primera que describo a continuación) donde todo se hace con una metodología específica, donde la ciencia y la técnica se aplican por doquier.
Allí entreví que para evocar una vivencia dada hay que estimular la memoria, hay que ejercitarla hasta que los recuerdos fluyan de forma natural, y me di a esa tarea de la mejor forma que hallé: Escribiendo, o más bien reescribiendo, el viaje que hicimos.

En aquel periodo entendí la estructura (disgregada y recurrente) del libro familiar en que se basan estos escritos. Decidí mantenerla mientras actualizaba el contenido.


Capítulo 31

Donde se describe una nación de técnicos tradicionalistas

Clasificación por eficacia (#113<==//==>)

(índice)

Lo que mejor recuerdo de cuando llegamos a esa nación es que respondimos una encuesta sobre el sistema migratorio, una encuesta para evaluar (del cero al cinco) aspectos muy específicos del mismo.
Además nos consultaron sobre lo que nos gustaría que se mejorara en líneas generales.

Tuvimos que esperar un rato a que hubiese la concurrencia mínima necesaria para iniciar el trámite.
Para garantizar la libre expresión de las opiniones, las encuestas se depositan en una urna y sólo se procesan cuando hay suficientes para que no se pueda deducir quién emitió cuál opinión. Al ser un sondeo a extranjeros, también tuvimos que llenar, por aparte, una forma de participación, donde nos identificamos y aportamos datos de interés.
Al finalizar nos convocaron para después de un año en cualquiera de las oficinas dispuestas en las principales ciudades y, justo antes de partir al exterior, en la terminal de transporte o paso fronterizo.

Esas encuestas certificadas son la base de todo el sistema político de la nación. Se hacen en todos los contextos y acerca de cualquier asunto público, y algunos privados.
Allí gobierna el más eficiente, quien haya demostrado ser más capaz al hacerse cargo de aquello que la sociedad considere prioritario, quien haya estado gobernando cuando hubo mejoras en una situación dada (calificada por la población por medio de consultas especializadas constantes).
No tienen un gobierno representativo. No eligen líderes para representar a los ciudadanos: Es absurdo pensar que se puede seleccionar al indicado sólo por intuición, sólo por oírle hablar, suelen decir: E incluso es más absurdo pensar que ese supuesto representante puede sintetizar de forma coherente los pensamientos y deseos de miles de personas.

Lo importante para los técnicos es conformar el gobierno más capaz posible, el que sea más probable que alcance objetivos específicos. Para ello la ciudadanía evalúa constantemente el desempeño del gobierno en cada ámbito, en cada aspecto de dicho ámbito, con lo que se hace una clasificación de las agrupaciones, ponderada por el poder de decisión que haya tenido cada cual en dichos gobiernos.
Además, al participar o no en determinadas encuestas, la ciudadanía dictamina cuáles son los asuntos prioritarios. Si nosotros no hubiésemos participado, por ejemplo, hubiese sido como votar para que los programas y servicio migratorios fuesen tratados a un menor nivel.

La agrupación mejor clasificada en cada asunto se hace cargo del mismo. Teniendo un poder de voto dentro del gobierno proporcional a la prioridad de sus responsabilidades.
El principal escollo, después de determinar quién se encarga de cada cartera, es cómo coordinar al conjunto. Siendo necesario un cargo político especial para la gobernabilidad.
Cargo sin un gran presupuesto pero con poder de veto ocasional.

Cambios de prioridades (#125<==//=>)

(índice)

Acababa de haber un cambio en el gobierno central.
La coordinación de asuntos educativos pasó al control de una agrupación política, o concesionaria, que había mostrado buenas resultados en el mejoramiento de aspectos específicos de la enseñanza básica.

En esa nación cada coordinación (análoga a un ministerio) es asumida por la concesionaria que haya tenido mayor influencia en más provincias en el último decenio.
El gobierno central es débil. Se hace un congreso nacional anual entre las concesionarias pero es sólo para compartir prácticas experimentales y casos de éxito. La mayoría de las políticas públicas son decididas, ejecutadas y supervisadas en las provincias.

Por ejemplo, las encuestas certificadas respecto a la educación básica en los últimos años mostraban un interés cada vez mayor en muchas provincias por mejorar la comprensión lectora desde la niñez, así ello le quitase espacio (o presupuesto) al desarrollo de otras capacidades y actitudes.
Al mismo tiempo, en los gobiernos en que participó la susodicha concesionaria se vieron los mayores avances en ciertas pruebas relacionadas, como las de composición literaria por ejemplo, con lo que se le fue asignando la administración educativa en cada vez más entidades hasta que tomó el control de la coordinación nacional.
En este caso las encuestas se hacen a los padres en todos los colegios, y en las sedes magisteriales a los maestros y público en general. La frecuencia con que participa cada individuo determina su grado de interés (y qué nivel de prioridad le da respecto a los demás asuntos) pero no aumenta su influencia: Todo ciudadano tiene derecho a un voto por año, el cual se puede dividir. Es decir que si se participa diez veces por año en cada ocasión valdrá un décimo, o al menos deberá tender a ello.

La educación no suele estar entre los asuntos más prioritarios. Antes está, por ejemplo, la economía, la seguridad, la gobernabilidad, la justicia. Por lo que quienes dominan tal cartera tienen un papel secundario en las decisiones más importantes.
El gobierno nacional está compuesto por las concesionarias con más atribuciones a nivel provincial.  Su objetivo es coordinar políticas generales para que sean más efectivas y duraderas, pero deben tener la anuencia de quienes tienen el poder en cada entidad federal con lo que cada coordinación está presidida por la agrupación encargada de un ámbito dado en un mayor número de provincias.

La conformación de los gobiernos provinciales, y con ello la del nacional, cambia de manera constante pero predecible ante la percepción de avance o no en los asuntos prioritarios y ante la variación misma de las prioridades en cada localidad.

Para diversificar el saber (#126<=//=>)

(índice)

Entre técnicos la especialización empieza desde la primera infancia.
Siempre se imparte una enseñanza básica con unos lineamientos mínimos pero el enfoque y la metodología pueden ser radicalmente distintos.

Entre técnicos no hay un programa educativo único, ni siquiera a nivel municipal. Sólo en ocasiones hay programas distritales, pero suelen variar de manera constante ante el deseo de los padres de que sus hijos se diferencien de las generaciones anteriores.
En la mayoría de los casos los lineamientos educativos surgen de las universidades, de lo que requieren aquellas instituciones mejor valoradas por los padres en los aspectos que fijan como prioritarios.

Tal sistema produce grandes diferencias en la formación básica de los bachilleres a lo largo de cada distrito y de cada provincia.
A mayor diversidad en la formación de la población, mayor probabilidad de que surjan innovaciones destacables: Problemas específicos son vistos desde distintas ópticas y analizados con distintos métodos, además de que las interacciones entre personas con mentes disimiles son mucho más fructíferas al estructurar pensamientos ortogonales, sin contar que simplemente abarcan un mayor rango de conocimientos y percepciones.
Incluso existe la costumbre de que miembros de la misma familia (hermanos y primos) sean educados de manera diversa. Se escoge al azar, pues no se sabe qué será lo adecuado para dos décadas después, sólo se dejan influir por la escogencia de las generaciones previas.

Lo que más me sorprendió es que llevan estadísticas de todo.
El éxito de cada profesor se mide según el éxito promedio de los alumnos que pasaron por sus cursos, ponderados por el nivel de exposición, por el número de horas de clases recibidas por cada cual.
Además se llevan las estadísticas de la capacidad evaluativa de los docentes: La calificación final de los alumnos debe medir la probabilidad de éxito del mismo al aplicar lo aprendido en el curso. Los profesores mejor pagados son aquellos que saben estimar tal probabilidad con precisión y/o exactitud.

Según el desempeño de cada alumno en cada asignatura, en un modelo dado, ha de tomar otras tantas asignaturas que ayuden a acentuar sus capacidades, a descubrir sus potencialidades.
Si un alumno no encuentra en qué destacar es culpa del sistema, de su tutor académico, de sus padres.

Por justas concordancias (#128<=//==>)

(índice)

El sistema judicial es autónomo y apolítico.
No se hacen consultas populares para definir quiénes componen sus organismos, en su lugar se evalúa la capacidad de los jueces de cada nivel para sentenciar en concordancia con sus pares y con la instancia superior.
Se asume que la conciencia de grupo es más justa que la individual: La sentencia correcta, la más acertada, es aquella que tomarían todos los demás. No importa la opinión propia, sino la posible opinión del conjunto.

En el caso del tribunal supremo primero los magistrados toman su decisión, pero la votación se mantiene en secreto, ni siquiera ellos mismos saben el resultado.
Luego los jueces principales de los tribunales provinciales (quienes esperan convertirse eventualmente en magistrados) votan al unísono de forma pública y sólo después se revela la decisión de los magistrados. Para que la decisión del tribunal supremo sea definitiva debe ser por mayoría sólida (de más de tres quintos), de lo contrario la última palabra será del conjunto de jueces provinciales.
Los jueces que hayan votado en concordancia con la decisión final reciben puntos a favor, mientras más jueces estén de acuerdo con una decisión, más acertada será la misma y más puntos entregará.

Así se va determinando cuáles jueces tienen mayor concordancia con la mayoría, con la decisión correcta, de manera recurrente. Así los jueces van siendo evaluados.
Los mejores jueces principales de las provincias, con más de siete años en el cargo, pasan a formar parte del tribunal supremo apenas alcanzan una evaluación mayor a la promedio de los magistrados activos o apenas haga falta para completar el mínimo de once magistrados. Pero así mismo, cada año, deja su cargo aquel con peor desempeño en cada tribunal provincial.

Es legendario un periodo en que once jueces rigieron por un septenio sin que hubiera nuevas incorporaciones: Ninguno de los aspirantes alcanzaba el promedio pues los magistrados solían formar acuerdos en sentencias cada vez más controvertidas. Así fue hasta que dicha métrica disminuyó por el fallecimiento de uno de ellos y se rompieron las alianzas internas.
Durante esos siete años se consolidaron muchas doctrinas que han permanecido por siglos. De hecho, el septenio judicial fue la etapa culminante de un proceso de automatización de las políticas nacionales que se dio a la par de la federalización del sistema.

Dichos jueces llegaron con tan buen prestigio porque sus sentencias marcaban la pauta desde mucho antes de ser magistrados.

Una ciudad universitaria (#132<=//=>)

(índice)

Fuimos a una gran ciudad universitaria.
Nos recibió en el portal noreste el rector ejecutivo de la institución, que a efectos prácticos realiza las funciones de alcalde mayor de la ciudad, y más adelante conocimos al rector académico, al de investigación y desarrollo y al de artes y humanidades, además de algunos miembros del comité de electores (encargado de nombrar a dichas autoridades, entre otras).

La ciudad es mucho más grande de lo que me imaginé en un principio aunque conserva su estructura de campus universitario.
El ajetreo es constante por toda la ciudad, por cada zona, cada cual con su idiosincrasia propia. Desde la zona industrial, en cuyo centro está la facultad de ingeniería, hasta las zonas culturales, pasando por la comercial y empresarial y por aquellas con vocación médico asistencial. Cada cual administrada por la facultad correspondiente, por medio de su decanato y su consejo que cumplen las funciones ejecutivas y legislativas de un municipio, y que se dividen en distritos correspondientes a las escuelas de especialidades y al ciclo básico.

Todo converge en la zona de convenciones y espectáculos y en un parque central que llaman tierra de nadie, que es como un gran museo al aire libre, cuya administración corresponde a la rectoría.
Ese parque es más bien como un gran taller donde se puede ver toda una gama de personalidades que se mezclan sin cesar en pequeños grupos que hacen desde representaciones artísticas rudimentarias hasta experimentos científicos básicos; rudimentarias y básicos para los expertos pero espectaculares para todos los demás, incluyendo a muchos turistas que deambulan por todas partes en busca de inspiración.
Y es que esa es una de las ciudades que atrae más turismo interno. Pero es un turismo muy particular, es casi de peregrinación religiosa, son viajes de renacimiento y reencuentro espiritual que todo técnico suele hacer cada pocos años.

Tales peregrinaciones no tienen que ser necesariamente a una ciudad universitaria.
Todo pueblo, por pequeño que sea, tiene su propio santuario en torno al cual gira la vida (religiosa) de los lugareños. Es la principal institución académica, un conservatorio artístico o un centro de investigación científica, por ejemplo. Por lo general es el edificio más grande del lugar, donde también se hacen múltiples actividades cotidianas de la comunidad además de las propias de la institución misma.

Siempre ha sido una tradición entre técnicos elegir al azar un destino, o varios, y visitar sus santuarios para despejar la mente y el alma con algo nuevo.

La política automatizada (#133<=//=>)

(índice)

Al inicio de los tiempos un grupo de grandes estudiosos del arte de la política promovió la conformación de un comité de electores que se especializara en la selección de los mejores gobiernos posibles.

Cualquier ciudadano podría formar parte de dicho comité, sólo tendría que mostrar buen criterio y algo de tesón para especializarse en tal labor.
Lo formularon así: Para formarse gobierno primero se establecen las prioridades, según el análisis estadístico de encuestas certificadas, y luego las agrupaciones políticas formulan sus propuestas de gobierno. Los ciudadanos que deseen participar para ser, eventualmente, parte del comité hacen votaciones públicas y luego lo hace el comité de electores.
La efectividad de los electores, miembros del comité, y de todos los ciudadanos que participaron se determina con el tiempo, en la medida que el gobierno es evaluado en sus distintas facetas por medio de encuestas certificadas. Mientras mejor sea el desempeño del gobierno, más prestigio ganaran quienes lo eligieron.

El sistema se puso en práctica por varias décadas pero tendía a formar bandos pues a los electores que no votaron por el ganador le convenía que el gobierno fracasara, y trabajaban para ello.
Dicha actitud iba en contra del espíritu de las leyes, al menos así lo determinó el tribunal supremo, el poder público más cientificista, que mostró disposición a evitar malas prácticas y populismo. Dando pie a que un conjunto de jueces empezara a declarar ilegítimo cualquier intento de imponer una política pública nacional que no hubiese sido probada antes a nivel provincial (pues ello sería muestra de improvisación y populismo).
Poco a poco se fueron haciendo del apreció general hasta que el tribunal se convirtió en un suprapoder (durante el denominado septenio judicial) censurando decretos ejecutivos y acuerdos legislativos. Llegando incluso a reasignar cargos públicos, de manera cautelar, a quienes hubiesen demostrado estar capacitados.
Se basaron en parámetros meramente técnicos; establecieron clasificaciones en cada área de gobierno para que se supiera de antemano quiénes se encargarían cuando fuese necesario: Querían que fuese automático.

Se fue volviendo costumbre que se hicieran pruebas piloto en provincias específicas para probar quiénes estaban capacitados, para establecer la clasificación. Por supuesto se elegían las provincias más adecuadas por sus condiciones intrínsecas.
Finalmente se estableció un sistema automatizado donde el poder se acreditaba a la agrupación política que mejores resultados hubiese obtenido con anterioridad, haciéndose la nación cada vez más federal.

La formación de gobiernos por medio de un comité de electores sigue estando en práctica en las universidades, pero se implementan votaciones de apoyos múltiples para evitar controversias.
En especial destaca una universidad que es una nación en sí misma.

Principiantes perpetuos (#135<=//=>)

(índice)

Nunca es bueno aislarse en un arte u oficio.
Nunca es bueno quedarse en la burbuja de lo ya sabido, ni siquiera el experto por antonomasia de un área debe hacerlo, pues siempre será mucho más lo desconocido. Así explicaría cualquier técnico la ruta a seguir para tener una vida provechosa.

Es necesario ser parte de la sociedad, poder interaccionar, comunicarse, colaborar.
No sólo por mantener alma y mente sanas sino también para mejorar en la propia especialidad, para refinar las cualidades y actitudes ya desarrolladas.
No es algo intuitivo pero todas las evidencias indican que quienes aprenden continuamente habilidades nuevas en áreas diferentes a la propia logran mejoras en sus capacidades cognitivas generales e incluso alcanzan mayores grados de entendimiento en sus áreas de experticia.

La forma más eficaz, o al menos la más tradicional, para iniciarse en nuevas actividades que reten la voluntad propia y evitar aislarse en el día a día es hacer una peregrinación, ya sea a una ciudad universitaria o a un pequeño pueblo. Hacerlo cada pocos años es casi obligatorio, es como un deber ciudadano, o al menos eso parece.
La gran mayoría de la población se deja guiar por los expertos en el tema aunque sientan que es un sacrificio ciudadano, que están invirtiendo su tiempo y energía en mantener canales de comunicación entre diversas especialidades sólo por el bien común.
Es muy difícil percibir que con ello se logra un mejor desempeño en las actividades que se realizan en el área de experticia, es casi imposible percibirlo a menos que se participe como conejillo de indias en un experimento a largo plazo.

No es necesario hacer grandes sacrificios, sólo se deben buscar nuevos intereses de forma periódica sin desear convertirse en experto, sólo se debe ser un principiante perpetuo en una actividad a la vez. Con cada nuevo inicio ocurre una pequeña remodelación en mente y alma que permite avanzar un poco más, un poco mejor.

Como es de esperarse quienes viven en grandes ciudades, y tienen a mano cientos o miles de oportunidades, son quienes menos aprovechan su entorno y sólo desarrollan a medias su potencial.

La mayoría de las grandes obras e innovaciones que han sido hitos históricos han surgido de personas o grupos en pueblos pequeños.

Una estructura evolutiva (#136<=//=>)

(índice)

Las fronteras de las provincias están determinadas de forma técnica, importa poco la historia o las tradiciones.
Lo fundamental en la estructura político-administrativa de una federación es que las leyes e infraestructura sean lo más eficaces posible para cada entidad, para cada una como unidad. Si un fragmento de una entidad no se beneficia de las leyes pensadas para el conjunto, lo mejor es que deje de formar parte de la misma.

Configuraron su sistema político como una federación por un pragmatismo casi intuitivo.
La base del diseño evolutivo está en la diversidad de opciones aleatorias que siguen sus propios principios y que pueden fracasar o triunfar ante cambios en el entorno, ya sean naturales o tecnológicos o geopolíticos o de cualquier otra clase.
La continua reestructuración de esta nación reflejan tal diseño: El éxito o el fracaso de (los gobernantes de) cada entidad sirve para determinar el mejor camino a seguir a cada momento, el mejor gobierno posible para cada cual; además de permitir mantener a flote al conjunto pues aumenta la probabilidad de que alguna de ellas tenga un desempeño sobresaliente.
Cada quien interpreta los aciertos y errores de ese camino a seguir y aplica lo que tenga a bien, generándose así una diversidad renovada.

Por ejemplo dicho sistema evolutivo se dio como por casualidad en la formación de la federación:
Fue un proceso lento y aleatorio. Los gobiernos provinciales que creían en el sistema federal fueron los de mejor desempeño, sirviendo de ejemplo a tantos otros gobiernos contemporáneos que veían como el poder central los apoyaba. En especial un poder judicial que cada vez creaba más jurisprudencia en su afán por automatizar la política.
Así, aquellas provincias que tenían mayor tendencia federalista desde antes que se instaurase el sistema fueron las que más aprovecharon los cambios en el entorno, sirviendo después de guía a aquellas menos preparadas para las nuevas condiciones políticas.

Después de que se estableció tal dinámica federalista, fue imposible detenerla.
El sistema sólo se fue perfeccionando ajustando las fronteras entre las provincias a las realidades locales, a las leyes y proyectos de desarrollo.

Clasificaciones del fisco (#138<=//=>)

(índice)

Se iba a llevar a cabo la reunión anual del ente tributario nacional.
La mayoría de las políticas tributarias se fijan a nivel provincial pero bajo unos parámetros básicos nacionales que sólo pueden ser modificados después de tres décadas de ser instaurados, al igual que las políticas monetarias.

Los impuestos se ajustan según las prioridades establecidas por la sociedad cada año en cada provincia pero los resultados se miden (por medio de encuestas certificadas) a mucho mayor plazo que cualquier otra política pública.
Hay un ítem específico en las encuestas certificadas relacionado con la responsabilidad fiscal del gobierno de turno, usado para sondear la percepción pública al respecto y que tiene gran impacto en las calificaciones. Las agrupaciones políticas que mantengan una mejor posición en la clasificación durante el decenio previo participan en los susodichos ajustes tributarios.

La administración pública es mínima.
Los contribuyentes suelen pagar directamente a las instituciones que creen requieren el dinero. Que un área pase a ser más prioritaria no implica que recibirá mayor financiación que cualquier otra, ni siquiera implica que será mayor que en periodos previos.
Los proyectos de infraestructura específicos se asignan a fundaciones sin fines de lucro, así como la administración de servicios públicos. El estado no es dueño de ninguna empresa y sólo en casos excepcionales tiene la potestad de asignar grandes cantidades de dinero.
Sólo una pequeña fracción de lo pagado por cada ciudadano es administrado por el gobierno, en especial para sus gastos internos, es una proporción establecida por las leyes de cada provincia.

En esa nación circulan múltiples monedas para incentivar la evolución constante pero moderada del sistema monetario.
El desempeño de cada moneda frente a las otras dicta cuáles son de uso obligatorio, y en qué regiones. Ello además influye en la forma cómo se clasifica a las agrupaciones políticas que son parte de los directorios que las administran.
Aquellas agrupaciones con una mejor posición en la clasificación pueden elegir en cuáles directorios participar pero deben anunciarlo con un lustro de anterioridad y, una vez que son parte de un directorio, las decisiones de éste afectarán su calificación por tres decenios.
Además hay un ente coordinador pero su papel es secundario.

Los parámetros con que se califica el desempeño de cada moneda son técnicos: el monto total de los ahorros en cada cual o la velocidad de circulación, por ejemplo.
No hay ningún ítem relacionado al tema en las encuestas certificados, al menos no de forma directa.

Niveles de admisibilidad (#141<=//=>)

(índice)

Tolerancia: Máxima diferencia que se admite entre el resultado esperado y el obtenido.
Ya sea en asuntos científicos o artísticos. Ya sea midiendo el ángulo exacto para lanzar un proyectil o entonando la nota exacta para lograr la mejor interpretación de una obra maestra.

Qué tanta varianza se está dispuesto a tolerar o a admitir es lo que define la personalidad de cada quien, de cada entidad.
Hay quienes prefieren perfeccionar cada detalle, reduciendo la tolerancia al mínimo, y hay quienes prefieren avanzar lo más rápido posible sin detenerse a analizar detalles insignificantes, aumentando la diferencia que se admite entre el resultado esperado y el obtenido.

En política los más estrictos son los conservadores, que buscan la perfección en cada paso que se da, así ello impida avanzar a buen ritmo. Mientras que los liberales buscan la eficiencia, prefieren obtener el resultado más aceptable con el mínimo esfuerzo y tiempo posible, por los que suelen usar mayores niveles de tolerancia en sus proyectos.
Esas dos visiones son los extremos de una gran gama con distintos niveles de tolerancia y en que hay todo tipo de condicionantes. Por ejemplo hay agrupaciones políticas monotemáticas que abogan por reducir o aumentar la tolerancia presente en aspectos específicos del sistema, siendo uno de las más populares la que gira en torno a flexibilizar lo más posible la educación, en especial la inicial, pues es incierto cual método de enseñanza es el más idóneo a cada momento.

En los años previos a nuestra llegada a aquella nación habían predominado las políticas liberales por lo que, como es natural, ya estaba empezando a surgir señales de sus fallos, magnificadas por el tiempo.
Las agrupaciones con menores niveles de tolerancia en sus proyectos habían ido ganando cada vez más terreno. Abogaban por corregir muchos errores que se habían estado acumulando sin parar, lo harían reduciendo la diferencia admisible entre los resultados esperados en cada etapa de sus proyectos y los resultados obtenidos.
Argumentaban que los liberales, en su afán por avanzar, habían dejado muchos cabos sueltos que estaban produciendo daños incalculables; que planificar con cada parámetro al borde de su tolerancia es negligente, es planificar equivocarse pero sin método.

Lo ilustraban diciendo que estar al borde del abismo de manera constante y continua hace que sea cada vez más probable una caída irreparable, hasta que esa probabilidad se convierte en una certeza absoluta.
Tal actitud podría considerarse un vicio, suelen decir, como la necesidad de adrenalina de quienes practican deportes extremos.

_

Índice. Capítulo 31
  1. Clasificación de eficacia
  2. Cambios de prioridades
  3. Para diversificar el saber
  4. Por justa concordancias
  5. Una ciudad universitaria
  6. La política automatizada
  7. Principiantes perpetuos
  8. Una estructura evolutiva
  9. Clasificaciones del fisco
  10. Niveles de admisibilidad

(índice general)


Capítulo 32

Donde se describe una nación de mercaderes con mando ajustable

Periodo de mando variable (#127<=//=>)

(índice)

Las certezas son fundamentales para el desarrollo saludable y estable de los mercados.
El dinero huye de los eventos críticos y definitorios, por eso entre mercaderes no hay grandes jornadas electorales. Toda votación se hace de manera lenta y progresiva, dándole tiempo a los mercados a ajustarse, a contemplar nuevos escenarios y entrever oportunidades.

Tampoco hay una fecha límite que marque el final de un gobierno o la salida de un funcionario de su cargo. En su lugar dichos funcionarios van perdiendo o ganando influencia y poder de forma estable y predecible, o al menos de forma tan estable y predecible que no suele haber grandes sorpresas que provoquen corridas bursátiles.
La elección de la directiva de un consejo ejecutivo es un trámite administrativo intrascendente, en especial cuando los planes de desarrollo ya están aprobados por todos los grandes contribuyentes, quienes sólo pueden entrar al comité con una inversión inicial menor al promedio pagado por la sociedad y no pueden aumentar su contribución (su poder de voto) más de 20% cada año, teniendo la obligación de ceñirse a un plan anunciado con suficiente antelación. Mientras mayor sea la inversión, a más largo plazo ha de ser dicho plan y más durará el funcionario en el cargo.
Así mismo, las concesionarias son evaluadas poco a poco, ya sea por medio de votaciones o de bolsas vacías, con lo que se puede prever escenarios con gran exactitud estudiando las tendencias.

Ésta es la nación de mercaderes donde ocurren más eventos críticos. Es donde hay más votaciones pero no se hacen para elegir representantes poderosos sino para definir qué tanto poder de decisión tendrán quienes inviertan en cada proyecto en específico.
La puesta en marcha o no de un proyecto esencial puede introducir grandes cuotas de optimismo o pesimismo al sistema, produciéndose reacciones exageradas. Por ello las consultas se hacen, por ley, con mucha antelación y de manera parcial y progresiva.
Son comunes las encuestas para prever cuáles son las prioridades de la sociedad y estimar cuáles proyectos apoyará más.

Invirtiendo en lo público (#134<=//=>)

(índice)

Entre mercaderes todo proyecto público, del más pequeño al más grande, surge por iniciativa privada.

Las personas, o entes, con mayor interés en el proyecto empiezan a promoverlo, a recaudar fondos y obtener permisos. Deben notificarlo a quienes puedan verse afectados por el mismo y se debe contar con el beneplácito de quienes tengan contratos relacionados.
Al ser proyectos públicos cualquier persona puede participar, al igual que en las concesiones de servicios públicos. En todo caso se conforma un consejo directivo entre quienes sean los mayores contribuyentes, por lo general no más de once personas, y de su seno surge una coordinación general.

La principal ventaja de invertir en un proyecto público es obtener deducciones fiscales o, en el caso de los grandes proyectos, aumentar la influencia en el consejo ejecutivo respectivo mientras que, además, se desarrolla infraestructura o servicios que benefician intereses propios específicos. La única limitante es que nadie puede tener más de un séptimo del poder de decisión en cada consejo directivo.
Por demás nadie puede empezar a invertir en una entidad administrativa con un monto superior al promedio de las contribuciones hechas en dicha jurisdicción ni tampoco puede aumentar en más de una quinta parte la última contribución propia en una entidad dada.
En ocasiones los proyectos se tramitan a través del consejo ejecutivo, o su directiva, para dirimir diferencias y alcanzar el mayor grado de satisfacción para el conjunto y mayor estabilidad en el tiempo, al menos así es en los lugares más tradicionalistas.

En esta nación, por el contrario, la sociedad en pleno tiene un papel protagónico en la toma de decisiones,  cada ciudadano influye por igual en la cantidad de poder que tendrán los inversionistas como conjunto.
Todo proyecto público o concesión se somete a consulta popular para determinar su nivel plutocrático, para determinar qué tanto poder de decisión desea cederle la población a los grandes contribuyentes, qué tanto desea depender de ellos, qué tanto confía.
Hay que saber conciliar las posturas: Si se quiere atraer inversiones se debe ceder poder.

Ajuste continuo del poder (#140<=//=>)

(índice)

Lo más particular de esta nación es su sistema de votación semiplutocrático.
Todo ciudadano tiene derecho a ser copartícipe de la formación del gobierno, de la decisión de cuánto poder debe tener el conjunto de plutócratas que conforma cada consejo ejecutivo.

Como en toda nación de mercaderes, cada ciudadano tiene un poder político proporcional al monto de su inversión en los asuntos públicos, en cualquier proyecto, pero en este caso en particular esa proporción se atenúa siguiendo una función logarítmica, y la población vota para ajustar la base del logaritmo usado.
El sistema lo explican a los estudiantes en su adolescencia (y a los extranjeros) con un ejemplo simple: Si la base del logaritmo fuese 10, quien invierte un monto preestablecido tiene un voto, quien invierte 10 veces dicho monto tiene dos votos, quien invierte 100 tiene tres votos y así en sucesivo. Del mismo modo, si la base logarítmica fuese 2, se necesitaría invertir sólo 8 veces el monto mínimo para tener tres votos.
La sociedad va ajustando la influencia de los acaudalados, sólo tiene que ceder el poder justo para atraer las inversiones que cree necesitar para su desarrollo.

Las votaciones son continuas y parciales, cada distrito lleva su propio ritmo y lo varía a placer.
Cada semana son convocados a las urnas todos los votantes no activos (quienes no hayan participado en más de un año) y el 17% de los votantes activos con más tiempo sin votar en cada distrito.
El valor base del logaritmo, o nivel plutocrático, se ajusta una vez que se mantiene una tendencia en el 67% de los votantes activos o en el 47% del padrón electoral, con lo que si los votantes inactivos concurren en masa, por ejemplo, se pueden ver cambios en pocas semanas.

Además de la votación general hay consultas en cada localidad por cada proyecto que sea de interés público. Se siguen los mismos principios y se usan los mismo parámetros, al menos que una gran mayoría de la población local decida lo contrario sin contravenir las leyes nacionales.
Así las decisiones de los inversionistas son respaldadas o no por los afectados en cada ámbito, desde la estructura del gobierno nacional hasta el desarrollo de un proyecto vecinal.

Inversiones fundamentales (#143<=//=>)

(índice)

El dinero es una herramienta que permite medir la propensión del ánimo hacia algo o alguien, para medir cómo varía en el tiempo esa propensión según los cambios en el entorno y en las expectativas.
Pero antes del dinero, esa función la cumplía el trabajo mismo; la dedicación y esfuerzo que se invierte en algo o por alguien; la simple capacidad de actuar o no.
Una acción vale más que cien promesas.

Cuando se fundó esta nación casi nadie quería vivir en ella, era un gran proyecto a futuro, un excelente lugar en donde invertir pero no para vivir.
Había tantos inversionistas y tan pocos trabajadores que establecerse en los primeros asentamientos era considerado una inversión en sí misma. Quienes hicieran tal inversión debían tener derecho de voto en la toma de decisiones.
Así, vivir en los asentamientos era la inversión fundamental o entrada. Los inversionistas tenían tantos votos como el número de múltiplos de la entrada con que estuviesen dispuestos a contribuir. Mientras mayor fuese el monto de la inversión fundamental más trabajadores llegarían pero también se alejaría a los inversores, y viceversa.
Cada persona que se mudaba podía votar si se debía aumentar el valor de la estadía allí (el monto de la inversión fundamental) o si se podía disminuir para atraer capital.

Poco a poco, al ritmo con que los asentamientos se convirtieron en ciudades, el sistema se fue sofisticando. Desde la distancia los grandes capitales ya habían hecho su labor, y obtenido una ganancia por ello. La infraestructura primordial ya estaba construida, sólo hacía falta ajustar detalles.
Se vio la necesidad de atraer a inversionistas medianos que desarrollaran nuevas ideas acordes a lo cotidiano, que se establecieran en la nación y velaran por su sostenibilidad. Se vio la necesidad de hacer que los grandes capitales pudiesen ejercer cada vez menos poder, que la proporción entre el monto invertido y el número de votos se fuese atenuando en la medida que aumentara la contribución del inversionista.

El mayor atractivo para la mayoría de los migrantes es poder votar para ajustar dicha proporción y, sobre todo, poder promover que otros voten en el mismo sentido.

_

Índice. Capítulo 32
  1. Periodo de mando variable
  2. Invirtiendo en lo público
  3. Ajuste continuo del poder
  4. Inversiones fundamentales

(índice general)


Capítulo 33

Donde se describe una nación de prolíficos jóvenes y legisladores

Migraciones por política (#113<==//=>)

(índice)

Es nuestro camino a otra nación de prolíficos viajamos junto a una joven que buscaba iniciar una nueva vida, que iba a mudarse de manera definitiva.
Nos comentó que la mayoría de las personas (especialmente los jóvenes) que migran a esa nación lo hacen por el mismo motivo “desde siempre”, desde que se fue formando como una entidad autónoma, lo hacen por libertad política.

Nos contó que esa nación se fue separando de la Unión poco a poco, al ritmo en que se consolidaba el consejo mater, al ritmo en que llegaban más y más migrantes que fortalecieron una identidad ciudadana diferente.
Desde sus albores disfrutaron de gran autonomía a pesar de estar en una zona neurálgica de la federación, en uno de los mayores polos de desarrollo. De hecho siempre han tenido la noción de que disfrutan de una gran prosperidad gracias a su autonomía, pues por medio de ella pueden crear leyes que incentiven nuevos emprendimientos, que enciendan la creatividad de los más jóvenes (o mejor dicho: de los no tan viejos) y el progreso económico.

Lo que más le atrajo a ella, igual que a muchos otros migrantes, fue la estructura de la institución más característica e importante de esa nación: El consejo mater.

Es la cámara baja del órgano legislativo. Sus miembros son ciudadanos con al menos tres hijos de más de siete años de edad que son electos por votantes con esa misma condición. En ninguna otra de las naciones de esa armonía se puede participar en política desde tan joven.
Empezó siendo una instancia de consulta de una pequeña ciudad, una instancia donde los ciudadanos productivos, con hijos por quienes trabajar y sacrificarse, podían plantear proyectos de desarrollo actualizados con los últimos avances técnicos y leyes que favorecieran la innovación y creatividad por medio de la mezcla de culturas.
Ello no sólo trajo gran progreso a la zona, sino que poco a poco fue diferenciando a esa y otras ciudades del resto de la federación a la que pertenecía hasta llegar a la secesión, además de producir un continuo flujo migratorio que no ha parado desde entonces.

Nuestra recién conocida compañera de viaje no planeaba hacer carrera política, sólo quería tener mayor influencia, sólo quería poder votar por alguien con una visión de futuro prometedora, por alguien que pensara como si le quedara más de la mitad de su vida por delante.

Una consejera principal (#145<=//=>)

(índice)

Estaba por asumir su nuevo cargo en el consejo mater una de las personalidades políticas más atrayente de la última década.
Su ascenso fue meteórico, en sólo cinco años se había convertido en consejera principal, algo que no se ve en largos periodos y que suele marcar el inicio de cambios importantes.

En esa nación de prolíficos la elección de los miembros de la cámara baja legislativa, llamada consejo mater,  se hace por medio de votaciones parciales distribuidas.
Cada candidatura se puede inscribir cada año en una de las 23 circunscripciones electorales (que tienen similar número de votantes). Puede elegir cualquier circuito, sólo debe ser distinto a los últimos siete.
Los ciudadanos votan todos los años, con lo que dan su apoyo al menos a siete candidatos distintos a lo largo del tiempo. Pasados siete años de una jornada electoral, la misma caduca pues un votante no puede dar apoyo doble a un mismo candidato y los candidatos deben renovar su legitimidad en cada circuito de manera periódica.
Así, los consejeros acumulan apoyos en ciclos de siete años, que se traducen en poder de voto en el seno del consejo mater.

Cualquier ciudadano interesado que cumpla los requisitos básicos puede ser consejero, pero la mayoría no alcanza la cuota mínima para poder proponer acuerdos y mociones o para nominar autoridades ejecutivas, y quienes la alcanzan lo hacen después de varios años de iniciar su carrera política, once años en promedio.
La cuota mínima de apoyos para obtener un curul pleno es la media de apoyos de los 131 consejeros más populares, llamados consejeros principales. La mayoría logra llegar a ser principal acumulando un apoyo significativo en siete circunscripciones acordes con su visión. Es común que algunos políticos logren grandes resultados en uno o dos circuitos siendo populistas o radicales pero que, por ello mismo, obtengan resultados mediocres en los demás lugares donde se postulen, quedando lejos de alcanzar el mínimo necesario para ocupar un curul pleno.
Un principal pierde sus prerrogativas apenas deja de estar entre los 131 consejeros más votados. Por lo general quien deja de ser consejero principal no logra volver a serlo pero, dependiendo de sus años  en el cargo, tiene la posibilidad de cumplir encargos ejecutivos menores.

El sistema político de esta nación es en esencia legislativo. Sólo se asignan algunas actividades ejecutivas importantes por periodos cortos a los miembros principales del consejo o del comité, sin que ello implique la pérdida del curul.
La cámara alta legislativa es aviacrática. Se denomina comité central y está compuesta por ciudadanos interesados que hayan ejercido como consejeros principales por más de once años.
Sólo los 31 abuelos con mayor descendencia tienen derecho a voto.

_

Índice. Capítulo 33
  1. Migraciones por política
  2. Una consejera principal

(índice general)


Capítulo 34

Donde se describe una nación de nativos con representación ajustable

Emperador constitucional (#137<=//=>)

(índice)

Entre nativos el cargo de gobierno más respetado es el señorial.
Aunque el emperador sea la figura más conocida en cada una de estas naciones, no tiene tanta autonomía como una señoría en su feudo ni tanto poder sobre el imperio como el conjunto de éstas. Por ejemplo, el periodo de gobierno de las señorías es vitalicio por derecho natural mientras que el del emperador varía según la nación, según el acuerdo que haya alcanzado una gran mayoría de las señorías.

La tercera nación de nativos que visitamos surgió de una guerra fratricida, de la huida del emperador que la generó y sus seguidores.
Ese emperador fracasó al intentar hacer que su cargo fuese hereditario a pesar de ser un gran estadista y de haber llevado gran prosperidad al imperio. Sólo en su provincia natal, donde siempre gozó de gran popularidad, aceptaron de inmediato esa aspiración pero con la condición de que cediera la mayoría de las prerrogativas que había tenido con anterioridad.
Desde entonces la mayor parte del poder lo ejerce una asamblea nacional que nombra cada cuatro años a un jefe de gobierno para que atienda los principales programas ejecutivos, quedando el emperador a cargo de los asuntos exteriores y de defensa, además de asumir el rol de mediador cuando hay conflictos internos.
El papel más usual del emperador en la política interna es nombrar un jefe de gobierno provisional, con un periodo de mando máximo de tres años, cuando en el parlamento no se logra un acuerdo en tal sentido.

El periodo de los diputados es de cinco años.
Cada año hay elecciones legislativas en una de las cinco entidades administrativas, con lo que las expectativas y estrategias se van ajustando en la medida que las demás representaciones cambian o se reafirman.
En cada feudo el método de elección depende de la señoría correspondiente y de las tradiciones y pactos suscritos.

Dirección general decisiva (#142<=//=>)

(índice)

No es raro que una señoría en su feudo decida intervenir directamente para resolver un asunto que escapa a su experiencia y capacidades. Tampoco es raro que falle y que a nadie parezca importar, que nadie reclame ni se indigne.

En la mayoría de los casos la señoría designa o, mejor dicho, ratifica a quien proponga el ente técnico relacionado.
Hay leyes imperiales que establecen los procedimientos y que además prohíben taxativamente el nombramiento de familiares. Esas leyes surgen en congresos anuales donde se plantean asuntos técnicos, problemas comunes, y se coordinan posibles soluciones entre feudos específicos.
Cuando se identifica un problema general, como el nepotismo, y la solución es adoptada por más de dos tercios de las señorías, se vuelve ley imperial y pasa a ser obligatoria en todos los feudos.

Para los proyectos locales a mediano o largo plazo, la señoría a cargo se suele reunir con los jefes de las familias más importantes del feudo, según su abolengo, garantizando así su continuidad y estabilidad.
Los asuntos cotidianos suelen ser resueltos, o al menos tramitados, por el jefe de la familia más solariega de la zona (o distrito). Si lo considera necesario, por ser trascendental, es costumbre que dicho jefe de familia busque asesoría en sus siete sucesores inmediatos para que las decisiones se mantengan en el tiempo. Además puede sumar a los tres naturales mayores de la siguiente generación (que ya estén en la adultez madura) si es necesario ejecutar alguna tarea urgente.
La señoría del feudo siempre puede intervenir, en cualquier asunto, pero se considera contraproducente. De ella sólo se espera que mantenga una visión general de los asuntos públicos.

Cuando un jefe de familia desea desarrollar un proyecto en su comunidad pero éste resulta demasiado técnico, lo más común es que acuda a la institución académica especializada más cercana junto con quienes designen los otros jefes de familia que se pudieran sentir afectados.
Lo único que los detiene, o causa algo de aprensión, es que en las universidades suele haber más estudiantes e investigadores foráneos que locales. Por lo que siempre tienen la sensación de que no habrá suficiente interés o entusiasmo por hallar las soluciones idóneas.

En todos los niveles, siempre es decisivo encontrar a alguien con amor a la tierra en donde se va a desarrollar cualquier proyecto, para que lo dirija.

La federación más flexible (#146<=//=>)

(índice)

Se acercaba la fecha de las elecciones parciales del parlamento imperial y se esperaba un cambio en el punto de equilibrio interno del mismo.

La segunda provincia más grande había decidido asumir una postura más agresiva con relación a sus pares.
Esta nación está compuesta por cinco entidades disímiles (dos provincias mayores, dos menores y una megaciudad, que es la capital), disímiles tanto en número de feudos como en población e idiosincrasia, por lo que constituyeron una federación flexible para que cada cual esté representada según sus propios deseos, necesidades y posibilidades.
Cada año hay elecciones legislativas en una de las cinco entidades, se alternan las más grandes con las más pequeñas (siguiendo la secuencia 1-3-5-2-4-1).

Pero antes se reúnen las señorías de los feudos que la integran para decidir cuántos diputados elegirán, para decidir si desean pagar más por una mayor representación en el parlamento o si desean disminuir su gasto público y con ello el número de sus representantes.
En esa nación las provincias y el distrito capital tienen derecho a tener tantos diputados en el parlamento como el que más tenga, debiendo simplemente contribuir con el presupuesto en la misma medida. Y a la vez tienen derecho de contribuir tan poco con el gasto público como el que menos, siendo necesario simplemente que sacrifique su representación en el parlamento en la misma medida.
Tales extremos sólo sirven como referencia teórica, ninguna entidad nunca ha variado demasiado su postura. Siempre hay algún feudo que lo impide.

Los ajustes reivindicativos, como el esperado en esa época, no suelen ser abruptos ni inmediatos pero sí recurrentes pues la provincia más grande tiene la tendencia natural a imponerse (tiene más feudos y población que la segunda y tercera sumadas) y más aún al contar con el apoyo casi incondicional de la más pequeña y del distrito capital.
Si bien tales decisiones se toman por mayoría de las señorías, en cada feudo la opinión pública se expresa de manera particular, según sea de tendencia liberal o conservadora. Y después de tomada dicha decisión, definido el número de representantes a elegir y el plan de gastos quinquenal, se inicia el periodo de postulaciones y una campaña electoral donde el discurso se suele tornar agrio.

Con todo y eso, las entidades acostumbran actuar en armonía. La opinión pública es transversal y se va ajustando a lo ancho de la nación a la sombra de cada elección legislativa parcial.
El lenguaje fuerte es sólo un recurso retórico para aumentar o disminuir los fondos públicos.

La única migración masiva (#148<=//=>)

(índice)

La mayor migración de nativos se dio en esta nación.
Se dio en sus inicios, cuando un emperador intentó imponer su dinastía en la gran federación para después tener que huir a su provincia natal, produciendo la secesión de ésta, junto a otras tres.

Tenía el ejército más numeroso que se hubiese visto entre los suyos pero era un ejército informal, indisciplinado y, en ocasiones, hasta temeroso.
Eran civiles esperanzados en hacer una rebelión, civiles que al no ver una victoria gloriosa, inmediata e incruenta prefirieron emprender la retirada hacía el único lugar donde serían bien recibidos, hacia la tierra natal de su líder.
Fue una decisión intuitiva, tomada al unísono por miles de individuos sin comunicación entre sí, sin un plan en específico. Nada impidió ni demoró esa retirada excepto la propia conciencia de los mismos migrantes que sabían que no volverían a sus tierras.
Tierras donde ya eran considerados traidores, tierras donde ser traidor es la mayor afrenta posible.

Esa ha sido la mayor migración masiva porque ha sido la única que se puede denominar así.
Las migraciones definitivas son muy poco comunes entre seres tan apegados a lo propio como los nativos. La esencia misma de un nativo está en la permanencia estable y cuidadosa en un mismo lugar, no sólo porque sientan cariño por sus gentes o por el territorio y los paisaje, sino porque consideran que es el método óptimo para progresar. Consideran que es necesario focalizar las energías, el raciocinio, el espíritu en un solo lugar para lograr entender y sentir sus fortalezas y debilidades, sus carencias y potencialidades, para lograr obtener el mayor provecho de la forma más sostenible posible.

No por ello dejan de viajar y residir en lugares lejanos. Lo usual es que inicien sus carreras profesionales lejos de casa pero que vuelvan a la misma cuando sienten que es la hora de formar familia, sobre todo porque los descendientes tendrán más derechos si tienen raíces profundas donde residen.
Las pocas veces que migran de manera definitiva es cuando en el destino no hay familias antiguas, ya sea porque fueron diezmadas o porque es un territorio virgen; o cuando, como en este caso, se está refundando una nación, con un nuevo sistema político.

Los migrantes, al llegar en masa a las provincias recién separadas, fundaron nuevas ciudades, empezaron de cero, echaron raíces en ese territorio olvidando cualquier abolengo o linaje.

_

Índice. Capítulo 34
  1. Emperador constitucional
  2. Dirección general decisiva
  3. La federación más flexible
  4. La única migración masiva

(índice general)


Capítulo 35

Donde se describe una nación de presidentes con un colegio electoral

Para pactar compromisos (#139<=//=>)

(índice)

Fue necesario subdividir el poder para evitar grandes confrontaciones. Se crearon presidencias de provincia con gran poder pero en ámbitos muy reducidos.
Los gobiernos provinciales se encargan de la mayoría de los asuntos ejecutivos excepto de las relaciones internacionales y de la seguridad y defensa, lo cual atañe a la presidencia nacional, que además debe mantener el equilibrio entre las provincia y mediar en los asuntos internos.

Con el fin de elegir al mejor presidente nacional posible para cada provincia, se desarrolló un sistema donde se pactan compromisos en un colegio electoral, evitando así la impulsividad (o pusilanimidad) de las masas.
Los ciudadanos dan su apoyo a electores provinciales que promueven los lineamientos gobierno y principios que debe seguir y tener el futuro presidente. Algunos electores son parte de las maquinarias partidistas, sólo se dedican a promover las doctrinas de sus partidos, a los candidatos señalados. Otros electores, los que suelen definir la elección, son independientes y suelen promover temas o reformas específicas, dando su voto a aquel candidato que más avances ofrezca al respecto.
Las votaciones por el colegio electoral duran dos semanas y media (empiezan en jueves y terminan en domingo). Cada provincia es libre de fijar su propio cronograma pero las votaciones deben ser, al menos, un año antes de la convención del colegio electoral y de la elección popular de la presidencia de la provincia.

Para elegir al presidente de la nación todos los electores se reúnen y debaten junto a los candidatos por tres días. El último día, antes de las votaciones finales, los candidatos dan sus discursos de clausura y de réplica (de 23 y 7 minutos).
Antes de las jornadas de debate hay una votación inicial, o de nominación, a sobre sellado. Para ser elegible como presidente se debe tener al menos 13% de los votos de nominación y para ser vicepresidente se debe obtener al menos 3%, por lo que desde el inicio no puede haber más de 7 candidatos a la presidencia.
Justo después de las negociaciones y discursos de clausura se hace una propuesta de gobierno que debe ser aprobada por dos tercios de los electores para que sea declarado un acuerdo exitoso. Lo cual es conveniente, hay un fuerte incentivo para lograrlo: Si un elector participa en dos elecciones consecutivas en que no se declare un acuerdo exitoso, dicho elector no podrá volver a postularse al cargo por una década.

Cuando no se logra la aprobación de la propuesta de gobierno se procede a las votaciones públicas, en donde los electores deben apoyar, cada vez, a un candidato distinto hasta que alguno alcance dos tercios de los apoyos.

Las decisiones aplazables (#144<=//=>)

(índice)

Todo buen presidente (como si fuera un director de orquesta) debe poder estudiar a profundidad una visión de gobierno y diseñar la mejor forma de interpretarla con los instrumentos y ejecutantes que tiene a mano.

Por ejemplo no debe necesitar modificar el sistema de recaudación impuestos. Si el plan de gobierno que diseñó requiere de un sistema tributario distinto es que escogió un enfoque filosófico inadecuado para ese momento y lugar, como un director que escoge mal la composición musical para un auditorio dado.

En todas las naciones de presidentes los impuestos son un tema de Estado, que se debe tratar con una visión a largo plazo, por lo que presidente deberá obtener el visto bueno de quienes pudiesen ocupar su cargo en los próximos periodos de gobierno, es decir, de quienes obtuvieron más votos después de él, al menos los dos candidatos que le siguieron en votos: Si la modificación de las leyes es en verdad necesaria, no debería haber problema pues beneficiaría a los gobiernos sucesivos.
Eso es lo que quieren creer pero en la práctica las leyes tributarias tardan generaciones en ser modificadas, la situación debe ser insostenible, debe ser tan insostenible que sólo se vea una solución (traumática por lo general).
Los mismos principios se aplican en todos los niveles de gobierno e incluso en muchas instituciones autónomas o privadas, en la recaudación de fondos para financiar sus presupuestos.

Si los presidentes de gobierno suelen tener poco control sobre el sistema tributario, es aún menor el que tienen sobre la emisión monetaria.
Los gobernantes no tienen poder directo sobre la política monetaria que se ejecutará durante su mandato pero sí en su desarrollo futuro, sobre el nombramiento de los futuros miembros del directorio encargado.

Los directores duran en sus cargos siete años, renovables una vez, y sus nombramientos se hacen con años de anticipación: Después de cada elección presidencial se nombran los suplentes al directorio principal de entre los miembros de carrera de la propia institución, que asumirán durante el siguiente mandato. Son nombrados por los tres candidatos presidenciales que obtuvieron más votos: El más votado, es decir el mandatario recién electo, nombra cuatro suplentes, el segundo más votado nombra dos y el tercero uno solo, imponiéndose el orden en que asumirán de manera alternada en rondas sucesivas (1-2-1-3-1-2-1).
Los sustitutos nombrados por un presidente sólo asumen si hay un cambio de gobierno, es decir: Si un presidente es reelecto no ocuparán los cargos los sustitutos que él nombró, sino aquellos de los otros dos líderes más votados.

En todo caso, lo que más autonomía da a dicho directorio, es que su presidente es electo por sus propios miembros de entre aquellos que tengan más de once años como directores. Es decir de entre aquellos que hayan recibido respaldo en dos periodos distintos.

Control vicepresidencial (#147<=//=>)

(índice)

El sistema promueve la formación de coaliciones políticas por el método de elección de las vicepresidencias y el poder que se les otorga.

Después de quedar electo el presidente, si no hay un acuerdo exitoso, éste ha de postular a cinco candidatos a las (tres) vicepresidencias de entre los once candidatos que hayan recibido más votos electorales o todos aquellos que hayan obtenido al menos 3% de los mismos.

Los vicepresidentes (VP) tienen el poder de vetar decretos o leyes presidenciales. Tienen hasta diez vetos repartidos según el número de votos electorales obtenidos por cada quien en una única votación, con lo que un candidato con 34% de los votos tendrá 3 vetos. Los vetos se renuevan una vez que se han ejecutado la mitad del total posible, es decir: cinco.
Parte del poder de veto se pierde cuando hay dispersión de votos. Por ejemplo: si se reparten de forma pareja en torno al 20% para cada uno de los cinco candidatos postulados por el presidente, cada VP tendrá sólo dos vetos, con lo que se vuelve poco probable que se lleguen a renovar los mismos.
Así, el presidente sólo necesita de aliado a un vicepresidente para neutralizar parcialmente a los otros dos.

Se podría suponer que los partidos políticos suelen postular varios candidatos pero la ciudadanía lo ve con malos ojos, por el contrario prefiere presionar a la clase política con electores que hagan votaciones cruzadas. Los ciudadanos casi nunca apoyan a suficientes electores de un mismo partido como para que puedan nominar a sus candidatos con facilidad y una de las condicionantes a los electores independientes suele ser que, en la votación al VP, promuevan alianzas minoritarias que hagan efectiva la mayor cantidad de vetos posible.
Sólo en contadas ocasiones un partido ha tenido tanta popularidad para estar seguro de alcanzar la votación necesaria para su candidato principal y para un vicepresidente. En esos casos parte de los electores afiliados al partido se enfocan en respaldar al candidato propio a la vicepresidencia, a sabiendas que muchos independientes se comprometieron con la ciudadanía a apoyar a su candidato principal.

Son usuales las coaliciones. Los partidos grandes buscan afianzarse con agrupaciones más pequeñas a las que ofrecen la posibilidad de obtener una vicepresidencia. Muchos de esos partidos pequeños y monotemáticos nacen de los principales pero por ley son autónomos tanto en sus finanzas como en sus procesos internos, con lo que las alianzas son más por afinidad ideológica que por dependencia estructural.
A pesar del poco control  que tendrán sobre los partidos pequeños, los más grandes suelen promover su formación. No sólo afianzan sus posturas si gana un candidato propio sino que también se abre la posibilidad de hacer alianzas menores si gana algún partido rival.

El gran colegio electoral (#150<=//=>)

(índice)

El trabajo del colegio electoral es permanente.
Su principal función es elegir al presidente de la nación, para un periodo de seis años, y a tres vicepresidentes que podrá sustituir o renovar cada dos años, pero su influencia no acaba allí.

En esta nación hay elecciones, en alguna provincia, cada pocos meses y los miembros del colegio electoral son libres de emitir sus opiniones como parte de la institución que sirve de guía del gobierno nacional.
Para un ciudadano de a pie es igual de importante el presidente de la nación que el de su provincia, los dos deben diseñar y ejecutar planes a largo plazo pero en distintos ámbitos, requiriendo para ello al menos seis años de gobierno, mientras que los electores son parte de un órgano secundario que sólo vela y opina sobre las actuaciones de los gobiernos: Para ejercer tal función no se requiere un periodo largo en el cargo, ni siquiera tiene que estar preestablecido cuánto durará. Cada provincia tiene normativas específicas al respecto siendo la limitante más importante que se debe renovar a los electores, al menos, una vez cada tres años.
El colegio electoral no tiene influencia directa sobre los gobiernos provinciales, en tanto sus presidentes son electos en votaciones populares directas y los ministros por los colegios profesionales respectivos, pero tiene cierto poder blando pues quien llega a la presidencia de una provincia también suele aspirar a hacerse del cargo nacional.

La elección dura dos semanas y media, según la ley nacional.
Cada voto electoral debe valer lo mismo en una provincia dada, cada elector debe representar el mismo número de ciudadanos de su entidad. Por eso salen de la lista de votación apenas alcanzan la representación preestablecida.
Al ser una consulta ciudadana secreta, sólo se cuentan los apoyos después de concluida la jornada por lo que es normal que haya un excedente una vez que un elector alcanza la cuota mínima. Antes de iniciar la votación, cada candidato a elector debe anunciar sus alianzas, debe anunciar a quién le cedería sus apoyos excedentes de resultar entre los ganadores.
Es una lista de tres preferidos (en orden sucesivo) de entre los candidatos que hayan obtenido más de la mitad de la cuota mínima en la votación anterior pero que no hayan alcanzado el cargo. Si uno de los tres preferidos sale de la lista de votación por cualquier motivo, el candidato deberá anunciar de inmediato un nuevo aliado, que quedará como tercer favorito.

Todas las provincias deben tener el mismo número de electores, Apenas se alcanza la cuota, se detiene la votación.

Una elección urbanística (#153<=//=>)

(índice)

Había un gran proyecto de bienes raices en una pequeña ciudad.
Para su ejecución se designó una autoridad única, con su respectivo presidente electo por votación entre los involucrados.

Todo proyecto de interés público, grande o pequeño, es dirigido por algún tipo de fundación sin fines de lucro presidida por un funcionario electo por sus pares, o por quienes se considere involucrados.
Las condiciones y los pasos a seguir se especifican en las leyes de cada nación, de cada provincia, según sea el tipo de proyecto a realizar, quién(es) y cómo lo financia(n) y la relevancia que tenga para el poder central, para la seguridad o el desarrollo nacional.

En este caso el presidente de la provincia promovió el proyecto para atenuar un déficit habitacional en la región que estaba por convertirse en crisis.
Siguió el procedimiento establecido en la ley local: Empezó declarando una zona como estratégica para el desarrollo de la provincia y abrió un concurso, dirigido en especial a las universidades, para que diseñaran un urbanismo que cumpliera con condiciones bastante específicas. Los diseños presentados fueron sometidos a la consideración de los especialistas de toda la provincia y los tres favoritos fueron votados por los habitantes y naturales de la zona para elegir un ganador.
Hubo una gran campaña informativa, en la que los especialistas explicaban las ventajas y desventajas, las debilidades y fortalezas de cada diseño. Incluso hubo varios debates.

Después de elegido el proyecto se abrieron las postulaciones para la presidencia de la autoridad única que se encargaría de su ejecución, para la elección de quien fungiría como director de orquesta.
Los postulados debían ser: o de los diseñadores del mismo proyecto o de sus primeros y principales promotores. Cada cual debía presentar un plan de trabajo, con su respectivo presupuesto, para áreas de interés específicas (como si fueran ministerios de un gobierno) y un administrador para cada una.
Hubo una convención de semana y media para que los interesados pudiesen aclarar detalles técnicos y, al final, se hicieron las votaciones.

El presidente de la autoridad única fue electo igual que como se hizo con los diseños iniciales: Los candidatos se sometieron a la consideración de los especialistas y los tres favoritos a la del público general, a la población de toda la provincia (pues se usaría dinero público de todos).

La prerrogativa ajustable (#155<=//=>)

(índice)

El poder del presidente de la nación había ido disminuyendo poco a poco.
Cada vez más gobiernos provinciales estaban siendo elegidos por mayoría absoluta, haciendo evidente la preferencia de la ciudadanía.

Allí la presidencia nacional tiene el poder de vetar algunas de las decisiones de los gobiernos provinciales que se constituyen con el apoyo de sólo una minoría de los votantes.
Un presidente de provincia se considera fuerte cuando es electo por más de la mitad de los votantes, pues tiene todas las facultades para implementar medidas y proyectos de cualquier tipo, pudiendo lanzarse a la reelección si además es quien ganó en la mayoría de los municipios (aunque dichos triunfos hubiesen sido con sólo una mayor minoría). Por el contrario, si la opinión política está fragmentada y ningún candidato obtiene más de la mitad de los votos válidos, se considera que quien quede electo será un gobernante de transición, no podrá ser reelecto y sus decisiones pueden ser vetadas si atentan contra la estabilidad nacional.
La mayoría del tiempo hay un espíritu unidad. La ciudadanía no suele apoyar proyectos regionalistas que no estén en armonía con el resto de la nación. Sólo en ocasiones surgen grandes alianzas entre varias provincias con dirigentes que logran diseñar y coordinar programas de manera más efectiva que la presidencia nacional.

Las alianzas más trascendentales se hacen en el consejo federal.
El mismo es sólo un órgano consultivo que funge como punto de encuentro cuando los líderes de varias provincias están dispuestos a firmar acuerdos a ser ejecutados, desde la presidencia de las mismas, mientras (o cuando) los firmantes estén en el poder.
Para procurar estabilidad y continuidad en los proyectos, dicho consejo está conformado por los tres candidatos más votados de cada provincia. Es común que los líderes de oposición (de diversas provincias) se unan a acuerdos específicos para darle sustento a sus planes políticos y credibilidad a sus promesas, y que dichos acuerdos se vayan fortaleciendo en la medida que son firmados por más dirigentes ante la ineficacia del gobierno nacional, formándose un ciclo retroalimentado en la medida que más signatarios llegan al poder con el apoyo de la mayoría de los votantes (y no sólo de una mayor minoría).
Todo ello continúa hasta que los acuerdos empiezan a mermar y la ciudadanía termina viendo la necesidad de un poder central que armonice las políticas públicas, fragmentándose las elecciones provinciales.

Así en el consejo federal es donde se percibe con mayor facilidad el ajuste continuo en la distribución del poder, permitiendo estimar la tendencia política.
En esa época era obvio que el consejo estaba marcando la pauta por sobre la presidencia nacional.

_

Índice. Capítulo 35
  1. Por pactar compromisos
  2. Las decisiones aplazables
  3. Control vicepresidencial
  4. El gran colegio electoral
  5. Una elección urbanística
  6. La prerrogativa ajustable

(índice general)


Capítulo 36

Donde se describe una nación de monarcas con poder limitado

Siete atribuciones Reales (#149<=//=>)

(índice)

El rey había heredado el trono hace más de tres años pero recién ahora se empezaba a ver la opinión de la población sobre su mandato.

En ese reino los súbditos evalúan a su rey de manera constante pero parcial. Desde la antigüedad a los monarcas gobernantes se les ha asignado siete (posibles) atribuciones: Administración de justicia, representación exterior, comandancia de los ejércitos, mediación en conflictos internos, evaluación de presupuestos generales, asignación de cargos de estado y de gobierno y evaluación de leyes orgánicas y simples.
Dependiendo del porcentaje de apoyo en cada área tendrá mayor o menor capacidad de acción: pudiendo desde declarar la guerra de manera unilateral hasta necesitar de la aprobación del cuerpo legislativo incluso para responder a ataques abiertos; o pudiendo desde censurar de forma permanente leyes superiores (aprobadas por dos tercios del legislativo) hasta sólo poder hacer observaciones a las más simples.
Por lo general la atribución más respaldada es la administración de justicia.

Las votaciones más variables se dan en torno a las atribuciones legislativas: Al inicio del mandato de un monarca la sociedad suele permitir cierto ajuste, suele permitir que el mandatario nombre nuevos consejeros Reales y que cree el marco para las políticas públicas de su mandato.
Esta atribución se ejerce a través de un consejo Real que sirve como cámara alta legislativa. El consejo es permanente, cuando tal atribución no recibe votos de confianza, queda relegada a funciones simbólicas y sus miembros son nombrados por dos tercios de la Asamblea de Representantes.
Los cargos son vitalicios, el monarca no puede remover a ninguno de los lores, pero si puede (por lo general) nombrar sustituto cuando una plaza queda libre y (de tener la máxima aprobación) aumentar el número de curules. La gran mayoría de las veces el consejo se alinea con su rey.

La opinión de la población sobre su rey se va ajustando en la medida que se evalúa a los representantes legislativos pues la misma se emite a través de dichos funcionarios.
El cargo de cada diputado de la cámara baja es vitalicio y hereditario pero su poder varía cada siete años según el número de súbditos que le den su apoyo pues en el seno de la cámara se cuenta el número de súbditos representados a favor de una decisión (y no el número de representantes), con lo que cada decisión es un plebiscito en segundo grado.

Antes de iniciar la campaña para dichas votaciones cada legislador compromete su voto sobre las atribuciones Reales. Cada cual tiene 17 apoyos que debe distribuir entre las siete atribuciones, por lo que hay muchas combinaciones y más aún al considerar las distintas políticas públicas relacionadas y la posibilidad de votar en blanco.

Con cada votación legislativa se remplaza la distribución de votos (en magnitud y sentido) y se fijan las nuevas competencias Reales.

Oportunidad tangencial (#152<=//=>)

(índice)

Al llegar a este reino vi de inmediato una gran cantidad de extranjeros haciendo trámites migratorios en una oficina especializada.
No había visto algo así en ninguna de las otras naciones de monarcas. Pensé que podía ser por la época del año, por alguna celebración, pero eso quedó descartado de inmediato: La mayoría estaba buscando quedarse de manera permanente.

Si bien no es el reino más grande sí que es el más próspero, el que tiene mayor movilidad social, pero pronto entendí que su mayor atractivo no es por un simple asunto económico, es algo más social, más sicológico.
Lo logré entrever cuando conocí a un cabildero, o lo más cercano a ese oficio que se puede ver en estas naciones. Se dedicaba a hacer gestiones y negociaciones con cierta maña para ganar la voluntad de los poderosos y acoplar intereses, sobre todo en la asamblea de representantes. Ese era su oficio aunque no era de una familia relacionada a la política.
Había migrado en búsqueda de una oportunidad y se abrió paso en dicho mundo gracias a las continuas votaciones que se realizan allí, votaciones que permiten presionar a los políticos de todos los niveles, que permiten prometer grandeza basada en buenas relaciones y contactos.
Sabía cómo hacer que sus aliados ganaran poder de voto en la Asamblea de Representantes, sabía conseguir los fondos y la información crucial para cualquier campaña.

Tal práctica llamó mi atención pero no me impresionó (al fin y al cabo era política, tal vez se daba en las otras naciones y no me di cuenta), no me impresionó, digo, hasta que me enteré de múltiples casos de individuos haciendo «gestiones» en las instancias de decisión de diversos sectores económicos y sociales, pues en todos los grupos solariegos de este reino hay votaciones frecuentes, donde se pueden mover influencias.
Lo que más me atrajo, y llevó a buscar más casos similares, es que quienes hacen dichas gestiones tienen que demostrar un alto nivel de preparación en el oficio o profesión relacionado, lo cual no es poca cosa si se considera que no pertenecen a familias que afiancen dicha preparación y que allanen el camino para perfeccionarse.

En otras palabras, quedó claro para mí que en esa nación cualquier individuo puede desarrollar una carrera, al menos de forma tangencial, en cualquier área sin necesidad de un linaje. Lo pueden hacer a base de pasión y fortaleza.
Es una tierra de oportunidades.

La distribución de votos (#160<=//=>)

(índice)

Vale empezar aclarando que allí no hay elecciones.
Sólo hay votaciones que distribuyen el poder entre quienes son miembros del parlamento por derecho nobiliario, vitalicio y heredable.

Los circuitos de votación son autónomos y cada uno tiene aproximadamente el mismo tamaño en votantes tanto activos como registrados.
El comité electoral local puede convocar a los interesados cuando lo establece la ley sin necesidad de esperar la actuación de ningún otro órgano. Ya sea: al cumplirse siete años de la última votación; cuando más del 20% de los participantes locales hayan retirado su apoyo a los representantes; o cuando más del 90% de los demás circuitos hayan votado (si por dos semanas ningún otro ha hecho la convocatoria propia). Con lo que la variación política natural se va dando con lentitud, de manera predecible y discreta.

Cada uno de los votantes está representado en la asamblea.
Cada parlamentario tiene un poder de voto legislativo igual al número de apoyos que recibió en la votación, con lo que el poder de voto total es igual al número de votantes activos menos los votos nulos o en blanco.
Para que un acuerdo o ley sea aprobado debe contar con más de la mitad del poder de voto de la asamblea, con lo que cada decisión es un plebiscito de segundo grado. Todos los parlamentarios tienen derecho a usar los votos que representan pero sólo tienen derecho de palabra en el pleno los tres que más votos obtuvieron en cada circuito.
Los representantes revalidan sus actuaciones cada siete años, pudiendo aumentar o disminuir su poder de voto legislativo. Sus campañas se suelen basar en la postura que comprometen sobre las atribuciones del rey, en torno a ello giran todas las políticas públicas que proponen.

En la antigüedad los súbditos votaban cada once años por cuáles debían ser las atribuciones del monarca gobernante, podían apoyar desde una sola hasta las siete al unísono, dando resultados bastante ilustrativos sobre la voluntad de la población al llegar a haber opciones cuatro o cinco veces más votadas que otras.
Para evitar cambios bruscos en el equilibrio de poder decidieron que dicha votación se haría junto a la de los representantes y con el tiempo se simplificó el voto como unidad (sólo se tiene que escoger a uno de los representantes y estos votan dichas atribuciones) pero las candidaturas presentadas se hicieron más variadas y complejas al darle a cada cual la oportunidad de diferenciar sus posturas con 17 apoyos a repartir entre los siete atributos.

Las atribuciones Reales sólo se pueden ajustar cuando una variación dada se ha ratificado por más de tres años consecutivos. En ocasiones pasan décadas sin que haya modificaciones, a pesar de los cambios de monarca.
La ley que detalla dichos cambios sólo puede ser modificada por una gran mayoría de los votos representados (de cuatro quintos) y su aplicación no puede darse antes de un decenio.

_

Índice. Capítulo 36
  1. Siete atribuciones Reales
  2. Oportunidad tangencial
  3. La distribución de votos

(índice general)


Capítulo 37

Donde se describe una nación de votantes tradicionalistas

Implicaciones de un voto (#151<=//=>)

(índice)

La mayor preocupación entre votantes es que su opinión sea tomada en cuenta a plenitud. No hay lugar donde cada voto tenga tantas implicaciones puntuales, directas e inmediatas como éste.

Por ejemplo, cuando llegamos estaban por celebrarse elecciones en la mitad de las provincias, se elegiría a los gobernadores y directores de cada cual y se renovarían sus delegaciones ante el parlamento federal (nacional). Pero la escogencia de los funcionarios no era lo más importante en ese momento.
Esa votación, por sobre todo, podía terminar de definir si habría un cambio en la estructura política.

Allí hay múltiples competencias “bisagras” que se asignan a uno de los tres poderes públicos políticos (ejecutivo, directivo o legislativo) dependiendo del voto popular recurrente.
Competencias que marcan cuál de dichas ramas dicta la pauta, que influyen en los procedimientos y requisitos necesarios para toda clase de decisiones, desde declarar la guerra y firmar tratados internacionales hasta atender catástrofes naturales; pasando por la elección de poderes públicos técnicos (como el judicial) y la aprobación de presupuestos.
La designación de dichas competencias depende del número de candidatos que los votantes apoyen.

Cada ciudadano vota por sus líderes favoritos en la entidad (de la provincia en este caso), numerándolos según considere conveniente.
El candidato que obtenga la mayoría de votos con la primera o segunda preferencia se convierte en gobernador (como se explica aquí); los cinco candidatos con más votos de cualquier nivel de preferencia serán los diputados de la provincia; y para ser parte del directorio se debe tener más del 31% de los votos en todas las entidades federales. Así, mientras más candidatos reciban apoyo más se fortalecerán instancias colegiadas.
Si, en promedio, los votantes escogen sólo dos candidatos como preferidos se dice que están buscando establecer un poder ejecutivo fuerte. Si dicho promedio esta en torno a cuatro el sistema tenderá a ser más legislativo; y si es mayor a cinco será más directivo, con un comité central planificándolo todo.
Pero tales cambios se dan con lentitud, tiene que haber una tendencia estable en todos los niveles del Estado y por varios periodos de gobierno para que una competencia cambie de instancia.

Nuestra llegada a esa nación coincidió con un cambio de época: la sociedad había estado reafirmando su deseo de un sistema más presidencialista.
Recuerdo que conocí a alguien que admiraba la eficacia e inmediatez de un gobierno centralizado, unipersonal, bien conducido (ya fuese a nivel municipal, provincial o nacional). Me contó que más de una vez, al no encontrar una opción ajustada a sus expectativas, había numerado la candidatura “menos mala” con un tres (3) para así, sin apoyar su llegada al poder, respaldar que el sistema fuese presidencialista.
Así de metódicos son con el voto por esos lares.

Las elecciones simultáneas (#154<=//=>)

(índice)

La representación popular se actualiza de manera constante con elecciones anules.

Los años pares se alternan las elecciones de mayor nivel. Cada seis años se hacen las nacionales, dos años después las de una mitad de las provincias y luego de dos años las de la otra mitad.
En los años impares se hacen las elecciones municipales, la mitad de los municipios de cada provincia (4 años de mandato). En los lugares donde no hay elecciones municipales ni provinciales se hacen las distritales (para dos o tres años de mando).
Así, todos los años se actualiza algún nivel de gobierno, su directorio y el cuerpo legislativo del nivel superior.

Cada votante apoya múltiples candidatos, numerándolos.
El gobernante de cada entidad es electo por voto preferencial: Si un candidato obtiene la mayoría absoluta de las primeras preferencias queda electo para el cargo. Si ninguno lo logra, se suman las segundas preferencias de las papeletas del candidato menos votado, quedando éste fuera del conteo. Si nadie alcanza la mayoría se suman las del segundo candidato menos votado y así en sucesivo.

Los miembros del directorio son electos por consenso en el tiempo a lo largo del territorio:
Para ello cada quien debe ser apoyado por más del 31% de los votantes en todos los circuitos (o entidades federales) en tres elecciones consecutivas y por más del 47% en cada una al menos una vez, privilegiándose los últimos comicios. Al ser votaciones de apoyos múltiples, muchos candidatos logran cumplir tales requisitos, por lo que se estableció que la cantidad de directores no sería mayor a once.
El director general será quien haya obtenido apoyo de al menos la mitad de los votantes en más entidades federales en la última elección.

Por otra parte, los cinco candidatos con más apoyos de una entidad federal (excepto el gobernante recién electo) representan a la entidad en una asamblea superior: Los más votados de un municipio, por ejemplo, representaran al mismo en su respectivo parlamento provincial. No importa el nivel de preferencia con que fueron votados, en la primera etapa sólo se cuentan los apoyos en general.
Todos los votantes deben estar representados en las asambleas legislativas por un diputado específico, con lo que cada diputado tiene un poder de voto igual al número de ciudadanos que representa. Para ello, una vez que se proclaman los cinco ganadores, se designa su poder de voto repartiendo primero los votos de primera preferencia de cada papeleta, después los de segunda de las no asignadas y así en sucesivo.

También hay una gran convención nacional cada seis años donde se reúnen los tres líderes más apoyos en cada municipio. Se realiza un mes después de las elecciones municipales del año siguiente a las nacionales.
Es la primera prueba de popularidad del presidente en ejercicio.

La formación de votantes (#156<=//=>)

(índice)

El hábito del voto debe inculcarse desde la más tierna edad.
Entre ellos se da de forma natural, hay múltiples juegos infantiles donde se votan las decisiones comunes, pero además tienen la potestad de participar en el desarrollo e implementación de ciertas directrices educativas, desde los más pequeños en sus guarderías que, por ejemplo, pueden elegir cuáles cuentos quieren que se les lea o dar su opinión sobre qué tipo de merienda prefieren.
Múltiples decisiones mínimas que parecen intrascendentes y que requieren un esfuerzo extra de los educadores pero que hacen que votar se vuelva costumbre, que se vuelva casi una necesidad.

La primera votación pública oficial en la que pueden participar es en las elecciones distritales, a los trece años de edad.
Después, para votar en cada una de las elecciones gubernamentales, tienen que haber votado en dos ocasiones en las del nivel de gobierno inmediatamente inferior. Sólo son libres de participar cuándo y cómo quieran al cumplir los 23 años.
En el caso de las consultas populares, que son las votaciones más comunes, «los ciudadanos habilitados serán aquellos que hayan participado en la elección de la instancia que la haya convocado.»

Como parte de la formación ciudadana de los estudiantes se suelen hacer debates sobre cada votación que se convoca.
Debaten sobre las políticas educativas locales y nacionales, aunque son sólo los padres y representantes quienes pueden participar en las votaciones respectivas:
Estos últimos, además de ser convocados a consultas de todo tipo en torno al sistema educativo, eligen al inicio de cada año escolar a múltiples coordinadores de entre candidaturas nacionales, provinciales y municipales, con lo que en una simple votación se decide no sólo quiénes estarán a cargo sino también cuál nivel de gobierno influirá más en cada localidad.

La administración educativa tiene una estructura fuertemente directiva y autónoma.
En cada distrito hay una coordinación con siete miembros que toman las decisiones según las directrices dictadas por los directorios municipales, provinciales o nacionales según sea el caso, pues en dichos directorios recae la mayor parte del poder.
La presidencia de la nación, por ejemplo, no tiene mayor poder sobre la educación, los decretos que emite al respecto pueden ser censurados en los directorios con sólo una mayoría simple.
Son habituales las disputas judiciales entorno al alcance de leyes y decretos.

Elección judicial ajustable (#158<=//=>)

(índice)

Una de las principales promesas de campaña del presidente estaba en tela de juicio. El tribunal supremo tendría la última palabra.
Dado el predominio de la presidencia en el sistema político de aquella nación llegué a pensar que el procedimiento sería un mero trámite, pero no fue así: el tribunal tenía plena autonomía y la sentencia debía estar bien fundamentada. Al parecer la influencia de la presidencia sólo se manifiesta al mediano y largo plazo.

Las competencias de los poderes públicos políticos relacionadas con el sistema judicial son de las que más cambían de manos, al menos en algunos detalles de sus procedimientos.
Por ejemplo, ya desde hace muchos años la designación de los magistrados del tribunal supremo ha estado, en mayor o menor medida, controlada por la presidencia de la nación (así como la de los magistrados provinciales por las gobernaciones) pero con cada nueva votación gubernamental se ajusta la discrecionalidad de la misma, el número de nominados de entre quienes puede elegir o la duración de los jueces electos en sus cargos.

Cada seis años, seis meses después de cada elección nacional, se elige a tres nuevos magistrados nóveles o suplentes, quienes tienen voz pero no voto en las sentencias finales.
Son electos al unísono de entre los magistrados provinciales para un periodo en el cargo que depende de la amplitud del consenso alcanzado, nunca menos de once años ni más de 17 en total, y que inicia apenas asumen el cargo como nóveles. Justo después de dicha elección los mismos magistrados supremos asignan el orden en que ocuparían una silla principal.
El número de supremos siempre ha de ser, al menos, el doble del de los nóveles más uno.

La designación de los magistrados la hace la instancia que hubiese recibido más apoyo de manera más recurrente por las dos últimas generaciones (o siete décadas).
En la época de nuestra visita se acercaba las elecciones de la mitad de las provincias, se esperaba que se reafirmara la preferencia de los votantes por el poder centralizado y unipersonal; se esperaba que los votantes apoyaran a pocos líderes en sus provincias, que sólo hicieran lo necesario para elegir a los gobernadores, restándole importancia al parlamento federal y allanando el camino para los comicios nacionales, dos años después.

Si se cumplían tales expectativas, llegado el momento, el parlamento federal tendría que nominar más candidatos que en ocasiones pasadas, dándole mayor libertad a la presidencia para elegir según su propia visión de futuro, mientras que el comité directivo nacional jugaría un papel casi simbólico haciendo la preselección general.

Los votaderos permanentes (#159<=//=>)

(índice)

Las votaciones gubernamentales son sólo una vez al año, pero eso no evita que haya otras muchas votaciones en entes públicos y privados, desde partidos políticos y fundaciones sin fines de lucro, hasta consorcios privados y sindicatos, pasando por instituciones académicas e incluso eclesiásticas, además de las llamadas votaciones plutocráticas (del sistema tributario).

Es un derecho ciudadano poder someter cualquier asunto al voto público, es un derecho que el Estado garantiza poniendo a disposición votaderos (o centros de votación) permanentes con toda la infraestructura y personal técnico necesario.
Son oficinas públicas autónomas que laboran todos los días del año según lo requiera la población local. Hay una de ellas por cada 10.000 votantes y en cualquier poblado demasiado apartado que tenga un mínimo de 619 votantes activos, necesarios para poder garantizar el secreto del voto.
Son los lugares más concurridos de cada ciudad, de cada pueblo: Hay quienes van a diario, siempre encuentran algo que hacer: en especial buscan propuestas novedosas que estudiar, ya sean locales o foráneas.
Son quienes, además de votar por sus asuntos, examinan y comparan consultas hechas para otras ciudades y pueblos e intentan ajustarlas a las necesidades y creencias locales. Son los conocidos como difusores.

En esa esa nación no son comunes los debates.
En su lugar se dan negociaciones implícitas, negociaciones en las que cada nueva propuesta le agrega ligeros cambios a alguna anterior y adquiere mayor o menor significado según sea el apoyo que reciban de los votantes. Negociaciones de la sociedad en pleno pues todo ciudadano tiene derecho a proponer consultas populares (aunque sólo puedan ser presentadas en su propio votadero).
Para que una propuesta sea presentada a todo un distrito, debe ser atendida (con un voto válido) por más del 1% de los votantes activos en el centro de votación del proponente antes de transcurrida una semana. Que una propuesta sea ignorada, es el peor resultado, significa que ni siquiera vale la pena modificarla, que ni siquiera merece ser considerada por nadie más.
Después de ser vista por un distrito puede seguir escalando niveles (municipio y provincia) o puede ser replicada por los difusores de forma aleatoria a lo largo de la nación.

Ante el gran volumen de propuestas, hay una listas de espera para cada nivel, para cada entidad, en las que se toma en cuenta el tiempo que tenga el proponente desde que participó en el proceso por última vez, qué tanto éxito obtuvieron sus últimas propuestas y qué tan activo ha estado en los últimos dos años.
Todo ello sin distinción entre quienes ostentan cargos públicos y quienes no, por lo que es usual que los políticos de carrera enganchen a votantes asiduos para que presenten propuestas por ellos.

Simplificación del sistema (#161<=//=>)

(índice)

En los primeros tiempos las votaciones se hacían en asambleas públicas, en cada asentamiento.
No había debates ni tiempo de reflexión, sólo se presentaba una proposición tras otra, seguida cada cual de sus respectivas votaciones.

Pero dicho sistema no duró mucho en ningún lugar: Nada más hacía falta que la población creciera un poco para que no fuese viable, para que no hubiese dónde reunir a todos los interesados, para que las propuestas planteadas tuviesen que ser votadas días después, cuando ya fuesen de conocimiento público y notorio.
Las asambleas terminaban quedando sólo como el lugar para una presentación inicial, y nada más.

Con la creación de la federación y el surgimiento del directorio, primera institución a nivel nacional que perduró, empezaron a sincronizarse algunas votaciones.
Al inicio el directorio sólo tenía autoridad para actuar sobre sus propios estatutos, no era un poder ejecutivo fuerte capaz de someter a los gobiernos locales. Su medida inicial fue establecer plazos para la elección de sus propios miembros: Quienes quisieran influir en su conformación debían votar durante una ventana de tiempo determinada, cada cinco años.
Esa ventana sólo se convirtió en una única jornada de votación cuando se empezó a elegir a un presidente y se realizaba un solo proceso nacional.

Luego el directorio fue estableciendo prácticas uniformes para la sana convivencia política. Por ejemplo, las leyes electorales (o sus reformas) sólo podían entrar en vigencia luego de cinco años de promulgadas.
Tiempo después dictó una directriz donde marcaba que, por el derecho al voto omnímodo universal (al derecho de todo ciudadano de opinar sobre cualquier asunto público), era necesario crear centros de votación permanentes. Casi de inmediato la asamblea nacional emitió una ley que reguló su funcionamiento y la presidencia adecuó instalaciones provisionales para que estuvieran a disposición a la brevedad posible, además de certificar al personal técnico adecuado

La mayor simplificación se dio con una directriz que tomaba en consideración que eran los mismos requisitos para los distintos cargos de gobierno y que era muy común que los funcionarios cambiaran de un cargo a otro (de diputado a gobernador, por ejemplo). La directriz establecía que no se debía votar para elegir a quienes ejerzan cada cargo en específico sino que era suficiente votar por múltiples líderes políticos en cada nivel de gobierno y que dependiendo de los resultados se asignarían los cargos respectivos.
Se recalcó que debía quedar claro en la ley el orden en que se asumiría y la prelación en cada caso.

Abstenciones con utilidad (#162<=//==>)

(índice)

Todos los votos cuentan, en todas sus formas, con todas sus implicaciones. Incluso son importantes los votos en blanco, y la abstención general.

Aunque el mayor placer para los autóctonos está en ejercer el voto, en ocasiones ven necesario hacer un sacrificarlo por el bien común.
La mayoría de las votaciones tienen múltiples consultas, cuando alguien va a votar pero deja de lado alguna de las preguntas significa que considera que la misma no está bien planteada, ya sea porque le faltan opciones válidas o porque simplemente no debió existir (siendo una pérdida de recursos y de tiempo).
Ya que todos los votantes tienen derecho a proponer preguntas en las consultas públicas, se hace necesario incentivar que sean de calidad, que sean sobre asuntos de valor. Por ello se clasifica a los proponentes según la proporción de las preguntas que plantea que son dejadas en blanco por muchos votantes. Quienes suelen proponer consultas con pocos votos en blanco, es decir, quienes hacen preguntas de calidad, se ganan el derecho a participar con mayor frecuencia en el proceso.
Así, el voto en blanco es una herramienta útil para la mejora constante del sistema.

De hecho el voto en blanco, con el pasar de los siglos, le ha dado forma a las elecciones gubernamentales.
El sistema político empezó siendo directivo. Durante la primera crisis de gobernabilidad, al poco tiempo de consolidarse la federación, los electores empezaron a dejar cada vez más espacios en blanco en las votaciones cruzadas y apoyaban sobre todo a quienes proponían que se tomaran medidas más audaces e inmediatas ante los problemas cotidianos, apoyaban que hubiera más presencia del Estado nacional. El directorio propuso que los gobiernos locales cedieran parte de sus competencias al gobierno nacional pero estos sólo aceptaron después de una gran presión social y lo hicieron en favor del parlamento. Ya el directorio tenía demasiado poder.
Un proceso semejante dio como resultado a la presidencia como ente ejecutivo autónomo, pero en ese caso tuvo que estallar una guerra internacional para que se viera la importancia de la inmediatez en la toma de ciertas decisiones.

En ese entonces cada poder público se elegía en fechas distintas y la proporción de votos válidos con respecto a los votantes activos definía el grado de autonomía de cada cual.
Hoy en día, con la simplificación electoral, se entiende que el desinterés es con respecto a todos los cargos públicos elegibles en general y por tanto se deben adelantar todas las elecciones. Se suelen adelantar tantos meses como puntos porcentuales haya caído la participación (a partir de dos puntos) con respecto al promedio de los últimos 23 años.
El adelanto es de hasta un máximo de once meses, es decir, si la participación cae 13% o más, las próximas elecciones que estén pautadas se realizaran un mes después, pero ello nunca ha ocurrido. Los adelantos suelen ser de un mes o mes y medio en épocas de crisis.

Dirigiendo la integración (#164<==//=>)

(índice)

La nación se formó gracias a un directorio.
En la antigüedad, al aumentar el comercio entre los asentamientos, creció el deseo popular por una alianza desde las bases, haciéndose necesario que líderes de las comunidades se reunieran y lograran acuerdos de amplio apoyo, que lograran grandes consensos.

Algunos políticos empezaron a promover más que una alianza, una federación. Empezaron a tener encuentros esporádicos para fijar posturas comunes.
Al poco tiempo, como era de esperarse, hubo votaciones para elegir negociadores en muchos asentamientos. En cada cual se hizo de forma distinta, tanto en tipo de campaña y requisitos para ser candidato, como en el número de líderes a elegir y el tiempo que ejercerían sus funciones.
Eventualmente todas las comunidades eligieron delegación y la mayoría se llegaron a reunir en asamblea pero no lograron acuerdos, mucho menos consensos.

Al ver los pocos frutos que daba aquel proceso, algunos gobernantes convocaron unas nuevas consultas, pero no para elegir otros negociadores sino para indicar con quiénes se debía tratar.
Así surgieron las «votaciones cruzadas» donde los ciudadanos podían dar su voto a un solo líder de cada una de las otras delegaciones, dejar en blanco el espacio de una comunidad significaba que no se debía negociar con ella. Al menos así funcionó en la mayoría de los casos: Cada gobernante lo hizo a su manera, con total autonomía, pues en esa época no había un ente superior que los dirigiera a todos.

Sólo once delegados obtuvieron un resultado sobresaliente en todos los asentamientos.
Entre ellos acordaron promover la instalación de un congreso con todos los representantes ya electos, del que serían directores, para que votara los estatutos de un nuevo ente, para que definiera sus potestades y atribuciones, además de buscar nuevos acuerdos.
Al directorio de esa asamblea, electo en las susodichas votaciones cruzadas, se le concedió el poder de convocar y organizar consultas populares en todas las comunidades, en toda la federación. También se acordó que cada cinco años habría elecciones parciales del nuevo ente y que se crearía una asamblea de propuestas legislativas, que serviría como cámara baja capaz sólo de redactar leyes nacionales para que fueran aprobadas por el directorio.

Así, cinco años después, se reemplazaron a los siete directores que obtuvieron menor respaldo base (menor votación en una entidad cualquiera). En las sucesivas votaciones se remplazaría a tres más cada vez, por orden de antigüedad en primer término y de respaldo en segundo.
En cada ocasión se elegían de entre los diputados de la asamblea nacional y también se votaba para redistribuir el respaldo de los directores que permanecían en sus cargos.

Las primeras rondas de votaciones directivas se realizaron de forma desordenada.
Los gobernantes de cada asentamiento mantenían el control territorial y sólo realizaban las votaciones ante la presión popular o por conveniencia geopolítica, no por mandato del directorio.

Votaciones plutocráticas (#165<=//=>)

(índice)

Asistí a la mayor reunión anual de magnates votantes.
No se reunían para discutir ni debatir nada en particular. El encuentro se daba más por casualidad, se daba de forma tangencial, pues los mayores contribuyentes estaban llamados a participar en la jornada final de las votaciones plutocráticas.

En esa nación los ciudadanos tienen derecho de votar para decidir dónde será invertida la mayor parte de su contribución con el fisco; pueden elegir entre proyectos, instituciones y planes específicos. Mientras mayor sea la contribución de un ciudadano, más tributos (o unidades base) tendrá a su disposición y más podrá influir en el gasto público.
Antes de llegar creí que vería discusiones intensas sobre cuáles proyectos eran los idóneos o sobre qué se debería cambiar de un programa específico. Creí que la reunión era para eso, para afinar propuestas y hacer alianzas. Pero no, toda la jornada no fue más que un reencuentro de viejos y nuevos amigos lleno de anécdotas personales, amigos que coincidían en el centro de votación y pasaban el rato allí hasta saber los resultados.

Intente crear algo de controversia pero fue en vano. Sólo había revuelo cuando alguno de los afectados preguntaba y se quejaba por el costo de agrupación, el cual era el más elevado de los últimos años.
Para disminuir la influencia individual en proyectos o sectores específicos se utiliza un sistema de voto agrupado con costo exponencial variable: Mientras más tributos un individuo desee que se inviertan en un único fin (es decir, mientras más desee agrupar sus votos tributarios) más aumentará el costo total, más tributos tendrá que destinar a ello en una proporción exponencial.
Por ejemplo, si el costo de agrupación (o exponente) es dos, para poder dar tres votos a un proyecto se necesitaría gastar nueve tributos (3²=9).
Luego la recaudación total se distribuye según el número de votos obtenido por cada tópico.

El susodicho exponente se va ajustando en cada jornada según como voten los ciudadanos empezando con los contribuyentes base, que pagan el mínimo (tres tributos) y no asumen costos por agrupación, pasando por múltiples jornadas de cada vez de mayor nivel y terminando aquí, en un lujoso salón que funge como centro de votación de las personas más acaudaladas de la nación (con cientos de tributos para distribuir cada cual).

Es un proceso cíclico, el costo de agrupación se va adecuando con el pasar de los años según las necesidades de capital o de justicia social, según el deseo de las mayorías de darle más o menos libertad a los magnates en el uso de sus propios tributos.

Con el apoyo del partido(#166<=//==>)

(índice)

La líder con más reconocimiento de uno de los principales partidos acababa de sufrir una derrota que la apartaría del poder.

En su mejor época llegó a ser parte del directorio volviéndose referencia para gobernadores y alcaldes. Según a quién se le pregunte fue el político más importante de la nación por al menos una década, en la que llegó a tener bajo su influencia hasta a la presidencia (con sucesivos títeres).

Se aprovechó del cambio de paradigma que sufrió la nación al inicio de su carrera, supo ver el deseo de la población por un sistema más presidencialista.
En esa época los cargos ejecutivos no eran fuente de poder, no tenían competencias importantes, no influían en la toma de decisiones; por lo que casi ningún político los ambicionaba.
Por eso le fue fácil alcanzar la gobernación de su provincia y luego la presidencia, a pesar de su falta de carisma.

Desde nuestro primer encuentro me pareció una persona hosca, lejana, cuya mirada siempre parecía querer intimidar y que incluso tenía dificultades para sonreír ante su círculo más íntimo.
Siempre había sido así. Al estudiar sus primeras campañas pude entrever que no había ninguna referencia a ella como persona y que se promocionaban sus ideas por medio del partido, a pesar de que los votantes son poco partidistas.
En aquella época los partidos más reformistas estaban en su apogeo, la gente quería un cambio pero no lo conseguía. Dichas organizaciones nunca dejaron de enfocarse en su principal propuesta histórica: Que se hicieran menos consultas populares pues las mismas “son cada vez más banales, se le da igual relevancia a asuntos de estados que a la farándula”.
Pero tales cambios no estaban entre las prioridades de una ciudadanía que sólo querían un gobierno más efectivo y práctico.

La mayoría de los políticos más carismáticos eran independientes o reformistas, para evitar competir con ellos decidió unirse a un partido tradicionalista.
Desde allí promovió fortalecer el papel de los cargos unipersonales, que tuvieran la facultad de hacer propuestas de consultas popular. Era una contradicción en sí misma: La sola existen de un ejecutivo fuerte restaba importancia al voto directo, pero era la única forma de plantear sus ideas a los más conservadores.
Luego sólo fue necesario  un poco de populismo y demagogia para alcanzar los susodichos cargos ejecutivos.

Llegar al directorio fue más difícil. Se tuvo que valer de métodos poco convencionales, y nada legales.
La salida a la luz de documentos que probaban tales prácticas supuso su perdición. Siempre negó toda acusación y a la vez enfatizó los buenos resultados obtenidos durante su gestión dejando entrever que había valido la pena, que el fin justificaba los medios.

Tal vez por toda la violencia y fraudes que he visto desde joven, y mi incapacidad para darle importancia, o tal vez por no haberme inmiscuido, fue que nunca cambió mi actitud para con ella.

_

Índice. Capítulo 37
  1. Implicaciones de un voto
  2. Las elecciones simultáneas
  3. La formación de votantes
  4. Elección judicial ajustable
  5. Los votaderos permanntes
  6. Simplificación del sistema
  7. Abstenciones con utilidad
  8. Dirigiendo la integración
  9. Votaciones plutocráticas
  10. Con el apoyo del partido

(índice general)


Capítulo 38

Donde se describe una nación de tiranos electoralistas

Las mudanzas suavizadas (#157<=//=>)

(índice)

Para ser una nación de tiranos había mucha calma cuando llegamos. A pesar de la gran cantidad de gente en la frontera se respiraba cierto clima de relajación.
Este es el destino más común para exiliados y refugiados en ésta armonía, es el que ofrece mayor estabilidad política. Es muy poco probable que te expulsen o destierren como en las otras naciones de tiranos.

En las demás naciones, además de las migraciones masivas causadas por crisis económicas (derivadas de la emisión indisciplinada de dinero), son comunes los casos de exilio por motivos políticos. No es raro que un tirano-presidente, en un arrebato de demagogia, por ejemplo, expulse a técnicos o científicos que demuestren en público la imposibilidad de cumplir una promesa de campaña.
De hecho es usual que cualquier personaje político incómodo, local o foráneo, sea expulsado sin motivo racional aparente.

La gran mayoría de las crisis políticas que producen tales expulsiones son causadas por la cercanía del fin del mandato presidencial o por el cambio abrupto de alguna ley (en especial para reponer las arcas públicas).
Pero en esta nación no es así. Aquí no hay votaciones puntuales, en su lugar son «continuadas»: Una pequeña proporción de votantes son convocados cada semana para apoyar a los líderes (locales, municipales, provincias y nacionales) que mejor narrativa tenga, que sean más convincentes; y a medida que cambia el sentir de la sociedad va cambiando la relación de fuerzas en las instituciones, al menos en teoría.

Por ejemplo, la gente vota por los líderes nacionales, por cuántos quiera, y de entre los más apoyados se conforma la presidencia.
El presidente, al inicio de su mandato, debe elegir a su vicepresidente entre los tres más apoyos, éste tendrá amplios poderes contralores y, además, será el sucesor en la jefatura (con un periodo proporcional al apoyo popular que tenga al asumir el cargo).
Con el tiempo las competencias del mandatario de turno van pasando al sucesor-vicepresidente, quién va adquiriendo cada vez mayor capacidad de censura hasta que a los diez años, o antes, asume la presidencia y elige a su propio sucesor…

Así, en todos los ámbitos el traspaso de poder es lento y «continuado», evitándose crisis políticas y haciéndose innecesario el destierro de rivales políticos (y más aún de extranjeros) por razones circunstanciales.
Siendo el mejor lugar disponible para migrar.

Gran fraude continuado (#168<==//==>)

(índice)

Cada mes una pequeña fracción de la población es consultada, menos del 5% de cada provincia, de cada municipio, de cada distrito.

Las votaciones no son elecciones, a pesar de lo dicho por la propaganda, son simples consultas de popularidad.
Cada líder tiene un territorio asegurado, una provincia, un municipio, desde donde va consiguiendo apoyo y del que nombra una representación para el respectivo parlamento de entre quienes obtuvieron más votos en el nivel inferior, por ejemplo:
El alcalde de un municipio, al recibir el mando, tiene la potestad de asignar una representación a la asamblea provincial de entre los más votados de cada uno de los distritos que componen su municipio.
Así las políticas públicas de dicho alcalde son defendidas a nivel provincial por quienes tienen la visión más local.

Al principio, al oír todo ello, se puede pensar que es un sistema relativamente justo pero el número de votos que recibe cada candidato no tiene nada que ver con los votos emitidos por el electorado.
El apoyo que buscan los candidatos en sus campañas no es el del pueblo llano sino el de financistas o el de otros poderosos que quieran permanecer en la sombra. Primero se obtiene respaldo de los poderosos y el mismo se transforma en “apoyo popular” en las (fraudulentas) votaciones.

El consejo electoral que controla todo el proceso está conformado por once rectores. Allí se da la distribución de poder, allí se negocian las elecciones, se reparte el territorio. Todos parecen saberlo, a nadie parece importarle.

Los rectores han sido nombrados de muy diversas formas a lo largo de la historia, siempre manteniendo una narrativa ultrademocrática.
En los últimos tiempos han sido elegidos por la asamblea nacional de entre cinco duplas propuestas por la presidencia. En una primera votación cada diputado elige una opción. Si ninguna alcanza los dos tercios en la primera ronda, la presidencia puede descartar dos de las candidaturas y los diputados vuelven a votar pero por una opción distinta a la primera, quedando electa aquella que haya obtenido más apoyo en las dos votaciones sumadas.
Cada año se elige un nuevo rector junto a su suplente/asistente para un periodo de once años, con lo que el ente se mantiene actualizado, legítimo (dirían algunos).
Si bien parece un proceso democrático, el entorno lo ensombrece. Los rectores no deben cumplir ningún requisito profesional, por ejemplo.

Todos saben que es un fraude masivo pero igual votan, parecen hacerlo no para elegir sino con el secreto y malsano deseo de saberse más astuto que los demás.
Parecen votar para hacer ver que pueden predecir cuál será la elección de los poderosos que controlan el sistema, así dicha opción les sea perjudicial.

_

Índice. Capítulo 38
  1. Las mudanzas suavizadas
  2. Gran fraude continuado

(índice general)


Índice
(según el itinerario de viaje)
  • Parte IV
    • Cap31. De donde impera la especialización
    • Cap32. De donde impera el libre mercado atenuado
    • Cap33. De donde impera la prolificidad legislativa
    • Cap34. De donde impera el gran arraigo graduable
    • Cap35. De donde impera el personalismo distribuido
    • Cap36. De donde impera el mando único limitado
    • Cap37. De donde impera el voto popular
    • Cap38. De donde imperan las artimañas continuadas