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A04-Religiosos m08 Sistema federal Viaje

Entre el cielo y la tierra (#044)

[Microrrelato (331p.)  de la Parte I de El viaje]
-Del equilibrio necesario entre el dominio espiritual y el terrenal-

Llegamos a una de las provincias más poderosas de la nación. Mi familia ha cultivado muy buenas relaciones en ella, durante siglos.

Si bien hay una sola guía suprema, o pontífice, las provincias disfrutan de una gran autonomía, en especial respecto a los asuntos terrenales.
Todas siguen los mismos preceptos religiosos pero se han desarrollado gran variedad de sistemas de gobierno que sólo tienen en común que la autoridad máxima reside en una (sibila) regente y el método con que ésta es elegida.
En dicho método, la pontífice sólo participa en la elección final, sólo escoge entre tres candidatas nominadas por dos tercios de las sibilas de la provincia, en un cónclave.

Cabría suponer que para alcanzar la nominación se debe tener un gran compromiso con la provincia, no con el mando pontificio, al menos no más que cualquier creyente. Esto la convierte en la nación religiosa más federada, incluso a nivel provincial, en donde la regente es quien ordena a las nuevas sibilas pero lo hace de entre las candidatas propuestas por una mayoría fuerte de las propias aprendices de cada congregación

La superior, conocida de mis padres, no nos pudo recibir hasta mucho después de nuestra llegada, estaba en la capital.
Las doce regentes (once de las provincias y una de la capital) se reúnen al menos una vez al mes con la guía suprema.
Según la tradición oficial sólo son celebraciones rituales. No consideran necesario realizar reuniones de gobierno, las sibilas siempre actúan de manera autónoma, sólo guiadas por Dios, cada cual en su ámbito.

Parte de la labor que se atribuyen las regentes es ayudar a la pontífice a centrarse en el desarrollo espiritual de la nación, que es lo que más importa (pues conlleva a la vida eterna), encargándose ellas del desarrollo material de sus provincias.
Tal vez lo hagan por intereses no muy sacros pero a fin de cuentas contribuyen a mantener el equilibrio de poderes en una sociedad donde las creencias lo pueden todo.

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*Nota: Éste fue el tercer escrito sobre la segunda nación de religiosos que visitamos, continuación de Dogma de albedrío de fe.
Es notable lo maleables que son los sistemas federales. En el siguiente escrito volveré a la nación federalista por antonomasia, la de los nativos tradicionalistas (en la Parte II).

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