Categorías
A05-Monarcas m09 Impuestos y dinero Viaje

Sólo un ajuste superior (#063)

[Microficción (359p.) de la Parte II de El viaje]
-Del equilibrio necesario entre la política fiscal y la monetaria-

Un nuevo esquema impositivo conjunto entre los virreinatos, un esquema más adaptado a la política monetaria del momento. Ese fue el detonante de una crisis de confianza promovida por un conjunto de nobles del ducado más afectado.

Los duques se encargan de los asuntos económicos, junto a las casas solariegas que elijan. Ha sido así desde la antigüedad, en todas las naciones de monarcas: La máxima absoluta es crear contrapesos de poder, crear entidades tan autónomas que no quieran coligarse con sus pares. Autónomas pero débiles, incapaces de rebelarse al poder central.
En especial el diseño y recaudación de impuestos crea grandes fricciones entre ducados, incluso cuando existen las mejores intenciones y amplios beneficios mutuos.
Justo cómo parecía que ocurría en aquel momento ante los ajustes monetarios que no podían controlar sin unirse.

Las políticas monetarias, por su parte, son un asunto de estado. En todas las naciones de monarcas lo manejan instituciones autónomas denominadas directorios.
Cada directorio está constituido por once miembros vitalicios, lo que garantiza continuidad en las decisiones ante cambios de mandatarios. El único poder del rey (o virrey en este caso) es designar a dichos directores de entre los recomendados por acuerdo de los ducados.
Cabría suponer que los duques suelen dominar la escena, pues sólo requieren llegar a una leve unidad, pero no es así por lo general. Aunque cuando lo logran producen grandes cambios, como la separación de los virreinatos de la antigua metrópoli.

Concertar las políticas monetarias en esta nación en particular es complejo al ser tres estados coligados, cada cual con su propia moneda.
Para ello existe un directorio conjunto donde participan los once miembros de cada virreinato. 31 de ellos votan las decisiones, los otros dos son nombrados presidente primero y segundo, al azar desde en la actualidad. Los presidentes no tienen voto pero se encargan de dirigir los debates, el primero como accionante y el segundo como censor (éste puede vetar decisiones del primero pero después de hacer un veto debe esperar, al menos, tres decisiones para hacer el siguiente).

Cuando el directorio conjunto logra concertar un programa es muy difícil detenerlo. Así lo comprobó el antedicho conjunto de nobles rebeldes.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s